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SOBRE RUSIA ? TEXTOS 13

EL PAÍS DE LA MENTIRA DESCONCERTANTE

–de ANTE CILIGA

El terrorismo de Estado

Aquí extracto algunos ejemplos cortos sobre los métodos de terror del Estado. La ligereza y simpleza con que se decidían las condenas a muertes o las condenas a añares en los campos no tiene parangón en la historia de la esclavitud asalariada. El terrorismo de Estado en permanencia se aseguraba comunicando a los que dejaban vivos la lista de fusilados. También comprobaremos la continuidad del método de Lenin y Trotsky de declarar contrarrevolucionarios y terroristas (como todos los otros jefes bolcheviques) a quienes se decían revolucionarios, a quienes llamaban a continuar la revolución. Explícitamente a los que decían que había que continuar con la revolución y para los que octubre no había sido más que un episodio. Es decir a todos aquellos que llamaban a la revolución social –por la “tercera revolución”- cuando los bolcheviques declaraban el fin de la revolución y llamaban al desarrollo económico del capital,  a los anarquistas, a los internacionalistas, a las mayorías radicales del socialismo revolucionario, a los comunistas anarquistas y a los comunistas del “grupo obrero”…así como a cualquier oposición para liquidarla por el terror. El método era exactamente el mismo se declaraba contrarrevolucionaria (y culpable de terrorismo) a toda lucha contra el Estado bolchevique

Ahora, en los 30, solo quedaban fuera de los campos de concentración las oposiciones sueltas y “de derecha”. La oposición a la masacre generalizada del proletariado agrícola conocida como la “colectivización” (en realidad apropiación privada por la burguesía del Partido y el Estado de la tierra, que causó millones de muertos y de desaparecidos) es considerada de “derecha” porque se opone a colectivizar, lo que en el código “marxista leninismo” es considerado un paso más hacia el “socialismo” (¡como toda estatización!) . Hoy no cabe dudas de que aquella oposición “llamada de derecha” era parte de la más elemental resistencia proletaria (¡resistencia profundamente humana!) contra la marcha forzada del capitalismo impuesta por el terrorismo del Estado leninista.

Ricardo

EXTRACTOS

UN MUERTO VIVIENTE Y “LA UNIÓN DE OBREROS Y CAMPESINOS”

Los acusados de especular con las monedas de plata formaban un grupo particular en prisión. A la sazón se desarrollaba una enérgica campaña contra esta especulación. Debido a la inflación, la población había empezado a atesorar las monedas de plata. Las penas eran estas: a los que ocultaban más de 500 rublos se les fusilaba, al resto se les enviaba a los campos de concentración entre cinco y diez años. A veces, para dar ejemplo, se publicaban los nombres de los fusilados.

Un día presencié una escena terrorífica: acabábamos de recibir los periódicos por la mañana y en una lista de condenados a muerte “ya ejecutados” leímos el nombre de uno de nuestros compañeros de sala. Este hombre aún no conocía su condena. Toda la sala y los pasillos se quedaron horrorizados. Los detenidos que ya habían leído los periódicos se los quitaban de las manos al resto para que no llegaran a las manos del desgraciado al que en cierto modo habían enterrado vivo. Pero terminó notando que todo aquel desconcierto era por él. Palideció y se postró en su cama. Al cabo de unos minutos la G.P.U. “corrigió” su “error”: le hicieron salir y le fusilaron… El error se debía a que se había condenado a todo un grupo, cuyo resto de miembros, encerrados en Moscú, ya habían sido fusilados la pasada noche; pero se había comunicado a la prensa la lista completa, con todos los miembros del grupo, incluido el detenido de Leningrado que debía ser fusilado al día siguiente

Pasó bastante tiempo antes de que conociera la historia del detenido Kozlov, acusado de organizar el grupo contrarrevolucionario y terrorista llamado “Unión de Obreros y Campesinos”. Esta organización existía en varias aldeas de la región de Leningrado y había logrado formar un pequeño centro en esa misma ciudad. Kozlov era comunista, hijo de un pequeño empleado de correos y telégrafos afincado en Leningrado. Había participado en la guerra civil y comandado, decía, un pequeño destacamento de partisanos que operaba en el frente norte contra los ingleses. Había estudiado en la Universidad Comunista de Leningrado durante la N.E.P. y antes de ser arrestado había dirigido una escuela en la ciudad.

