Envíopostaporteñ@ 1556

Los puntos flacos del Flaco (II)

LA CRÍTICA AL APARATISMO SIGUE SIENDO VOLUNTARISTA

Hemos comenzado a plantear lo que consideramos errores en el libro “La experiencia tupamara” de Jorge Zabalza. Lo más importante es que son, en mi opinión, errores dentro del acierto.

Zabalza hace una crítica -que considero acertada- a la orientación metodológica del MLN-T. Esa crítica no implica abjurar de su objetivo revolucionario, ni rebajarlo, ni dejarlo para las calendas griegas, como hacen otros. Implica en cambio comprender las limitaciones del planteo revolucionario, obviamente no para “corregir” al MLN-T, que todos comprendemos que es totalmente irrecuperable para la revolución. El sentido de la crítica es comprender la experiencia tupamara para plantear el objetivo revolucionario MÁS ALLÁ de lo ocurrido con el MLN-T.

Ese es acierto

Entonces, si nos peleamos por el futuro de la revolución pero no por el futuro del MLN-T que ya no sirve para nada, las peleas por el pasado del MLN pueden importar o no, depende. Las cuestiones anecdóticas no importan para nada, importa sí identificar las causas fundamentales de esa degeneración.

Esa es la consecuencia lógica del acierto.

Dentro de ese camino correcto, hay cosas con las que discrepo.

Zabalza critica el APARATISMO ARMADO del MLN-T, y nos da una explicación de su origen. No es una crítica abstracta, la aterriza en muchos casos concretos. Voy a tomar su crítica al “Plan Hipopótamo” propuesto por Eleuterio Fernández Huidobro a partir de la acción de Pando, que fue planteado en términos “cuántos Pandos” (en armas, hombres, recursos) serían necesarios para tomar Montevideo.

También nos propone Zabalza una alternativa a esa orientación incorrecta. No es, claro está, más que una alternativa conceptual porque los hechos fueron hace tiempo. Es un “lo que habría que haber hecho”, pensando en próximas insurrecciones.

Para esa propuesta, Zabalza toma la experiencia del “Tejazo”, levantamiento popular organizado en La Teja en octubre 1971 por el MLN-T como recurso de distracción para facilitar la fuga del penal de Punta Carretas, pero que fue superado por el levantamiento popular espontáneo. Y nos propone la idea de combinar la acción del aparato guerrillero con “cien Tejazos” de levantamiento popular por abajo, en una acción ofensiva.

Primero veamos eso de Fernández Huidobro

La idea de encontrar un “factor de multiplicación”, P x H = M, sin duda es un planteo mecánico del problema. Pero eso, pensar que es simplemente cosa de multiplicar, sería hasta algo menor. El verdadero problema está en “P”. ¿Cómo vamos a plantear multiplicar una derrota? ¿Nadie en el MLN-T cuestionó la acción de Pando?

Si tuvimos una derrota, lo primero es revisar lo que llevó a la derrota. Multiplicar Pando no era un planteo mecánico, era un planteo suicida.

Puede resultar desagradable esto que digo, pero la guerra es desagradable. No vamos a la guerra cerrando los ojos, menos aun cerrando los ojos ante nuestros propios errores.

Como hemos dicho, la guerrilla tupamara fue UNA de las experiencias guerrilleras en Uruguay y en América Latina. Según dice ahora Fernández Huidobro, fue “la mejor guerrilla de América y una de las mejores del mundo”.

Fernández Huidobro es, y siempre fue, un BOCAMARO. La estupidez que dice ahora es un ejemplo de su mente delirante. Por suerte nadie siguió su plan, o estarían todos muertos. Pero no se puede juzgar esa experiencia con un criterio, y el resto de las experiencias latinoamericanas de la época (que no serían tan buenas como ésta, según su “comandante”) con otro. Por eso sigo haciendo la misma pregunta: ¿Fue o no fue derrotada, y por qué, la lucha guerrillera de los 60-70 en el continente?

Ahora vamos a lo otro. El MLN-T no tenía la capacidad para hacer esa “multiplicación”. Y esa incapacidad le salvó la vida a muchos. Pero esa incapacidad es simplemente no tener la condición milagrera de Cristo. Si no tenemos esa capacidad de multiplicar guerrillas, menos aun de multiplicar levantamientos espontáneos de la gente.

En una próxima nota quiero referirme a los “cien Tejazos”