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Venezuela: Las Verdades de Miguel

Edición 547:

El enigma Padrino López – Quién tiene la razón

Miguel Salazar 4/9/15

¿Qué pasa con el GJ Vladimir Padrino López? ¿Está enfermo? ¿Fue defenestrado? ¿Dónde está?

Primero el Gobierno guarda silencio sobre la ausencia del jefe militar, después, cuando comienzan a circular rumores acerca de su estado de salud, el propio Presidente admite que el ministro guarda reposo (antes había dicho que se encontraba en La Habana en misión especial). Más tarde, a través de Twitter “confirman el cáncer” del alto funcionario. Como colofón, el presidente de la AN asegura que Padrino López goza de buena salud. Finalmente, el escenario que evadió el Gobierno (de haberlo planteado se hubiera ahorrado explicaciones tan diversas) es el siguiente: en el pasado, Vladimir Padrino López fue operado en Caracas por un cáncer de próstata y el período de rehabilitación lo siguió en Madrid. Recientemente, tras una recaída, el diagnóstico médico arrojó como resultado que una bacteria se había alojado en una de sus vísceras provocándole un serio trastorno que, tratado en La Habana, logró superar y ahora en su convalecencia el paciente muestra una rápida mejoría. Oficialmente, si se recrudecieron sus viejas dolencias esa no es la prescripción actual. Pueden presentarse inconvenientes, pero no es el dictamen médico. Salvo las molestias propias tras la presencia de la bacteria, el general goza de buena salud. Esa es la verdad. Cuando no se divulga, la sustituyen distintas versiones producto de informaciones inadecuadas. En el pasado era relativamente fácil guardar secretos; hoy, el avance de los sistemas informativos impide esconder todo tipo de sucesos. Los misterios del poder multiplican las conjeturas, ha ocurrido siempre, en cualquier latitud, pero sobre todo en los países con Gobiernos de corte cerrado. En Rusia ocurrió cuando Stalin, a su conveniencia, manejó el estado de salud de Lenin. No estoy diciendo que el nuestro sea un gobierno similar, empero, asume esa conducta cuando también (al estilo estalinista) hace de la comunicación un elemento de información a su antojo; como ejemplo fehaciente tenemos los últimos meses de vida de Chávez, cuando a través del entonces ministro de Información y Comunicación se mintió deliberada y sistemáticamente. Según aquel personaje, Chávez (entubado) bailaba, cantaba y firmaba puntos de cuenta. Toda esa parafernalia sirvió para que se pulverizara la poca credibilidad del centro del poder; sirvió inclusive para que un trío de médicos (uno de ellos célebre por el mote de “mentira fresca”) en nombre del Gobierno convocaran una rueda de prensa para negar categóricamente el cáncer que padecía Chávez; todo conforme a la idea de tratar la salud de los personajes relevantes, como si estuvieran calcados de la revelación de Buda conocida como Nirvana, según la cual el sufrimiento no existe entre quienes controlan el poder. De acuerdo con un punto de vista filosófico muy popular, la verdad es una correspondencia entre la frase y el mundo; luego, el Gobierno, el periodista o cualquier otra instancia engaña cuando no existe esa consonancia. Igual, hay cosas tan obvias que no necesitan ser probadas, por ello no resulta tan difícil saber cuándo desde el poder se miente. Para informar verdades se requiere actuar como el buen samaritano (una de las parábolas más conocidas de Jesús); sin pedir nada a cambio. Hoy, con el estado de salud del ministro Padrino López se presenta un escenario pleno de presunciones. Entretanto, no hay un parte del Ministerio de la Defensa que explique la situación del jerarca militar. De haber existido ese comunicado, los más altos funcionarios se habrían evitado aclaraciones. Queda claro que hay acordes disonantes en la vocería del Gobierno. Este humilde servidor se permite recomendarles que canalicen la información a través del Ministerio de Información y Comunicación, con instrucciones básicas de no emitir opiniones, de lo contrario seguiremos con una orquesta donde el director no ejerce su rol. Pare el ritmo maestro, pare el ritmo…