Cuando empezó la colectivización a ultranza se adhirió a la oposición de derecha. Se consideraba partidario de Bujarin [1]. Algunos de sus conocidos en Leningrado, así como sus amigos y la gente con la que se relacionaba en las aldeas, compartían sus sentimientos. Poco a poco se fueron uniendo más estrechamente y formaron un grupo. Cuando los jefes de la oposición de derecha renunciaron a toda actividad contra Stalin en 1928-1929, este grupo se separó de ellos y siguió su propio camino. Además de comunistas y sin partido, se sumaron al grupo elementos procedentes de los socialistas-revolucionarios.

Según decía el propio Kozlov, el grupo se fue impregnando poco a poco de sus ideas y empezó a adoptar los métodos de lucha de los socialistas-revolucionarios. Una tarde fueron a buscar a Kozlov y le dijeron que recogiera sus cosas. Él les estaba esperando desde hacía algunos días. Una vez fuera, le dejaron en manos de una escolta reforzada con hombres armados. Luego le hicieron subir en el coche de los condenados a muerte y partió hacia el lugar donde debía ser fusilado…

Más tarde, cuando me sacaron de Leningrado y me llevaron al “aislador político” de Verkhne Uralsk, el comisario de la G.P.U. que me acompañó me dijo que para dar ejemplo se había dado a conocer a todo el partido de Leningrado el asunto del grupo de Kozlov y su triste fin

LOS “ACADÉMICOS”

En mi prisión había un grupo de profesores encargados de los cursos académicos de Leningrado, y entre los más notables estaban el profesor Tarlé y el académico Platonov. Habían cometido el crimen de no adaptarse al régimen y ser escépticos con el Plan Quinquenal. En el argot carcelario se les llamaba “los académicos”. Disfrutaban de un régimen especial; eran los únicos presos no políticos que tenían derecho a la alimentación reservada a estos.

En mi sala había dos representantes de este grupo: Belaïev, director de la Casa Pushkin, y S…, el encargado de un curso de historia del derecho internacional en la Universidad.

Belaïev era un intelectual ruso de la vieja escuela, culto, pero de estrecha mentalidad universitaria. Le interesaba Pushkin, la historia de la literatura y la vida de la élite intelectual. La forma de gobierno, fuera zarista o soviética, le era completamente indiferente. Planeando sobre las cimas de la ciencia, miraba desde lo alto las cosas mundanas y para él el pueblo no era más que una multitud sin importancia. Incluso en prisión seguía en su torre de marfil, releyendo a Sófocles, Cervantes, Thackeray y Dumas, sin dirigir la palabra a la gente del pueblo que estaba encerrada en la misma sala.

Antes de ser detenido había estado en el extranjero por asuntos personales, y hubiera podido quedarse allí. Si no lo hizo fue porque para él lo más importante era la Casa Pushkin. Me acuerdo especialmente de una conversación que mantuve con él sobre Gorki. Belaïev me dijo que Gorki no era en absoluto el ingenuo entusiasta que tanto les gusta describir. Gorki es un mujik [2] sagaz que no olvida sus intereses. Pero hay que reconocer que está profunda y sinceramente ligado a la cultura.

