Envíopostaporteñ@ 1486

Antes de Entrar en la Guerra de Siria

Dije en notas anteriores que el régimen sirio es burgués, reaccionario y represor, que inició la violencia en Siria reprimiendo manifestaciones opositoras pacíficas, y que estar contra las agresiones imperialistas no obliga de apoyar a cualquier gobierno que esté enfrentado con el imperialismo.

Son tres afirmaciones, las dos primeras se refieren específicamente a Siria y las debo demostrar, las dejo para otra nota. Aquí quiero desarrollar mi tercera afirmación, porque es en ese sentido que he recibido algunas críticas. Y voy a referirme a una nota de Luis Sabini en PP Nro. 1482, y a un correo que me envía un compañero en forma personal, y por lo tanto simplemente llamaré "J".

Es esta una discusión en una perspectiva más general, poniendo varios ejemplos de agresiones imperialistas diferentes. Las opiniones de J coinciden en buena medida con las de Pelusa en PP 1480 y se pueden resumir así:

Si estás contra el imperialismo debés estar con el gobierno agredido por el imperialismo, y por ende si estás contra ese gobierno estás con el imperialismo

Y de esa forma general de pensar, deducen que yo debí haber estado junto al imperialismo en las guerras de Irak y Libia, y ahora J agrega la Guerra de las Malvinas.

El planteo de Sabini viene por otro lado: "El sistema de poder con eje en EE.UU. (mejor dicho en EE.UU.-R.U.-Israel) no necesita crímenes de sus víctimas potenciales para actualizar una acción contra ellas.  Es cierto que los elencos de poder con asiento en EE.UU. invocarán verdaderos defectos o falencias de las posibles víctimas  de su expansión y creciente dominio mundial. Pero el mecanismo de poder y expansión tiene su propia dinámica, su propia necesidad. Si no puede recurrir a verdades para alcanzar determinado objetivo,  recurrirá a falsedades o sabotajes. Así ha operado ITT, Henry Kissinger,  EE.UU. contra Allende en los ’70".

Luego Sabini continúa citando otros casos de conspiraciones imperialistas en la periferia. Pero me quedo en Allende por su enorme importancia y porque el concepto político sobre este caso es muy claro. Quiero entonces en esta nota referirme tan solo a estos dos ejemplos de agresiones imperialistas ocurridas en nuestro continente, que por eso importan tanto: las sufridas por los gobiernos de Allende y Galtieri

Nada que ver, ¿no? Difícil encontrar cosas más opuestas en nuestra historia, el que fue derribado por un golpe de estado militar pro-imperialista, y el militar golpista pro-imperialista. La naturaleza del enfrentamiento que tuvieron con el imperialismo fue muy diferente.

Los argumentos son también diferentes. La objeción de Sabini viene por este lado: Yo digo que si un gobierno al que el imperialismo quiere desplazar comente crímenes contra su pueblo, esos crímenes le dan pasto al imperialismo. Sabini dice eso es irrelevante porque de no contar con eso el imperialismo igual buscará la manera, y pone el ejemplo de Allende que obviamente no cometió crímenes contra su pueblo ni era un gobierno reaccionario represivo. La objeción de J y Pelusa viene por otro lado, dicen que el que da pasto es el que condena esos crímenes, o los pone en primer plano, por encima de la agresión imperialista.

Quiero ser muy cuidadoso al responder a estos compañeros, no quiero tergiversar en nada sus palabras y quiero entender la esencia de su razonamiento, si no la discusión no tendría sentido.

Esto dice Sabini:"EE.UU. no ataca o invade a regímenes despóticos, como el de Assad o el de Hussein. Ataca, engulle, porque “necesita”. Así pasó con las tierras norteamericanas, con México, con los casos de Chile, Irán y tantos otros. Y lo que necesita es oro, petróleo… lo que necesita  es lo que lleva a invasiones, guerras… y si no hay crímenes que achacar (generalmente hay), se los remodela, se los genera…".

