Hace unas semanas atrás, tuvimos la oportunidad de asistir a una reunión organizada por la Iglesia Metodista de Mercedes, en la cual se trató el tema del estado de nuestras aguas del Rio Negro.
Fueron los panelistas del mismo, un destacado técnico de la Facultad de Ciencias, Lic. Chalar, el representante de la Iglesia Católica local, monseñor Colazzi, la encargada de la OSE en la región, la ingeniera Zefferino, y por la DINAGUA el Ing. Cardona.
Es de destacar el hecho de que dos iglesias hallan confluido en un solo local, para abordar un tema que es de importancia fundamental para el buen vivir de la población, -como lo es la calidad de las aguas que consumimos-, y como ateo les reconozco su espíritu y compromiso en cuanto a tratar de salvar el cuerpo y el alma de las personas, acá en la tierra.
Llama la atención que en esta oportunidad no haya sido invitada ASODERN, (Asociación por la Defensa de los Recursos Naturales), que en una primera instancia era una de las convocantes a una reunión similar que se suspendió por causas de fuerza mayor.
También el representante del Frente Amplio por Soriano, el diputado Malán, participó de la misma proponiendo la creación de una Comisión de defensa del bajo Río Negro.
Luego de la exposición del licenciado Chalar, quedó muy claro que nuestro río, al igual que otros del Uruguay, está gravemente enfermo, que la calidad de sus aguas está realmente afectada y en consecuencia, la vida de los animales y de las personas que se nutren de ellas por ende están comprometidas.
Las causas del deterioro de la calidad de sus aguas son múltiples, el aumento del fósforo proveniente de nuestras tierras, al escurrirse parte de los fertilizantes utilizados en la agricultura es uno de los principales acusados, (los niveles estudiados en diferentes ríos de nuestro país muestran irrefutablemente esta situación), y este hecho provoca el desarrollo exagerado de las algas que le dan ese color verde característico a nuestro río,- y que casi todos los pobladores de Mercedes hemos apreciado en algún momento-, algas que producen toxinas que pueden afectar la vida de los seres vivos.
Hasta esa instancia, a mi entender fue lo principal de la reunión, recibir con suma preocupación por parte del público presente,un diagnóstico contundente del grave problema que tenemos los uruguayos en general, y los mercedarios en particular.
Luego, varias personas del nutrido público presente dieron testimonios sobre el tema, pero la gran incógnita que quedó al terminar la reunión, fue lo que se debería hacer para revertir esa grave situación
Cualquiera que utilizara la lógica, frente al contundente diagnóstico, podría decir que lo que habría que hacer es limitar la llegada masiva del mineral causante del problema a las aguas, y si de la vida de las personas se tratara, sería lógico llegar a prohibir totalmente el o los agentes causantes.
Esto implicaría sin dudas un rotundo cambio en las actividades agropecuarias, y tal cual lo expresó un representante político de Dolores, sería muy difícil cambiar la cultura de los agricultores uruguayos.
Pero no sólo fertilizantes se utilizan en la agricultura, también se utilizan herbicidas, (fundamentalmente el glifosato), y también se utilizan potentes agrotóxicos para combatir plagas en los cultivos.
Todos ellos también acompañan a los minerales que terminan en el río.
Por falta de tiempo, y por un problema personal, quizás por no desviar la búsqueda por parte del público presente de salidas al grave problema, no tuve la oportunidad de expresar algunas consideraciones o pensamientos sobre el tema, y que ahora si, en este artículo deseo hacerlo.
Por eso lo del título de esta nota
En tan solo unos veinte años aproximadamente hemos venido viendo cambios en nuestro Río Negro, cambios lentos pero persistentes en el tiempo, y que si comparamos las dos “fotos” del Río, una actual contra una del cercano pasado, corroboraremos una grave situación del mismo, un grave deterioro del río.
Un cambio lento, casi imperceptible que vaya ocurriendo año tras año, son cambios graves y casi irreversibles, y por el contrario, un rápida afectación de la calidad de las aguas, fácilmente se podría identificar el problema y revertir radicalmente la situación.
Veinte o treinta años en la vida de la humanidad no es absolutamente nada, es apenas un suspiro, pero si en tan poco tiempo algo cambia mucho, quiere decir que ese cambio es muy grave, y si esa situación persiste, fácilmente podemos especular que nada bueno nos espera dentro de poco tiempo.