El mérito que deberán reconocerle las futuras generaciones es haber sabido valerse de su amistad con Lenin y otros dirigentes bolcheviques para salvar, en la época del terror y el hambre, a un gran número de representantes de la cultura rusa. Supe por Belaïev que Gorki, inmediatamente después de la Revolución de Octubre, tomó la iniciativa de acercar y poner en contacto personalmente a personalidades de la vieja cultura rusa, aunque fuesen príncipes, y representantes del nuevo poder, aunque fuesen comunistas del temple de Zinoviev, que a la sazón era el dueño de Leningrado… En cambio, el encargado del curso, S…, era un hombre de formación soviética. Aceptaba el nuevo régimen de Rusia como una ineluctable necesidad de la evolución histórica. Conocía perfectamente la historia del movimiento obrero internacional. Sin embargo en su actitud se echaba en falta lo que constituye el fondo mismo del socialismo: el sentimiento de un íntimo lazo con las clases inferiores de la sociedad. S… pertenecía a la nueva aristocracia y se limitaba a “tener en cuenta” al pueblo. Desde este punto de vista, este antiguo alumno del profesor Tarlé era el típico representante de la nueva élite intelectual soviética. Ni siquiera encarcelado mostraba hostilidad hacia el régimen, su única aspiración era retomar el puesto que se merecía en la nueva sociedad. Probablemente hoy, tras el Plan Quinquenal, S… ya haya recuperado su puesto y sea un modelo de “bolchevique sin partido”. Los mejores cuadros del bonapartismo soviético se reclutan entre esta gente. Por otra parte, Belaïev también ha recuperado su cargo en la Casa Pushkin; en cuanto al profesor Tarlé, ha dejado el exilio en Alma-Ata (donde enseñaba en la nueva Universidad kirguisa) y ha vuelto a la Universidad de Leningrado. Ya ha publicado una Vida de Napoleón Bonaparte siguiendo el espíritu de la época estalinista. El académico Platonov era demasiado viejo como para poder rehacer su vida: murió en el exilio

LOS CASOS INDIVIDUALES

Un ingeniero de una cantera del lago Onega, donde se extraía pórfido para el mausoleo de Lenin, me contó el discurso que había pronunciado ante los obreros de las canteras (en parte campesinos deportados). “Todas las grandes épocas dejan tras de sí grandes monumentos. El mundo sigue admirando las pirámides, de cuarenta siglos de antigüedad, aunque ya no quede ni rastro de los faraones que ordenaron su construcción ni de los esclavos que perecieron construyéndolas. El mausoleo de Lenin debe ser el monumento inolvidable de nuestra gran época. No debemos escatimar esfuerzos ni sacrificios para lograrlo.”

Este discurso lo aplaudieron no solo los obreros, sino también los representantes sindicales y del partido. Ninguno descubrió intenciones subversivas en la alusión a los esclavos de Egipto…

Entre los prisioneros encerrados en las salas comunes había muchos –tres o cuatrocientos– acusados de supuesto espionaje. La G.P.U. estaba llevando a cabo una vasta operación contra el espionaje inglés, que parecía que estaba dirigido por el cónsul general de Inglaterra en Leningrado. La elección de los detenidos permitía concluir que la G.P.U. trataba de echar mano a toda la red de espionaje. El método era simple y probablemente eficaz: se arrestaba a todos los que habían tenido el menor contacto con Inglaterra o el consulado inglés, a los capitanes de todos los navíos soviéticos que hacían la ruta entre Leningrado y Londres, a los principales funcionarios del puerto de Leningrado que por la propia naturaleza de sus funciones tenían contacto con navíos ingleses, etc. Resumiendo, para desenmascarar a media docena de espías se había detenido a doscientas personas, que eran tratadas como espías y condenadas a pasar cinco años en un campo de concentración. Probablemente los verdaderos espías –aunque no se llegara a descubrir su identidad– estaban entre los condenados.

¡Ciertamente no es difícil castigar a los culpables cuando se puede disponer sin ningún control de la suerte de centenares de inocentes, a los que además se les puede obligar a confesar todo lo que se quiera! Después de lo que vi en la prisión de Leningrado ya nada me sorprendía.

Todos los capitanes soviéticos, me dijeron, que navegaban al extranjero tenían que dejar a un miembro de su familia como rehén en Rusia, que respondería de todo lo que aquel dijera o hiciera en el extranjero.

ANTE CILIGA


[1] Bujarin en los primeros años había conformado varias de las oposiciones de izquierda,, de izquierda comunista e internacionalista (como fue la oposición al Tratado de Brest Listovsk) contra Lenin/Trotsky, sin llegar claro está a la acción violenta y armada contra el Estado que si llevaron adelante las organizaciones más claramente proletarias y consecuentes con el derrotismo revolucionario. Sin embargo luego Bujarin pasó por ser escriba de Stalin y el máximo teórico del “socialismo en un solo país” y terminó (¡con la familia de rehén, es verdad!) en oposiciones cada vez más “de derecha” hasta su liquidación. Todos sus partidarios fueron liquidados como “de derecha” (nota de Ricardo)

[2] Término empleado para referirse, antes de 1917, al campesino pobre y sin propiedades.