Sabini no me acusa de estar con el imperialismo, solamente dice que si hay crímenes o no de esos gobiernos -que puede haberlos- no es lo que importa porque eso no es el móvil del imperialismo, y es en ese sentido que estoy equivocado. Por lo tanto no le voy a contestar cosas que no dijo.

Estoy de acuerdo con Sabini excepto en un aspecto. Para mí, si un gobierno es reaccionario y criminal, no es irrelevante, aunque esté atacado por el imperialismo. Yo estoy en contra de los dos crímenes, contra la agresión imperialista y contra los crímenes de gobiernos reaccionarios, Y no es el caso de Allende. Por eso distingo Allende de Galtieri. No son lo mismo. Condeno al imperialismo en ambos casos, pero defiendo a Allende y no a Galtieri.

Es en este punto que las objeciones de los compañeros difieren. No tengo más remedio que tomarme la libertad de citar una parte de la nota que me envía J:

"Allí (en Medio Oriente) no hay posibilidades de alinearse con todos, ni tampoco de estar contra todos...  Es necesario tomar partido. No es que uno esté a favor de Rusia ni a favor de Putin, ni a favor de,  o en contra de Asad, ni tampoco cómo es cualquiera de esos regímenes. El tema es el imperialismo... porque en esa realidad no importa cuál es el régimen político de Siria ni de Rusia ni de Irak, sino de quienes son los que financian esa guerra y por qué lo hacen... Porque si no es así, si uno piensa que realmente se va a alinear o va a hacer pesar de cualquier manera que fuera, el régimen interno de cada país, entonces tendríamos que apoyar todas las intervenciones políticas o militares del imperialismo...  Por más vueltas que le des, si pensás de la manera que lo expresas en tu nota, pero también en tu aclaración a Pelusa, entonces no hay duda de que si le sacamos el disfraz, resulta que vos apoyaste la invasión de Afganistán, de Irak, de Siria, y también que en la Guerra de las Malvinas estabas con Margaret Teacher"

Ese es el argumento que yo he llamado binario, es el que ha sido ampliamente usado por el estalinismo, y también, ya que estamos, por el imperialismo todos los días para justificar sus acciones:Si no estás conmigo estás contra mí

Hay una cosa que debo aclarar en este caso, antes que nada.

Estuve y estoy en contra de las agresiones imperialistas en Afganistán, Irak, Libia, Siria y las Malvinas. Pero eso no es lo que importa, no escribo acá para reivindicarme. Cuando la agresión a Irak no hubo ninguna discusión. Fue sobre Libia que las hubo, y ya aclaré extensamente mi posición, no la voy a repetir por tercera o cuarta vez. No creo en ese argumento binario, y porque me lo repitan, tampoco creo. Pero lo que debo aclarar es otra cosa. Cuando la Guerra de las Malvinas ME EQUIVOQUÉ

Estuve en contra de la agresión inglesa y lo estoy, pero en ese momento creí en ese argumento binario, y apoyé al gobierno argentino. Hoy ya no pienso así, y por eso asumí una posición diferente en otros conflictos posteriores

El gobierno de Galtieri era una dictadura militar genocida, con terribles crímenes en su historia. Era, obviamente, nuestro enemigo. En ese momento la resistencia del pueblo argentino estaba en un proceso de crecimiento sostenido, habían comenzado las manifestaciones masivas de repudio, luego de años de pasividad forzada por el terror.

En ese punto la situación podría ser comparable con Siria cuando comenzó su Primavera Árabe (2011) con manifestaciones opositoras masivas. Pero en este punto esos gobiernos toman caminos diferentes. Bashar al-Asad lanza una campaña de represión violenta, los milicos argentinos tal vez hayan pensado hacerlo pero calcularon que los llevarían puestos. Entonces hicieron otra cosa: una maniobra de distracción. E invadieron las Malvinas.

