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Elecciones Argentina

Hoy la Presidenta corta boleta

 Alejandro Borensztein,  CLARÍN 25/10/15

Antes que nada, me gustaría aclarar un asunto personal que para mí es importante: no estoy en la lista de opositores espiados por la ex SIDE y eso me afecta muchísimo.

No es que me importe figurar, ni salir en los diarios, ni hacerme famoso, ni siquiera que me invite Mirtha a su programa. Nada de eso.

El problema es que, al no estar en la lista de personajes espiados por ser críticos del gobierno, he pasado inmediatamente a formar parte de la lista de personajes sospechados de estar comprados por el gobierno. El run run en la calle es: “Si no te espían, por algo será”

En tan sólo unos días, muchos amigos críticos del gobierno han dejado de saludarme. Y algunos obsecuentes, de esos que todos sabemos que reciben guita del kirchnerismo (de otra manera no se explicaría tanto amor), me han empezado a invitar a sus cumpleaños. De hecho, ya me invitaron a pasar Navidad a lo de Gvirtz.

Quiero ser claro: yo estoy a favor de que se cierre la grieta, pero si por casualidad se mantiene abierta, preferiría quedarme del lado del que ya estaba. Puesto a elegir, los demócratas me caen mejor.

Por eso es que solicito respetuosamente al señor Parrilli y a las autoridades competentes, que mi nombre sea incluido a la brevedad en la lista de espiados, de modo de recuperar mi buen nombre y honor. No me gusta que me señalen como fanático de la década ganada, cuando en realidad siempre he sido un progresista que defendió los valores republicanos. Además ¿qué negocio sería ser kirchnerista justo ahora que se van? Lo hubiera hecho de entrada y cazaba guita grossa. Por favor, actualicen esa lista lo antes posible. Mi celu no se los paso porque ya lo tienen. Me consta. Punto.

Dicho esto, vayamos a lo que a usted realmente le interesa amigo lector.

Hoy es un día glorioso. Histórico. Obviamente, no le puedo adelantar cómo va a terminar la cosa, pero sí le puedo contar un pequeño detalle que explica toda la situación actual: el voto de la Presidenta

Y se lo voy a contar pese a que todo el año me la pasé diciéndole que estos ñatos ya se fueron y que había que prestarle atención a los que vienen. Pero evidentemente usted sigue empacado y pendiente de lo que dice Ella. Lo entiendo. Es un vicio.

Hágame caso amigo. Vaya sacándose esa mala costumbre de vivir emputecido por lo que hace la Presidenta y prepárese para vivir emputecido por lo que va a hacer Scioli, Macri o Massa pero, sin duda, nunca más por Ella.

Salvo que el próximo gobierno sea mucho más inútil aún, en cuyo caso ya no puedo garantizarle nada. Pero tengamos fe. Más geniales que los que están ahora, difícil.

El voto de la Presidenta es voto cantado: Ella va a cortar boleta. Pero la va a cortar horizontalmente, separando la parte superior que dice “Scioli Presidente” de la parte inferior que dice “Zannini Vicepresidente”

La parte inferior de la boleta la va a meter en la urna y la parte de Scioli la va a cortar en pedacitos, va a prender un fosforito, va a quemar los pedacitos, va a pisar los papelitos quemados y va a apagar el fosforito apretándolo contra el ojito de la cara de Massa que está en la boleta de UNA y por cuya culpa no pudo incendiar la Constitución e intentar quedarse para siempre. Es así. Su naturaleza le impide hacer otra cosa.

