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El INAU y lo demás. Los puntos sobre las jotas

Aunque yo no he venido a litigar, sino a pedir que se cumpla la justicia, me interesaría saber cómo la llama usted cuando de ese modo la trata.
–A eso llamo yo poner los puntos sobre las haches –respondió Ño Pernalete...

Rómulo Gallegos, Doña Bárbara

Se complicó.- Joselo López, al enterarse del pedido de procesamiento

Planificar en política es cosa de genios y genios siempre hay, hacerlo ya es cosa de brujos. Planificaron sí, en forma muy racional, un lujo de pizarrón y mucha academia. Pero al hacer las cosas no salieron exactamente como pensaban. “¿Nuestra era Noske?” (1)

Queriendo hacer las cosas bien, voy muy atrás de los hechos.

En ocasión del paro general del 6 de agosto, señalaba que se trata de un índice de la recuperación del nivel de actividad de nuestra clase trabajadora, un proceso que se ha venido desarrollando por todo un período. Mientras escribía esa nota, apareció el video sobre los hechos del CEPRILI, junto con todo lo que muestra la crisis del movimiento sindical y la degradación de su estructura y elenco de conducción. La comisión de vivienda, luego el escándalo de Alfredo Silva, y ahora esto. Cualquiera se pregunta ¿cuál será la próxima?

Me puse a escribir sobre eso usando mis huecos libres pero me demoré, y entonces llegó el decreto de esencialidad para los docentes. De todos los errores posibles en esta instancia, el más disparatado es Tabaré con su “¿Podemos hablar?” al otro día de la agresión.

Escribir sobre la marcha tiene su desafío. De modo que me lo tomaré con calma, ya vendrán tiempos peores. Veo que no me va a alcanzar con una sola nota. Esto no pretende ser otra cosa que ideas a discutir.

La recuperación del nivel de actividad de la clase y la bancarrota de sus instancias sindicales corrientes, son partes del mismo proceso, y es obvio además que la crisis del sindicalismo oficialista viene dentro de la crisis del oficialismo, a secas. Para poder entenderlo debemos encuadrarlo en el proceso social general que estamos viviendo incluyendo acá el deterioro económico, los desajustes de la vida social, los conflictos en auge, las disputas en la llamada “clase política” y sus formas partidarias, gobierno, y sindicalismo oficialista que sufre “el contagio vertical” de su madre.

Llamo “contagio vertical madre-hijo” a la peste que se propaga al sindicalismo oficialista por vía del cordón umbilical que lo alimenta desde el Estado. Quiero tratar este tema como creo que debería hacerse desde el materialismo histórico.

Lo primero es que la crisis del INAU no es la crisis del INAU, es una parte de un fenómeno mucho más general. En 50 años la población uruguaya creció un 20%, y la carcelaria un 700%. No es asombroso que las distintas instancias institucionales (Justicia, Ministerio del Interior, INAU, comisiones parlamentarias, gobierno y partidos opositores) se pasen la pelota unos a otros sin lograr resolver nada, el problema los desborda.

Un modo de producción es una forma sistémica de organización social que debe reproducirse a sí misma. Con sistémica queremos decir que las partes no pueden descomponerse unas de otras. El proceso productivo requiere determinados inputs, y tendrá que tener en output los mismos elementos que alimentarán la fase siguiente, sin eso no puede mantenerse en forma efectiva, no puede garantizarse el modo de producción en tanto tal. Dentro de los inputs del proceso productivo capitalista hay uno tanto o más crucial que las materias primas, las máquinas, el combustible, la tierra: una clase trabajadora. Quiere decir que el capitalismo necesita contar con trabajadores obligados a trabajar por un salario, pero eso no es suficiente.

El funcionamiento de la sociedad capitalista debe lograr que en el proceso productivo se reconstituya una clase capaz de seguir trabajando por un salario, pero también las condiciones que hacen posible su trabajo, y que ese trabajo sea productivo para el capital. Cuando se cierran las unidades de producción por falta de rentabilidad (descenso o desaparición de la ganancia capitalista, o sea el rendimiento final de la explotación del trabajo en relación al capital total) no pueden mantenerse las condiciones de reproducción del trabajo

Y esto tiene consecuencias económicas, sociales y culturales sobre toda la sociedad. La “crisis de valores” de la que se habla tiene una raíz, es la crisis de la posibilidad de valorización de la fuerza de trabajo. El deterioro social arranca de la incapacidad que tiene la sociedad de reconstruirse a sí misma.

Pero esto es el aspecto menor del problema. La crisis de las instituciones de “rehabilitación” de los elementos de aquello que debería terminar siendo fuerza de trabajo empleable en el proceso productivo, y se salen fuera de cauce, es la quema del último fusible. Antes vino todo lo otro: la crisis del las instituciones encargadas de formar esa fuerza de trabajo y ponerla en condiciones operativas, o sea el sistema educativo. Los dos fusibles, el de adentro y el de afuera, saltan juntos.