Hubiese sido, pongamos por caso, como si  Bashar al-Assad, que siempre tuvo control de medio Líbano, hubiese buscado un respiro de distracción apelando al nacionalismo y atacado a Israel. En su caso prefirió atacar violentamente a gente desarmada en su propio país, le pareció más fácil. Esa gente era el pueblo sirio, pero eso para él era un detalle.

Los milicos argentinos no tenían que  recurrir a una distracción nacionalista tan exigente, les costaba mucho menos, e invadieron Malvinas. Mientras fue una ocupación sin necesidad de enfrentamiento armado les fue bien.

La reacción masiva del pueblo argentino fue respaldar esa acción, y alinearse detrás del gobierno a pesar de su historia sangrienta.

Y acá en Uruguay, unos cuantos giles, contándome a mí, también entramos

Yo no caí en el posible error del que habla J, y lo transcribo:

“...era muy tentador apoyar a Inglaterra que se estaba enfrentando a una siniestra dictadura militar, y se abría la posibilidad de que cayera la dictadura argentina. Pero hubiera sido un error inexcusable, ante un hecho concreto,  justificar el "derecho" que puede tener Inglaterra a mantener una colonia distante 10000 Km de su territorio..."

No fue ese el error en que caí, sino en el contrario. Siempre creí que los que tienen que hacer caer una dictadura sangrienta son los pueblos, y no una policía mundial imperialista. Por eso, ante el argumento binario, tomo en cuenta este otro caso que voy a citar (Hay muchos más, pero este rompe los ojos).

En 1994 EEUU invadió Haití, barrió con una dictadura miliar sangrienta de los Tontón Macoute que habían derrocado en 1991 al presidente electo y de izquierda Aristide, y lo reinstaló en la presidencia. De llevarme por el argumento binario debería elegir si estoy con la invasión yanqui o estoy con los militares fascistas.

Me animé a eso que J dice que no se puede, estar contra de las dos partes. Debo decir que J solo refiere su argumento a Medio Oriente debido al grado de enfrentamiento que allí ocurre, no pretendo ponerlo frente a este otro caso. Al tomar esa "posición ni-ni" yo no sabía -mucho después me lo dijeron los haitianos- que lo mejor de izquierda haitiana tuvo una posición parecida

Pero vuelvo a Malvinas. El gobierno de los militares fascistas argentinos tuvo su cuarto de hora de respiro nacionalista al haber ocupado las Malvinas. El pueblo argentino lo apoyó. ¿Y para qué usaron eso? Para lo peor.

Todos sabemos lo terrible que fue, lo irracional, lo inútil, que ni siquiera les sirvió a los milicos para prologar la dictadura. Pero sirvió para una cosa.

Hay que aprender de los errores. Estar en contra del colonialismo y el imperialismo no significa que haya que apoyar a cualquier aventurero fascista que venga con versos nacionalistas a enfrentar al imperialismo por un día, y seguir luego masacrando a su pueblo. En eso sí, NUNCA MÁS

Cuando discutí la guerra de Libia recordé una consigna de Trotsky por la que me guié muchos años: Junto a la monarquía del país oprimido, contra la "democracia" del país opresor.

Pero hoy he cambiado de posición

El mundo se "modernizó", y en vez de monarquías tenemos hoy en los países oprimidos dictaduras, terrorismo de estado, autocracias patrióticas, "repúblicas islámicas", etc. Eso importa poco, lo que digo hoy es:

Contra la "democracia" del país opresor, contra la monarquía (o esas otras cosas) del país oprimido.

Contra la "democracia" del país opresor quiere decir que estoy en contra de la "democracia" colonialista de plantar regímenes "a su imagen".

Contra la dictadura del país oprimido quiere decir que esos regímenes OPRIMEN al país oprimido, no estoy JUNTO a esos opresores, estoy en contra.

