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La corporación militar y la muerte de Dalmao

Oficiales, oficiales,
tenéis mucha valentía
veremos si sois valientes
cuando llegue nuestro día

Más de una vez hemos señalado la naturaleza corporativa de los militares uruguayos. Es una estructura vertical que durante toda su historia actuó al servicio de las clases pudientes, cumpliendo –como subordinada a la misma- un papel reaccionario

Su “orden” es el “orden burgués” y por esa esencia siempre será enemiga de las clases populares y particularmente de los trabajadores y asalariados de la ciudad y del campo. Los “más infelices” de la sociedad nacional, desde los tiempos de Artigas al presente y, atravesando todas las vicisitudes de la sociedad de clases, desde la colonia hasta la sociedad actual.

En dos oportunidades históricas, esa corporación –al principio, incipiente- protagonizó quiebres institucionales graves: durante el militarismo de Latorre, Santos y Tajes y durante la crisis de fines de los años 60 y comienzos de la década del 70. En esta última oportunidad, la corporación que 100 años antes era incipiente, recibió un empuje consolidatorio evidente

Carlos Real de Azúa –en uno de sus múltiples ensayos- ha hecho la historia y la radiografía del proceso. Y en esa historia, para su período último y más reciente, la “tiranía militar” ha contado con dos altos oficiales de esas mismas fuerzas armadas, que han hecho también su aporte: el general Licandro y el general Pedro Aguerre Albano

No es casualidad que Licandro, recomendara después del último quiebre institucional una depuración a fondo del cuerpo de oficiales, empezando por los apellidos de los oficiales ligados por lazos de parentesco, con los principales jerarcas militares de la tiranía. Era, esa posición –lúcida y civilista- una verdadera estocada dirigida al corazón- del sistema corporativo militar vigente

Las corporaciones tienen la tendencia a trasmitir familiarmente el germen de la casta, o sea un grupo que dentro de la corporación es portadora de tradiciones familiares militaristas. Depurar a la corporación de esos elementos –máxime después de hechos graves como la última tiranía militar- es no solamente necesario y conveniente, se convierte en una razón pública de salvaguarda institucional que no necesita mayores justificaciones

El sepelio del general Dalmao, fallecido recientemente en régimen de presidiario, por una dolencia que le fue dictaminada antes de su procesamiento, fue oportunidad, nuevamente, para un ataque- de los miembros más reaccionarios y revanchistas de la corporación- a la sociedad civil

El orador –en la crónica periodística se dice- que era “un compañero de promoción”, en representación del cuerpo de oficiales, sabiendo que el occiso y su familia rechazaron los honores militares tradicionales (el toque de corneta y demás) se “colaron” por tanto en la ceremonia  para hacer el teatro de siempre, del “honor ultrajado y agredido”

Así se volvió a agredir “la democracia” o sea el régimen de plenas libertades civiles que ellos conculcaron durante su criminal asalto a las instituciones, hasta que el pueblo les dijo que no los quería más (en comicios de consulta convocados por ellos mismos) y que se fueran -con todos los entorchados- para sus casas

Dalmao entonces, en esa interpretación antojadiza de invitados no deseados- era un muerto” de la democracia”, por obra además de magistrados “corruptos”. Y no satisfecho con la tirada, además, el citado oficial retirado prometió “venganza”

Si alguien en “corrupto” en la institucionalidad democrática representativa uruguaya es el cuerpo de oficiales –superiores, intermedios e inferiores- de las fuerzas armadas, en sus tres ramas: el ejército, la fuerza aérea y la marina. Corrupción instigada y estimulada en el mismo período de la tiranía militar y que se prolonga hasta el presente, durante los gobiernos “de la democracia”, incluida en ésta: el actual periodo fraudeamplista

