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LIDERAZGOS YUTOS (2)

En Memorias de insurgencia, Rosencof se adjudica una relevancia que nunca tuvo, refiriéndose en primera persona a hechos y circunstancias que fueron fruto de la aportación de varios compañeros. Esa tendencia a adjudicarse responsabilidades y a arrogarse participación en acciones cuyo aporte fue meramente anecdótico o circunstancial, no me impide reconocer que Rosencof fue uno de los llamados a reconstruir el MLN que había sido desmantelado tras la caída de Almería.

Integró el comité Ejecutivo desde finales de setiembre de 1970 hasta que fue detenido en mayo de 1972. Durante agosto y setiembre de 1970, pese a ser unos de los más antiguos integrantes del MLN en libertad, no fue cooptado para integrar el Ejecutivo, por su tendencia a no valorar suficientemente los aspectos organizativos. Hasta marzo de 1972 compartió los distintos organismos de dirección con Adolfo Wassen, Donato Marrero, Henry Engler y Arquímedes Píriz Budes, compañeros que provenían de la columna 15 y con Fructuoso Berreta, de la columna del Interior.

Rosencof jugó un papel muy importante en la falsificación de la historia de los pasados 60 años. Veamos lo que dice en el libro ya citado:

“Sobre la base de una metodología específica y de un programa establecido en líneas generales que por supuesto apuntaba al socialismo, dábamos cabida dentro de la organización a gente de distintas procedencias: nacionalistas, socialistas, comunistas y también una fuerte corriente cristiana.”

“…Dentro de estas características, actuamos fundamentalmente como foco armado operante, con la particularidad de que la propuesta de tomar por asalto el poder con las armas estaba presente, tal vez, en nuestras conversaciones, pero no en nuestras definiciones. No era nuestra propuesta ni nuestro planteo. Desarrollábamos fundamentalmente la propaganda armada. Era una manera de sacudir a la izquierda uruguaya, que de alguna manera se encontraba –no quisiera decir anquilosada porque es una palabra que no sería correcta– con un “techo" de difícil levantamiento.”

Pero veamos la realidad. Desde los inicios del grupo Tupamaros, luego devenido MLN, creíamos en la toma del poder mediante la lucha armada. Es cierto que nunca especificamos el cómo, por la sencilla razón de que nunca nos lo planteamos

Esto queda meridianamente claro desde 30 preguntas a un Tupamaro, documento escrito por Sendic y publicado inicialmente en el suplemento Al Rojo Vivo, en 1968. Decir que no era ni nuestra propuesta ni nuestro planteo solo se explica por el revisionismo que se ha hecho de la historia. La propaganda armada fue solo un aspecto táctico del planteo estratégico de fondo, la toma del poder. Si no fue así, ¿entonces, para qué nos organizamos?

La propaganda armada fue el hecho diferencial con las otras organizaciones, a las que considerábamos mucho más que anquilosadas. Recordar lo que decíamos y lo que hacíamos. Rosencof se contradice a continuación, cuando dice “Mientras que en el país existía gente en una situación de pobreza tan extrema, que no podía plantearse esperar varias décadas la llegada de un cambio”

 Continúa Rosencof: “Desde mi punto de vista, y el de mucha otra gente, el gran crecimiento que se produjo en la organización se debió a la fuerte presencia del movimiento cañero, organizado por Raúl Sendic, que reclamaba“tierra para trabajar y la expropiación de una estancia cimarrona de 30.000 hectáreas”.

Efectivamente, la presencia de los cañeros en Montevideo, en los inicios, fue un revulsivo en el panorama sindical, no solo por su presencia, sino por la combatividad de sus actos. Es real la influencia que tuvo Sendic en su desarrollo, como también lo será en el distanciamiento que se produjo a partir del asalto al Banco de Cobranzas por parte de Vique, Santana y Castillo, tres de sus más connotados militantes, asalto organizado por Sendic y Manera, a espaldas del Coordinador, para mostrar el camino que se preconizaba.

Si bien la consigna de UTAA era “Por la tierra y con Sendic”, el apoyo del sindicato nunca fue mayoritario y quedó reducido a la incorporación de varios “peludos” a título individual. Decir que el crecimiento vino por la “fuerte presencia del movimiento cañero”, es faltar a la verdad. El MLN creció y se desarrolló fundamentalmente en Montevideo, y en el interior en las principales ciudades. Otra cosa es que se pretendiera incorporar a los trabajadores rurales, lo que no se consiguió nunca.

En aquellos momentos, influidos por la “literatura revolucionaria”, creíamos que no era posible la revolución sin el campesinado. Todavía no sabíamos que el campesinado, como clase, no existía en el Uruguay de entonces. Quienes pensaban lo contrario, Sendic, Zabalza, Picardo y Mansilla elaboraron el Plan Tatú en 1971 para, entre otros dislates, “politizar el campo”

En 1971 Rosencof, al igual que el resto del Ejecutivo, se oponía al plan Tatú y sostenía que en el supuesto que se decidiera instalar el Segundo Frente en el interior, había que trabajar desde las ciudades, tal como Wassen planteó durante su paso por Punta Carretas. Wassen tuvo el atrevimiento de negar, estadísticamente, el “apoyo campesino” al MLN. Para intentar sacarlo de “su error”, los compañeros del interior organizaron un censo entre sus presos, en el que figuraron como “campesinos”, bancarios, peluqueros, maestros, comerciantes y quedó en claro que “los peludos” auténticos no llegaban a la docena. Cuando el “apoyo crítico” al Frente Amplio, el MLN intentó que UTAA fuera su representante, a lo que UTAA se negó y entonces hubo que crear el 26 de Marzo.

