En varias notas hemos intentado,- a lo largo de la gobernación Mujica- de volcar elementos para un mejor perfil sicológico del personaje.
Mujica hizo –desde su pasado “guerrillero” a su presente actual “de arrepentido"- una larga transformación. A cierto izquierdismo –principalmente el de dentro de filas, “tupamaro”- ese proceso se les fue revelando a través del tiempo. Cuando quisieron acordar, se les había venido a las barbas, los desbordaba y no había forma de explicarlo, ni de enfrentarlo, mucho menos combatirlo eficazmente, neutralizándolo. Eso, necesariamente, debe ser señalado
Nuestra explicación ha recurrido “al atraso político” de las bases militantes, de lo que “salió” de las prisiones después de la “liberación” del año 85. Complementario al mismo, debe señalarse que en el “proceso de transformación” Mujica no estuvo solo, estaba acompañado de la plana mayor de la vieja “dirección histórica”. Esos dos elementos nos parecen una base suficientemente sólida, para seguir su ascenso, dentro de una estructura cerrada, como era el viejo “aparato”.
Trataremos -en la medida de nuestras escasas luces- seguir insistiendo sobre el tema. Señalemos también –que en el proceso de transformación- ciertos episodios que para otros pasados políticos, hubieran sido imposibles de superar (por ej. que Raul Sendic (padre) le hubiera “pegado un chirlo”, en pleno proceso de “hacerlo pasar por loco”) necesitan “marcos de reflexión” que nos separan abiertamente de ciertas interpretaciones individualistas y sicologistas al uso, entre esta, nuestra lamentable izquierda
Ya hemos dicho, muchas veces, que los “hombres”, ni sus “personalidades” explican la historia. Eso pertenece al caudal de la historiografía burguesa, dentro de la cual Thomas Carlyle, y su interpretación de la historia, “hecha por los héroes” es un ladrillo básico, fundamental. Los marxistas, tienen sobre “las personalidades descollantes” otros elementos en los cuales basar sus análisis: las condiciones sociales e históricas
No niegan por tanto, el papel de “las personalidades” pero la constriñen a “un marco” del cual los personajes no pueden escaparse, y que es el que explica mejor, sus opciones, o rumbos políticos.
El Sr. Perón –y lo tomamos como referencia, en lugar de muchas otras más doctas- acostumbraba a explicar estas cosas de una manera sencilla, criolla, rioplatense: “Las masas avanzan, con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de sus dirigentes”, (ensartada en una pica, para seguir la línea de argumentación de aquel político argentino que está tomada también, de Alfonso de Lamartine y su Historia de la Revolución Francesa, explicitada a través de la “Historia de los Girondinos” subtítulo que lleva su obra). Es, nos parece, una referencia más que apropiada, en Latinoamérica.
Los políticos que en ella, eligieron conciliar en lugar de combatir, renunciar en vez de insistir, fueron varios en esa Latinoamérica: Perón en Argentina, Jango Goulart en Brasil, Paz Estensoro en Bolivia, Allende, más recientemente, en Chile. De ellos se diferenciaron otros: Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara, en Cuba. La conducta de esas diversas personalidades, en el marco de los procesos sociales, en los que estuvieron inmersos, sacudieron hasta los cimientos la vieja sociedad latinoamericana. Los últimos, salieron de los marcos estrechamente regionales, para entrar en el ejemplo y consideración de millones y millones en el mundo entero. Esa “fue la Historia” de la década de los 60 y los 70 en nuestro continente, a grandes rasgos.
El discurso de los primeros, para justificar sus renunciamientos, sus conciliaciones, fue que retrocedieron, ante la posibilidad de matanzas y masacres eminentes. Matanzas y masacres que igualmente se perpetraron, sobre las masas, aclaremos, y no sobre la cabeza, o cualquier otra extremidad, de ellos.
Mujica, pertenece a las filas de éstos políticos, salvando las diferencias de nuestra pequeña extensión geográfica (el país más pequeño de toda América Latina) y de nuestra pobre demografía. Mal que les pese, a la innumerable legión de cultores “del paisito” y todos los otros mitos –anteriores, posteriores y actuales- de todo nuestro miserable “medio pelo”. Como no conciliamos con sus veleidades, “novedades” y prejuicios, a los críticos, “así nos va”, pero no estamos ni solos ni compungidos. Preferimos “beber en nuestra copa” como decía el poeta, “aunque la misma sea pequeña”.