No estamos hablando de un proceso lineal que pueda verse en blanco y negro, porque la evolución de la clase acompaña los vaivenes de nuestra economía capitalista. Es evidente que nuestra clase trabajadora tuvo un proceso de mejora relativa (en relación al período inmediato anterior) que acompañó parcialmente (de atrás, pero acompañó) el crecimiento de la actividad económica de los últimos diez o doce años. Esto incluyó una recuperación desigual del salario real (donde los sectores de trabajadores organizados salen mejor, y eso según la capacidad de cada sector en hacer valer sus fortalezas), dentro a su vez de una distribución social desigual del producto de ese crecimiento. Pero en todo este proceso la organización sindical ha sido un factor que no puede ignorarse. POR ESO es que en el momento en que ese período de mejora relativa y contenida de la clase trabajadora SE TERMINA, es que la cosa “se complica” para la burocracia sindical.

Y la burocracia sindical es un elemento clave en este proceso. Estos diez años han sido el gobierno de la burocracia frentista. Calificamos así al actual estamento de gestión capitalista a través del Estado, como los ha habido en otras versiones a lo largo de la historia del país. Lo que tiene este de diferente que se forma a partir de una burocracia política y estatal, que recicla e incorpora además elementos de “pequeño-burguesía moderna”

La burocracia sindical es un elemento constitutivo básico de la burocracia política frentista. Y en esto hay que tener en cuenta que el gobierno frentista entra en la categoría de gobiernos socialdemócratas, en un sentido amplio. Un sentido amplio que nos permite incluir, con distintas variantes, a los gobiernos post-neoliberales en América Latina de este primer tramo del Siglo XXI.

También hay que tener en cuenta que ese fenómeno continental abigarrado está hoy en otra fase de su ciclo. El FA llegó hace diez años al gobierno con el ciclo socialdemócrata latinoamericano en ascenso. Hoy, el gobierno frentista encuentra graves problemas estructurales, con ese ciclo en declive. Y el declive es parte determinante de sus problemas. Esto es así por una razón muy simple que el gobierno no entiende. Uruguay es parte de América Latina. Este gobierno ha hecho gran alharaca con “mirar a Europa” y el “Mercosur de dos velocidades”, bastó con que alguien en Brasil propusiese una “tercer velocidad” para que les entrase el chucho.

De modo que tenemos un sindicalismo burocrático oficialista en crisis, que es pilar y parte de un gobierno socialdemócrata en crisis, que a su vez es una parte menor y vulnerable de un ciclo socialdemócrata continental en crisis.

Antes que nada: podemos despotricar contra el sindicalismo burocrático, pero el hecho es que siempre, dentro del capitalismo, los sindicatos tendrán un componente burocrático, y la clase trabajadora bajo el capitalismo recurrirá siempre a la lucha sindical. La mejora relativa, desigual y parcial, de nuestra clase trabajadora en la última década tiene un sustento fundamental en su actividad sindical, por eso es relativa, desigual y parcial, porque así es la fuerza de su herramienta de lucha. Y eso es así siempre con los sindicatos bajo el capitalismo, y siempre tienen un componente burocrático, en mayor o menor grado.

En este caso, a medida que se instala en Uruguay un gobierno socialdemócrata de elenco burocrático, a medida que la clase trabajadora aprovecha esa “ventana de oportunidad” para obtener algunas mejoras parciales, se produce un fenómeno que resulta imposible ignorar: la vieja y pobre burocracia sindical uruguaya, la pariente pobre de la familia del sindicalismo burocrático continental (“familia” también en el sentido Corleone del término) empieza a no ser tan pobre. El sindicalismo empieza a ocupar un lugar mucho más importante

Con esto llegan cambios en la legislación laboral, fueros, viáticos, licencias sindicales, gran crecimiento de la sindicalización de los trabajadores, cursos de formación, fuentes financieras, puestos para representantes en organismos públicos, co-participación, y formas de cooptación o sea vías para carreras personales de sindicalistas como políticos. Y con esto, los mecanismos de corrupción también pegan su saltito de calidad,

Sindicalismo burocrático, o sea sindicalismo de masas pasivas, de asambleas casi inexistentes, de dirigentes eternos y vicios acendrados. PERO aunque empieza a ya no ser tan pobre, sigue siendo pobre, porque pobre es su base de sustentación y porque pobre es el capitalismo en que se inserta. Y por lo tanto, relativamente pobres siguen siendo los mecanismos de control sobre la actividad independiente (ocasional) de las masas trabajadoras y son pobres garantías, con muchos puntos fallidos, los que puede ofrecer a la cúpula de gestión capitalista a la que sirve.

No se cumplió el acuerdo, y tuvimos que decretar la esencialidad. (Si contásemos con burócratas sindicales en serio, no tendríamos que llegar a estos extremos)

El control burocrático sobre la actividad de la clase es limitado, porque es limitado el producto que puede ofrecer por vías puramente burocráticas. Es limitado, porque poco puede la burocracia frentista en el gobierno, porque nuestro capitalismo es pobre y vulnerable. Y cualquier gobierno socialdemócrata se basa en dos elementos: poder controlar y contener la rebelión social, y que ese control sea preferible para la burguesía, al menos transitoriamente, frente a la opción de la represión abierta.