¿Cómo estamos hoy? Lo único cierto que tenemos al momento es el resultado de las PASO donde Massa con De a Sota juntaron 20%, Macri con sus socios el 30% y Scioli alcanzó el 38% (IVA incluido). Se entiende que el IVA son esos 2 o 3 puntitos mágicos de siempre. Es más, uno sospecha que al resto de los candidatos, en algunos lugares, no sólo no le cargan el IVA sino que encima le retienen Ganancias. 
Todavía no hay nada dicho pero en cualquier caso y pase lo que pase, se acabó lo que se daba. Si usted no se avivó, estuvo sufriendo de más. Eso sí, nos dejan un quilombo padre

¿Quiere verlo más claro? Se les hundió el velero de la Cámpora, se les quemó el avión de Lázaro Báez y el candidato del Frente para la Victoria cerró su campaña el jueves a la noche con Tinelli en el primetime de Canal 13. Si esto no es un mensaje de los dioses, explíqueme que otra cosa podría ser. 
Sólo faltó que Scioli llevara al canal a Sabatella con sus carpetas y la orden para clausurar TN y el 13, lo dejara sentadito en Seguridad para que lo cuiden y le den un Nesquik con galletitas.

El caso del jet de Lázaro es más que un símbolo: es el único accidente en la historia de la aviación moderna en el que la mayor pérdida fue el equipaje despachado.

Si todo esto no le alcanza para entender lo que está pasando, amigo lector, entonces usted es un amargo, un pesimista y se merece 20 años más de Boudou, De Vido y Moreno.

¿Quiere cerciorarse de lo que le digo? Averigüe dónde votan Verbitsky, Forster, D’Elía, Barone, González, Jozami, Larroque y todo el resto de los tipos que se la pasaron insultando a Scioli y ahora van en fila india a votarlo de la mano de Samid y De Narváez, y al compás de Pimpinela y Montaner.

Póngase al lado de cualquiera de ellos, mire sus caruchas y cuando metan en la urna el sobre con la boleta del Compañero Lancha acérquese disimuladamente y hágase una selfie con cualquiera de ellos.

Súbala a Facebook. Mándela por Twitter a todos sus amigos. WhatsApp, Instagram. Periscope. Snapchat. No escatime con la tecnología. Y si se quiere dar el gusto, imprímase una remera con la foto. O péguela en el cuaderno de notificaciones de su hijo. Va a ser un hit.

Para colmo de las humillaciones, los tipos corren el riesgo de votarlo y, aún así, puede terminar ganando el Compañero Mauri. ¡¡¡O el Compañero Massa!!!

Disfrute amigo lector. Tenemos seis candidatos a Presidente. Y son todos buena gente.

Yo voy a meter en el sobre las seis boletas. Una de Scioli, una de Macri y una de Massa. Y después le voy a agregar doble boleta de Margarita, Del Caño y el Adolfo. Siempre he tratado de ayudar a los más débiles. Yo lo digo y lo hago en serio, debe ser por eso que no me gusta el kirchnerismo.

Yo sé que así, mi voto se anula, pero saldré feliz del cuarto oscuro sabiendo que ganando cualquiera de los que puse en la urna, ya es un paso adelante.

Hoy es un día de fiesta. Vote con las dos manos. Llene la urna de ilusiones, porque de eso también se vive. A votar mi amor.

Elecciones en Argentina

"Peronistas somos todos"

de Cartas al director Búsqueda n° 1838 22/10/15

Sr. Director:

Este próximo domingo, del otro lado del Río de la Plata hay elecciones. Los argentinos elegirán el presidente que reemplazará en el cargo a Cristina Fernández de Kirchner.

De los últimos 25 años el peronismo gobernó casi 23. En sus distintas metamorfosis este movimiento populista tuvo a Menem desde 1989 a 1999. Luego del breve interregno de De la Rúa que gobernó sólo dos años, lo siguieron los peronistas Ramón Puerta (dos días), Rodríguez Saa (siete días), Eduardo Caamaño (otros dos días), Eduardo Duhalde (un año y cuatro meses), para, por fin, el matrimonio presidencial con Néstor Kirchner cuatro años y Cristina, su esposa, otros ocho años.