Volvamos a nuestro temita. Así como los “cuarteadores” de antaño (véase nuestra “Diligencia” en el Prado) tiraban la “cuarta” con uno o dos caballos de repuesto para pasar los “bajos” y sus lodos inmovilizadores, a Mujica (y también a sus acompañantes de la dirección histórica “vieja”, sus cómplices: el Sr. EFH y el Sr. Julio Marenales) también tuvieron sus “cuarteadores” provenientes –oh, milagro entre los milagros- del riñón de la misma burguesía criolla. Mujica, en sus primeros pasos –recibió una “cuarta” en CX 36, órgano del 6-puntismo, que prefiere silenciar aquel mal paso- y después, ya más consolidado recibió el concurso de los grandes medios de comunicación nacionales: radio, prensa, TV.
Era entonces, el personaje desdentado, con los fundillos de los pantalones rotos, su moto o motoneta desvencijada, toda la simbología “del pobre” de la cual se valió como el “Jorobeta” del tango, con su joroba de papel “mache”, para mejor engañar. A la apariencia, acompañaba el lenguaje, un remedo del “populismo” del Sr. Nardone, “Chicotazo” del cual intencionadamente hizo la imitación, entreverado con la jerga “tupa” ésta auténticamente “carcelera”
Ya había comprobado “en las mateadas” con la opinión pública ciudadana, en las esquinas y plazas montevideanas, que el mecanismo servía. Y, en realidad, fue el primer trampolín que utilizó, para salir con ventaja, de la competencia interna, dentro de la vieja estructura piramidal, donde un mero “referente” como él, tenía las posibilidades muy limitadas. A las “mateadas” no llegaba “borrachito” como acostumbraba su más peligroso rival EFH, dentro del “aparato” y superaba ampliamente los pobres recursos del “picapedrero” Marenales. En consecuencia, “estableció” su presencia entre el público.
También fue entonces, que consolidó su relación con su actual compañera Lucía (que lo había delatado y motivó su caída) “la Tronca” Topolansky. Le “perdonó” sus debilidades de entonces, obligándola al servilismo más extremo. En la mesa debía servirle el plato de pitanza “por la derecha” como se acostumbra, y además debía servirle como “mensajera” en todas las jugarretas internas de la lucha por el poder, donde se servía de ella para transmitir “directivas” de bombear a otros compañeros (el “Tambero” Zabalza en la Cachimba del Piojo, o, anteriormente a Ruben Sassano, un competidor con peso de masas entre los trabajadores portuarios). Los periodistas que han hecho la semblanza de “La guerrillera Ana”, tienen allí un filón interesante, para comprobar hasta dónde se puede llegar en materia de servilismos humanos, humillaciones toleradas y oportunismo para “trepar”, llegado el momento.
A cambio del cumplimiento fiel de órdenes canallescas, le fue levantando “las prohibiciones” que la militancia había establecido sobre ella por sus “colaboraciones” en la detención y las prisiones (tenía permitido militar, pero no ocupar “cargos de responsabilidad”). Todo eso pertenece “al prontuario” de los entretelones del “Zonal 5” dónde poco a poco fue estableciéndose como el caudillo y manda más. Así fue consolidando una “base de operaciones” popular, rasgo, que curiosamente, se les ha “escapado” a todos sus biógrafos y chupa medias. Lo consignamos, para que, quizás, de ahora en adelante, lo integren a sus biografías, autorizadas o desautorizadas. Desconfiamos sin embargo, de ello, porque muchos “biógrafos” provenientes del periodismo, producen sus semblanzas para la venta al gran público, recopilando lo que les dice el personaje, y sin chequear ni buscar antecedentes. Son todas biografías por encargo, serviles, para hacer “un pesito” estando en onda, como la última y más reciente de un cierto periodista investigativo, brillante otrora, y devenido un oportunista.
