Envíopostaporteñ@ nº 588

SCHOKLENDER, LAS CAJITAS FELICES Y LOS TRAIDORES

El 26 de mayo, mientras aún se escuchaban los ecos de los fastuosos y patrioteros festejos oficialistas del aniversario patrio, el enemigo por excelencia del gobierno,

Clarín, titulaba en tapa “Expulsaron a Schoklender de Madres de Plaza de Mayo por corrupto!” y un frío estremecimiento recorrió la espalda de varios funcionarios y de la presidenta misma

UN S E C R E T O Q U E T O D O S CONOCÍAN

En realidad, ni el gobierno ni ningún militante importante de las organizaciones políticas y sociales del país ignoraba que, desde hace unos cuantos años, Sergio Schoklender, alter ego de Hebe Pastor de Bonafini, manejaba a discreción y sin rendir cuentas a nadie, más que a su “su Madre adoptiva”, las enormes sumas de dinero que ingresaban a sus arcas.

Recaudaban por todos lados, por donaciones, por ayudas a la universidad, por publicidad en la Radio, por subsidios, por programas especiales creados ad hoc, etc. pero nunca se conocían rendiciones de cuentas ni balances. Abundaban los testimonios y las denuncias silenciadas contra Schoklender –ver la carta de Vicente Zito Lema- sobre su nivel de vida, las extravagancias, las reiteradas incursiones en los casinos del país y del exterior, el grupo de escoltas y hampones armados, las presuntas propiedades, etc. etc. Pero ninguno de esos rumores podía dimensionar la magnitud del desfalco que, contra los fondos del estado destinados a la vivienda popular, se organizó desde la Fundación Sueños Compartidos.

 Así, en cuestión de horas, el pueblo argentino se enteró que los K. habían girado, sin ningún control, auditoría, balance ni rendición de cuentas, casi 800 millones de pesos al proyecto de vivienda popular gestionado por Schoklender en su carácter de apoderado de la Fundación presidida por Bonafini. También supimos de la interminable lista de propiedades, yates, aviones, autos de lujo, cuentas corrientes, sociedades y empresas que Schoklender y sus a m i g o s h a b í a n acumulado en pocos años y que iban desde colegios hasta bares y restaurantes

LAS MISTERIOSAS C A J A S Q U E SCHOKLENDER LE DEJO A OYARBIDE

Una vez estallado el e s c á n d a l o , Schoklender decidió que su mejor defensa era un buen ataque y no en vano le habría gritado, en medio de la pelea final , a su “mamá” que si lo volteaban a él se “la llevaba puesta a ella”.

Así el país presenció una maratón que duró una semana en la que no había programa, noticiero, canal o radio opositora al gobierno, en la que no apareciera un locuaz Schoklender, defendiendo sus bienes y riqueza y deslindando, claramente, responsabilidades con Bonafini y Madres.

Con una lógica implacable, tanto él como sus abogados, se cansaron de reiterar que sólo era uno de los “apoderados” de la Fundación, que no integraba el Consejo de Administración de la misma, que no firmaba balances y que la presidente de ése Consejo era, precisamente, su “mama Hebe”.

Peor, todavía, en cuanto las denuncias tomaron estado judicial y cayeron en manos del inefable Oyarbide, peón de los K en la justicia federal, Schoklender comenzó una ofensiva sobre el juez que empezó con la entrega de dos misteriosas cajas cerradas con documentación (¿?) probatoria de su inocencia que el juez se negó a abrir pero que aceptó recibir y lacrar.

El mensaje era obvio: que Oyarbide abra las cajas, revise su contenido y registre la extensión de la lista de los que “me llevo puestos”, empezando por Hebe, y que se lo transmita a sus jefes. Ese día, lunes 6 de junio, un reconocido abogado de DDHH que en algún momento estuvo vinculado a Madres, tomaba un cafecito en el bar del primer piso de los tribunales de Comodoro Py, cuando su calma fue interrumpida por Sergio, quien aguardaba la llegada de Oyarbide; Schoklender se acercó a su mesa y le preguntó cómo veía la causa que se estaba armando en su contra.

El prestigioso abogado le contestó que, aún sin demasiada información, lo veía mal y que muy posiblemente terminaría preso. Schoklender le sonrió y le dijo, palabra más, palabra menos, “Negrito, yo no voy a ir en cana porque, sencillamente, no hay calabozo tan grande como para que entremos yo y todos los que me llevo puesto si me entregan!”

Y, evidentemente, algo de eso hay, porque en los casi dos meses transcurridos desde el estallido del escándalo han abundado las irregularidades, las propiedades, las chequeras, los bienes y las excentricidades reveladas, pero ningún paso judicial concreto se ha dado para, siquiera, indagar a Schoklender y su banda por los delitos que la propia Bonafini ha denunciado, pretendiendo convertirse en la víctima de una mente perversa.