Todos peronistas: privatistas, estatistas, autoproclamados de izquierda o de derecha y viceversa. En YouTube pululan los videos de la entonces joven senadora nacional Cristina Kirchner en los ‘90 alabando a viva voz al ministro de Economía de Menem y padre de la convertibilidad, Domingo Cavallo, quien a la postre sería denostado por la misma mujer ya con más años pero ahora desde la primera magistratura. En las crónicas periodísticas de la era menemista se ve al también joven matrimonio Kirchner apoyando con entusiasmo inusitado la privatización de YPF. Eran los tiempos en que Néstor gobernaba la lejana provincia de Santa Cruz y calificaba al propio Menem como "el mejor presidente de la historia después del general Perón", para, una década después, promover ya desde la Presidencia del país la estatización de YPF profiriendo insultos contra aquellos que propiciaron la privatización.

De izquierda o de derecha; estatistas o privatistas. Si hay un hilo conductor en esos 22 años de gobierno peronista es el fenómeno de la corrupción, que atraviesa como una espada a todo este largo período. Corrupción que tiene como correlato ineludible del abuso del poder y de los dineros públicos, la necesaria impunidad para evitar el castigo. Y allí es en donde se encuentra otro hilo conductor: el atropello a la división de poderes y la intromisión del Ejecutivo en las labores del Poder Judicial que, lejos de ser independiente, se vio cooptado con fuerza por el primero, reconociendo que la intromisión menemista en la justicia fue una estudiantina al lado de lo actuado en ese sentido por el kirchnerismo.

Ahora bien: hay seis candidatos a presidente este domingo de los cuales tres, dicen las encuestas, tienen chances de llegar a la Presidencia. El candidato oficialista por el Frente para la Victoria, el movimiento de CFK, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, es el que más cerca se encuentra del triunfo. Recordemos que en Argentina existe un balotaje atenuado producto del pacto Alfonsín/Menem: si el ganador saca más del 45% de los votos se consagra presidente; pero si no llega a ese porcentaje y obtiene el 40% puede igual consagrarse si le saca al segundo más de 10 puntos de ventaja. Y Scioli "está ahí": en las internas abiertas (las llamadas PASO) obtuvo el 38,5% de los sufragios.

Vamos a la oposición. Pero con una pregunta inicial a la que daremos respuesta al final: ¿es esta la oposición?

El segundo con chances es el ingeniero Mauricio Macri, actual jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quien con su partido PRO tejió alianzas con la ya casi testimonial UCR (Unión Cívica Radical) y con el sector liderado por la diputada "Lilita" Carrió. Macri aspira a llegar al segundo lugar para forzar el balotaje en noviembre para lo cual debe procurar, sabiendo que no llegará seguramente al primer lugar, obtener la cantidad de sufragios que hagan a la diferencia con Scioli menor a 10 puntos y rezando al dios de su creencia que el peronista no llegue al 45%.

El tercero en discordia y considerado el segundo opositor con chances es el novel abogado y ex intendente de Tigre, Sergio Massa, un peronista que se sumó en diversos cargos al kirchnerismo del cual, durante el gobierno de Cristina Kirchner, fue nada más y nada menos que Jefe de Gabinete de Ministros. Su campaña política tomó impulso en el último tiempo, pese a que muchos de los dirigentes que han adherido a él provenientes del peronismo kirchnerista volvieron al redil que comanda Cristina y que lleva de candidato a Scioli. Esta misma semana —y sólo para citar uno de cientos de ejemplos— el "massista" Francisco de Narváez, ex precandidato a gobernador de Sergio Massa, le expresó al periodista Marcelo Longobardi que votará por… ¡Scioli! Y el argumento es que lo hará porque Scioli "es peronista". Y advirtamos que en su época de seguidor de Massa (hace cinco horas) se desgañitaba en los medios y gastaba sus yemas en Twitter denostando por inservible al mismo Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Para finalizar, respondamos a la pregunta de si esta es la oposición. Del PRO (guste o no ese partido, sus candidatos, etc.) nadie duda de que es un partido opositor. Ahora bien, el peronista Massa ha utilizado en el tramo final de la campaña un argumento electoral en su favor que me resulta realmente perverso. Se anuncia por los medios como el "único candidato que le puede ganar a Scioli en el balotaje". ¿Por qué? Veamos. Muchos de los dirigentes que acompañan a Massa y que no se regresaron al kirchnerismo adhieren al discurso de su candidato —un discurso que los muestra como opositores rabiosos y furiosos al kirchnerismo—. Discurso que hasta amenaza a los kirchneristas de hacerlos meter presos