Recientemente, Samuel Blixén en un artículo periodístico, publicado inicialmente en “Brecha” pero reproducido profusamente en la prensa alternativa, se ha dedicado a examinar el sistema jubilatorio de los oficiales de las fuerzas armadas, tema en el que ha sido pionera, la senadora Constanza Moreira. En ese artículo se ha difundido, popularizándolo, el régimen privilegiado e injusto, que favorece a dichos oficiales, en contradicción de las normas jubilatorias que son válidas para el conjunto de los demás asalariados nacionales cuando llegan a su retiro. Las castas, se asientan, en toda sociedad, a través de privilegios institucionales, que le marcan a los componentes de la corporación, su rol “favorecido” en la sociedad

Siendo las fuerzas armadas, un segmento netamente “improductivo”, de “lastre” sobre las finanzas y la recaudación pública. Siendo sus equipos (barcos, lanchas, aviones, helicópteros, tanques y misiles) financiadas por el pueblo, pero empleadas en su contra, además de las armas convencionales (fusiles, ametralladoras, granadas y metralletas) el tema es de un evidente interés público

Si sumamos al balance las tristemente célebres ”misiones”, cuya única finalidad es salvar “financieramente” a esa casta militar de la corporación en el papel de lacayos- contra otros pueblo-, del imperialismo de turno, el panorama es meridianamente claro para la mayoría de la opinión pública

Las “memorias” de cierto “soldado oriental” con el rango de general, son bien ilustrativas en esta radiografía personal, de los privilegios de “un oficial” (que por lo tanto nunca fue “un soldado”) en la estructura de la corporación. Porque el general de marras “se divertía” verdugueando a los cadetes a los que hacía correr hacia su presencia para que se estrellaran contra una pared de vidrio, interpuesta entre el “superior” y el cadete “subordinado”. Todos “vicios y excesos” que los presos políticos contemplamos hasta la náusea, en los cuarteles en los que nos tocó pasar parte de nuestras detenciones

Volvamos ahora a la corporación militar en el incidente Dalmao

Como todos saben –aunque la prensa seria lo silenció- la familia Dalmao no aceptó parte del rito que quería hacerle la corporación en su entierro porque consideran –y con justísima razón- que la misma corporación “lo abandonó” a su suerte

Del expediente del caso Nibia Sabalsagaray , de las declaraciones del mismo Dalmao, y de los testigos que abrieron el cajón con la militante asesinada se desprenden dos cuestiones básicas: que la misma fue torturada en una dependencia militar cuando estaba en la misma en calidad de detenida y que la historia de su “suicidio” es inconsistente. A “alguien” o a “algunos” se le “fue la mano” como se decía entonces

La corporación militar, como ente colectivo, tiene “a su interna”, conocimiento perfecto de los hechos, sabe perfectamente quienes son los culpables. Pero prefiere “abandonar” a Dalmao a su suerte, y salvar a los verdaderos asesinos. Si Dalmao, en su ordalía particular muere, la corporación militar lo aprovecha como “mártir”, para denunciar las “persecuciones” que dicen que los aqueja y por el camino dejan “el honor, la decencia y la moral”, salvan por lo menos a uno de los asesinos y ni siquiera lo sanciona. “El muerto al hoyo, el “vivo” al pollo” es la lógica perversa de esa corporación

La “democracia” -esta tan cojitranca que padecemos-, juzga a través de los organismos del poder judicial, con todas las garantías del proceso, con abogado defensor y sin apremios, sevicias y torturas a los detenidos como” era la norma durante “la tiranía. Dalmao, cometió contradicciones en las dos declaraciones a las que fue convocado. Y si era inocente, podía perfectamente bien, señalar al o los verdaderos asesinos

 Y si era inocente, porque era alférez en el momento, “en los papeles”, que es lo que cuenta, era también, el segundo del S2( porque su “jefe” Mario Segnini estaba arrestado por haber hecho uso irresponsable de un arma y herido a un colega). El S2- por disposición de las jerarquías militare-, era el responsable de los interrogatorios a los detenidos

