Envíopostaporteñ@ 1644

¿Objetivista Yo?

Se picó. Me lo tengo merecido. ¡Me reí de Amodio! No merezco respeto.

Desde el comienzo de Posta he tratado de discutir en forma analítica el tema de la experiencia armada en Uruguay, nadie quiso. Pero le falté el respeto a Amodio, y ahora salen a pegarme.

Comenzaré por quien firma Ricardo *(porque en esta discusión tan sólo Amodio y yo nos damos a conocer con nombre y apellido, aunque mi nombre no pueda competir con el "heroico"...); Ricardo esta vez, los otros lamentablemente esperarán.

De Ricardo tomo solamente una parte en la que se refiere a mí, no porque sea importante lo que digan de mí, obviamente no lo es, sino porque hay allí un tema conceptual que sí lo es, y entra en lo que estamos tratando. Por fin, los temas conceptuales. Si lleva más de una nota, llevará. De un máximo de 2000 palabras y no 4000, porque esa es otra diferencia que tengo con Ricardo.

"Creo que tampoco aporta gran cosa un análisis objetivista como el de Fernando Moyano, que se contenta con decir algo así como “no había condiciones”, “bastaba con no tomar las armas” (como declaró Plejánov frente al movimiento insurreccional en Rusia de principios del siglo):

“La guerrilla tupamara fue derrotada porque en esas condiciones no podía triunfar, no habían madurado las CONDICIONES POLÍTICAS Y SOCIALES para ese triunfo, fue un intento PREMATURO de lucha armada” [FM].

No tengo el mayor deseo de responder a Moyano en particular, o señalar mis divergencias con sus aportes, en esta nota... lo que me interesa criticar en este caso es esa tendencia objetivista en general, sobre las condiciones políticas y sociales que no habrían madurado…., y que condena los intentos como prematuros. Este tipo de afirmaciones, clásica en el socialismo democrático, considera que quien rompe el orden legitimo y sagrado de la democracia son los apresurados, los impacientes, los que no esperan a que “las condiciones objetivas” están dadas. En general se cuestiona siempre a la resistencia inevitable de los de abajo... Quienes hacen el reproche del apresuramiento, todavía están en la filosofía, como si lo importante fuera solo interpretar el mundo “objetivamente” (a eso llamo objetivismo ¡porque siempre descalifica la práctica voluntaria y revolucionaria en nombre de “lo objetivo”!)" **

En esto que dice Ricardo de lo que yo dije, lo de Plejánov y "bastaba con no tomar las armas" lo inventa él, yo no lo dije. Lo que realmente dijo Plejánov y lo que pasaba entonces... lo vemos en otro momento. Lo del orden sagrado de la democracia y todo eso, también lo inventa él. Pero no tiene importancia, vamos a lo otro.

Lo que dije y sostengo es que a comienzos y mediados de los 60, cuando comienza en Uruguay una experiencia guerrillera, no había todavía condiciones de desarrollo de conciencia, organización, experiencia de lucha específica de nuestra clase trabajadora, como para que ésta hiciese una insurrección armada; y tampoco las había para que una guerrilla emprendiese entonces a una ofensiva contra el aparato armado del estado, con posibilidades de triunfo.

Este planteo no es mío, puedo citar a mucha gente (1), no me pareció necesario y solamente me referí a un trabajo de Raúl Cariboni del año 1972 porque, además de ser muy completo y compartible en sus conceptos, fue escrito en 1972. Alguien dice que yo no leí ese trabajo. Bueno, cabe eso que dije más arriba sobre lo que digan de mí (2)

Esas condiciones a las que hago referencia, las he caracterizado de "condiciones objetivas". ¿Qué quiero decir? "Objetivas" son las cosas que existen independientemente de nuestra voluntad, pensamiento, sentimientos, y de nuestra acción. También decimos "condiciones dadas", quiere decir lo mismo. En general, cuando queremos hacer algo, nos fijamos primero en qué condiciones estamos para hacerlo, y en función de esas dos cosas, lo que queremos hacer y las condiciones de partida, organizamos la acción.

Alguien me ha llamado pelotudo, y estoy de acuerdo, esto que estoy diciendo es una reverenda pelotudez. Pero a veces hay que volver a lo "elemental Watson". ***

Bien, alguien podría discrepar con eso que digo, que las condiciones no estaban dadas para tal acción armada. Se me puede contestar de distintas maneras, diciendo, por ejemplo:

- Estás equivocado, las condiciones SÍ ESTABAN DADAS. - Y a continuación, explicar por qué.