Y ha dicho el propio Massa en estos días que Scioli es garante de la impunidad de la corrupción de los Kirchner. Esos mismos dirigentes que adhieren a este discurso de barricada, han avisado sin ponerse colorados que si Sergio Massa no llega al balotaje no votarán por Macri sino que lo harán por Scioli… ¡porque es peronista! Lo dijo, por ejemplo, el jefe de la bancada de diputados nacionales que responden a Massa, el diputado Robertti. Y como muestra es solo un botón

Así, el discurso del "massismo" parece decir: "voten por Sergio Massa como opositor a la corrupción del kirchnerismo y si no lo hacen sepan que nosotros en el balotaje vamos a votar por Scioli que representa la corrupción del kirchnerismo".

Como conclusión me queda pensar que nuevamente la elección de un presidente argentino en medio de una crisis fenomenal que puso al país en la autopista que viaja a Venezuela, se ve atravesada por los intereses del peronismo y sus metamorfosis. Massa peronista termina siendo funcional a los intereses de Scioli/CFK peronistas, ya que le roba votos opositores a Macri mellando sus chances de llegar al balotaje y amenazando a los que están cansados de 22 años de peronismo explícito de que si no lo votan, en el balotaje, ellos, peronistas opositores, votarán por el candidato peronista oficialista.

Cuando en 1972 el viejo general regresó a Argentina dio una conferencia de prensa. Preguntado por los partidos que participarían en la próxima elección luego del interregno militar, Perón nombró a radicales, socialistas, desarrollistas, etc. Y cuando un periodista le advirtió que no había nombrado al peronismo, el viejo, con la picardía que lo caracterizaba, respondió que lo que pasaba es que "en Argentina, peronistas somos todos".

Y, quizás, tenía razón. Sólo que no se dieron cuenta.

Raúl Geller

Cuidado, Gorilas, Con Discutir La Nueva Religión

Jorge Fernández Díaz | La Nación 25/10/15

Un  barco camporista naufraga y un avión cristinista se incendia. La actualidad se ensaña con sus metáforas crepusculares. Ninguna tan escalofriante, sin embargo, como esa cacería humana por el monte. Ángel Verón tiene 42 años y 10 hijos, y forma parte de un piquete que corta la ruta nacional 11. Reclaman herramientas y becas para terminar las viviendas sociales que les prometió el gobierno de Jorge Capitanich. Sin orden judicial, los policías desalojan la vía y persiguen a los manifestantes por la espesura. Ángel había sido operado de un riñón. Lo cercan en un campo y lo muelen a piñas, patadas y culatazos. La herida quirúrgica se reabre y produce una infección interna; llega hasta el hospital con las tripas en la mano, agoniza durante treinta días, muere esta semana. La policía jura que estaba armado con una pistola y que se autoinfligió las heridas. El abogado de la familia Verón tiene seis testigos; denuncia que lo asesinaron a golpes. Ángel Verón expira justo en vísperas del quinto aniversario del homicidio de Mariano Ferreyra. Los cronistas han hecho las cuentas: bajo la gestión de los Kirchner quince personas murieron en cortes y manifestaciones. Kosteki y Santillán multiplicado por siete

Pero nadie pagó políticamente por estas masacres, y los militantes del "progresismo nacional" siguen ufanándose de ser los monarcas de los derechos humanos y los severos fiscales de esos desalmados en ciernes que aparentemente "vienen a criminalizar la protesta". El presidente del CELS, que llamó a votar hoy "con caras largas", acusó a Gendarmería de acribillar con cartuchos de goma y sofocar con agresivos químicos a 13 militantes de izquierda que cortaban la ruta Panamericana, y aseguró que Sergio Berni infiltró entre ellos a un coronel de Inteligencia del Ejército. También señaló que la policía de Scioli "dispara a la cabeza". El kirchnerismo manejó los servicios secretos con Milani y con Stiuso, y se dedicó a espiar con fruición y alevosía las intimidades de dirigentes sociales, jueces, empresarios, periodistas y estrellas del espectáculo. Pero resulta que el gran problema de la Argentina, el monstruo apocalíptico que se nos viene encima, es la "derecha". Que en su versión económica puede resumirse como el regreso del neoliberalismo noventista. Esta entidad ya oxidada y difusa está encarnada obviamente por el alcalde de la Ciudad y por sus socios alfonsinistas, quienes en verdad expresan un mero desarrollismo tecnocrático.