Monseñor Colazzi recordó un hecho a través de una anécdota, que pinta parte de la “foto” de cómo era nuestro Río Negro hace tan solo veinte años atrás, y era sobre la existencia de las efímeras.
Estas molestas “maripositas” que vivían tan sólo una noche, nacían de tardecita desde el río, e iban hacia la ciudad en búsqueda de zonas iluminadas.
En algún lugar leí que este hecho se daba solamente en dos ríos del mundo, en nuestro Río Negro, y en el Río Nilo en Egipto. no sé si será correcto, lo que sí sé es que realmente eran molestas.
Recuerdo cuando era joven ir en Carnaval a la rambla, casi no se podía abrir la boca por el temor de tragar alguna efímera, tal era la cantidad que había que realmente parecía una nube a baja altura, los alérgicos no podían vivir en paz, y al otro día, caminar por la rambla era un peligro porque uno se podía resbalar en esa masa blanco- amarillenta, aceitosa, y apestosa que quedaba con posterioridad a la muerte de estos insectos. La senda del iluminado puente de Mercedes quedaba hecha una verdadera pista de patinaje por las mañanas, muchos lo recordarán sin dudas.
También, tirar efímeras muertas al agua nos servía para que acudieran miles de mojarritas a alimentarse, y con ayuda de un “medio mundo” las pescábamos por cientos.
Los pescadores de la época se jactaban entre sí sobre quien sacaba el surubí más grande, y pescar dorados con cuchara era una “pasada”, cosas que hoy no suceden por cierto.
Mucha gente se quejaba cuando llegaba esta época de efímeras, pero el Ingeniero Vuan los consolaba diciendo que lo positivo era que el río estaba lleno de vida, y que cuando éstas desaparecieran ahí el río estaría realmente enfermo.
Las efímeras comenzaron a faltar a su cita aproximadamente hace veinte años más o menos.
También hace unos veinte años atrás, recorriendo con varios productores el campo de “viruta” Esnaola, nos tomó por sorpresa un cultivo extraño para un predio lechero,…”es Soja” nos dijo el dueño de casa, es algo que se viene.
Desde ese momento hasta el actual, más de un millón de hectáreas han estado bajo ese cultivo, cultivo que tiene detrás un paquete tecnológico que utiliza fertilizantes, herbicidas y agrotóxicos.
La “Patria Sojera” instalada en América del Sur, abarca unas 60 millones de hectáreas distribuidas de la siguiente manera, unas 30 millones de soja en Brasil, unas 28 millones en Argentina, y el resto en Uruguay, Paraguay, y también Bolivia.
Se calcula que sobre ellas se echan unos 642 millones de litros de glifosato por año.
Esto nos habla de dos cosas, una es la de la dimensión del negocio “agrointeligente”, y la otra es que gran parte de la contaminación en nuestro país proviene desde el Brasil.
También desde hace unos veinte años atrás, los índices de cáncer en el Uruguay, y en la región han venido creciendo, al punto tal de que casi todas las personas tienen algún familiar o conocido con esta terrible enfermedad.
El Ingeniero Agrónomo Daniel Panario, de nuestra Facultad de Ciencias ha dicho que el Uruguay vive una Epidemia de Cáncer, y esto es lo más suave que ha dicho en la prensa, en conversaciones personales nos ha hablado de la gravedad del problema.
Obviamente que no podemos asegurar que este cultivo, junto a los forestales, sean los causantes del problema, ya que no hay estudios concluyentes al respecto en el Uruguay, siempre todo queda como en una “nebulosa”, siempre existen dos bibliotecas, una es la de los que piensan la gente común, y otra la de los favorecidas por el negocio.
Pero como las dudas y las tardanzas en investigar tienen imponentes intereses económicos detrás, por otro lado existen muchísimos científicos que van atando y asociando estos cabos sueltos de los que hemos estado hablando.
Desde la Facultad de Medicina de Córdoba nos han llegado noticias en las cuales, diversos tipos de cánceres, de malformaciones en niños recién nacidos, y en abortos espontáneos de mujeres embarazadas, se les acusa a los agro tóxicos como los causantes de los mismos.
