Bajo el “sagrado manto de la bandera norteamericana”se firmara el acuerdo de Paz, entre el gobierno colombiano y la FARC-EP
Para tales fines el delegado Norteamericano Bernar Aronson viajó a la Habana, quien se encargara de bendecir el convenio entre la FARC y Santos
Los testigos: los hermanos Castro
ENRIQUE CONTRERAS RAMÍREZ
En numerosas oportunidades hemos señalado, que para la globalización y su doctrina neoliberal, no hay límite, ni en lo económico ni en lo político, que la misma se asienta en cualquier modelo socioeconómico, llámese capitalismo o socialismo. El tiempo ha demostrado tal afirmación. Dentro de éste espacio, es donde hay que ubicar los diálogos de paz, entre la FARC y el gobierno colombiano y que están dando como resultado la firma de tan anhelado acuerdo para las clases dominantes, representados en la oligarquía colombiana y su principal aliado los grandes conglomerados, encargados de explotar los recursos naturales del hermano país, en especial los recursos energéticos, tal y como lo están haciendo en toda América Latina. El avance del capitalismo globalizado, viene desarrollando sus objetivos gradualmente, en colaboración con los gobiernos de la región y sus medios de comunicación, que no dejan de señalar de manera insistente, lo importante de este evento de diálogos por la paz y que beneficiara a todo el continente latinoamericano, además de señalar de manera directa que la violencia desarrollada por los “terroristas colombianos” o por cualquier otro grupo armado del continente, no tiene cabida en el nuevo escenario del capitalismo global. En el año 2000, publique un libro titulado “Globalización y Plan Colombia”, cuyo prólogo lo escribió el General Francisco Visconti Osorio, Jefe de la Insurrección Cívico-Militar del 27 N, allí Visconti refiriéndose al Plan Colombia señalaba lo siguiente: “Para cualquier inteligencia medianamente ilustrada, resulta muy fácil percibir que el verdadero propósito del PLAN COLOMBIA, es erradicar los movimientos insurgentes revolucionarios del hermano país, para evitar su éxito local y que estos se conviertan en posibles fuentes de inspiración para otros pueblos latinoamericanos. Actualmente esos movimientos revolucionarios representan el principal obstáculo existente en Latinoamérica, para los propósitos de la dominación globalizante…” El tiempo al General Visconti le dio la razón, el Plan Colombia se encuentra desarrollándose de manera acelerada, se ha indicado entonces desde que apareciera el mencionado plan que uno de sus objetivos era la de acabar con el único sector alzado en armas en América Latina, con cierto poder de fuego, de organización político militar, pues independientemente de lo que se pudiera decir, representaba un gran obstáculo, para el desarrollo de los planes de los grandes conglomerados, sobre todo en la Amazonía, planes que ya Bolivia, Brasil y Venezuela echaron andar a través del IIRSA a nombre del “desarrollo y progreso de los pueblos”. De allí que viéramos, el llamado diálogo de paz en el marco del neoliberalismo globalizado y se pretende esconder esta realidad como un hecho humanitario para el pueblo colombiano cansado de tanta violencia producto de la guerra.
LA OTRA REALIDAD
El origen de la violencia colombiana, al igual que en el resto de América Latina cualquiera sea su forma de manifestarse, es producto de la injusticia social, injusticia social que se expresa en la gente viviendo en ranchos, la falta de empleo, la ausencia de políticas sanitarias que garantice verdaderamente salud al pueblo, el asesinato y la persecución política, los campesinos sin tierra, los indígenas desalojados de su terruño que los vio nacer porque el gobierno les asigno esas tierras a las empresas extranjeras, la ausencia de políticas educativas que garanticen la inserción escolar y eviten la deserción, los bajos salarios, el alto costo de la vida, la negación de la firma de contratos colectivos que verdaderamente reivindiquen a la clase trabajadora, la ausencia de servicios públicos, los privilegios de la clase política –entre otras variables- es aquí donde se encuentra las causas que generan esa violencia en nuestro continente y que dio origen a la guerrilla colombiana. Colombia, sin duda, requiere ser pacificada a como dé lugar. El hermano país representa o representaba en América Latina, el único obstáculo, pues la guerrilla estorbaba para los propósitos de dominación globalizante, de allí la prioridad, dentro del Plan Colombia de estos llamados “diálogos de paz”. No es que se esté en contra de la paz de Colombia, lo que pasa es que mientras la injusticia reine, no podrá haber paz en nuestro continente, si los grupos alzados en armas entregan su lucha, la misma seguirá y no podrán detenerla, la historia ha sido testigo de los procesos que se han venido librando desde la misma guerra de independencia.
Lo que se lamenta de todo esto, es que los hombres y mujeres que ofrendaron su vida y que quedaron tendidos a lo largo y ancho de la geografía colombiana en los combates por amor a Colombia, parecen quedar como “triste” recuerdo. Los ideales y el amor por la patria, causas por las cuales dieron sus vidas, la oligarquía colombiana se encargara de terminar de sepultarlos, pero la memoria colectiva del pueblo colombiano, más temprano que tarde se encargara de reivindicarlos. Triste, muy triste el papel que hoy juega la comandancia de la FARC-EP, en el panorama político de Colombia
Lo que no se ha dicho en medio de todo éste teatro de claudicación y entrega, es que en los mandos medios de la guerrilla, se ha presentado la protesta y el desacuerdo con la rendición. Hay sectores, que ya están preparando su salida del entorno, para continuar la lucha y seguir perseverando en proseguir los lineamientos y el ejemplo de muchos revolucionarios latinoamericanos. De todas maneras, la sentencia ya está confirmada por los mandos altos de la FARC-EP, Timochenko así lo señaló: “NO NOS PARAREMOS DE LA MESA DE DIÁLOGO HASTA TANTO NO LOGREMOS LOS ACUERDOS CON EL GOBIERNO COLOMBIANO”. Y en nombre de la paz, la oligarquía colombiana seguirá entregando los recursos naturales a los grandes conglomerados y la mayoría del pueblo seguirá sumergido en la pobreza y la miseria. Pero dentro de esa pobreza y miseria pueden surgir muchos GAITANES, para afirmar que la guerra de independencia no ha terminado