Rolando Astarita [Blog]
A raíz de discusiones que he tenido por estos días, me parece útil refrescar uno de los aspectos más relevantes de la crítica que hicieron los economistas de Cambridge, Inglaterra, a la teoría neoclásica del capital. Hace más de 60 años, Joan Robinson escribía este, justamente famoso, pasaje: "Al estudiante de teoría económica se le enseña a escribir O = f(L, C) donde L es una cantidad de trabajo, C es una cantidad de capital y O es una tasa de producción de bienes. Se le pide suponer que todos los trabajadores son iguales, y que mida L en horas-hombre de trabajo; se le dice algo acerca del problema de números índices involucrado en la elección de una unidad de producto, y luego debe pasar de prisa a la cuestión siguiente, con la esperanza de que no se le ocurra preguntar en qué unidades se mide C. Antes de que llegue a preguntar, se habrá convertido en profesor, y así se transmiten de una generación a la siguiente hábitos de pensamiento torpe" ("La función de producción y la teoría del capital", en Capital y crecimiento, comp. G. C. Harcourt y N. F. Lang, México, FCE, 1977, pp. 51-67).
Sin embargo, pasaron los años y las décadas y en los cursos usuales de Economics se siguen transmitiendo "los hábitos de pensamiento torpe". Es que dado que la función de producción trata de explicar el rendimiento en términos físicos de unidades físicas de "capital" (medios de producción) y trabajo, la cuestión de la agregación sigue planteada. Invariablemente, la cuestión de en qué se mide el capital se oculta debajo de la alfombra. ¿Por qué? Porque la única manera de agregar bienes heterogéneos de capital es mediante los precios. Pero estos dependen de la ganancia (o el interés) del capital; esto es, de las variables distributivas. Y la función de producción neoclásica, supuestamente, debía explicar la tasa de interés. Por lo cual el razonamiento termina siendo circular, y lógicamente incoherente. O, planteado de otro modo el problema: si la cantidad de capital se expresa en precios, se rompe la relación unívoca entre una cierta cantidad de capital y un determinado nivel de producto, ya que la primera varía con los cambios en la distribución. Por lo tanto, la función de producción neoclásica no se sostiene
¿Es un problema técnico, o matemático? En absoluto, es conceptual: tiene que ver con la noción de capital, y los problemas que tienen los neoclásicos para explicar la ganancia. Como decía hace años el marxista A. Bhaduri: "... bajo la superficie aparente de un problema de números índices hay problemas más profundos en conexión con la valuación del 'capital'. Es preferible afrontar estas cuestiones y revisar las enseñanzas de la teoría convencional que eludirlas como meros problemas de números índices" ("Comentario sobre la importancia de controversias recientes sobre la teoría del capital: una visión marxista", en ídem, pp. 249-257). Por eso, la dificultad neoclásica no se puede solucionar con las matemáticas. ¿Qué hacen los neoclásicos entonces? Pues se esconden detrás del análisis matemático
Creo que es conveniente recordarlo, porque "los hábitos torpes de pensamiento" inficionan incluso a personas que se piensan a sí mismas, por lo menos, como "heterodoxas". La pretensión de sumar tornos, fresas, electricidad, planta fabril, en términos físicos, es un despropósito. Alguno podrá decir que nuestro "heterodoxo" lo hace para profundizar en la teoría crítica (por ejemplo, para estudiar la noción de trabajo concreto de Marx); pero parece no percatarse de que por esta vía está cayendo en el disparate. Peor aún si a los bienes físicos le quiere sumar "trabajo". No hay escalar que pueda expresar esto, ni ecuación o función que tenga sentido sobre esta base. Y el absurdo más sublime de "agregación física de medios de producción" lo leí por estos días
Lo presento con un ejemplo práctico: 1 torno A + 2 tornos B + 2 fresas B + 500 kg de acero C = 505. Observemos que si el acero se midiera en número de barras, por ejemplo 20, la agregación de medios de producción daría 25; si se midiera en toneladas, sería 5,5. Y así podríamos seguir. ¿Qué sentido tienen estas agregaciones? Ninguno. ¿Por qué? Muy simple, son números sin dimensión, por eso no tienen significado. ¿Para qué sirven entonces? Pues para "impresionar" al público desprevenido con ecuaciones carentes de sentido, y acusar al que las critica de "no entender álgebra". Estamos en lo básico y elemental de la crítica a los neoclásicos. Lo penoso es que esto hay que explicárselo a algunos marxistas