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La desaparición forzada en Venezuela

Alcedo Mora es un dirigente social y político muy conocido en el estado Mérida. Desde el 27 de febrero del presente año se encuentra desaparecido. Familiares y amigos por las informaciones recopiladas señalan a funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia, el mismo que dirige el actual ministro del interior, como presuntos responsables de su detención y desaparición.

Todas las circunstancias nos colocan ante una posible desaparición forzada. Según la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas se entiende por “desaparición forzada” el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.

La desaparición forzada en Venezuela ha existido en los últimas seis décadas. Tuvo el país la lamentable experiencia en los años 60 de realizar la mayor cantidad de personas desaparecidas por fuerzas policiales o militares en el Continente. La lucha contra los movimientos insurgentes de la época se realizó con violaciones graves a los derechos humanos. La casi totalidad de esos casos quedaron en absoluta impunidad.

En la década de los años 70 un caso emblemático lo constituyó la desaparición del estudiante de la Universidad Central de Venezuela Noel Rodríguez. Gracias a la labor de la Comisión por la Justicia y la Verdad que investiga Violaciones de los Derechos Humanos por Razones Políticas en el período 1958-1998 se logró localizar, identificar los restos y entregar a su familia en febrero de 2013.

En la década de los 80 los casos más conocidos estuvieron vinculados a los llamados pozos de la muerte ubicados en La Cañada, distrito Urdaneta del Estado Zulia. Presuntamente funcionarios de la extinta Policía Técnica Judicial hoy (CICPC) dieron muerte a más de 50 personas lanzando posteriormente sus cuerpos a pozos. Era la época del gobierno de Jaime Lusinchi. Todos los casos quedaron impunes. Hay que sumar en esa década las desapariciones forzadas que se produjeron cuando fuerzas militares y policiales realizaron la masacre de El Caracazo que aún está impune.

En la década de los 90 continuaron las desapariciones de presuntos delincuentes por parte de distintos cuerpos armados del Estado. Solo entre los años 1991 y 1992 se reportaron 18 desapariciones.

La misma situación la hemos vivido desde el 2000 para acá. Cada año aparecen casos de desaparición forzada de presuntos delincuentes. La década empezó con las desapariciones forzadas realizadas por funcionarios del ejército y de la entonces DISIP hoy conocida como SEBIN en el marco del deslave de Vargas. Las denuncias tuvieron tanta fuerza que el expresidente Chávez hizo una cadena nacional desde la casa de uno de los familiares de las víctimas, el gobierno años después reconoció la responsabilidad del Estado y la Corte Interamericana de Derechos Humanos dicto una sentencia ordenando investigar y sancionar a los responsables e indemnizar a las víctimas. Ninguna de las dos obligaciones se ha cumplido.

Desde ese año 2000 hasta 2013 la organización Provea recopiló 114 casos de desaparición forzada, casi en su totalidad impunes

A Alcedo Mora se lo llevaron vivo y vivo lo queremos. ¿Qué dice al respecto el Ministro del Interior Gustavo González López puesto que funcionarios del organismo policial a su mando aparecen como los principales sospechosos de esta desaparición? Esperamos igualmente que la Fiscal General Luisa Ortega Díaz le informe al país como marchan las investigaciones.

Nuestra solidaridad con los familiares de Alcedo Mora y de todas las víctimas de desaparición forzada que aún esperan se haga justicia.

Marino Alvarado Betancourt 1/5/15

 

PSUV conducido por Maduro sufre primera división

“Sin una alternativa se perdería la revolución”, afirma Nicmer Evans, quien cree que la nueva organización impedirá que la oposición capte chavista

HERNÁN LUGO-GALICIA- El Nacional  3/5/15

“Aquí está Marea Socialista”, indica un letrero en 20 casas en el interior del país. No son las sedes formales de una organización política. Las familias, militantes del PSUV e identificadas con “el chavismo real”, prestan sus residencias para reuniones de lo que esperan que sea una organización política en los próximos meses, y son la evidencia de que el Partido Socialista Unido de Venezuela sufre bajas en sus filas y se fractura en las bases por no permitir la crítica interna y por el predominio del sectarismo

Es la primera escisión del PSUV que ocurre bajo el mandato de Nicolás Maduro.

Desde noviembre de 2014 esa disidencia del PSUV reservó el nombre y las siglas de Marea Socialista en el Consejo Nacional Electoral, y está a la espera de su aprobación. Pero en la Conferencia Nacional de Promotores, efectuada el 26 y el 27 de abril, acordó, por mayoría absoluta, optar por una tarjeta electoral y postular candidatos a la Asamblea Nacional. En esa misión trabajan 150 promotores en 19 estados del país.

Si el CNE no autoriza la denominación, militantes de Marea Socialista, entre ellos el politólogo Nicmer Evans y el fundador de Aporrea, Gonzalo Gómez, indicaron que irán al organismo comicial para que no les conculquen el  derecho a la organización y a la participación política.