Si porque era alférez, lo “botijearon” y aprovecharon la oportunidad para exigirle que firmara el acta falsificada del “suicidio” de  Nibia Sabalsagaray y la bolada la aprovechó el verdadero asesino para eludir responsabilidades, lo que tiene que hacer la corporación de los oficiales, es restablecer la verdad, por los medios que tienen “en la interna”. Y no salir del problema, haciéndose los ofendidos

Porque en nuestro país, todavía ejerce la presidencia de la Republica, un presidente que ya ha sido chantajeado antes (el incidente de las “amenazas” grabado en un tape). Porque en nuestro país, ejerce el ministerio de defensa cierto político sin votos y sin credibilidad pública, que además se ha caracterizado por defender a rajatablas a los oficiales acusados de crímenes y dificultar las gestiones de la justicia y de las organizaciones sociales es que estamos retrocediendo a los tiempos inmediatamente posteriores a la dictadura cuando cierto oficial superior se atribuía el derecho de no obedecer a los mandatos de las autoridades y guardar los expedientes en su caja fuerte

Y a ese mismo funcionario lo ha ratificado el futuro presidente en el cargo, cuando evidentemente es una decisión desafortunada que solo trae problemas y les da alas a los sectores más conservadores y reaccionarios de las denominadas fuerzas armadas.

De toda esta situación se sale de dos maneras: ya sea por una intervención enérgica de los mandos civiles que hacen valer su pre-eminencia democrática, su papel de depositarios de la soberanía popular a través del acto eleccionario. Cuestión que hizo valer Tabaré Vázquez cuando el General Díaz y Dalmao, concurrieron a cierto asado, con el político Sanguinetti y que le costó al citado general su mandato.

La otra vía, es una intervención del mismo cuerpo de oficiales, que rompe definitivamente los lazos con los oficiales retirados, todas las rémoras antidiluvianas de la pasada tiranía, con su pasado criminal a cuestas. Esa vía también se intentó cuando ciertos generales golpistas –en su momento- fueron desautorizados expresamente, en una asamblea de oficiales. Seregni, Licandro y otros fueron –en aquel momento- los ganadores de la pulseada. Como se ve antecedentes no faltan.

Cualquiera de las vías, o una combinación de las mismas, es perfectamente posible.

(PD) En las últimas horas, cierto semanario de la derecha liberal uruguaya, que se encarga siempre de publicar a los oficiales superiores detenidos en Domingo Arena, y publicar también las declaraciones corporativas de las promociones militares, en la mejor tradición de cierto “coloradismo golpista” de larga data en Uruguay, tomó a su cargo publicitar, la amenaza de “venganza” de cierto militar retirado, sin mando de tropas y metido a orador “de colado” en sepelio donde no pudieron hacer como ellos quisieron.

Sobre el tema hemos hablado en este articulo. Sobre el criterio de “venganza” no

La fiscal Mirtha Guianze, se refirió al tema en palabras dignas, mesuradas, dichas por una fiscal que consecuentemente, además, es mujer. De las dignas mujeres uruguayas. Poco hay que agregar a sus palabras y, particularmente a sus demandas.

No creemos en ciertas amenazas de venganza, por variados y múltiples motivos que se pueden sintetizar en lo siguiente: las corporaciones no se suicidan

Los fanáticos y “loquitos” si. Todo esto es mariscaleo interesado de imbéciles .Que el oficial y otros cabezas calientes hagan lo que quieran, sabiendo los demás, la inmensa mayoría que, como decían nuestras abuelas:

Maldición de burro, nunca llega al cielo.

Y basta!!!

c.e.r.

