“ Cuba y el Che. La ruta mágica”. de Torres, ya fallecido, fue uno de fundadores del MLN-T, y un protagonista directo y de primera línea en algunos aspectos cruciales de los primeros tiempos. Dejó reflexiones muy serias sobre la experiencia tupamara, y más en general sobre las experiencias guerrillera en el continente, que pueden ser compartidas o no. Pero más allá de menciones puntuales, lo que no veo es, ni que se recupere y continúe su planteo, o que se lo refute. De los temas que él planteó, simplemente no se habla. “
Se transcribe el primer capítulo del libro:
“Existe un dato que ha proporcionado la historia del último medio siglo, pero que, sin embargo, no ha merecido, hasta la fecha, la atención que a nuestro juicio debería haber tenido. A partir del triunfo de la revolución cubana el 1° de enero de 1959, dirigida por Fidel Castro, en catorce países de nuestro continente se intentó reproducir o llevar a la práctica el mismo método que condujo al triunfo de la guerrilla en la isla de Cuba. A pesar de ser una cifra impactante, todavía podría incrementarse con dos países más, aunque en ambos casos con procesos y características diferentes (Colombia y Granada) que aclararemos.
A este primer dato de la realidad que hemos señalado, hay que agregar algunos más que no son menos importantes. De los catorce países en donde se intentó reproducir el modelo revolucionario cubano que condujo al triunfo, se fracasó en trece; y en el único donde triunfó la guerrilla fue en Nicaragua, donde se ha desarrollado un proceso lleno de luces y sombras que perdura hasta el presente
Pero cuando decimos catorce países, en realidad apenas si estamos señalando una mínima parte de todo este proceso, o de ese fenómeno. Y es así porque también corresponde agregar como otro dato de la realidad, algo que vuelve más preocupante y hasta inexplicable el citado fenómeno, y ese dato es el número de organizaciones que intentaron reproducir lo que creyeron era el método adecuado que aseguraría el triunfo de sus ideas y sus proyectos revolucionarios. Ese número supera largamente las veinte.
Otro aspecto de no menor importancia, y que marcó al conjunto de los intentos fracasados, es el número de víctimas que, de hecho, aquellas experiencias produjeron. Si bien es cierto que hasta la fecha no se ha realizado un cálculo global de víctimas, que por otra parte resulta muy difícil, las estimaciones que pueden hacerse a partir de diferentes fuentes superan los cientos de miles, con mayor o menor número según cada país y cada experiencia llevada a cabo.
Pero a esa cantidad aterradora hay que agregar todavía al análisis de los aspectos cualitativos que distinguen a una parte de esos cientos de miles de individuos aniquilados por los ejércitos represores. Es que, dentro del total, cayeron definitivamente miles de combatientes que pueden ser calificados, sin cometer exageraciones ni errores, como partes integrantes de las cabezas políticamente más lúcidas en cada uno de los países. Vale decir que estamos señalando el costo en capital social que podría haber resultado decisivo para implementar otro futuro en cada caso y también para orientar a las generaciones siguientes.
El cuarto aspecto que merece especial destaque es que, como consecuencia de las experiencias guerrilleras llevadas a cabo, surgieron, y se consolidaron por largos años, sangrientas dictaduras militares que arrasaron con las tradicionales instituciones democráticas, con las organizaciones políticas, sindicales y estudiantiles, impulsando e imponiendo, de paso, planes económicos neoliberales que tuvieron como resultados el incremento de la pobreza, la marginación de grandes sectores de las sociedades, la inequidad social a todos los niveles, el exilio y el terrorismo de estado como metodología, y finalmente los discursos y las medidas económicas que no eran otra cosa que las que impulsaban las grandes multinacionales y los países centro del poder económico mundial.
Como quinto punto de esta enumeración, aparece uno que resulta altamente llamativo porque instaura una nueva modalidad de práctica política a nivel continental; en efecto, las guerrillas no responden a lo que hasta entonces habían sido las vigentes adhesiones ideológicas o partidarias, sino que congregan y se nutren de militantes y combatientes que provienen de ideologías y concepciones que hasta entonces, y a menudo, no solamente eran antagónicas sino que estaban casi siempre enfrentadas. Las experiencias guerrilleras que se instalan no responden a ninguna de las llamadas internacionales, e inclusive manifiestan su oposición y críticas a ellas
El sexto aspecto claramente destacable lo constituye el cuerpo central de las concepciones que justifican, alientan e impulsan estas prácticas guerrilleras. En efecto, aunque en algunos casos con pequeñas variaciones que imponen las realidades nacionales, todas ellas toman como teoría funcional, determinante y decisiva, aquella que elaboraron en Cuba, y promocionaron en todo el continente, Fidel Castro, Regis Debray y Ernesto Guevara y que era conocida como teoría del foco. Estos tres "teóricos", a partir de una especial interpretación del proceso revolucionario cubano, reducen a un único elemento el factor decisivo del triunfo obtenido. Ese reduccionismo, sin embargo, se transforma en el factor teórico e impulsor de carácter decisivo en las diferentes prácticas revolucionarias que se intentan a lo largo y lo ancho del continente.