Ahora, cuando el gobierno ha recurrido en forma muy torpe a la carta represiva con la medida de esencialidad, se enfrenta a un dilema de hierro. Avanzar por allí en un terreno cada vez más incierto, y que hagan eclosión sus propias contradicciones internas, o dar un paso atrás. ¿Un paso atrás, el monarca absoluto Tabaré?

Hace dos años, al aparecer lo que llamamos en su momento el ensayo previo de esto que vemos ahora, decíamos en la nota a la que hicimos referencia en el encabezamiento, “¿Nuestra “era Noske”?: Escribimos esto cuando se había pedido el procesamiento por "asonada" para algunos militantes sociales.

La particularidad del proyecto político socialdemócrata es, como dijimos, no tan solo que atienda a una demanda policlasista, sino a una demanda de clases sociales antagónicas. ¿Cómo lo logra? Apoyándose en una coyuntura especial de debilidad relativa de ambos antagonistas, en que el producto que se les ofrece es precisamente una alternativa al enfrentamiento abierto, que las clases contendientes toman cada una en su encuadre estratégico... Pero esa capacidad de amortiguación de la lucha de clases depende de las condiciones de reproducción del sistema capitalista. Cuanto menos hay para el “derrame” de mejoras en cuentagotas para los trabajadores menos amortiguación, cuanta menos amortiguación más protesta, cuanto más protesta más represión....¿Cuál es la causa última de este hecho? La imposibilidad de contener la lucha de clases, incluyendo en esto los enfrentamientos violentos entre las fuerzas sociales en disputa. Ese es el límite infranqueable de la socialdemocracia. Consientes de ese límite, los gobiernos socialdemócratas entran en un vaivén en que muchas veces terminan ahorcados con su propia soga. La rebelión social desgasta el pacto que tienen con la clase dominante; las garantías que ofrecen a esa clase los lleva a enfrentar esa rebelión; eso desgasta su propia base política de sustentación, y el última instancia, su razón de estar en el gobierno. Un callejón sin salida”.

Al mismo tiempo en que había escrito eso, William Yohai describía adecuadamente la coyuntura económica que es la base de este dilema. Lo reproduzco acá de nuevo algo resumido, porque muestra lo que pasa en forma notable, porque fue escrito hace dos años, ante los primeros síntomas de lo que pasa ahora. (Un Momento Dramático. Es La Economía, Estúpido -PP 1032, 24/9/2013) 

http://postaportenia.blogspot.com.ar/2013/09/1032-chamuyo-reo-y-canchero-con-el-que.html:

En los primeros años de gobierno frenteamplista ha habido un sostenido crecimiento económico pero ahora se observa una notable y persistente tendencia a la desaceleración del crecimiento; la economía sigue creciendo pero a un ritmo mucho más lento. Hay también una caída leve de la población económicamente activa y un aumento también leve del desempleo. La inflación ha recrudecido de la mano de la devaluación que en pocas semanas implicó un aumento del precio del dólar mayor al 15%. El gobierno se ha visto sorprendido por huelgas de severidad y duración inesperadas tanto en la educación como en salud pública. En particular las ocupaciones de escuelas no tienen antecedentes cercanos. Se está erosionando en forma aún parcial o episódica pero palpable y clara una de las patas de sustento del sistema: la capacidad de la burocracia sindical encabezada por el partido comunista del Uruguay y complementada por otros sectores pro gubernamentales del PIT-CNT para controlar las demandas y luchas de los trabajadores”.

Lo único diferente hoy es que esas tendencias han avanzado más. Y esta es la conclusión que sacábamos en aquel momento, que era pre electoral

EN ESTE ESTADO DE COSAS, EL AFINAMIENTO Y PUESTA EN PRÁCTICA METÓDICA Y PROGRESIVA DE NUEVOS Y MÁS AGRESIVOS MÉTODOS REPRESIVOS NO ES OTRA COSA QUE UNA OPCIÓN EMINENTEMENTE RACIONAL. No es improvisado, no depende de los protagonistas individuales ni de los avatares de la pequeña política, no es un problema del instante ni se limita a nuestro país. En estas condiciones, el gobierno frentista piensa en primer lugar en cómo sobrevivir. Tiene que satisfacer las demandas de las clases dominantes, pero para eso tiene que controlar la situación, o no podrá satisfacer ninguna demanda. Por ahora las clases dominantes prefieren apostar al Frente Amplio”.