Pareciera en cambio que el candidato oficial de la nueva Patria Socialista no fuera hijo político, ideológico y cultural de Carlos Menem, así como tampoco los Kirchner jamás militaron bajo las órdenes del riojano, ni fueron amigos íntimos de Domingo Cavallo, el padre de la abominable criatura. Hemos perdido la soberanía energética, hay tanta desigualdad como en el comienzo, la economía está hundida, ocultamos millones de pobres, producimos la tercera inflación del planeta, retrocedemos a la política feudal y estamos entrando en la fase del NARCOESTADO, pero resulta que si no toman la sopa y se portan bien, viene el cuco para comérselos. Ay, qué miedo que me da la "derecha"

La repetida farsa, que consiste en acusar a los demás de los pecados propios, es uno de los más efectivos trucos de la maquinaria oficial, pero la trasciende ampliamente. En sus diversos formatos (oficialista, clásico, disidente, latente o entrista) el peronismo ha colonizado por completo el sistema político. Para ponerlo en plan trabalenguas: la derecha no es la derecha, sino lo que el peronismo define como tal. Lo mismo ocurre con la izquierda, el liberalismo, la gobernabilidad, la justicia, la beneficencia, la democracia y la república, y con cualquier otro valor y categoría prestigiosa o execrable. Por ejemplo, una coalición propia es siempre un movimiento plural; una coalición ajena es perpetuamente la Alianza de 2001.

Alguna vez el peronismo fue plebeyo y rebelde, y por lo tanto interesante, pero resulta que triunfó en toda la línea y hace rato se transformó en el verdadero poder permanente y en el nuevo conservadurismo vernáculo. Sus espadas políticas tienen mucho para conservar. Lo principal es ese próspero boliche que, merced al management de un gatopardismo por etapas, debe continuar eternamente abierto para alegría de grandes y chicos. Apropiándose del Estado y de los infinitos conchabos y usufructos de la política, el pejotismo inundó con su discurso único todo el terreno, lavó el cerebro de progres e independientes, envolvió a los opositores más acérrimos y se transformó en cultura unánime. Que practican incluso quienes se oponen a esa hegemonía. Puesto que entre el exitismo y la culpa nadie quiere quedar afuera del cuadro.

Este nuevo catecismo es rezado por antiperonistas de toda laya, y repetido por papanatas cool, que para no desentonar con la onda y el nuevo sentido común ahora cantan la marchita en los cumpleaños de Palermo Hollywood (cuando yo la entonaba en los 80 me miraban con asco), difunden pobrismo cultural y exudan regocijo vintage. El peronismo forma parte, por primera vez, del vademécum de lo políticamente correcto, y contradecirlo puede ser un tanto peligroso. Te pueden llamar "gorila", que para algunos es un epíteto tan grave como "racista" o "nazi". El hecho de que ese insulto haya virado de simple sinónimo de "enemigo" a un anatema indiscriminado para cualquier mínimo objetor del relato justicialista muestra hasta qué punto la psicopatía ha triunfado incluso entre los opositores y librepensadores de libertad incierta. En realidad, ya no hay contreras: casi nadie se jacta de ser "gorila", y aun los más críticos se preocupan en reivindicar como un mantra "las medidas positivas" de su historia folclórica y en tener entre sus filas a "compañeros" de distintas capas geológicas, no sea cosa de ofender y de que la maldición de la sequía caiga sobre ellos.