El punto séptimo y último se propone dilucidar una cuestión o interrogante que ha sido eludida hasta el presente: ¿la revolución cubana -y su teoría o teorías en cuanto a la factibilidad de aplicar con éxito en otros países lo que interpretaban como el único y acertado camino- tiene alguna responsabilidad en el fracaso de las experiencias guerrilleras que alentaron y apoyaron; es co-responsable principal de aquellas experiencias que acabaron en derrotas completas, totales?
(Jorge Torres. Cuba y el Che. La ruta mágica - Fin de Siglo, 2007) - Fernando Moyano
“La cuestión de la acción guerrillera es de sumo interés para nuestro Partido y para las masas obreras…” ¿Cuáles son las exigencias fundamentales que todo marxista debe presentar para el análisis de la cuestión de las formas de lucha? En primer lugar, el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo pues no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha. “En segundo lugar, el marxismo exige que la cuestión de las formas de lucha sea enfocada históricamente. Plantear esta cuestión fuera de la situación histórica concreta significa no comprender el abecé del materialismo dialéctico” Guerra de Guerrillas –Lenin
LA GUERRA DE GUERRILLAS ES UNA DE LAS FORMAS DE LUCHA QUE HAN DESARROLLADO LOS PUEBLOS Y SE HA ORIGINADO EN EL MARCO DE LA LUCHA DE CLASES
Marx y Engels en el Manifiesto Comunista ha afirmado: “la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días, es la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos de la gleba, maestros y oficiales, en una palabra, opresores y oprimidos, se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada algunas veces, y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes”
El Manifiesto Comunista termina estableciendo:
“Los comunistas, no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran, que sus objetivos sólo pueden alcanzarse, derrocando por la violencia todo el orden social existente. Tiemblen si quieren las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Con ella, los proletarios no tienen nada que perder, sino sus cadenas. Por el contrario, tienen todo un mundo entero que ganar. ¡Proletarios de todos los países, uníos!
EL CHE GUEVARA ES MARXISTA Y ES COMUNISTA
El carácter de la forma de lucha viene dado por el tipo de contradicción. Si la contradicción es antagónica e irreconciliable, como lo es el imperialismo y la liberación de los pueblos, su resolución será por métodos violentos. Existirá, un método fundamental violento y todos los demás serán secundarios para potenciar el principal. La elección del método no responde a la coyuntura internacional o la correlación de fuerzas, responde a la ideología revolucionaria, lo que sí responde es la instrumentación de la resolución, donde debe ser tenida en cuenta la coyuntura y la correlación de fuerzas. Carlos Marx, en El Capital, plantea: “La fuerza es la comadrona (partera) de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva”. Las clases revolucionarias han recurrido a los medios de violencia debido a la furiosa resistencia de las clases agonizantes de la sociedad: “Cuantas menos probabilidades tiene la clase o la capa social de defender su dominación, tanto más propensa está a recurrir a medidas terroristas” (Plejanov). Si un pueblo realiza acciones crueles, estas obedecen a un yugo mucho más cruel que ha sufrido durante siglos y sigue sufriendo. La violencia revolucionaria es la contramedida contra la fuerza de la reacción. La violencia en forma de insurrección armada, guerra civil, guerra de guerrillas, está relacionada inevitablemente con los torrentes de sangre humana, la muerte masiva de personas, las destrucciones de valores materiales y espirituales.
Las transformaciones sociales se producen a través de la violencia revolucionaria, ninguna clase dominante, en toda la historia de la lucha de clases ha depositado el poder mansamente en manos de los oprimidos. En todas las sociedades divididas en clases, la clase dominante ejerce diferentes métodos de explotación y opresión y las clases dominadas levantan formas de lucha de resistencia hacia la liberación. La guerra de guerrillas ha sido el camino inevitable, y más elegida por los pueblos, responde al desarrollo del proceso revolucionario o de liberación, de los inicios a la culminación, de las fuerzas asimétricas en confrontación, de ir de menos a más, del poderío táctico o coyuntural hacia la derrota estratégica de la clase dominante.
Las clases dominantes han escrito la historia, a su manera, prevaleciendo la concepción de grandes individualidades, de grandes ejércitos, de grandes batallas convencionales, guerras inter imperialistas, guerras de religión, líderes mesiánicos, tratando de ocultar que las masas hacen la historia y que el papel del individuo es sólo una manifestación de ellas, tratando de ocultar las miles de miles de resistencias guerrilleras.
Cada proceso histórico de liberación se rige por la ley dialéctica de calidad y cantidad y viceversa, sobran ejemplos históricos, hasta el hartazgo de los que comenzaron unos pocos y terminaron siendo multitudes.
La guerra de guerrillas, mal documentada históricamente por intereses de la clase dominante desde los inicios de la guerra y también, en los años que analizaremos – segunda mitad del siglo veinte hasta nuestros días – la guerra de guerrillas ha sido protagónica, a lo largo y ancho de todo el mundo.
Próxima nota: el materialismo histórico aplicado a la guerra de guerrillas