Bueno, ya tenemos suficiente por ahora con la coyuntura general y ya abundaremos más, ya vendrán nuevos hechos en el curso de los acontecimientos. No tengo idea de qué pasará mañana, pero sí sé que, como bromeaba hace tiempo un viejo compañero, “se confirma que el materialismo histórico siempre tiene razón”. Vamos a terminar esto con lo que era mi objetivo inicial, los gordos del INAU

Esto viene por dos vertientes, pero el agua, en definitiva, es la misma. Por un lado, la institución perversa pervierte las prácticas de los trabajadores y además bebe del mismo estanque, recluta personal sin filtros ni tratamiento en los mismos sectores que sufren el proceso de deterioro social y de valores. Y fomenta lo peor, porque las cosas libradas a sí mismas y en las peores condiciones de trabajo, reproducen lo peor.

Y por otro lado la vertiente sindical. Porque los viáticos y gastos pagos engordan. Y porque “los años no vienen solos” sobre todo si son años de eternizarse inamovibles en el mismo sillón, la vida sedentaria no ayuda, y no trabajar nunca puede ser perjudicial para la salud. Esta obesidad es una enfermedad profesional de las actuales direcciones sindicales, la obesidad burocrática.

Para terminar por hoy, quiero explicar el por qué del título. Gallegos pinta en 1929 un panorama del Llano venezolano a fines del siglo XIX. Su protagonista es un hacendado bueno y modernizador que lucha contra la barbarie, repite casi con las mismas palabras el discurso programático del fundador de la Asociación Rural del Uruguay, Ordoñana. Y se enfrenta a los representantes del viejo poder corrupto de los hacendados malos; uno de ellos tiene esa norma de “poner los puntos sobre las haches” que es adaptar los hechos a la conveniencia del poder, y lo explica con una historia sobre “uno de esos hombres a quienes llaman brutos, pero que tenía el tonto muy lejos. No conocía la ortografía y no decía halar, sinojalar, ni hediondo, sinojediondo, y cuando su secretario –porque erajefe el hombre y tenía su secretario– le ponía con hache una de esas palabras que a él no le sonaban sino conjota, le decía: «Está bueno, pero., ¡póngale un punto a esa hache!»

Los puntos van sobre las íes, y en este caso las ías son las instituciones, que son responsables de estos fenómenos de degradación. Pero si nos ponemos detallistas,también las jotas llevan punto. También los trabajadores son responsables en tanto son actores directos. ¿Y los sindicatos?

Es necesario acá poner los puntos sobre las jotas, pero no podemos hacerlo dejando de poner antes que nada los puntos sobre las íes. Es necesario señalar la responsabilidad de los trabajadores y del sindicato, pero eso no puede hacerse para exonerar la responsabilidad de los jerarcas institucionales y del gobierno, En primer lugar porque sería inútil, como lo mostraron los hechos ocurridos casi de inmediato con nuevos actos aberrantes contra los mismos reclusos, esta vez por parte de la policía. La responsabilidad en todos los casos es de las instituciones, también en el caso por el que procesan a 26 funcionarios. Si las autoridades tenían el famoso video, si Marina Arismendi declara en el parlamento que tenía una copia guardada bajo llave, ¿por qué no procedieron? Y ¿cómo se filtró?

Sin embargo, una vez que hayamos puesto los puntos sobre las íes, vamos a poner también los puntos en las jotas.

Seguramente el problema más serio que tenemos los socialistas es la experiencia del llamado “socialismo real”. ¿Cómo fue posible que se llegase a los crímenes a los que se llegaron? Y más todavía, ¿cómo fue que dirigentes revolucionarios de primera línea llegaron a confesar haber cometido crímenes aberrantes contra los principios que defendieron jugándose la vida, que no habían cometido ni de cerca, y además que nadie en su sano juicio podría creer que cometieron?

Creo que esto no se instaló de un día para el otro. Creció a partir de lo chiquito y fue desarrollándose como una perversión que corroía moralmente a las personas, hasta a las mejores, en el marco de factores sociales e históricos sin las cuales no podría haber ocurrido y en los que no entraremos ahora; lo que nos importa acá es el proceso de degradación moral que lleva a justificar los peores crímenes como necesarios. Empieza en la actitud de quien justifica cosas “menores” que se sabe que están mal, porque denunciarlas o combatirlas puede debilitar la causa que se defiende. Tal vez no haya un ejemplo más dramático que esto que llegó a decir Trotsky (que terminaría siendo víctima de esa desviación criminal y en realidad ya lo era), en 1924 en el Comité Central del partido: “No se debe tener razón contra el partido. Sólo se puede tener razón con el partido y a través del partido... Los ingleses tienen un proverbio que dice: 'Con mi país, esté bien o esté mal'. Con mayor justificación histórica, decimos: 'Con mi partido, tenga o no tenga razón sobre tal cosa particular”.