¿Por qué estamos contra el imperialismo? Porque estamos por la liberación de los pueblos. Estamos junto a los gobiernos de liberación, estamos CONTRA los gobiernos de opresión. Tirarse unos tiros con el imperialismo no alcanza para que un gobierno sea de liberación

Quiero terminar esta nota (después hablaré de Siria) diciendo algo sobre Allende. Era un reformista, cometió errores muy graves (errores, no crímenes) que facilitaron el golpe, como confiar en Pinochet, desarmar a los obreros, etc. Pero casi no tiene parangón en la historia de nuestro continente. El sí cayó en combate.

El gobierno de Allende, más allá de sus errores y falencias, estaba inscripto en un proceso de liberación. El de Galtieri, ni hablar.

El contenido interno de un régimen, y si comete crímenes o no, sí que importa.

FERNANDO MOYANO

 

Guerra social y telaraña imperialista en Siria (2011-2015)

Con esta publicación (de PI)  queremos realizar un breve balance sobre lo que ha (en posta lo haremos por capítulos dado su extensión) acontecido en Siria desde que comenzara la sublevación proletaria en marzo de 2011. Basado en informes, discusiones, investigaciones, textos y análisis internos, que han ido circulando entre nuestros compañeros, este texto es parte de la tentativa de nuestra clase de hacer un balance de lo sucedido en esa región. Lo acontecido en Siria es un reflejo de la situación del proletariado en otros lugares del mundo, tanto por la fuerza insurreccional de la lucha en sus comienzos como por las canalizaciones burguesas que se han logrado imponer. La cantidad de fuerzas e ideologías burguesas actuando en la región, así como sus complejas alianzas y enfrentamientos, solo se explica por la necesidad de sometimiento del proletariado insurrecto. El auge del islamismo radical, así como el del nacionalismo kurdo, son partes inseparables de ese proceso de encuadramiento del proletariado. Aunque la lucha proletaria no está separada por las fronteras, es presentada como si así fuera, todas las noticias son presentadas país por país. Por esta razón, resulta tan difícil captar y analizar lo esencial: las contradicciones de clase, necesariamente internacionales. Todo se somete a la telaraña comunicativa de la guerra imperialista. Es la telaraña de las comunidades ficticias, de lo interimperialista, de las noticias digeridas y deformadas por los medios. Nuestro texto se sitúa en una perspectiva internacional e internacionalista que busca romper esa telaraña de nuestro enemigo histórico.