EL ESFUERZO POR DESPEGAR A BONAFINI Y LIMPIAR LOS PAÑUELOS

Con la Fundación quebrada y con el prestigio de las Madres por el suelo, el gobierno debió socorrerlas, por izquierda, con casi veinte millones de pesos para poder pagar los sueldos de mayo de los trabajadores de la constructora que ya estaban por cortar las calles.

(N.de.R estos cortes se han producido en distintos lados y ayer los laburantes reclamaron en la ronda de los jueves 14/07 en Plaza de Mayo, un grupo de trabajadores de Sueños Compartidos le reclamó por salarios impagos (respondiendo ella que mejor le preguntaran a Sergio Schoklender) donde Bonafini les dijo:

Es que las febriles reuniones y consultas en el gobierno habían llegado a la conclusión de que era, por el momento, imprescindible separar a Hebe y a su grupo del escándalo, limitar el daño, presentarlas como víctimas, como pobres viejitas indefensas en manos de un maníaco corrupto del que, de pronto, se recordaba que era un parricida confeso.

Así fue como pusieron a un aparentemente honorable abogado comprometido con los DDHH, ex miembro del hoy kirchnerista Partido Comunista, Eduardo Barcesat, al servicio de esta estrategia y así fue como Hebe mudó su discurso de “no hablo de pelotudeces” a “es un traidor que merece prisión perpetua” sin solución de continuidad

En pocas horas, Barcesat hizo una presentación judicial pidiendo que las Madres fuesen admitidas como damnificadas y querellantes y denunció a Schoklender por administración fraudulenta.

 El problema es que ni siquiera Oyarbide está en condiciones de disimular la inocultable responsabilidad legal de Hebe de Bonafini y del resto del Consejo de Administración en el desfalco, y, en consecuencia, no tiene ningún apuro en resolver nada. En tanto, Eduardo Barcesat, entregando su honra a los perros, emprendía una maratón mediática para explicar la inexplicable connivencia del dúo Schoklender- Bonafini.

 Y, para empiojar aún más las cosas, a fines de junio se supo que los servicios del prestigioso abogado le costaban al estado argentino y a todo el pueblo, la friolera de más de un millón de pesos percibidos a través de un incierto e ignoto instituto de investigaciones vinculadas a Madres!!

LAS CHICANAS JUDICIALES Y EL JUICIO DEL PUEBLO

Pero, más allá de la irresistible atracción que ejerce el escándalo, lo que éste ha expuesto es la veracidad de lo que sosteníamos las organizaciones de la izquierda independiente, esto es que toda la política social progresista y de derechos humanos de los K. estaba atravesada por la cooptación, la corrupción, los negociados y el manejo descontrolado de fondos públicos

La extrema fragilidad desde la que los K. construyeron su relato de legitimidad política y se inventaron un parentesco con las luchas populares y democráticas -que ellos mismos habían reprimido en su provincia y en toda su trayectoria- requería de los urgentes oficios de figuras y organizaciones con respeto e historia. Sólo era cuestión de encontrar el precio, pagarlo, usufructuar el prestigio ajeno y usurpar su historia.

No es el propósito de esta nota descifrar cuales fueron, en cada caso, las razones que llevaron a muchos a transar con el régimen y ayudarlo a construir su fábula setentista y desentrañar sus respectivos precios. Pero lo cierto es que el favor que le hicieron a un gobierno entreguista y explotador, agente del sionismo y siervo de los acreedores internacionales, al arroparlo con los pañuelos y con la memoria de los caídos nos ha costado, como pueblo, mucho, demasiado

Ellos han posibilitado que miles de jóvenes, en desconocimiento de la verdadera historia de cada uno de los protagonistas, huérfanos de una memoria histórica cercenada por la dictadura primero y ahora por la cooptación y la reescritura de los cagatintas a sueldo, hayan abrazado a ésta precariedad política que es el kirchnerismo, réplica progre del modelo menemista, como si fuese una gesta de liberación nacional y social.

Por eso, mientras las balas rozan los pies de otros “próceres” del relato épico K, como Milagros Sala, Morgado o Rachid en una zaga de corrupción y prebendas que no tiene fin, lo que nos interesa, sobretodo, es dejar claro que más allá de sus chicanas judiciales y de las seguras impunidades, deberán enfrentarse, más temprano que tarde, con el juicio implacable del pueblo, de los luchadores, de los que no transamos ni nos arrodillamos, de los que sufrimos persecución y cárcel mientras ellos brindaban con nuestros carceleros y verdugos

Allí estarán esperándolos Olivera y la Gallega, los muertos del Indoamericano, Mariano Ferreyra y los Qom, los inquilinos condenados, los cinco mil procesados y los miles de pibes asesinados por el gatillo fácil de su gobierno “progresista”.

Y, cuando llegue ese momento, de nada les servirá la apelación al discurso, el parentesco o la historia

A los revolucionarios se nos debe juzgar por el rol concreto que cada uno de nosotros asume en la guerra civil que protagonizamos contra nuestros explotadores, no por la belleza de las palabras ni por el lustre de los antiguos bronces

Y, como están pintando las cosas, parece que ese momento no está tan lejano.

 por RUBÉN MUJIK