 

Pretensión punitiva

Guianze calificó de “agravios intolerables” contra la Justicia los dichos del general (r) Wile Purtscher, en entierro de Dalmao 

La diaria – 8 1 15

La presidenta de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (INDDHH), Mirtha Guianze, publicó el martes en su perfil de Facebook “una reflexión” sobre una crónica publicada por el semanario Búsqueda el pasado 31 de diciembre y que fuera destacada en la tapa. Guianze escribió que reflexiona “en la víspera” de sus 70 años (los cumplió ayer) y hace referencia al titular del semanario que presenta la crónica del entierro del general Miguel Dalmao, ocurrido el 30 de diciembre en el cementerio de Soca

Dalmao, el único militar en actividad procesado con prisión y condenado por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura, falleció el lunes 29 en el Hospital Militar a los 64 años, por una afección respiratoria. “El encarcelamiento de Dalmao fue una falsa y burda comedia tejida por fiscales y jueces corruptos”, destacó el titular de la tapa del semanario. Guianze escribió en su columna que en la crónica sobre el entierro del militar “no se escatiman, a la par que el relato de las acerbas críticas de los concurrentes, la relación de otras opiniones igualmente convencidas de la presunta inocencia del condenado y de la actuación indebida de la Justicia”

Guianze, actuando como fiscal en 2010, pidió el procesamiento con prisión de Dalmao, por entonces comandante en jefe de la División de Ejército IV, y del coronel retirado José Chialanza por el “homicidio muy especialmente agravado” de la militante comunista Nibia Sabalsagaray. El juez Penal de 10º turno, Rolando Vomero, hizo lugar a la solicitud de la representante del Ministerio Público y posteriormente la jueza Dolores Sánchez condenó al militar a 28 años de reclusión

Guianze se refirió al discurso pronunciado por el general retirado Wile Purtscher en el entierro y recogido por la nota de Búsqueda, en el que el militar califica la muerte de Dalmao como un asesinato “de la democracia” y de “los derechos humanos” cometido por “una arpía Justicia que está desvirtuada por aspectos personales, ambiciones a futuro e hinchada de venganza”, y luego promete que no pararán “de luchar para demostrar que todo fue una falsa y burda comedia tejida por fiscales y jueces corruptos”.

Guianze señaló que “el vocero” se atreve “a calificar de ‘corruptos’ a jueces y fiscales” que actuaron en el caso, “en presencia de autoridades y, según se dice, de ‘altos mandos del Ejército’, entre los que se contaba el futuro comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos”, según la crónica. “Obviamente, no es necesario aclarar el significado del vocablo ‘corrupto’. He debido tolerar (hablo en primera persona) a lo largo de mi vida profesional, muchos calificativos ofensivos o al menos injustificados. Pero jamás nadie me había llamado corrupta”, escribió Guianze, destacando esta última oración con letras mayúsculas, y agregó: “Y siento que no puedo permitirlo a esta altura de mi vida”

“No es justo ni lógico que las autoridades correspondientes permitan que esos agravios se digan en público, fuere por acción o por omisión. Un militar -eso dicen- lo sigue siendo aunque pase a retiro, un comandante en jefe que escucha calladamente eso, tácitamente lo está consintiendo, o al menos eso es lo que siento”, opinó después. Guianze añadió que no va a hacer “un juicio por daños y perjuicios a nadie”, porque “no tiene sentido”, pero llama “a la reflexión”, y pide disculpas por hacerlo “por hecho propio”, pero le resulta “muy doloroso”. “Fui designada en el Ministerio Público el 28 de diciembre de 1967 como administrativa en el último grado, hice toda mi carrera con honradez, mis compañeros de ayer y de hoy lo saben. ¿Habrá ahora alguna autoridad que tenga a bien aquilatar que hay agravios intolerables? ¿Alguien de la revista Búsqueda se dignará reparar el daño que causan, cuando ‘objetivamente’ informan sobre esos insultos?”, concluyó Guianze

Juan Raúl Ferreira, otro de los integrantes del Consejo Directivo de la INDDHH, tuiteó ayer en el mismo sentido: “¿Cómo puede Búsqueda tratar al barrer a ‘jueces y fiscales’ que procesaron y condenaron militares por crímenes de lesa humanidad de ‘corruptos’?”

CRYSOL