Voy a decirlo de otra manera. El defensor de los funcionarios procesados del INAU, Juan Fagúndez, es un prestigioso abogado que ha defendido muchas causas justas. En este caso, sostiene que la tipificación de tortura es inadecuada, y tal vez tenga razón; dice que es un disparate comparar estos hechos con las torturas de la dictadura, y tiene toda la razón; frente a los hechos posteriores conocidos de acciones aberrantes por parte de funcionarios policiales y autoridades del INAU contra los mismos reclusos, dice que “no puede haber un derecho penal para sindicalistas, otro distinto para funcionarios y otro distinto para dirigentes”, y no me cabe ninguna duda que tiene razón, estoy totalmente de acuerdo con él. Y luego dice que“si abrimos esa puerta” terminaríamos en una dictadura. Y aquí no puedo estar de acuerdo, de ninguna manera.

“Esa puerta” estuvo siempre abierta, desde el principio, como aquella puerta del cuento que mete Kafka en El Proceso. Se la puede cruzar para un lado o para el otro, y somos nosotros quienes decidimos cruzarla o no. Hechos aberrantes como este existieron siempre. Y siempre, la responsabilidad última es de las autoridades, igual que ahora. Siempre tienen su origen en la perversión del sistema. Esos son los puntos sobre las íes

Pero siempre tuvimos la oportunidad de denunciarlos o ser cómplices, y ahora quiero hablar de los puntos sobre las jotas. ¿Qué pasa cuando los trabajadores participan en estos hechos, qué pasa cuando los sindicatos miran para el costado y se hacen cómplices de estas situaciones? ¿Voy a estar “con mi sindicato”?

Veamos las razones argumentadas.

Esto es un “operativo político contra el sindicato”. Claro que sí, estoy de acuerdo. Pero si dejo el arco en banda y un delantero del otro cuadro me mete un gol, ¿qué hago? ¿Denuncio esto como un “operativo· del otro cuadro? El operativo funciona porque se dejan esos cachones,

No se puede comparar esto con “los delitos de lesa humanidad cometidos por los criminales de la dictadura... [Entre los cuales]no hay 16 presos". Totalmente de acuerdo. Pero parecen olvidar que nosotros reclamamos que vayan presos. Y eso no se puede hacer amparando la impunidad de los “nuestros”, por lo que sea.

No puede haber un derecho penal para sindicalistas...”. ¡Precisamente por eso!

La declaración de COFE “destaca la loable actitud” de Joselo López al “pedir licencia” de la vicepresidencia del PIT-CNT “antes” (sic) que el juez resolviese su procesamiento. Dos cositas. ¿Antes? ¿Cuánto “antes” lo hace loable? No cuando se cometió el hecho, no cuando se hizo público, no cuando estalló la indignación, ni siquiera cuando el fiscal pidió el procesamiento, porque en todo ese tiempo cerraron filas. Joselo “aceptó pedir licencia” cuando supo que el juez decidió procesarlo y eso era ya irreversible, La dirección de COFE tiene el cinismo de mentir hasta en eso, falsificando la cronología de los hechos como si un minuto hiciese la diferencia. Y la otra cosita. ¿Es “loable” retirarse de la vice-presidencia del PIT-CNT, pero el criterio es diferente para la dirección de COFE y del SIUNAU?

No creo en la cárcel, no es lo mejor. Pero hay casos en que es inevitable. ¿Estos casos? No creo que Joselo deba ir preso, y habría que ver si corresponde en alguno de estos casos, tal vez no sea así en ninguno. Pero no se trata de la cárcel, la pertenencia a los sindicatos es algo totalmente diferente. Este tipo de dirigentes denigran al movimiento sindical. Deben ser expulsados. No importa si se califica o no de tortura, o si son cómplices por acción u omisión. La complacencia con estos hechos ya es suficiente

Un movimiento sindical que debe pelear por la justicia social no puede tener dirigentes que eluden su responsabilidad en hechos aberrantes, ni que los justifican, ni que los toleran, ni que miran para el costado, ni hacen lobby para cubrirse unos a otros.

LO PRIMERO ES LIMPIAR LA HERRAMIENTA

FERNANDO MOYANO

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El gobierno toma decisiones que "no son de izquierda" y busca controlar a las organizaciones sociales, dice Joselo López

"MUCHAS VECES LA GENTE LO QUE QUIERE ES QUE ESTOS GURISES ESTÉN MUERTOS Y

DESPUÉS PARA QUEDAR BIEN DICE ‘POBRES NIÑITOS, QUÉ MAL LOS TRATARON’";

LAS ONGS "LUCRAN CON ESTO" Y SUS CRÍTICAS "ME CHUPAN UN HUEVO"

 

entrevista de Daniel Lema y Raúl Santopietro

búsqueda Nº 1830 - MONTEVIDEO, 27 AGOSTO DE 2015

"Tendrían que haberlos matado". El hombre, con la cabeza por fuera de la ventanilla de su auto, grita bien fuerte esa frase a pocos metros de la seccional 13 de la Policía. El destinatario es el presidente del Sindicato del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), José Lorenzo (Joselo) López. Sentado sobre un murito, a pocos metros de una carpa instalada por el sindicato y frente a las instalaciones del CEPRILI (Centro de Privación de Libertad para adolescentes), López recibió a Búsqueda para una entrevista. La nota se interrumpió dos veces debido a que la gente que pasaba por la calle Cufré lo reconocía. "Que no decaiga", fue otra voz de aliento al dirigente sindical desde otro auto.