- O bien: Es cierto, las condiciones NO están dadas, pero SE PUEDEN CREAR, tenemos una metodología para poder hacerlo. Eso es lo que dijeron en su momento Eleuterio y Amodio, era la "Teoría del foco". La metodología que propusieron para crear esas condiciones que se sabía que no estaban dadas, era la PROPAGANDA ARMADA.

Ricardo no suscribe (aparentemente, o al menos no expresamente) ninguno de estos dos argumentos, pone un tercero:

NO HAY QUE PRESTAR ATENCIÓN A LAS CONDICIONES OBJETIVAS. No importa si existen o no existen, hay que ir a la lucha sin tenerlas en cuenta, porque hacer eso es descalificar la práctica voluntaria y revolucionaria en nombre de lo objetivo. Es así SIEMPRE.

Digo que para Ricardo esto es así siempre, porque él lo dice. Ni se molesta en considerar si en este caso concreto las condiciones objetivas están en mi planteo bien o mal consideradas, porque lo mío es una "tendencia objetivista en general (sic)", "clásica en el socialismo democrático" que "SIEMPRE (sic) descalifica la práctica voluntaria y revolucionaria".

"No tengo el mayor deseo de responder a Moyano en particular... ", dice. ¿Y para qué molestarse en considerar el caso particular si ya sabemos que siempre que alguien sale a hablar de condiciones objetivas se trata de un socialdemócrata plejanoviano que viene a descalificar la acción revolucionaria? No pierde un segundo, haber hablado de condiciones objetivas ya es suficiente.

Realmente, no me entra en la cabeza que una persona inteligente y formada como Ricardo piense semejante estupidez. Probablemente estaba en un mal día. Seguro ahora dirá que estoy maliciosamente distorsionando sus palabras.

Pero yo no estoy hablando con Ricardo (ni con el heroico Amodio), estoy hablando con los compañeros a quienes les interese tratar este tema con algo de seriedad, que supongo los hay.

La mexicana Gloria Muñoz Ramírez escribió hace unos años el libro EZLN: EL FUEGO Y LA PALABRA. Esa expresión fue luego usada muchas veces para referirse a la experiencia zapatista, y me gusta, porque da cuenta de una condición singular de esa experiencia. En general nosotros los cerrados ortodoxos pensamos que LA PALABRA debe hacer antes su largo trabajo político preparatorio para que maduren las condiciones, y así tengamos EL FUEGO. Pero hasta los malditos ortodoxos podemos ver que existen esos casos en los que EL FUEGO ocurre primero, y crea las condiciones para que LA PALABRA, trabada por una situación especial, pueda hacer un trabajo político que antes no podía. Algo parecido, en distinta medida, ocurrió en Uruguay.

En GRACIAS POR EL FUEGO Mario Benedetti inventa un personaje, viejo burgués reaccionario que babosea a su nieto estudiante universitario izquierdista: "¿A quién van a poner bombas ustedes, lactantes, nenes de mamá, marxistas de ojito? [Veo de donde tomaron algunos sus ideas y el estilo]...Es más probable que algún día un obrero al que yo despida o insulte... compre un revólver, vuelva hasta la fábrica y me pegue un tiro... y no que suceda algo tan descartable y tan insólito como que tus izquierdistas de café se pongan de acuerdo, armen al fin su rompecabezas de sus escrúpulos y matices, y decidan ponerme una bomba en el Impala".

El Impala nos dice que Benedetti escribió estas palabras un poco antes del fuego, primeros 60, y vemos allí también un retrato de nuestra izquierda y podemos entender el por qué del impulso guerrillero ante la frustración “izquierdista” de la época. Las condiciones SUBJETIVAS pueden explicar un error, pero el error sigue siendo error.

Hablé más arriba de que normalmente consideramos las condiciones objetivas cuando queremos hacer algo, cualquier cosa. Pero no estamos hablando de cualquier cosa, hablamos de una GUERRA.

Condiciones objetivas en una guerra son el escenario, el “General Espacio y el Mariscal Tiempo”, la evaluación comparativa de las fuerzas de cada bando, cantidad y calidad de combatientes, armas y otros equipos, “municiones de boca” o sea comida disponible, recursos para atender a los heridos, distancias de aprovisionamiento, fuentes de financiación, posibles aliados, y todas esas cosas que ni el más loco de los comandantes pasaría por alto.