Dice Rosencof: “La propaganda armada había calado, el tipo de acciones que hacíamos despertaba un gran interés: la Financiera Monty, las libras de Mailhos –un oro entrado ilegalmente al país– el Casino San Rafael, la toma de una ciudad como Pando, fueron generando una adhesión muy grande hacia la organización. Empezamos en cierto momento a sentir algunas debilidades. Influyó también el hecho de que en este país no existiera servicio militar obligatorio. Desde el punto de vista militar, cuando hablábamos de columnas o de aparato armado, hablábamos de algo muy débil. Aparentemente muy poderoso, pero en la práctica muy disminuido”.

Efectivamente, la propaganda armada nos era rentable. Pando se inscribe en otra dinámica, la del Doble Poder. Cuando dice que las columnas eran muy débiles, es necesario decir que eso se correspondió con el desarrollo irregular de las columnas, que fue irregular porque el concepto de trabajo fue diferente en cada una. Decir que la 15 era una columna débil, es faltar a la verdad. Tenía un aparato armado muy eficaz para la línea de acción que tenía encomendada: la propaganda armada.

Rosencof presume de haber elaborado una teoría acerca del militarismo de la columna 15, teoría que surgió tras la debacle con la pretensión de adjudicarle a la 15 y a mí, por lo tanto, el sambenito del militarismo y de la acción por la acción misma. Para eso se oculta que la 15 nunca actuó por sí misma, sino que todas las acciones que realizó, estuvieron avaladas por el Comité Ejecutivo, incluso cuando esos Ejecutivos los integraban el mismo Rosencof, Sendic y Fernández Huidobro, a los que la historia oficial ha pretendido adjudicarles la categoría de líderes políticos, cuando ellos fueron los creadores e impulsores de los planes que llevarán al MLN a autodestruirse.

Sigue diciendo “cuando expropiamos los 170 fusiles del CIM, la Marina y el Ejército estaban alertas para ver qué haríamos con ellos. Y no sabíamos qué hacer. Es decir, no teníamos hombres preparados para manejarlos”

Tal como ha reconocido Zabalza en La experiencia tupamara, la acción del CIM fue espectacular como propaganda, pero desde el punto de vista del armamento incautado, fue ineficaz. El MLN era una guerrilla urbana, y unos fusiles que medían metro y pico y pesaban más de cinco kilos, la única función que podían cumplir era la de apoyo en algunas acciones. Y no hablemos de las granadas. Lo que necesitábamos eran armas cortas, a lo sumo, metralletas. Es cierto que no teníamos hombres preparados para manejarlos, pero tampoco los teníamos cuando se lanzó el Segundo Frente, un plan descabellado que el mismo Rosencof apoyó y cuando de los 170 fusiles no quedaba ni la quinta parte y las municiones, mal conservadas, estaban inservibles.

Dice Rosencof que “Existían además debilidades de otro orden. Entre ellas, en la formación de la gente. Una columna operativa no podía detenerse y hacer asambleas, porque llamaba la atención, podía ser allanada y detenida. Entonces propusimos y desarrollamos algunas cosas. En primer lugar, en 1970 y 1971, la creación de la columna política, la 70. Era una columna de formación. En ella se discutían los documentos de la organización y los militantes recibían una instrucción básica. Estaba constituida por agrupaciones que funcionaban en organismos de masa, en un triple frente: estudiantil, barrial y obrero. Contaba con una importante presencia de dirigentes estudiantiles, teníamos prácticamente la dirección de la mayoría de los centros. Era muy fuerte también el frente barrial y había una buena presencia del sindical.”

Pese a todo lo que diga Rosencof, la 70 no era el MLN, aunque fuera el MLN quien la dirigía y controlaba. La 70 se formó para conseguir infraestructura: casas, autos, dinero. Si ocasionalmente se conseguía un integrante para el MLN, estupendo. Además, era el lugar de encuadre para mucha gente que no tenía lugar en el sector operativo. Lo que pasó fue que quienes la dirigieron, para justificar la presencia de la columna, que fue muy cuestionada en su momento, comenzaron a trasegar gente descompartimentada entre sí, lo que facilitó las labores represivas a partir del 14 de abril de 1972. El mismo Rosencof lo dice más adelante: “toda la columna era un gran aparato informativo y un medio de obtención de infraestructura vehicular o edilicia”

Pero a continuación pretende hacernos creer que realizó acciones muy importantes, y pone como ejemplo El Tejazo, acción que él organizó y que a punto estuvo de provocar la detención de algunos de los fugados la noche de El Abuso, porque el sector militar que organizó la evacuación desconocía que El Tejazo se iba a producir y tuvieron que modificar algunos recorridos sobre la marcha, lo que provocó, además, que uno de los camiones para el traslado de los fugados no pudiera llegar a su punto de encuentro.

Continuará