 Capitulo 1

Introducción

La sublevación proletaria iniciada en Siria el 15 de marzo de 2011, que hizo tambalearse a las distintas fuerzas y organismos de la burguesía, fue parte del gran movimiento proletario que atizó el norte de África y Oriente Medio entre los años 2010–2012. A lo largo de esos años, ese amplio movimiento prendió como una mecha propagándose rápidamente por una gran cantidad de países. A pesar de sus innumerables debilidades, la fuerza internacional que materializó ese movimiento en su extensión, expresa esa realidad que es el proletariado: una clase mundial que vive bajo el yugo del capital y está determinada históricamente a pelear para romper sus cadenas. Expresa la esencia de ese sujeto cuando tiende a constituirse en clase: la rebelión, la de manifestarse, en su afirmación, como enterrador de la sociedad de clases y hacer añicos la civilización capitalista erigiendo sobre sus escombros la verdadera comunidad humana. La burguesía reaccionó rápidamente intentando por todos los medios dividir al movimiento, destruyendo esa peligrosa sublevación unitaria en favor de toda una serie de protestas nacionales. Los límites mismos de ese movimiento permitían maniobrar con relativa facilidad a nuestro enemigo en ese sentido. Pese a que nuestra clase rebasó con su lucha los marcos nacionales, pese a que actuó y se sintió como una fuerza internacional, las ideologías que flotaban sobre el movimiento fueron reimponiendo el estrecho marco nacional y local. Porque incluso las estructuras que la lucha fue generando estaban influenciadas, si no dominadas, por ideologías burguesas nacionales, localistas, etc. En ese sentido, la lucha revolucionaria del proletariado en Oriente Medio y el norte de África, que iba enfrentándose a todos los Estados y al capital en todas partes, que se criticaba y se contraponía a lo mismo, que partía de los mismos problemas, y que llegó a expresarse en los hechos como movimiento internacional,/1 fue incapaz de asumir todas las implicaciones a las que impulsa el internacionalismo. Todas las fuerzas contrarrevolucionarias del mundo infiltradas en el movimiento imponían ideologías democráticas, de liberación nacional, gestionistas, comunidades religiosas, raciales y un largo etcétera empujaban al proletariado al marco nacional. Es así como la burguesía puede maniobrar y neutralizar la potencia de nuestro movimiento. La lucha acaba convirtiéndose en una lucha particular de Túnez, de Egipto, de Argelia, de Siria, del Kurdistán iraquí, de Libia, de Yemen… desplazando la lucha contra el capitalismo mundial. Y en ese marco florecen y se reproducen todas las soluciones nacionales y canalizaciones burguesas: recambios parlamentarios, elecciones, concesiones económico–jurídicas, expresiones étnico–religiosas… acompañadas siempre, claro está, del garrote, de la represión estatal. Las dinámicas locales priorizarán tal o cual elemento a utilizar por nuestro enemigo para machacarnos. El proletariado caminará así a su propia derrota. Al mismo tiempo, allí donde todas esas medidas no logran imponer la paz social, la cuestión fundamental para la burguesía será repolarizar la situación, transformar las contradicciones de clases en enfrentamientos al interior de alternativas y proyectos burgueses, frenar el proceso de autonomía del proletariado para someterlo a una fracción burguesa bajo la que se mate por recambios capitalistas. Países como Libia o Siria serán lugares donde la guerra imperialista se impondrá como forma de detener y canalizar la lucha proletaria/ 2

Con este texto queremos precisamente volver nuestros ojos sobre Siria, realizando un breve balance sobre lo que ha acontecido en ese país desde que comenzara la sublevación proletaria del 15 de marzo de 2011. Basado en informes, discusiones, investigaciones, textos y análisis internos que han ido circulando entre nuestros compañeros, este texto es parte de la tentativa de nuestra clase de hacer un balance de lo sucedido en esa región del mundo. Siempre tuvimos en perspectiva publicar un balance general, no solamente sobre Siria, sino sobre las grandes revueltas del norte de África y Oriente Medio de esos años. Se nos presentaba como una necesidad para señalar las fuerzas y debilidades del periodo que atravesamos. Y si hoy presentamos un texto sobre Siria es por la imposibilidad en la que nos encontramos para analizar esa contradicción sin las fronteras a las que nos someten, y sabiendo que hasta en eso la contrarrevolución está triunfando. Las noticias vienen filtradas por lo nacional, por lo local y todas las comunidades ficticias que ello presupone: democracia, religiones, etnias, mafias… Aunque la lucha proletaria no está separada por las fronteras, es presentada como si así fuera, todas las noticias son país por país. Por esta razón resulta tan difícil captar y analizar lo esencial: las contradicciones de clase, necesariamente internacionales. Todo se somete a la telaraña comunicativa de la guerra imperialista. Es la telaraña de las comunidades ficticias, de lo interimperialista, de las noticias digeridas y deformadas por los medios. Desgraciadamente, en contraste con lo sucedido en épocas pasadas, los proletarios no disponemos de ninguna red internacional de información capaz de destruir la telaraña infernal de la burguesía. En este sentido, somos conscientes también de que este texto sobre Siria contiene muchas carencias, porque la información que disponemos de la región sigue siendo muy fragmentaria y limitada. Pese a todas estas debilidades nuestro texto se sitúa en una perspectiva internacional e internacionalista que busca romper esa telaraña de nuestro enemigo histórico