El glifosato ha sido detectado en la leche de mujeres que amamantan a sus bebés, esta gravísima situación se ha visto en Texas (EEUU), en Brasil, y en la Argentina.
Recién he recibido una nueva información al respecto, la Universidad de La Plata en Argentina acaba de realizar un estudio sobre la presencia de glifosato en humanos, la población estudiada corresponde a la de vecinos del Partido bonaerense de Pueyrredón y también vecinos de Mar del Plata, el estudio se basó en investigar residuos del herbicida en la orina de los investigados, y el resultado final fue que el glifosato estaba presente en el 90 % de las muestras !…todo un drama
Acá en el Uruguay, que nosotros sepamos, no se han realizado esos estudios.
Finalmente, la OMS, (Organización Mundial de la Salud), contrató a 11 científicos de alto nivel y de absoluta imparcialidad, para estudiar los posibles efectos de este famoso herbicida, y al cabo de un año los mismos concluyeron que el Glifosato, (al igual que otros herbicidas), son causantes de cáncer en animales de laboratorio y altamente probable ser causantes de canceres en humanos.
También hace veinte años atrás, -en varios foros agropecuarios-, los ingenieros agrónomos en su gran mayoría nos hablaban de la inocuidad y de la seguridad que estos productos tenían.
Qué arrepentimiento tendrán muchos de ellos al saber de estas recientes conclusiones!
“Estamos matando un pueblo”, me lo dijo en confianza un importante agricultor de nuestra ciudad, …pero éste estaba obligado a seguir para adelante con estos cultivos, con esa cultura agropecuaria, éste no tenía otra salida que la de seguir en esa senda.
El glifosato es un derivado o un “primo hermano” del “Agente Naranja”, potente herbicida usado en la guerra de Vietnam, usado para desfoliar la tupida selva y de esa forma encontrar a los patriotas que defendían su país.
Casi todos los soldados y aviadores norteamericanos que estuvieron en contacto con ese potente producto tuvieron graves problemas de salud, pereciendo la mayoría de ellos.
Volviendo a la reunión en la Iglesia Metodista, el presidente de ASODERN, el Sr. Alfredo Antognazza, preguntó a los panelistas , si la Ose entre los controles de potabilidad que hacía , cuantificaba la presencia de glifosato.
A esta concreta pregunta, -la encargada de la regional Mercedes-, contestó que se podían solicitar dichos análisis al directorio del ente público, y más concretamente adelantó que el glifosato no estaba presente en cantidades detectables.
Esperamos que dentro de veinte años no se diga otra cosa, deseamos que los análisis sean tal cual lo afirma la encargada local.
Hubo por parte del público presente , personas que aseguraron, (algunos con encuestas de por medio), que gran parte de la población sólo consume agua embotellada.
El Ing. Agr. Panario, - del cual nos referimos anteriormente- , también ha dicho en la prensa que él personalmente y desde hace años, sólo consume agua que extrae de un pozo profundo.
También el público presente relató ser testigos de fumigaciones cerca de los centros poblados (Villa Soriano), de lavados de cisternas que contenían herbicida en cursos de agua, de ver enterrados y tirados recipientes de glifosato, de sentir el olor característico al circular por las carreteras en vehículos, y también de no ver ningún tipo de control alguno
“Nunca va a haber un control estricto sobre el uso de estos tóxicos”, dijo en la prensa el Fiscal Enrique Viana, (que dicho sea de paso ha sido removido de su puesto al igual que la jueza Motta, cosa que daría para hablar mucho), y al preguntársele , -por parte de los periodistas-, porqué no se puede controlar, este respondió , “porque sencillamente, gobierno y contaminadores son socios”
Más claro echarle agua, al sistema “agrointeligente”, impulsado y adorado por los ministros de Agricultura que tuvimos en estos últimos veinte a veinticinco años que les “caiga el sayo”.
Y para terminar esta nota, respondiendo al doloreño que expresó que era harto difícil cambiar el sistema, le comunico que países cuyos gobiernos todavía no han sucumbido a las grandes trasnacionales, han tomado drásticas medidas, tal es el caso de Francia que a partir del Primero de Enero del próximo año, prohíbe la venta del glifosato en todo su territorio.
Esa es una de las posibles salidas para ir “curando” nuestro río.
Dr. Horacio Zefferino de la Fuente
Publicado en Acción de Mercedes 20/11/15