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AL COMPAÑERO Mario Toni Rossi

De la misma forma que las palabras hablan para construir imágenes, ideas y conceptos; los silencios gritan, pero para alimentar dudas, generar rumores y sembrar la desconfianza; de allí la peligrosidad de esta última. Por lo tanto, no vamos a callar ante las respuestas dadas al Compañero Mario “Toni” Rossi, ante una nota enviada por el, que más allá del acierto o del error, deben ser respetadas como la opinión de un Compañero.

Es sabido que las palabras se constituyen en portadoras de ideas y se relacionan entre sí por el significado y cuando son utilizadas, las mismas delimitan su campo semántico y precisan su sentido. Cada vocablo puede adquirir distinta significación de acuerdo con la intención que se utilicen estos

Por lo tanto (que quede claro), cuando se elabora una nota (como en este caso), el mismo lleva cierta tendencia, propensión o inclinación de quién elabora el mismo, de eso no hay duda.

Entonces y de acuerdo a lo expresado anteriormente, sin que nadie pueda golpearse el pecho arrogándose, atribuyéndose o apropiándose de ser el máximo exponente de la defensa de los intereses de la clase obrera y por la obligación moral de mano tendida al Compañero, me veo en la obligación de responder a determinados artículos publicados en postaportenia.

A través de la historia, la difamación, la calumnia, la maledicencia, las campañas de desprestigio, la denigración, la mentira y la censura, han sido armas sumamente poderosas

Los ataques denigrantes y el menosprecio público fueron y son (lamentablemente), usados como elementos de persuasión por cretinos útiles, difamadores, detractores y calumniadores de toda laya, con sus rasgos más típicos; la mentira y la cobardía

En el año 1871 la burguesía masacró a miles de heroicos comuneros y arrojo sobre ellos una montaña de mentiras y calumnias intentando terminar para siempre con las ideas revolucionarias. José Artigas fue difamado y calumniado. Recordemos que tanto Cavia, como Sarmiento y Mitre elaboran una leyenda negra, manejando entre otros términos depredador, Atila, asesino y delincuente.

Aquí en nuestro país, tanto Rivera como Lavalleja se indignaban cuando los catalogaban como artiguistas.

El siempre recordado Comandante Ernesto Guevara fue difamado por los distintos partidos comunistas de América.

La estirpe camandulera e infame que tienen los difamadores es así. Hacen lo que sea para que sus posiciones triunfen, aunque sea aplastando a Compañeros, como en este caso se intenta hacer con el COMPAÑERO Mario César Rossi Garretano.

Quién esta suscribe militó 16 años en el M.R.O. ocupando todos los cargos posibles, lo que me da cierta autoridad para dar cuenta sobre el Compañero. Y lo primero que quisiera dejar claro es que me fui de dicho Movimiento por dos diferencias, las que fueron creciendo con el tiempo, lo que de ninguna manera esto implique que yo haya tenido razón al alejarme. Una diferencia fue la táctica a nivel sindical impulsada por los Compañeros, y la otra si, una diferencia irreconciliable que nunca entenderé (quizás por mi bajo o nulo nivel ideológico), es la política de alianzas llevada adelante por los Compañeros del Movimiento Revolucionario Oriental.

Y lo que llama poderosamente la atención es el momento elegido para lanzar estos ataques, ya que para nadie es nuevo que estamos en una violenta etapa de reflujo, en una etapa de lucha en el marco de una hegemonía reformista como lo es el progresismo en el Estado.

Por lo tanto, cualquier táctica o estrategia que desuna está profundamente equivocada y de allí surge la importancia de la unidad. Porqué?, porque es fundamental, es primordial ubicarse en qué momento histórico la clase obrera está dando la lucha y en qué condiciones la está dando. 

Sabido es que la unidad va unida al polo que la niega que es la lucha. Y estos polos que están en lucha, se aplican en cada momento histórico uno sobre el otro de acuerdo al desarrollo de las condiciones de la lucha política o de clase que se esté dando en ese momento.

Y el movimiento popular, el movimiento sindical, el movimiento político, no tiene en estos momentos una conducción que lo haga avanzar en la unidad y la lucha, sino que lo está haciendo avanzar en la conciliación, en la concepción socialdemócrata y en el pacto social.

Entonces en esta etapa histórica, lo que debe avanzar es la unidad, asumiendo siempre la ideología de la clase que es científica y que no es otra cosa que el materialismo dialéctico e histórico, estudiándolo primero, asumiéndolo luego para terminar aplicándolo. Y esto es pura responsabilidad de todos aquellos que se autoproclamen de izquierda. Ahora, como llegamos a la unidad tan necesaria? Descalificando, insultando o debatiendo con argumentos sólidos, claro está, si se tienen.

En algunas de las respuestas se pueden apreciar adjetivos calificativos como; “sectas sin trascendencia”, “habla y no hace”, “más para la galería que otra cosa”, “izquierda intrascendente”, “perorata con pretensiones ideológicas”, “rompiendo las pelotas”, “cómoda retaguardia intelectual de asignarse custodio de una personalidad que lo trascendió en todo”, “supuesto cultor del materialismo dialéctico e histórico”, “marxistas descocados y desubicados”, “perorata sin pies ni cabeza”, “manías y caprichos” y “tonterías”, son algunos de los epítetos lanzados contra un Compañero que comete el pecado de fijar su posición política.

Cuando no hay argumentos, el silencio es un espacio muy fecundo; pero estos miembros de una jauría de intolerantes que van de martillo de los herejes, obran partiendo (ante la falta de argumentos), desde la descalificación y la falta de respeto. Son predicadores frustrados que utilizan este espacio como su púlpito para envenenar el ambiente con soflamas irrelevantes de tablado además destructivas.

Repito; tengo infinidad de discrepancias con el Compañero Toni, alguna de ellas irreconciliable, pero eso no hace que lo descalifique. Hemos discutido en infinidad de ocasiones y sigo convencido que la razón la tengo yo, pero jamás lo descalificaría de la forma que lo han descalificado.

Y tengo algunas dudas. ¿Quiénes son? ¿A qué intereses responden?  ¿Qué buscan? ¿Por qué no dan la cara y utilizan seudónimos?. Sean lo que sean, flaco favor le están haciendo a la tan necesaria unidad del pueblo.

Quizás por esa actitud (de caudillismos, de personalismos, de perfilismos, de vanguardizaciones, de pensamiento único, de guardianes de la fe, de dirigentes que tienen la verdad revelada, de egocentrismos, de mesiánicos que todos lo ven claro, de tener un afán enfermizo de liderazgo, de dirigentes que se sienten integrantes de una elite racionalista que nos indican cuál es el camino a seguir, de dirigentes que nos señalan cuál es la ruta apropiada con su plan elucubrado en cenáculos febriles o en herméticos laboratorios, dirigentes que tienen el monopolio del clasismo, dirigentes que consultan en su oráculo que hacer, dirigentes con mezquinas ambiciones de poder y con un afán por demás desmedido de protagonismo), estamos como estamos.

Ahora y para ir terminando (por ahora), el gran pecado que cometió el Toni fue el de robarle el fuego a los dioses y eso no se lo perdonarán jamás. Son los que realizan un tremendo culto a la personalidad de algún dinosaurio que aunque mal herido todavía jode.

Luis Humberto Rodríguez Costa

Pipo (o el espía para algunos)