1.      La revuelta irrumpe en Siria

Tras el aplastamiento sangriento de las revueltas sociales que conmovieron Siria a finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado, etapa cerrada con la brutal represión en la ciudad de Hama en el 82 —episodio con 20.000 muertos que la burguesía internacional se apresuró en tapar bajo el paraguas del islamismo—, el proletariado en ese país no volvió a levantar la cabeza por mucho tiempo siguiendo la tónica general del proletariado mundial. Desde el año 82 y hasta bien avanzado el comienzo del nuevo milenio, la paz social reinó en ese país y la producción y circulación capitalista vivió una época de expansión tras los acuerdos con el FMI en el 86. Tras la muerte de Hafez al–Assad en Junio del 2000, su hijo Bashar al–Assad, en plena caída de la economía nacional, tomará su relevo en el partido Baaz sirio y en el gobierno. Se abrirá paso a toda una serie de reformas económicas, cuyo fondo no era otro que quitar las trabas a la circulación de capital internacional e incrementar las condiciones de explotación del proletariado. Los niveles de represión que han caracterizado al gobierno de Bashar al–Assad desde entonces, no se deben a ninguna particularidad de ese administrador burgués, de ese gobierno, se debe a que toda la serie de ataques a las condiciones de vida del proletariado alcanzan tal nivel que sólo pueden imponerse bajo mano de hierro.

Pero la represión no puede más que retrasar y concentrar en el tiempo lo que es una situación insostenible. Desde el 2008 la situación, en concordancia con la coyuntura general en todo el mundo, no dejó de empeorar para el proletariado: final de los subsidios, de ayudas sociales, bajada de salarios y pensiones… y la gran subida mundial de los precios de los alimentos que golpeará con fuerza en ese país. Llegado el año 2011 y espoleado por la lucha de sus hermanos de clase en Túnez, Marruecos, Argelia, Baréin, Egipto, Yemen, Kurdistán iraquí… la situación explota. El 15 de marzo comenzó en la sureña ciudad de Daraa una potente oleada de protestas que rápidamente se propagará por todo el país

Pese a todas las medidas de urgencia que barajó y fue prometiendo el gobierno sirio para calmar los ánimos en su territorio, tales como el fin del estado de emergencia,/3 subsidios a productos de primera necesidad, dar ciudadanía a proletarios de etnia kurda, organizar elecciones, referéndum y toda una serie de reformas, así como todas las medidas represivas desarrolladas sacando al ejército y los tanques, multiplicando los asesinatos, torturas, desapariciones, encarcelamientos… pese a todo este arsenal, la revuelta puso patas arriba la paz social extendiéndose por toda Siria. Daraa, Hama, Baniyas, Latakia, Talkalaj, Homs, Yable, Idlib, Kurdistán sirio… Las manifestaciones giraron rápidamente en huelgas, cortes de carreteras y calles, acciones contra símbolos del poder, y requisiciones de alimentos, medicinas o viviendas /4

La supuesta lucha pacífica por la democracia que tanto cacarean los esbirros intelectuales del poder burgués desde occidente fue la expresión de la contrarrevolución burguesa al interior del movimiento de protesta /5