"Esto pasa todos los días", dice López. De inmediato aclara que no está de acuerdo con algunos de los mensajes de apoyo que recibe. "Algunos te hablan de instalar la pena de muerte, están locos", afirma.

Desde el viernes 21, López es uno de los 26 funcionarios del INAU procesados por "tortura" a adolescentes del CEPRILI (). López, que hasta el viernes era el vicepresidente del PIT-CNT —lugar al que renunció— es uno de los nueve procesados sin prisión.

El dirigente sindical dice que le "pesa" la situación de sus compañeros que están presos. Admite que hubo un "uso desmedido de la fuerza" en las acciones del 24 de julio, pero a la vez asegura que hubo "reducciones más violentas", en las que los funcionarios salieron lastimados.

López afirma que el gobierno quiere "tener el control sobre las organizaciones sociales" y que le "molesta que los sindicatos no digan amén".

— ¿Esperaba el fallo del juez por el delito de tortura?

—Fue una situación rara. Después que se ve el video hubo una presión importante de varios sectores: el Poder Ejecutivo, las organizaciones de derechos humanos, hasta de pronunciamientos internacionales, y sabíamos que esto venía medio complicado, pero hasta ese momento nadie de nosotros sospechaba que fuera por el delito de tortura, una ley que fue creada para el genocidio, los crímenes de guerra y de lesa humanidad. Creíamos sí que podía haber algún procesamiento por la alarma pública, por el abuso de función y trato desmedido. Cuando los abogados se enteran por dónde venía la mano, no daban crédito. Ese fue el primer cimbronazo fuerte, porque que te pidan el procesamiento por el mismo crimen que a Gavazzo, que a Silveira y a toda esa lacra humana que tanto mal le hizo al país, te pega fuerte. Y ahí yo tenía un olfato raro. Veía que esto venía muy digitado.

— ¿En qué sentido?

—Empezás a atar cabos y ves cómo se armó el operativo: el video sale once días después que había sucedido, en el medio de una movilización de nuestro sindicato donde nos enfrentábamos con la administración de (Gabriela) Fulco, sale el día antes de un paro general del PIT-CNT en el que yo era visto como una de las personas que más había cinchado para que se concretara, y después los pronunciamientos del Poder Ejecutivo, la ministra de Educación dice lo que dice y sale el fiscal de Corte —es decir, habla la jefa y el subordinado— diciéndole claramente a la fiscal qué hacer. Se veía que la cosa iba a estar fea. Tengo un sentimiento de culpa porque el objetivo político era yo y evidentemente, para llegar a mí, todos los que habían hecho algo más que yo tenían que tener una sanción superior a la mía.

—Usted y varios de sus compañeros del sindicato hablan de que hay un operativo político. ¿Quién lo hace? ¿Por qué es usted el objetivo?

—Por varias cosas, suponemos nosotros. Hemos tenido una trascendencia a nivel sindical por no estar subordinados al gobierno. Lo que hemos planteado, nuestra línea sindical de la corriente 41, es que las cosas que el gobierno hace bien, no tenemos vergüenza en aplaudirlas, pero las cosas que hace mal las tenemos que enfrentar. Hubo una serie de seudo reformas del Estado, con las que fuimos críticos, porque queremos una verdadera reforma del Estado. Y a partir de tener un cargo de vicepresidente del PIT-CNT, creo que a algún sector del gobierno le molestó demasiado. En ese poco tiempo pudimos articular todo el departamento de estatales y municipales, lo que ha tenido una relevancia muy importante y en dos meses sale un paro general de 24 horas, ahí cierra todo el espectro de una visión crítica del gobierno hacia la línea de acción que estamos desarrollando. Después hay una situación clara: nos enfrentamos duramente a la administración del SIRPA porque entendemos que las cosas que anunció la presidenta del organismo son nefastas para la institución.

—El relacionamiento comenzó siendo duro. El sindicato se opuso a la designación de Fulco y lo hizo llegar al Poder Ejecutivo. ¿Por qué fueron por ese camino?

—Le dijimos al presidente de la República antes de que asumiera, que el pasado de la señora Fulco tenía más sombras que luces (se refiere a un sumario que se le realizó en 2003 en el Ministerio del Interior). Eso fue el detonante de toda esta situación, porque tocamos a una protegida del sistema, la protegida directa del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, la cual fue impuesta a la ministra Marina Arismendi, y como ella tenía la decisión de cambiar la administración del SIRPA, compró ese paquete y ahora lo respalda, cosa que me parece lógico. Nosotros tuvimos cuatro reuniones con ella y le planteamos, en función de que los anuncios que ella venía haciendo iban en otra dirección de lo que se venía actuando, que era necesario tener los protocolos de actuación definidos para que los trabajadores no cometieran errores, y en la segunda reunión nos dice que está trabajando en esos protocolos. Y en el medio de eso sale a decir algunas cosas que le salimos al cruce, como por ejemplo mandar a los GURISES al COMCAR cuando cumplan 18 años y luego reabre el centro SER. Eso a la señora no le gustó mucho y se armó toda esta operativa.

