La coyuntura político-electoral se avecina moldeada por nuevas cualidades. Se desarrolla condicionada por la maduración de un período de crisis cíclica -insumo inherente del desarrollo capitalista periférico de Argentina-, por la incertidumbre en el poder permanente sobre quien ocupará el sitial de CEO de sus intereses y por un viraje conservador explícito en todos los niveles de decisión del mando estatal (económico, político, cultural).
No adherimos a cierta lectura –difusa, inconsistente- que augura un fin del ciclo político y una supuesta “debacle y retirada” del elenco gobernante. Pero si somos partidarios de registrar debidamente como los alarmantes datos y derivaciones de la crisis capitalista global crepitan sobre los pilares centrales de la narrativa “nacional y popular”.
Y también de cómo el kirchnerismo decidió enfrentar este nuevo ciclo de crisis.
Repasemos. Docilidad ante los mandatos de la transnacionalización financiera. O sea, “pagadores seriales” ante el Club de París, el CIADI, Repsol, los Fondos Buitres. Apego a la convocatoria y alianzas con los “que la levantan en pala”. O sea, con las multinacionales del extractivismo genocida. “Sintonía Fina”. O sea, discurso convertido en ajuste impiadoso vía devaluación-inflación. Neo-funcionalidad del “partido militar” para habilitar el plan de la “Seguridad Ampliada”. O sea, la inteligencia y la injerencia militar en los territorios populares. En el “país de los Derechos Humanos” impunidad para las “aberraciones” del “presente democrático”. O sea, criminalización y represión a los que resisten y a los sectores populares.
Esta ha sido la verdadera hoja de ruta del gobierno saliente. Cumplida bajo una ofensiva retórica ficcional -porque encubre sus relaciones carnales con el ideario globalizante- y al mismo tiempo perversa, porque siembra su fantasía dominante bajo chantaje de una supuesta “batalla contra la derecha” y “las corporaciones”: “PATRIA O BUITRES”.
Un portador de menemismo como Daniel Scioli ha sido ungido como el continuador del modelo en curso. ¿El candidato es el proyecto? ¿Puede sobrevivir cierta ingenuidad política de alguna izquierda que profetiza sobre la urgencia de profundizar el modelo?
Los tenues matices que expresan sus contendientes –Massa y Macri- nos indican que las tres "opciones" que aparecen con reales posibilidades de triunfar obedecen al mismo esquema de intereses antipopulares y son fervientes defensores de la reproducción del capitalismo global a escala nacional. Con ellos habrá absoluta continuidad del modelo de socialización de las penurias y de concentración de la riqueza y los recursos. En definitiva, poco sentimiento de patria y mucha inspiración buitre.
Tampoco damos crédito a la variante progresista que propone un presente capitalista con decencia y equidad. Rechazamos esa cultura pragmática y posibilista de “administrar” la miseria congénita del capitalismo con buenos modales, buen aspecto y modos decentes.
Mucho mas, cuando bajo esas imposturas se desnudan sus prácticas políticas reales que son sinónimos de derechización (“Yo en Venezuela votaría por Capriles” expresó públicamente don Hermes Juan Binner).
Estas propuestas no poseen siquiera un programa reformista: se limitan a negociar modalidades menos duras para la fluidez y ganancia del capital transnacional.
En este desfavorable contexto, ante el campo de la resistencia popular y la izquierda emerge como única opción electoral visible la del FIT. No dejamos de valorar que con muchos de sus militantes y dirigentes compartimos un sinnúmero de luchas y resistencias callejeras. Pero ello no impide, ni desmerece nuestra sincera crítica a la izquierda trotskista tradicional a la que consideramos portadora de una gastada cultura vanguardista, sectaria y de rechazo visceral al concepto de izquierda plural, cultura que obtura el necesario protagonismo del sujeto popular en los procesos políticos. También merecen nuestra crítica un sinnúmero de declaraciones y actitudes públicas de sus dirigentes en espacios mediáticos e institucionales del sistema, y nos resultan inaceptables sus descalificaciones y ataques tanto las experiencias políticas de Venezuela y Bolivia, como a la Revolución Cubana.
Es en función de estas lecturas y definiciones que deseamos expresar que en la contienda electoral del próximo 25 de Octubre no nos sentimos representados por ninguna de las opciones políticas en disputa, y que nuestros compañeros y amigos poseen la libertad de expresarse electoralmente según sus pareceres y conciencia.
Al mismo tiempo, ratificamos nuestro compromiso de asumir el gran reto de probar que somos capaces de articular las rebeldías de los pueblos y de fundar un nuevo proyecto hegemónico, de organizar la esperanza de millones de oprimidos y transformar en deseable una nueva tesis civilizatoria: la de un nuevo socialismo, el socialismo del Siglo XXI.
Nuestro aporte militante sustancial será el de contribuir a un nuevo paradigma popular y revolucionario bajo premisas de ruptura con el orden capitalista imperante. Un nuevo poder, el del pueblo, sin explotadores ni explotados, con dignidad liberadora y auténtica soberanía.
21 de Octubre de 2015
Joaquín Ugarte (Educador y Comunicador popular); Lisandro Brusco, Mónica García, Vanesa Mamone, Virna Luciani, Mauro Testa, Héctor Varela y Raúl Benítez (Casa de la Memoria - Rosario); Ana Braghieri (DDHH - Venado Tuerto); Verónica Brandoni (Docente - Educadora Popular - Venado Tuerto); Horacio Spessot (integrante CTA Venado Tuerto); Bebi González y Trudi Nagel (UMS); Salomé Vaurant y Sol Morell (Semillas de Rebelión - Rosario); Armando Cassinera y Sandro Minucci (La Asamblea - Granadero Baigorria); María Elena Saludas (ATTAC-CADTM)
Hugo Milito (militante popular); "Beto" Olivares (M.a.iz. - Gran Rosario); David Cicotti (militante popular, trabajador municipal Pto. General San Martín)