“¡Todo es igual!¡Nada es mejor!”
(Estrofa del tango Cambalache, de Enrique Santos Discépolo)
Hace unos días, mientras me entrevistaban en un programa de radio, un oyente envió el siguiente mensaje de texto: “Terán me decepcionó, yo lo tenía por una persona honesta y desinteresada, pero me defrauda porque ahora se mete en la política.” Ese mensaje da cuenta del concepto que tienen muchas personas de la palabra “política”. Es para ellos sinónimo de deshonestidad, corrupción y ambición personal. ¿Quién puede culparlos por tener esa idea de lo que es la política? ¿No le dan toda la razón los hechos y la manera de actuar de los políticos en general? Respondiendo a ese mensaje, aproveché a hacer notar que yo no me estoy transformando en un político, me estoy sumando a un movimiento que pretende transformar la política para que recupere su sentido original. Me defino como un ciudadano que participa activamente en la política, lo que es muy diferente de ser un político profesional. Me diferencia de ellos la idea básica de que la política no es una profesión, sino un espacio más de la vida social en la que todos deberíamos participar en la medida de nuestras posibilidades
OPERACIÓN DESPEJE
Sin duda el desprestigio de la actividad política ha servido para ahuyentar de ella a la gente de bien. Si se generaliza la idea de que la política es algo sucio e inescrupuloso, el ciudadano honesto y sincero no tiene lugar, por lo que la política queda en manos de los pícaros y astutos dispuestos a serrucharse el piso mutuamente. Y así es. Por eso varios parientes y amigos lamentan verme involucrado en este asunto de “la política”, y me lo dicen francamente. A todos los que me aprecian y me advierten que la política es parte fundamental del lodo al que se refiere el inefable tango Cambalache, les agradezco la buena intención y los comprendo perfectamente. Pero no teman, no estoy entrando en el lodazal, estoy intentando cooperar en la construcción ciudadana de otro ámbito donde la palabra política significa cosas tan nobles como compromiso colectivo y responsabilidad social. El 10 de mayo de 2015 los uruguayos tenemos otra cita con las urnas. Esta vez elegiremos Intendentes y Ediles para los gobiernos departamentales. Los estrategas partidarios de la política clásica, preparan la oferta electoral sacando cálculos para ver de qué manera pueden cosechar el mayor número de votos. En la mayoría de los casos, el ciudadano armado con su credencial cívica es visto como el soldado que hay que reclutar para engrosar las filas en la batalla por el poder, ese botín que durante cinco años será precioso premio para el que gane las elecciones. Pero hay una excepción. Un partido que no ve al votante como el cliente al que hay que venderle una candidatura. Una corriente creciente y vigorosa de gente que no quiere aplicar las mañas y los trucos de la vieja escuela partidaria uruguaya, sino que busca resignificar esa palabra tan desprestigiada: política. ESTAMOS INMUNIZADOS La UNIDAD POPULAR está vacunada contra males como actuaciones hipócritas, ambiciones personales, falsas promesas, puñales por la espalda y fuegos amigos. La vacuna es buena, está probada durante un tiempo suficiente ahí en el llano donde se mueven los ciudadanos de a pie, en varios años de dura lucha fuera de las órbitas del acomodo y los privilegios
Los que componemos la UP estamos asqueados del ambiente viciado de egoísmos en que han transformado a la política las viejas estructuras partidarias y tenemos suficientemente claro que no podemos reproducir los mismos males de los que tratamos de apartarnos. Hemos tejido una relación franca, fuerte y de mutua confianza, que nos permite prevenir y eventualmente erradicar cualquier tendencia a parecernos a un partido político de los que hemos salido o a los que no hemos querido entrar. Esa relación y esos dispositivos de seguridad ética, fueron puestos a prueba y funcionaron bien durante la campaña electoral que culminó el 26 de octubre de 2014 con la obtención de la anhelada representación parlamentaria. Con esa experiencia vivida, ahora encaramos la campaña con la mira puesta en obtener representación en las Juntas Departamentales para desde allí dar otro paso de crecimiento. Ya llegará la hora en que podremos aspirar a ser gobierno nacional y departamental, pero sin sacrificar principios, ni defraudar la confianza de los compañeros. Quienes nos apoyen con su voto saben que no habrá otra recompensa que el trabajo honesto por la pública felicidad. Quien ponga un cartel de la UP en la puerta de su casa o se acerque a nuestras reuniones, no será para conseguir favores particulares a cambio del voto. Será para sumarse a los que sentimos la necesidad de volver a dignificar la tarea política despojándola de connotaciones tan viles como las que hoy lamentablemente la desacreditan
SIN PLATA SE PUEDE HACER POLÍTICA?
Es otro de los axiomas que nos han metido a presión en el cerebro: “Las elecciones se ganan con plata, sin dinero no se puede hacer política”. El propio Discépolo lo decía en otro de sus inolvidables textos: “¿Pero no ves, gilito embanderado, que la razón la tiene el de más guita? ¿Que la honradez la venden al contado y a la moral la dan por moneditas? ¿Que no hay ninguna verdad que se resista frente a dos pesos moneda nacional? Vos resultás, -haciendo el moralista-, un disfrazao...sin carnaval...”
La lógica de este tango titulado QUEVACHACHE, es la de la política corrupta, la que no queremos practicar en la UP. Por eso no nos preocupa tener dinero suficiente para contratar una buena agencia de publicidad, inundar los medios con piezas elaboradas profesionalmente por expertos. Si creyéramos que el voto que buscamos se consigue haciendo ruido como los demás, cometeríamos un grave error. El voto que buscamos es el del ciudadano consciente que como el personaje Orejano de Serafín J. García , ya no lo convencen “con cuatro mentiras los maracanaces que vienen del pueblo, a elogiar divisas ya desmerecidas y hacernos promesas que nunca cumplieron”. Por eso sin entrar al lodo de Cambalache dónde los políticos profesionales están “todos manosiaos”, con la fuerza que nos da un proyecto político serio y credenciales de honestidad, aquí vamos rumbo a las elecciones departamentales.
Aníbal Terán Castromán
(Candidato a la Intendencia Departamental de Treinta y Tres por la UP)