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ARG | Condiciones, perspectivas y las tareas de los revolucionarios

 “Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario. Jamás se insistirá bastante sobre esta idea en unos momentos en que a la prédica de moda del oportunismo se une la afición a las formas más estrechas de la actividad práctica. Y para la socialdemocracia rusa, la importancia de la teoría es mayor aún, debido a tres circunstancias que se olvidan con frecuencia. En primer lugar, nuestro partido sólo empieza a organizarse, sólo comienza a formar su fisonomía y dista mucho de haber ajustado sus cuentas con las otras tendencias del pensamiento revolucionario que amenazan con desviar el movimiento del camino justo. Por el contrario, precisamente los últimos tiempos se han distinguido (como predijo hace ya mucho Axelrod a los "economistas") por una reanimación de las tendencias revolucionarias no socialdemócratas. En estas condiciones, un error "sin importancia" a primera vista puede tener las más tristes consecuencias, y sólo gente miope puede considerar inoportunas o superfluas las discusiones fraccionales y la delimitación rigurosa de los matices. De la consolidación de tal o cual "matiz" puede depender el porvenir de la socialdemocracia rusa durante muchísimos años”.Lenin ¿Qué hacer?

La lucha sindical/social en el movimiento de masas tiene ciclos de flujos y reflujos: de avances en los niveles de radicalidad, de combatividad y de conciencia de sus intereses, de retrocesos, de desánimo ante las conquistas perdidas por luchas que fracasan o logros que desaparecen ante un nuevo avance del capital sobre las condiciones de vida de los trabajadores, mediante la intensificación del trabajo, la extensión de las jornadas o las mermas indirectas en el salario, así como el aumento de los precios de las mercancías necesarias para reproducir la fuerza de trabajo en un lugar y contexto histórico determinado.

En determinados períodos, en general predominantes, las masas no pueden ver la perspectiva de la superación de la formación social actual, incluso no pueden ver la posibilidad de triunfo de luchas por reivindicaciones inmediatas.

Los marxistas debemos analizar la totalidad de las condiciones y tendencias de la lucha de clases; es así que debemos contemplar no sólo la correlación de fuerzas actual, sino la posibilidad y principales tendencias hacia el cambio de esas condiciones y fundamentalmente tener en cuenta el papel del elemento subjetivo, del factor conciente, de la acción de los revolucionarios en el movimiento de masas, pues, como afirmaba Marx en las Tesis sobre Feuerbach: no se trata sólo de describir la realidad sino de transformarla /1

Esta concepción es un principio y guía para los marxistas y es aplicable a todas las condiciones de la lucha de clases, tanto a los períodos revolucionarios o de auge en los que los trabajadores y el pueblo asaltan el cielo, como en los ciclos de repliegue y calma relativa.

Es un crimen aceptar y bregar sólo por las reivindicaciones “posibles”, por aquellas que la clase obrera levanta por “sí misma” a través de los sindicatos u otras organizaciones de masas. Los revolucionarios, los comunistas, no debemos luchar sólo por los intereses inmediatos del proletariado, sino por sus intereses futuros; es lo que nos diferencia de la socialdemocracia o de la burocracia sindical, que en muchas ocasiones obtiene reivindicaciones parciales

Prescindir de la denuncia de las bases de la opresión, de la necesidad de destruir esa estructura y organizar la sociedad desde otras bases, vuelve innecesarias las organizaciones políticas, las organizaciones revolucionarias, si sólo se dedican a luchar por “lo posible” o lo aceptable para las capas más atrasadas de la clase obrera en un período dado.

Entre el activismo con intenciones revolucionarias existe una tendencia, una concepción, que si bien no está sistematizada como teoría, en los hechos guía la acción de muchas de las organizaciones de nuestra clase, y consiste en impulsar sólo las medidas y formas de lucha que los trabajadores realizan en un determinado período y lugar sin tener en cuenta los métodos y formas anteriores o la experiencia de otros sectores de la clase, olvidando la responsabilidad de la vanguardia política de sostener la memoria a largo plazo de nuestra clase y bregar por el desarrollo de la conciencia, de la aprehensión de la teoría del socialismo científico por parte de la fracción más avanzada de nuestra clase.

(…) todo lo que sea prosternarse ante la espontaneidad del movimiento obrero, todo lo que sea rebajar la importancia del “elemento conciente”, (…) equivale –en absoluto independientemente de la voluntad de quien lo hace- a fortalecer la influencia de la ideología burguesa sobre los obreros” /2

Otra tendencia existente entre las organizaciones de la izquierda revolucionaria es la política de exigir o presionar “desde las bases” a la burocracia sindical para que impulse determinadas medidas; esta táctica implica, aunque de manera solapada, una forma de seguidismo, de ausencia de una política de independencia de clase, ya que si bien en determinadas circunstancias una dirección burocrática puede ser combativa, jamás rebasará los estrechos marcos de las reivindicaciones sindicales, es decir, que no se puede por este camino infundir conciencia de clase.

Es sumamente necesario que los activistas de la izquierda con intenciones revolucionarias continuemos profundizando la reflexión sobre nuestra práctica, sobre la relación, la ligazón entre las tareas inmediatas y las definiciones estratégicas, distinguir en qué medida los pasos actuales coadyuvan a desarrollar un movimiento revolucionario de masas, una clase obrera con independencia política y organizativa. De lo contrario terminaremos siendo luchadores sociales, honestos sin duda, pero desconociendo que no se trata, como sostenía Santucho, de conseguir un mejor salario o mejores condiciones de trabajo que la burocracia sindical, sino de armar teórica, organizativa y políticamente a nuestra clase, único camino para tomar el cielo por asalto.

1/  Marx, C. Tesis sobre Feuerbach, XI.

2/  Lenin, V.I. Qué hacer, Cap.II “La espontaneidad de las masas y la conciencia de la socialdemocracia”, apartado b) “Culto de la espontaneidad. Rabóchaia Misl”

Frente de Acción Revolucionaria