A Daniel Rey Piuma
Aprendimos tú y yo hermano a hacerlo entre nosotros, desde que la muerte disfrazada de chica linda, nos invitaba a hacer el amor con ella.
Pero nunca nos dejamos tentar por ella, ya que habíamos acordado, que si las cosas salían mal, seriamos nosotros que la invitaríamos a que nos llevara.
Ahora estamos sentados tomando un café después de comer, y veo tu mirada perdida, no pregunto nada, das vuelta tu cabeza y me miras a los ojos, esa mirada de alguien que está viendo algo en la acera de enfrente de esa calle arbolada.
Estas viendo a esa chica detrás de un árbol que te está haciendo una invitación, de un momento que solo tú sabes que está por llegar. Es un secreto que para ti sabes que hace rato dejo de serlo para mi, cuando insististe tanto en llevarme a pasar juntos unas dos semanas antes que te fueras con esa chica, la misma que hace cuarenta años nos rondaba a ti y a mí.
Ella nos quería entregar a los demonios sanguinarios de ese infierno, que es mentira que existe debajo de la tierra.
Es parte de este mundo en el cual vivimos donde muchos no son lo que dicen que son y si son lo que realmente son, porque comieron de la manzana de Eva, y se convirtieron en quien se la regaló
Nos despedimos en el aeropuerto, y si no es por tu esposa, este “sudaca” de barrio se perdía de nuevo, como había sucedido cuando llego a verte. Pero como yo te decía el problema nuestro es estructural, cultural. Y nuestros muertos desgraciadamente marca la diferencia de status social del país en que tú te tuviste que ir, para que no te mataran.
Nuestro libro comienza al revés, como decía García Márquez, “comienza a escribir desde el final para atrapar a el lector, así es un buen escritor”. Y la vida para algunos, se la escribieron al revés, comenzaron por el final creyendo que era el principio.
Muy pocos en este mundo tienen la oportunidad de elegir de caminar a orillas del lago de Caronte, tu y yo lo elegimos así, y si hay de algo que no nos arrepentimos nunca, fue de tratar de ser lo que éramos y no creernos lo que en la realidad algunos nunca fueron ni son.
Qué bueno es cometer errores decía “Gandhi” así aprendo a darme cuenta que no soy perfecto. Tú y yo lo elegimos. En el aeropuerto te tuviste que sentar en una ventana, porque ya no podías mas, cierro mis ojos y te veo sentado, después de despedirnos, sería la última vez que nos veríamos, y nos dijimos hasta la próxima.
Si hermano, sé que me estas esperando con el mate pronto, te acordás cuando salimos a caminar y yo te tomaba del brazo para ayudarte, y tú me decías “la verdad boca, contigo sí que jugamos a la escondida con los demonios asesinos de la muerte, ¿pero sabes que……. Teníamos un pacto que no le daríamos el gusto y nosotros elegiríamos irnos con ella”
Pero ella te llevo primero a ti que a mí, compartimos tantas cosas que hay muchos que no tienen idea lo que tú sigues viviendo dentro de mí.
Sé que me mentiste en algunas cosas, porque te pasaste la vida cuidándome.
Hay motivos muy humanos que muy pocos pueden comprender, la hija menor de la miseria humana no se los permite ver. De cómo dos personas como tú y yo, siendo tan diferentes nuestras trayectorias terminamos tan unidos. Sera que nos complementábamos, pero eso sí, nosotros elegimos que ser y qué hacer. Siendo que nuestras vidas podían haber sido muy diferentes si el germen de la avaricia y el ego nos hubiera convencido que vivir la verdadera vida era eso. Y no saben que ellos no viven la vida, la vida los vive a ellos.
No nos importo que después de tantos, cuando estábamos sentados en el comedor de tu casa charlando, sonara el teléfono y del otro lado de la línea una voz en ingles nos preguntara si estábamos bien, y tú le contestaras “muchas gracias por preocuparse por nosotros, no nos merecemos tanto”
Como decía León Felipe” me puedes dejar solo errante por el mundo, pero nunca podrás encender el fuego, si yo me llevo la canción”
Muchas veces pienso…¿ que nos unió tanto? Y con el tiempo descubrí, que fue algo muy simple……… nunca compramos nada que nos quisieran vender, aquellos que ni siquiera se pueden venderse a sí mismo con lo que dicen ser.
El tiempo pasa más rápido de lo que muchos creen, solo que cuando estás en manos de los demonios, ellos te hacen creer que un mes encerrado casi al oscuro es eterno para que esa señorita llamada muerte te invite a cortar camino y hagas lo que ellos quieren, que hagas.
Sé que no te fuiste y me dejasteis solo después de todas las que pasamos, estas a mi lado, mirando lo que escribo.
Ya no vamos a llorar los dos por teléfono, por no haber realizado más de lo mucho que hicimos.
Por la calle de los inmortales caminan muy pocos como tú, otros se sientan al cordón de la vereda encima de sus propias frustraciones, es preferible hacer y equivocarse que nunca hacer nada. La vida es un libro el cual escribimos todos los días. Y tú Daniel plasmaste unos cuantos en el papel hermano
Ahora vamos a tomar unos mates, se que no te gusta que llore por ti, nos lo dijimos más de una vez, …es que miramos tantas veces a la muerte a la cara, que siempre charlamos entre nosotros de ella y nunca se lo dijimos a nadie.
De una cosa estoy seguro……. El fragor de estar al borde de la muerte…. Nunca nos hizo perder la ternura y eso nos unió mucho como verdaderos compañeros y luchadores sociales.
El boca…..salud Daniel ¡!!