Omitimos de todo esto, los entretelones de la política “de las dos patas”, de las cuales veladamente –como corresponde- Zabalza, a hecho parcas referencias. Digamos para redondear, que las mismas tienen todas términos delictivos y criminales, y la dejamos por acá. Servirían para demostrar que sus “arrepentimientos” de ahora, son falsos de toda falsedad, así como sus respetos también de ahora –al final de su mandato- con los “castigos y sevicias” a las mujeres. Una larga y sórdida historia, donde la “moral revolucionaria guerrillera” está ausente, como en tantos otros delitos y fechorías “del viejo aparato” (1)
Hablamos ya de las “cuartas,” brevemente. Debemos también consignar, que las mismas fueron fundamentales. Mujica, es un fenómeno mediático de la lamentable oligarquía criolla y sus “cerebros” burgueses de los Consejos de Redacción. Fue a través de ellos que se forjó su “popularidad” inicial y de ahí pasó a ser un fenómeno masivo, de todos los que contemplan –pasivamente- los noticieros. Ponerle un micrófono delante, a la salida del Palacio Salivativo, alfa y omega, de la “política” nacional, difundirlo después, masivamente en los “noticieros” tuvo un rol indudable en su ascenso. En “El irresistible ascenso de Arturo UI”, Bertold Brecht, deschavó esas “popularidades” al servicio de la burguesía, de todos los delincuentes que le sirven a los dueños del Capital, en sus planes.
Mujica es una réplica –por más subdesarrollada que la misma sea. Así como todos los entretelones de la “política de las dos patas” son ampliamente conocida por las inteligencias militares y policiales (y de las mismas llegó a los políticos, que tienen sólidos contactos “informativos” con la misma). Todos ellos callaron, así como los diferentes personeros de “las Cámaras empresariales” que también tienen la misma información. Mientras “el hombre”, -mejor dicho “los hombres”, sirvieran a sus fines últimos, eso, no se utiliza como garrote golpeador, en el debate político. Hay que atender “a las grandes líneas”. Y en esas grandes líneas, Mujica, -ya desde el Ministerio de Agricultura- llenaba plenamente los requisitos exigidos, con el agregado de que desde el ministerio de marras, seguía acumulando puntos. Era “el hombre” de la Asociación y la Federación Rural. Lo testimonió “otro” Manini Rios, hermano del actual Comandante en Jefe, hombre del “empresariado” rural del arroz, para los ignorantes y desmemoriados que pululan entre nuestra izquierda.
Un capítulo aparte –pero necesario- para completar el cuadro del personaje Mujica, es su lucha interna. Ya dijimos que “el aparato” era un remedo de organización burocrática primitiva. Dentro de ella “el escalafón” se movía solo en la vieja época por “bajas” o prisiones que impedían la actividad. Esto fue muy evidente antes del “Abuso” y particularmente después. Cuando las contradicciones entre diferentes “jefaturas” comenzaron a estallar
Que esto es así, lo demuestra ampliamente en sus “interpretaciones” de esas luchas que ha hecho EFH, en “sus historias”. Eran luchas sórdidas, en las estructuras del “aparato”, balances y correlaciones de fuerza. Zabalza también, ha levantado en “Cero a la izquierda” una parte –solo una parte, interesadamente- del andamiaje. Digamos para hacer un pequeño resumen que esas luchas no estaban atemperadas por la estructura orgánica, los mecanismos de los congresos, simposios y debates. El “aparato” no gustaba de contralores de la militancia de base. El poder lo concebían como una potestad irrestricta, no sujeta a limitaciones. De allí que ciertas “flores envenenadas” solo pudieran florecer, porque no estaban sujetas a contralores que da todo debate democrático básico. Una militancia acostumbrada a oír y aprobar “la línea” que le venía “de arriba” era la tónica (2)
Se producía así, la violación de la legalidad interna que significaba votar autoridades en un congreso por votación y sin informar a las bases, instalar un “ejecutivo paralelo” desconocido por la misma. La militancia orgánica para el “aparato” estaba “pintada”. El “aparato” además se encargaba por sí solo de eliminar los elementos críticos a través de las jugarretas internas, las calumnias, el clima enrarecido que preludió “el goteo”, de los cuales ni el “seguimiento y las investigaciones al más puro estilo estalinista, eran posibles.