—Cuesta creer que haya una estrategia tan meditada, donde usted es procesado solo para quitar a quien diga lo contrario al gobierno.

— ¿Qué les cuesta creer? Son hechos concretos. ¿Esperaban que el gobierno decretara la esencialidad en la educación? Hubo 59 días de huelga con (Julio) Sanguinetti y no se decretó. Acá por un paro de cuatro días se decreta la esencialidad. ¿Esperaban eso de este gobierno? Tres decretos de esencialidad en 20 días. ¿Qué es el decreto de esencialidad? Limitar el derecho de huelga. Se aplicó el 6 de agosto a Meteorología por los vuelos comerciales para proteger a las empresas aeronáuticas, tomamos una medida acá y porque abandonamos los puestos de trabajo se decreta la esencialidad y a los tres días se decreta la esencialidad en la educación. ¿Eso es de un gobierno de izquierda?

— ¿Para usted este es un gobierno de izquierda?

—Claro que no. Está claro que estas decisiones no son de izquierda. Limitar el derecho de huelga no es de un pensamiento de izquierda, es todo lo contrario, es de un pensamiento fascista. Se quiere tener el control sobre las organizaciones sociales.

— ¿Usted cree que el presidente Tabaré Vázquez busca eso?

—No es que lo crea, es que lo veo. No conozco ningún antecedente de que en 20 días se haya decretado tres veces la esencialidad.

— ¿Y dónde termina todo esto?

—Todos los días, después de ese escarnio público al que fuimos sometidos, pensábamos que se terminaba y al otro día aparecía otra cosa. Se llegaron a meter con mi familia.

—Se habló de que fue votante colorado.

—En 1994 ni siquiera voté, pero estaba en una lista del Partido Colorado porque hacía poco había entrado al INAU y el director de mi centro iba de candidato y me dijo si no le firmaba y lo hice. Nunca milité en el Partido Colorado. La única militancia política partidaria que tuve fue en un trayecto muy corto en la Liga Federal Frenteamplista y en la Corriente de Izquierda. Después me dediqué de lleno a la militancia sindical. Lo he dicho 74.000 veces. A mí no me queda cómodo jugar con dos camisetas, la de un partido político y la de dirigente sindical. No sé hasta dónde se va a llegar con todo esto. Vienen por más. A gran parte del gobierno, no a todo, le molesta que los sindicatos no digan amén.

—Volviendo a lo que pasó el 24 de julio, las imágenes son fuertes. ¿No se arrepiente de lo que pasó?

—Hay que ver el video completo. Yo era la primera vez que venía al centro. Vine porque hubo un intento de fuga que dejó a cuatro compañeros lastimados. Vinieron los compañeros de la mesa sindical del SIRPA y ahí se generó un chisporroteo con la dirección porque para los compañeros no estaban dadas las garantías y los directores querían que se cumplieran las funciones. Como se generó todo ese lío arranqué para acá. Llegamos acá, los compañeros no pudieron hacer una asamblea y ahí lo que se estaba haciendo era labrar un acta donde se pusieron las cosas que estaban sucediendo. Ahí leo el acta, y como estaba tan quilombeado todo y la administración había dispuesto el traslado de 40 GURISES, es que vienen los compañeros de la Unidad de Traslado que ni siquiera trabajan acá. En el medio de todo eso, cuando se empiezan a hacer los traslados, ahí en el centro, que está del otro lado, nos reunimos y cuando nos sentamos para darle las reivindicaciones, suena el Handy diciendo "motín en el C, motín en el C" y salieron ellos disparados.

En el video se ve que los GURISES rompen el candado, van a buscar las puntas que tenían en las otras celdas y con una de esas puntas levantan la tapa de la cámara, la rompen en mil pedazos y luego van a romper los candados. El de monitoreo de las cámaras va diciendo por Handy "abrieron los candados", y por eso ingresa tanta gente. ¿Cuál es el modusoperandis cuando pasan este tipo de cosas? Hay dos que se hacen los que se entregan y cuando vienen a reducir —generalmente son cinco o seis— salen los otros y los toman de rehenes. Cuando vieron entrar a ese malón no salieron. Yo dije una cosa que se me criticó mucho cuando hablé en "El Observador". Todo eso no lo vi en vivo y en directo, ni me había enterado de cómo había sido. Me entero el día que sale el video. Cuando lo veo, me impresiona, todo el malón que entró no lo había visto. Yo le digo al periodista que lo único extraordinario es la cantidad de gente, porque normalmente no hay tantos. Pero no conozco ninguna reducción en la que no se utilice la violencia

Puedo decir que he visto reducciones mucho más violentas que esta y ni que hablar de las que participa el GEO. Hemos tenido que ir a rescatar compañeros que están como rehenes, en situaciones límites. Y en ese momento no detecto que hay un funcionario que le pega en el piso a uno de los GURISES. Cuando lo veo, rebobino y digo: "esto es un exceso y no tiene ningún tipo de justificativo". Capaz que hay un uso desmedido de la fuerza, pero ninguno de los GURISES tuvo lesiones de gravedad. Y después se da la situación del bomberito. Hay un compañero que grita que hay fuego y se usa el bomberito. Con el diario del lunes te digo que debería haber declarado de otra manera. Pero igual, creo que había un objetivo.