La policía de la corrección política tiene un rubro nuevo: cuidar al peronismo. Y éste dibuja la cancha donde se juega el partido, se lleva la pelota a su casa y reescribe el reglamento, que muchos no peronistas aceptan y naturalizan con pereza intelectual. Hay incluso en vastos sectores del no peronismo un pensamiento inconfesable: desean que vuelva a ganar para no tener que pensar todo de nuevo y para no verse obligados a sostener con el pellejo lo que proclaman con el pico.

El justicialismo es una incomodidad conveniente: se hace cargo, yo quedo libre de responsabilidades y puedo dedicarme a fustigar sus nuevas medidas sin revisar jamás (qué herejía) la instalación de fondo, y permitiéndome así el confort de ser siempre inocente de todo lo que sucede en la patria.

La vieja broma de Perón ("peronistas somos todos") se hizo realidad como patología. Su doctrina ya no es una parte sino el todo; sus lugares comunes, sus fantasías, sus categorizaciones, sus prácticas y sus prejuicios se han vuelto colectivos. En consecuencia, rebelarse contra esa irreductible lógica del poder, contra esa nueva derecha y lograr que alguna vez el peronismo vuelva a ser (como soñamos) un partido republicano se torna una obligación moral y un imperativo de supervivencia democrática.

Preferí esta cuestión de fondo a los rutinarios balances de campaña. Un domingo de veda es, para un columnista, como un asado pantagruélico para un vegano. Que gane el mejor y que Dios nos ayude.

Pérez Esquivel: “Nosotros no luchamos para esta mediocridad”

El Nobel de la Paz de 1980, referente de la izquierda, es muy crítico con el Gobierno kirchnerista, al que ve entregado a las grandes corporaciones. Ve progresos en política social pero cree que se han utilizado para mantener cautivo el voto de los pobres

Carlos E. Cué / Alejandro Rebossio en  Buenos Aires  el país internacional Madrid 23/10/15

 Adolfo Pérez Esquivel (Buenos Aires, 1931) es un gran referente moral de la izquierda argentina, sobre todo desde que recibió el premio Nobel de la Paz en plena dictadura, en 1980, por su defensa de los derechos humanos con la “no violencia activa”. Pérez Esquivel, uno de los padres de la teología de la liberación, se ha mantenido activo, a través de la organización latinoamericana que fundó, Servicio Paz y Justicia, en proyectos de ayuda a los pobres y a los pueblos originarios de su país, que sufren las peores condiciones de vida. Muy crítico con el kirchnerismo, cree que detrás de la fachada izquierdista esconde pactos con grandes corporaciones como Monsanto, Barrick Gold o Chevron.

Pregunta.¿Cómo ve usted la situación del país después de doce años de kirchnerismo?

Respuesta.Después de la crisis del 2001 se pudo más o menos equilibrar la situación socioeconómica y política. Esto fue un aporte importante para el país. Además se pudieron destrabar las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, hubo juicios a los represores que cometieron crímenes de lesa humanidad. Pero aún quedan muchos señores feudales en las provincias que responden sus propios intereses.

P. Usted ha visitado siempre en las villas. ¿Ha logrado Argentina reducir la pobreza?

R. Ha aumentado la pobreza, si bien este Gobierno ha tenido algunas medidas que fueron buenas como la asignación universal por hijo. Se les ayudó para superar la desnutrición, pero con eso no alcanza. Lo que se necesita es una producción y un trabajo estable. Hay votos cautivos por el miedo de que se les saquen los subsidios. Además el Gobierno les abrió las puertas a las grandes empresas transnacionales mineras, sojeras, petroleras, siguen con el mismo modelo neoliberal. Hay empresas como la Chevron que se escapó del Ecuador después de los daños ambientales que causó pero viene a la Argentina.

P. Pero el discurso del Gobierno es muy duro contra esas corporaciones.

R. Son todas mentiras. Los hechos lo confirman. Nosotros somos críticos con el Gobierno. Apoyamos aquello que vemos positivo pero criticamos cosas como la minería, los agrotóxicos, los daños ambientales y las grandes violaciones de los derechos humanos. El Gobierno adoptó la política de derechos humanos pero de la época de la dictadura. De los actuales no habla absolutamente nada. En la 9 de Julio, en Buenos Aires, están acampados los pueblos indígenas, Qom, wichis, guaraníes, pilagá, reclamando sus derechos. Llevan nueve meses y ni siquiera les reciben.