Ese clima general, cristalizó durante el breve periodo que EFH –después del 85 y la muerte de Sendic (1989)- ejerció su preponderancia política
Entonces, todos los viejos males, se agudizaron. EFH, fue nuestro Stalin burocrático, como después, pretendió- cuando su hegemonía se deterioró- jugar el papel de Trotsky, en la interna, con su “fracción” del CAP-Libertario. Un hombre sin formación teórica seria, secundado por Marenales o Mujica (éste en ascenso) vio el campo libre para aventurar las ideas más peregrinas y las persecuciones más implacables, contra cualquier militante que se opusiera a sus veleidades. Tan burda era la cosa, que cuando se producía “algún desacuerdo” en medio de una instancia organizativa, los “lideres” se retiraban para el conciliábulo “en el baño” donde “componían el pastel”, mientras las bases contemplaban pasivas y sin protestar el espectáculo. Los que estaban afuera, cuando se enteraban de los incidentes, interrogaban a sus informantes con la siguiente admonición: “Y vos, te bancás, también esa?”. Y si, se la bancaban
El engendro del MPP, es autoría “estratégica” e ideológica de EFH, la tesis de los militares, como sustituto efectivo de la clase obrera y los asalariados, también es suyo
Sobre esas tenues bases condujo su política de “contactos paralelos” con los militares, hasta que Zabalza autoinvitado o convidado –poco importa el detalle ahora- tiró la piedra y denunció a los contertulios militares como antiguos torturadores y se negó rotundamente a continuar la farsa. Fue un periodo nefasto y liquidador de toda la vieja organización, de sus principios y valores. La arbitrariedad y los caprichos personales llegaron a su punto más alto. Un fundador como Amilcar Manera Lluvera, lo denunció en su famosa carta, que nunca se hizo circular entre la base para una discusión plena. Hasta el día de hoy, ese documento, es una rareza o una curiosidad
Mujica, el “viejito bueno” de ahora, así como Marenales, fueron cómplices activos en todo esto, participantes activos
Pero al mismo tiempo, el viejo aparato, tenía la necesidad de organizar remedos de congresos, simposios e instancias de discusión más o menos democráticos. En los mismos, un hombre con predisposiciones a la conciliación sacó su mayor partido, Mujica, al mismo tiempo que consolidaba su chacra del “Zonal 5” y extendía sus influencias en “la interna”
Finalmente, en la etapa parlamentaria, luego ministerial, fue extendiendo y consolidando todos esos apoyos. A esa altura, todos ellos EFH, Marenales, Mujica, habían reventado el viejo MLN-Tupamaros, iniciado el MPP, que después, cuando en la interna la declinación de la preponderancia de EFH. Fue un hecho, derivó a la formación actual: el eme-Pepismo. Fue el momento de instalar el caudillismo sin cortapisas, la subordinación de organismos, congresos, instancias de todo tipo, e individuos, a los caprichos personales del nuevo líder, desprendido ahora de rivales, o en proceso de arrinconarlos
Todos esos virajes: desde la izquierda al centro y, desde el centro a la centro-derecha, acompañaron los virajes generales de la coalición Frente Amplista, devenido, a su vez en Fraudeamplio, como se ha instalado en la conciencia colectiva. Cada viraje, cada apriete de tuercas, llevaba a que mayor cantidad de viejos compañeros tomara distancia y se apartara. Al principio los más lúcidos, después grandes grupos, que a su vez,- por las limitaciones antes expresadas en este intento de interpretación- no eran capaces de forjar una alternativa. Ahí tienen los lectores, un esbozo de la tragedia política de lo que una vez fue, la alternativa más combativa y brillante que supo producir la izquierda uruguaya.
En ese proceso, el personaje emergente –José “Pepe” Mujica- va afinando sus mecanismos de manipulación e inclusive se fortalece con “aliados”. Es el fenómeno de “los epígonos”: Bonomi, Agazzi, la “Tronca” su mujer y, finalmente otros, pero por descarte, cuando han perdido toda influencia política: EFH, el antiguo mentor e “ideólogo” del desaguisado y sus apéndices: el “ratón” Rosadilla, el inefable “gordito” Gamou, el “petiso” Caballero, y el fallecido Mara. Principal “victima colateral” ha sido Zabalza que, acompañando mucho de lo mal hecho, cuando rompió, y por su peso “en la interna”, cumplió un rol progresivo de denuncia. Será sin embargo, “un plantador de estacas” como él mismo se ha definido, pero incapaz de concitar aliados en el antiguo “horizonte” guerrillero. Por sus limitaciones “aparatistas” de un lado, por la incapacidad de las bases, para autogenerar organización, por el otro
Después….la historia conocida… que llega a su fin. De la propaganda burguesa vernácula, el personaje saltó a la propaganda internacional. Primero latinoamericana, luego más amplia. En ese breve proceso lo ayudó mucho, el rol “presidencial” que entre nosotros ha servido para fabricar oráculos, dioses de barro, e impostores de diferente tamaño y calaña. El presidencialismo, engendra en nuestro país energúmenos. Y engendra también partidarios casi fanáticos, del que tiene “el sartén por el mango”. En su momento hubo otros personajes “populares” de igual o peor magnitud, mencionemos dos: Benito “Chicotazo” Nardone, Jorge Pacheco Areco, para mencionar los más recientes para nuestra generación. Hoy, de ellos, nadie se acuerda sino los nostálgicos de la derecha “pura y dura”. El tiempo, ese gran igualador, los ha liquidado completamente de la memoria de las nuevas generaciones. Son rarezas, del tipo de Tortorelli, un demagogo insignificante que quería hacer “las calles en bajada”, poner “canillas de leche” en cada esquina y plantar “árboles frutales” en las calles de Montevideo. De esos personajes lamentables está compuesta la historiografía oriental, los personajes y los “héroes” que circulan.