— ¿Cree que hay hipocresía cuando se habla del trato entre los funcionarios y los menores?

—Eso es normal. Está la hipocresía para un lado y para el otro. Muchas veces la gente lo que quiere es que estos GURISES estén muertos, y después para quedar bien dicen "pobres niñitos, qué mal los trataron". Pero tampoco me subo al carro de los otros que dicen que merecen la pena de muerte y que hay que matarlos. Nosotros, cuando hay excesos, los condenamos. Y en esto hemos sido claros, pero también hay un direccionamiento, donde operan mucho los medios de comunicación y las organizaciones de derechos humanos, que cuanto peor estén las cosas, para ellos es mejor porque lucran con esto. Ellos lucran. Hay ONGS que cobran más de $ 300.000 por mes para atender a hasta 25 GURISES y no llegan a atenderlos. Entonces siguen dando bombo a esto, porque de eso viven. Hay algunas críticas que me duelen mucho, como la declaración de Familiares, que para mí es una entidad que respeto mucho. Las otras me chupan un huevo, me chupan un huevo porque ellos son los que mercantilizan con esto.

—Con estas situaciones de violencia y motines, ¿cómo se recupera al menor infractor?

—No hay que ir al exterior a ver cómo trabajar en un sistema de privación de libertad donde los gurises puedan prosperar. Hay que ir a la Colonia Berro o al Hogar Ituzaingó y el Hogar Paso a Paso. Pero eso no tiene prensa y ahí hay muchos más que acá. El problema es que cuando alguien viene y dice que hay que refundar el sistema, para refundar el sistema no podés mostrar lo que se hace bien, porque si no, para qué vas a querer refundar. Hay un error de imprenta en la frase, no fue hay que refundar, es refundir el sistema. Muchas de las cosas que están pasando acá son responsabilidad directa de la administración. Acá alguien definió que había que hacer el operativo y nosotros sabemos quiénes estaban y lo vamos a presentar en la denuncia para que se investigue. Porque si fue tortura que haya un compañero con mirada intimidante y puños apretados sin tocar a un gurí y hoy esté en cana, yo quiero saber qué pasa con los que dieron la orden.

Cuando Fulco ingresa al SIRPA (Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente) al mismo tiempo se producen motines y fugas que en la administración anterior no se dieron. Esto puede generar suspicacias. ¿Por qué pasó?

—Se dijo que el sindicato tenía un pacto de paz sindical con la anterior administración. Si alguien lo puede comprobar que lo corrobore. Nosotros no teníamos ningún pacto. Tuvimos reivindicaciones que se consiguieron: pasamos de 600 a 1.400 funcionarios, las construcciones de 300 plazas se hicieron, aunque no son de la mejor calidad porque los propios gurises las rompen, pero se construyeron, y hay un programa de inserción por el que pasaron más de 400 privados de libertad. Después hay mil diferencias. Pero no es el sindicato el que promueve los motines. Seríamos terribles vejigas si hacemos eso cuando los compañeros nuestros son los que salen lastimados. No venimos a promover el desorden acá, lo está promoviendo la administración con sus hechos. 

Nosotros ahora vamos a discutir el protocolo. ¿Por qué? ¡Porque no hay! En la última negociación un compañero explica que el uso de la fuerza no está prohibido, puede ser usado para la contención sin ser desmedido, y como no existe protocolo lo que hay son medidas que se usan en la práctica. Cuando hay un chiquilín cometiendo un desorden, cuerpo a tierra, se engrilleta las piernas y se lo esposa. La señora Fulco nos dijo que eso es lo que hay que seguir haciendo. Y por eso hay más de 17 compañeros presos.

— ¿Cómo interpretó que Richard Read renunciara al PIT-CNT como consecuencia de este episodio?

—Él aparece en el Secretariado Ejecutivo cuando hay temas de atención pública. Arma escenarios para estar permanentemente en los medios. Pidió licencia, pero hacía tres meses que no iba. Fue porque apareció este tema. Estamos convencidos que el sindicato actuó bien. Me quieren pedir la renuncia, yo renuncio, si me quieren desterrar del mundo, no paso nunca más por la sede. Pero que tomen la decisión ellos y no yo. Nosotros teníamos que estar en el lugar donde teníamos que estar si había cuatro compañeros heridos. Read planteó que haya consenso y llegamos a un acuerdo. Ahí él recula y sale en cadena nacional