... es que recibo la discrepancia que publica Posta Porteña 1477, "Breve respuesta a la conversación planteada...", a una nota mía en el número precedente, "Entreveros y lucha de clases".
Con gran alegría, porque hoy por hoy la discusión entre compañeros casi ni se usa, menos aun la discusión fraterna, y ni hablar de la discusión conceptual. Y la respuesta del compañero es eso. (Que solamente firma "B", y por lo tanto no puedo decir si es "...o" o "...a", pero tampoco me voy a detener en eso, solamente digo que al decir "...o" por comodidad no estoy dando por sentado nada, y no entraré en suposiciones).
Con gran alegría, porque no pocas veces, para llegar a escribir algo, debo superar el desgano terrible que produce la idea de que nadie escucha, de que a nadie interesa lo que uno escribe, y que en definitiva tratar de discutir ideas no sirve para nada.
Por eso es que no puedo caer en la falta de respeto que sería ignorar esta respuesta, por más que las discrepancias tal vez no sean tan grandes, y sea solo la forma en que se expresa mi desánimo ante lo que veo. Porque no es desanimo lo que quiero trasmitir, y por eso es que trataré de contestar lo mejor posible, y agradezco esta crítica.
?En primer lugar, hay discusiones y discusiones. Precisamente porque no estoy para discutir por discutir ni hacer alardes (o creo no estarlo, aunque a veces me dicen que estoy) es que no voy a entrar en la discrepancia que el compañero plantea (no es el único) sobre el uso del término "izquierda". En mi opinión, que puede no ser compartida, es algo que no importa para nada. Tenemos algunos matices en el lenguaje pero igual nos entendemos. No quiero -precisamente, no quiero- entrar en "cuestiones de contraseñas". (Sobre esa cuestión hay algo muy interesante de Marx, otro día lo vemos).
Pero hay otro tema tocado lateralmente que, este sí, quiero despejar antes que nada, y quiero ser muy claro. El tema del procesamiento de miembros del sindicato del INAU. Esto es lo que dice este compañero en su nota:
"...los medios manipularon a la"opinión pública" para generalizar la condena pública hacia los carceleros del INAU. No recuerdo que muchos hayamos escrito nada sobre eso (lo dijimos entre amigos no más), pero recuerdo que un compañero decía que era muy peligroso el antecedente.
La condena legal, fue basada en la condena social"
YO SOY PARTE DE LA CONDENA SOCIAL a los abusos cometidos por trabajadores del INAU contra reclusos. Di mi posición en una nota, también en PP 1458, "El INAU y lo demás, los puntos sobre las jotas" y reitero acá que, a) los actos cometidos son condenables; b) la condición de sindicalistas no nos hace defender a los que los cometieron, por el contrario, desde el punto de vista de la causa clase trabajadora y de su liberación, es un agravante.
Para esa condena no necesito que el enemigo me dé manija, y si lo hace eso no me hace desistir de la condena. ¿Y qué pasa si el enemigo aprovecha la condena social para llegar a la condena penal contra sindicalistas? Pasa que yo no pienso como Kissinger, "son unos hijos de puta pero son NUESTROS hijos de puta". Mantengo mi condena.
Para poner un caso que está hoy en el orden día, bien polémico y exagerando enormemente la cosa y aprovechando para discutir otros temas que sí importan, y quiero discutirlos: Los ataques del imperialismo a Siria
El gobierno de Bashar al-Asad es un gobierno criminal y merece mi condena. Bashar es un hijo de puta y no es "mi" hijo de puta porque tenga una contradicción ocasional con los yanquis, su proyecto no es mi proyecto.
Hoy, el imperialismo ataca ferozmente en Siria, lo hace por sus propios intereses y no por la "democracia" ni los "derechos humanos". Pero ¿por qué PUEDE hacerlo?
Puede hacerlo porque los crímenes del actual gobierno Sirio le abrieron la puerta, le dieron la escusa. Cuando alguien dice que es un "gobierno legítimo", es como si yo, si mi vecino casca a su mujer y viene la policía, lo defendiese diciendo que es el "marido legítimo".
¿Por qué el imperialismo no ha intervenido en Cuba? Tengo una cantidad interminable de discrepancias y críticas al gobierno cubano, y no tengo por qué callarlas. Pero si el imperialismo no ha podido intervenir es, entre otras cosas, porque el gobierno cubano no ha cometido esos crímenes.
Por eso es que nunca estuve de acuerdo con la posición de los defensores de la URSS que decían que criticarla era "hacerle el juego al enemigo", los que le hicieron el juego fueron ellos. Por eso, condenar la corrupción en los sindicatos, o los delitos que cometen los sindicalistas, sea correcta o no la tipificación que le ha puesto el juez, no es hacerle el juego a la burguesía.
Compañeros de otro tiempo me enseñaron esto: la burguesía solamente puede atacar al socialismo en lo que éste tiene de burgués. Sin eso, solo pueden decir que es una utopía.