“Activaremos la ‘Misión Ladilla’; todos los días nos verán preguntando: ¿qué pasó con la tarjeta? ¿Qué pasó con la tarjeta? No es una cuestión de lapso, es un derecho constitucional que no puede ser vulnerado”, alertó Evans, consciente de que en el CNE están en cola otros cuatro grupos identificados con el oficialismo, como Democracia Directa (dirigida por William Izarra),  que no han sido legalizados por presiones del PSUV, según fuentes electorales.

Por ahora no piensan en un “plan B” si la respuesta del CNE es negativa. Sin embargo, Evans no descarta alianzas con otros movimientos prochavistas e independientes: “No tenemos problemas en respaldar candidatos de otras organizaciones si provienen del poder popular, si cumplen con el perfil de ser un revolucionario, un socialista y suscriben nuestros criterios de rescatar el legado de Chávez. No tenemos afán electoral, aunque sí una clara vocación de poder, ya que lo principal es cumplir el mandato de la Conferencia Nacional de tener una tarjeta electoral y definir una personalidad propia. No descartamos conversar con el Polo Patriótico, siempre que estén dispuestos a recibir a una organización crítica, socialista y defensora del legado de Chávez. Si es así, ¡perfecto! Las circunstancias no están dadas, pero no nos cerramos”.

Gonzalo Gómez expuso: “Marea Socialista es una corriente del PSUV, pero al  negarnos el derecho a la crítica y a denunciar las desviaciones tuvimos que decidir e irnos ante el sectarismo”.

El peso electoral

Aunque es pronto para saber cuál será el porcentaje de electores que le quitaría Marea Socialista al PSUV y el número de diputados que  obtendría, el escenario es visto como polémico. La encuestadora Hinterlaces describe el surgimiento de un “nuevo sujeto histórico” que pudiera cambiar la correlación de fuerzas e incluso llevar a concertar a bandos en pugna. ¿Quién no descarta que la oposición avale la idea de los “mareistas” de auditar los fondos públicos si el asunto se presenta en el nuevo Parlamento? “No es opositor, tampoco es independiente o Ni-Ni. Es un ‘nuevo centro’ en tanto representa y convoca a las mayorías. Este nuevo sujeto representa al actual ‘centro político del chavismo”, dice el estudio de Hinterlaces.

Marea Socialista se declara “chavista, socialista” y niega que el propósito sea dividir el chavismo, aunque sí erosiona el apoyo a la cúpula del PSUV. “Si Marea no participa en elecciones se corre el riesgo de que la revolución se pierda desde el punto de vista electoral. En este momento somos el factor que garantiza que los chavistas descontentos no voten por la oposición o que se abstengan porque no tienen una referencia. Marea rescata la revolución desde la raíz, se aparta de la cúpula vinculada con la corrupción. Si no sale al ruedo una verdadera alternativa, se perdería la revolución”, sostiene Evans. Con ese argumento el politólogo negó que “coman una parte de la torta al PSUV”: “Más bien sumamos; lo que pierda el PSUV lo pierde solito, así no existamos. Le quitamos, sí, votos a la oposición, porque remoralizamos y reenamoramos al chavismo. Nuestra pelea no es con el chavismo, es con las cosas malas, con las desviaciones, con los pintados de rojo, con la corrupción”

“Mareistas de closet”


El plan de Marea Socialista es ir por chavistas descontentos con el gobierno y con el PSUV y por “opositores no antichavistas” que se declaran Ni-Ni, lo que requiere derribar la tesis de la despolarización electoral y política. “Dentro de 100% de la población electoral el grupo mayoritario se define como Ni-Ni. Dentro del chavismo 40% no se identifica con las políticas de Maduro, y en la oposición 35% no está con la MUD. Es decir, 70% no reconoce el liderazgo actual. No es que estén con Marea, pero responderemos a esa demanda como una alternativa de cambio, revolucionaria, que vuelve a la raíz del proceso revolucionario y rescata lo positivo de la revolución. No somos una tercera vía o tercer camino”, explicó Nicmer Evans.  Gonzalo Gómez indicó que cuentan con militantes del PSUV que rechazan cómo se maneja la dirección partidista y el gobierno, y cómo se cercena el debate y la crítica. “El otro bloque es de sectores del PSUV, como movimientos sociales y sindicatos, que están marginados. Que no articulan con el PSUV a pesar de estar inscritos. El objetivo de Marea y de todo revolucionario es salvar el proceso revolucionario y que no secuestren su conducción”

 Los exministros Héctor Navarro y Ana Elisa Osorio son considerados “como cercanos, como amigos de Marea”, y aún no hay decisión sobre si serán candidatos al Parlamento. Evans revela que tienen aliados en el gobierno, cuyos nombres se reserva por temor a represalias: “Son funcionarios que comparten las críticas; son ‘mareistas de closet’ que envían mensajes y a quienes les pedimos que salgan de ese lugar. Si Navarro u Osorio y los ‘mareistas de closet’ se vienen con nosotros, ¡bienvenidos!, siempre que cumplan con el perfil y vengan de las bases”.