Por el contrario, la lucha de nuestros hermanos de clase se situó en la defensa de la satisfacción de las necesidades e intereses humanos. Cuando nuestra clase sale a la calle bajo esta perspectiva siempre se manifiesta necesariamente en el terreno de la violencia. La protesta gravitó contra el alza de precios, contra la represión policial y la ley de emergencia, la falta de asistencia sanitaria, etc., etc. Algunos de los gritos y consignas que se oyeron en esos momentos fueron simples y claros: «queremos el fin de la miseria», el «fin del terror», «la caída del régimen», «fin de las humillaciones». La respuesta del Estado llegado a ese punto será metralla. Infantería, artillería y tanques se lanzaron contra ciudades, barrios y pueblos con un gran saldo represivo. «Teníamos unos 400 nombres de personas que debíamos detener. Fuimos a su localidad Banyas […] Irrumpíamos en las casas cerradas. Detuvimos a muchísima gente. Algunos hombres escapaban por una carretera secundaria del valle, pero el ejército les disparaba. Nos llevamos a los detenidos al centro del pueblo, pisoteándoles e insultándoles. Detuvimos a tanta gente, según me dijo un oficial unos 2.500, que tuvimos que usar el estadio deportivo de esa localidad como centro de detención». «Los manifestantes se habían sentado en la Plaza [la plaza central de Homs]. Nos dijeron que les dispersáramos, con violencia si era necesario. Estábamos allí con la Inteligencia de la Fuerza Aérea, el Ejército y la shabbiha [milicia progubernamental] cuando recibimos una orden del coronel Abdel Hamid Ibrahim de disparar a los manifestantes. Disparamos por más de media hora. Había docenas y docenas de muertos y heridos. Treinta minutos más tarde, llegaron excavadoras y camiones de bomberos. Las excavadoras levantaban los cadáveres y los ponían en un camión. No sé dónde se los llevaban. Los heridos acababan en el hospital militar de Homs. Y después los camiones de bomberos limpiaban la plaza». «…nos dieron la orden clara de disparar contra los civiles […] La orden exacta fue 'carguen y disparen', sin condiciones. Nos acercamos a los manifestantes y cuando estábamos a unos cinco metros de distancia, los oficiales nos gritaron 'fuego'.»/6

Pese a la feroz represión, el proletariado, lejos de retroceder, seguirá empujando y respondiendo a la violencia de la burguesía incrementando y extendiendo la violencia de su clase, llevando la revuelta a la propia capital. Lo que temía el gobierno se desencadenará. Todo un anillo de barrios rebeldes irán poco a poco envolviendo la capital: al norte Al–Tal, al este Kafar Batna, Douma, Harasta y Saqba, la Mouaddamiyyah en el oeste y al sur Kisweh. Los proletarios afirmaban que lo que ha sido durante mucho tiempo conocido como el «cinturón de la pobreza ahora se ha convertido en el cinturón de la revolución». La desestabilización del país es en esos momentos total pese a que el partido Baaz tratará en vano de ponerle freno incrementando el plomo, decretando nuevas amnistías de presos políticos, o anunciando a finales de julio una ampliación de las libertades políticas que permita elecciones y la legalización de partidos políticos. Pero la sublevación proletaria estaba en marcha y no serían estas migajas las que la detendrían

1 La misma burguesía y sus medios de comunicación no tuvieron al principio más remedio que hablar, evidentemente intentando intoxicar lo más posible y manteniendo la filtración de las noticias país por país, de primavera árabe.

2 Para el lector sorprendido por estas afirmaciones le instamos a leer el apartado Encuadramiento del proletariado desarrollado unas páginas más adelante.

3 En de abril del 2011 el gobierno levantó el estado de emergencia que regía desde 1963, disolvió la Corte Suprema de Seguridad del Estado y realizó una primera amnistía de presos políticos que irá repitiendo en los meses posteriores.

 4 Una tradición en los países árabes, poco conocida en otros lugares, es la ocupación de urbanizaciones enteras. Estas ocupaciones son a veces desalojadas por el ejército, pero otras tantas son recuperadas y convertidas en campos de refugiados.

 5 Esta expresión que reivindica los derechos y las libertades democráticas se impondría posteriormente, con el debilitamiento del proletariado, en un gran número de comités locales, como los coaligados en la Coordinadora de Comités Locales y los agrupados en la Comisión General de la Revolución Siria, cuya cabeza más conocida fue Suhair Atassi, opositora burguesa del gobierno de Assad.

6 Testimonios varios de desertores a la ONG Human Rights Watch

Proletarios Internacionalistas