Este es el “viejito bueno”, de la publicidad actual, que lamentablemente Posta Porteña se digna a publicitar. Qué lástima!!!!
c.e.r.
(1) Previendo la reacción escandalizada de algunos mojigatos y “las buenas almas” de la izquierda nacional y sus “secretos” que son realidades a gritos que la “sociedad establecida” conoce, mientras ellos se ponen algodón en los oídos, vamos a ser un poco más extensos. Nuestras fuentes, son “los militantes de base” de la organización que han debido soportar interrogatorios policiales –por diferentes motivos- en la legalidad establecida después del 85. Contando sus peripecias y el detalle de los “interrogatorios” surge con meridiana claridad, “lo que los interrogadores saben y tienen registrado en sus legajos, antecedentes y carpetas”, lo que –al fin y al cabo- es una fuente histórica de referencia como cualquier otra, aunque sea “secundaria”. Allí en esos “interrogatorios” han aparecido “preguntas” y hasta interpretaciones (tradúzcase “tirar verdes para recoger maduras”) verdaderamente reveladoras. Los interrogados, que tampoco eran ningunos neófitos, sacaban sus conclusiones así, de lo que la “represión” sabe, olfatea o barrunta. Preguntas, interrogantes, hipótesis, que no llegan al debate político, por la sencilla razón de “que no pueden probarse”, pero que al entendido, le sirven perfectamente, para orientarse, sobre ciertos “temitas” que ciertos “jefes” y que por sus “inmunidades parlamentarias” están eximidos de acusación. Pero que se sabe, se sabe, como en el símil de las “brujas” que todo el mundo dice “no existen”…y sin embargo….
(2) Este tema, sensible y peliagudo como pocos, tiene que ver con las limitaciones propias de la base, la falta de una cultura política seria entre los principales cuadros, la falta de una “escuela” para los mismos, la falta de una práctica de la discusión franca y del respeto a las opiniones adversas dentro de filas. Esas faltas, que se sintetizan con la palabra “atraso”, encierran también un aspecto perverso que hoy -con el ejercicio del gobierno- está plenamente asentada: el oportunismo. Los hombres que se acostumbran a adaptarse a los virajes más insólitos de la dirección. Más de un crítico actual, ayer calló, aprobó, estaba de acuerdo y prestaba su aclamación o voto, sin reflexionar en lo que estaba haciendo. Hoy, cuando se les recuerdan sus “agachadas”, se ofenden o evitan el tema. No era que faltaran cuadros con conocimientos serios, los había, Jorge Torres era uno de ellos, Cultelli también, Navillat sin duda, Sendic no “era manco” en esos vericuetos, pero “el aparato” como tal, tenía una resistencia cerril a los aspectos teóricos, al debate serio, a las publicaciones internas que permitieran desarrollarlos. Hasta su derrota del 72, sus referencias estaban en el “socialismo” cubano y a partir de allí todo estaba bien. En el 85 cuando recuperaron la libertad, la referencia estaba en crisis, el “período oficial” actuante y, la crisis del socialismo real de Europa central , en pleno desarrollo. Todos los “excesos de papel escrito” que la represión le atribuye al viejo MLN-Tupamaros, no estaban llenos de teoría, estaban lleno de “planes operativos”, tesis especulativas y otras menudencias burocráticas. La teoría y la práctica de la colaboración intelectual, eran ajenas. Nunca fue estimulada, porque se presumían los riesgos de la “horizontalidad” y se premiaba “la acción” lo cual, a la postre, determinó profundos errores, horrores y fracasos. Para una ilustración final, con pretensiones de síntesis, digamos así: observe quién quiera la producción intelectual y verá que siempre es obra de personalidades aisladas, nunca de un trabajo intelectual colectivo. Sin embargo, eran los mejores elementos orgánicos.