El concepto es simple. Desde un sindicato hasta una revolución socialista proletaria, todas esas cosas ocurren en la sociedad humana, y por lo tanto existen allí los errores y también los crímenes, la corrupción, la degeneración. Los burgueses, en todo eso, desde los sindicatos a las experiencias socialistas (bueno, tampoco acá me voy a poner a discutir sobre el término "socialista", me parece que se entiende lo que quiero decir, y punto) solamente pueden criticar lo que encuentran allí de burgués: corrupción, despotismo, usurpación, abusos, desigualdad social emergente, etc. La burguesía siempre nos ataca por lo que nosotros tengamos de burgués.
Y fuera de eso, es como en el programa "Esta boca es mía", cuando la conductora le pregunta a Irma Leites si hay un lugar en el mundo en que exista eso que ella propone. Es el único argumento, y es exactamente recurrir a la definición de "utopía", u-topía, no está en ningún lugar.
Dejemos entonces a al-Asad, o a Stalin, o a Ceausescu, o a Gadafi, o a Saddam, empequeñezcamos la escala mil veces, o un millón de veces, y vengamos a lo que pasa acá.
Lo que digo sobre los hechos del INAU, los abusos y atropellos cometidos o aceptados pasivamente por sindicalistas (no importa si se entró un minuto antes o después, no me jodan), es que son doblemente condenables. Son condenables por su naturaleza, y son condenables porque favorecen al enemigo, hacen un poco más difícil y menos creíble nuestra lucha.
Joselo López abre la puerta al desmantelamiento burgués de los sindicatos, Alfredo Silva abre la puerta, los de la Comisión de Vivienda del PIT-CNT abren la puerta, y si no es desmantelamiento será por lo menos el control institucional burgués, justificado en esos hechos condenables, doblemente.
Aclarada mi idea sobre este tema, que es lateral al problema, voy a lo principal.
Dice el compañero (de nuevo, lo de arriba):
"... sin embargo ha habido varias instancias de coordinación y encuentros en estos últimos años, más que nada cuando los de arriba nos golpearon más fuerte. El miedo a la 'traición' (basado lamentablemente en hechos reales), la incomodidad de las alianzas, un exceso de ego, ha hecho que, a no ser por ciertos momentos críticos, cada 'grupo' actuó por su propia cuenta.
Pero siempre han habido personas que han intentado estar presentes en distintos ámbitos, y de alguna forma, esas personas han servido de nexo para aunar fuerzas..."
Y agrega más en el mismo sentido. Esto es una crítica a mi planteo de que somos un espacio MARGINAL.
Y es posible que "B" esté más en lo cierto que yo, y que me haya dejado llevar por ese desánimo del que he hablado, para pintar un panorama demasiado desolador, demasiado deprimente. La verdad es que mientras hacía esa nota, si alguna respuesta podía suponer que provocase, aparte del silencio, era precisamente por ese lado, porque yo mismo pensaba "¿no estaré exagerando la cosa?". Y la verdad, también, es que si venía por ese lado, no esperaba que fuese amable.
Y puedo ser yo el que ve las cosas subjetivamente y motivado por mi propia experiencia que puede ser parcial. Y por eso entiendo lo que dice "B":
"si bien veo errores, veo que nuestra influencia, por suerte, no ha sido nula. Creer lo contrario sería sumamente nefasto".
Esa es su crítica, que lo mío puede ser nefasto. Y es entendible.
Pero quiero decir dos cosas.
Una, prefiero equivocarme así. Prefiero equivocarme por ser hipercrítico a ser autocomplaciente. Prefiero pecar de más y no de menos. Prefiero haber exagerado los errores que haberlos disimulado. Porque de la exageración salimos, pero de la autocomplacencia tienen que sacarnos, y a veces no es por las buenas que nos sacan. Pero no veo acá la tal diferencia, tal vez sea una cuestión de actitud.
Digo sí, que si han pasado diez años en que hemos estado contra el gobierno frenteamplista, y nuestra presencia actual no es nula, y me equivoco al decir que es nula. Pero en cambio es casi nula, no me preocupa tanto haber cometido el error de decir que es nula, me preocupa lo otro.
Y la otra cosa:
"... esa versión (la de nuestra total marginalidad y por ende inexistencia a nivel social) es la que difunden los burgueses (los del gobierno, la prensa, los patrones)"
Sí, es cierto, eso es lo que dicen. Una cosa que importa pero poco, es que eso que dicen podemos usarlo para defendernos de acusaciones absurdas. Nosotros no somos responsables de los conflictos sociales que hay. No se puede decir que somos casi inexistentes y al mismo tiempo que somos nosotros los que hemos destrozado la paz social de este país, como sale a decir ahora Tabaré Vázquez desde Nueva York. ¡Ponete de acuerdo, Tabaré!
Importa porque sirve para defendernos de estos ataques absurdos, pero importa poco, porque hay algo que importa mucho más.
Dicen eso, pero ¿tienen razón? Eso es lo que importa. Y no me conforma decir "tienen, no tanta".