Y en una guerra es fundamental tener en cuenta las “condiciones subjetivas”, es decir la moral de los combatientes. Sin eso no hay guerra. Por eso, cuando los milicos uruguayos tratan de fingir la guerra y crear artificialmente una supuesta “moral de combate” por métodos pavlovianos tratando a la gente como perros, terminan matando por submarino a un alférez.

Eso no pasa, ciertamente, cuando los combatientes van a la guerra por su propia voluntad, entusiasmo y conciencia. Pero sí puede pasar, sobre todo cuando los dirigentes son un montón de oportunistas, que se dejen llevar por el subjetivismo. Y así viene la derrota. Es típico de comandantes que quieren liberarse de su responsabilidad, culpar a otros.

Si seré pelotudo que no me di cuenta del nuevo plan estratégico, rascarle el lomo al heroico Amodio como “testigo protegido” para que deschave a los otros comandantes. Genial, y yo vengo a poner palos en la rueda hablando de esa nimiedad de las “condiciones objetivas”.

Realmente, no creo que Ricardo se haya molestado por eso, tan tonto no es. Su verdadero problema es que me atreví a cuestionar la LEYENDA. Que eso es en definitiva lo que levanta, y es así que en su nota la misma palabra, “tupamaros”, sea usada para glorificar a los combatientes, y para denunciar la traición del aparato. Ricardo solamente corrige en UN DETALLE esa supuesta “historia oficial” (que en realidad ya ni es oficial ni existe) de que la CAUSA de la derrota de la experiencia armada haya sido la traición de Amodio: en lugar de Amodio pone “APARATO” y deja todo igual.

A esa teoría que encuentra la causa de todas las derrotas en alguna traición, Daniel Bensaid la llama “interpretación policiaca de la historia”. Bensaid es un trotskista, y habla así porque terminó absolutamente harto de que en los medios trotskistas todas las derrotas se explicasen siempre por la traición de alguna dirección, porque si no fuese por eso las condiciones para la victoria estaban dadas. Ricardo aprendió de los trotskistas.

En cambio, la furibunda condena a todo el que venga a “descalificar la voluntad revolucionaria” era típica del estalinismo, Ricardo aprendió de los estalinistas.

Por eso su plan estratégico ahora es otro. Es dar manija y manija y manija con la leyenda tupamara, a ver si así levanta algo la moral combatiente deprimida por el piso. Por eso, hablar de condiciones objetivas es mentar la soga en casa del ahorcado.

Pero aclaremos las cosas, no es que yo tenga problemas con la leyenda tupamara. Mi problema es mucho más grave, no creo en ninguna leyenda. Ni en el I Ching ni el mantra ni las ondas positivas ni en “mentalizarse” ni en la inspiración divina, ni tampoco en la manija. Soy un jodido racionalista que sigue creyendo en los hechos.

Quedan otras cosas pero ya son 2000 palabras, la corto por acá.

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1) Véase "A la vuelta de la esquina. La izquierda revolucionaria uruguaya. 1955-1973" del español Eduardo Rey Tristán, 2005. Es un trabajo interesante y abarcativo que DESDE EL TÍTULO toma distancia de esa mentalidad que encuentra, de suponer la revolución “a la vuelta de la esquina”.


2) Ese trabajo de 1972 fue publicado por primera vez en Alfaguara en 1995, yo lo llevé, y lo analicé en dos ponencias a seminarios en 2001 y 2015. Y yo se lo alcancé en 2013 a quien dice que no lo leí.

F.Moyano

 

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NdeR de posta

*  PERSISTENCIA DE LA IMPUNIDAD Y TERRORISMO DE ESTADO DEMOCRÁTICO de Ricardo quien sacó 3 notas a partir del nro. 1632,1637 y 1641 ver http://postaportenia.blogspot.com

**  ver Nota 3 de Ricardo

 http://postaportenia.blogspot.com.ar/2016/07/1641-hay-que-dejar-de-vivir-en-la.html

*** ver de Pelotudos con Pretensiones y sus Estupideces de c.e.r.

http://postaportenia.blogspot.com.ar/2016/07/1641-hay-que-dejar-de-vivir-en-la.html