P. ¿Se imaginó en los 70 que hoy Argentina estaría así?

R. Después de tantos años de lucha, no solo en Argentina, en América Latina, le digo que no hemos luchado para esto. Luchamos por una sociedad libre, más justa, una democracia participativa. No para gobiernos autoritarios donde aumente la pobreza, la marginalidad y la falta de respeto al derecho de las personas y de los pueblos. Hemos arriesgado nuestras vidas, nuestras familias, hemos pasado por las cárceles y las torturas y no fue para llegar a una situación de mediocridad como la que tenemos. Seguimos la lucha. Cuando uno ve la situación de los pueblos fumigados, la situación que viven los pueblos indígenas y la falta de perspectiva… Hoy un joven no sabe qué va a hacer mañana. Tenemos que comenzar a repensar las sociedades que tenemos. Y una de las cosas que creo que es urgente es comenzar a pensar en un nuevo contrato social como el de Rousseau. Hemos avanzando en algunos pasos en el continente latinoamericano y yo veo todas las cosas positivas pero sí quiero separar la paja del trigo para poder construir otra sociedad.

P. ¿Le preocupa el riesgo de mexicanización del que habla el Papa?

R. Claro que hay una preocupación sobre eso. Mientras que no existan políticas para combatir el narcotráfico en serio esto no tiene salida. Hay grupos muy organizados. Y después está el terrible paco que son todos los residuos de la droga que está destruyendo a sectores sociales.

P. Se ha hecho mucha política de redistribución. ¿Ha fracasado?

R. Creo que estuvo mal orientada. Se especuló políticamente. La gente recibe subsidios pero no hay capacitación laboral. Aquí hay dos o tres generaciones que no saben lo que es el trabajo. Si esto es simplemente para sostener el clientelismo político no es una solución del problema sino que es agravar el problema. Si todo eso tiene un fin político únicamente, lo que nosotros llamamos el voto cautivo, esto no es una solución para el país. Vemos lo que está ocurriendo en Córdoba, en grandes empresas que entran como Monsanto con las semillas transgénicas, ¿qué pasa con el pequeño y mediano productor rural? No vemos un desarrollo sostenible.

P. ¿Cómo ve a Argentina comparado con Bolivia, Brasil, con otros proyectos de la izquierda latinoamericana?

R. Hemos retrocedido en muchas cosas. En la calidad de vida también. La Argentina lo que tiene, y todavía lo sostiene, es una gran clase media. Pero cuando hablamos de los sectores más carenciados el problema es grave.

P. ¿Qué queda de aquella Argentina que usted vivió, de una clase media muy fuerte, de la educación líder en el mundo?

R. Creo que quedan elementos. La Argentina tiene un potencial cultural y de pensadores, filósofos, artistas significativos, eso no se perdió. Creo que eso se conservó a través de la resistencia cultural que se mantuvo durante la época de la dictadura hasta el día de hoy.

P. ¿Cree que el Papa, que ha hablado del narcotráfico y la pobreza en Argentina, puede influir en la política?

R. No tiene la posibilidad de cambio pero puede generar conciencia. Es lo mismo que la encíclica Laudato Si. Yo vengo de Bolivia, lo hemos trabajado pero después van a ir a la cumbre del cambio climático en París y yo no creo que ahí las grandes empresas transnacionales y los gobiernos que manejan el poder económico en el mundo vayan a cambiar su posición sobre esto.

P. ¿En qué estado de ánimo ve a su país?

R. Está preocupado, muy tenso. Y una de las cosas sobre esta tensión es porque este Gobierno como otros que le precedieron no son de diálogo, son de confrontación. Aquí votamos y después entramos en un estado de indefensión por cuatro años. A mí por ejemplo nunca me recibieron en la Casa de Gobierno. Podemos no estar de acuerdo pero por lo menos dialoguemos