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Trump y los otros

"El gran problema de nuestro sistema democrático es que permite hacer cosas nada democráticas democráticamente". Saramago

No hay un día que no se hable de Trump. Cansa, hastía. Y, del debate político, necesario, nada.

El circo más grandioso del mundo: "Cuanto mayor sea la patraña, más gustará al público", palabras atribuidas a P. T. Barnum, el libro: Trump: Ensayo sobre la imbecilidad, de Aarón James.

En cuanto a la personalidad de Trump, lo ubica como payaso-bobo, además de imbécil; que provoca empatía en un público (léase sociedad) cansado de la situación que se vive dentro y fuera de los EE.UU.: desigual reparto de la riqueza, polarización, desempleo, inexistencia (o reducción o abrogación) de la seguridad social, corrupción, impunidad, inseguridad, desaparición de los valores, cinismo político y burocrático, violencia, armamentismo, etc.

La gente está harta y quiere un cambio, pero no ven que puedan realizarlo los mismo que nos llevaron al desastre. La aparición de Trump, que no es político profesional sino un millonario presuntamente exitoso y 'claridoso', podría ser, piensan, la tablita salvadora. Sus seguidores de a pie no ven que es precisamente los Trump globalizados, los que han llevado al capitalismo a la situación en que estamos.

Sería bueno traer a la memoria colectiva que tanto Hitler como Mussolini, causaron risas a un principio con sus discurso, pero después cuando llegaron al poder con el apoyo de la clase media, llevaron al mundo a la Segunda Guerra Mundial.

Es de esperar que no tengamos que presenciar las capacidades de este sistema que parece legitimarse en varios países europeos.

Mientras los medios entretienen con Clinton y Trump, nos olvidamos de temas centrales, refugiados, migrantes, guerras, etc.

Leemos con indiferencia, con apatía que los desarraigados, la población sobrante, suman 60 millones de personas. Las propuestas sobre el futuro de estos seres humanos, aunque no lo digan claramente no están lejos de las que propone Donald Trump: "permitir el ingreso de aquellos que comparten nuestros valores".

Qué vamos a hacer cuando la población sobrante no sean ellos sino nosotros? Recordemos que una enorme cantidad de los que hoy huyen de las guerras, no hace tanto tiempo pertenecían también a la engreída clase media.

El 'brexit´, Theresa May y los extranjeros

Propuestas que los europeos por pertenecer a la Unión Europea no esperaban. 

Theresa May, conocida también por 'la dama de hielo', por su frialdad y su tesón implacable, no se anda por las ramas.

Al clausurar el primer congreso del partido Conservador tras el Brexit, sus propuestas antiinmigración provocaron encendidas reacciones en el Reino Unido.

En su discurso de clausura en el congreso de Birmingham, May dijo que quería garantizar a las empresas 'una máxima libertad de comercio y de funcionamiento en el mercado único', pero el país votó a favor de salir de la EU para 'abordar de nuevo el control de la inmigración'.

Propuestas para reducir la llegada de inmigrantes.

Algunos ministros propusieron que las empresas británicas hagan público el número de extranjeros que emplean, como método de disuasión, limitar el número de estudiantes extranjeros, endureciendo las condiciones para recibir un visado, o ir sustituyendo a los médicos y enfermeras extranjeros por británicos.

Asimismo, afirmaron que los europeos instalados en el Reino Unido no deben asumir que podrán quedarse en el país, sino que dependerá de la reciprocidad que logren de la UE.

Mark Robinson, propietario de la empresa Ellandi, que invierte en centros comerciales, tildó la sugerencia que las empresas publiquen listas de empleados extranjeros como la propuesta de ley 'más asquerosa, racista, reaccionaria desde la Alemania de los años 1930' y advirtió que la desobedecería.

Este debate tiene sus raíces. No puede sorprender a la opinión pública, ya que hace años en el Reino Unido, una de cuyas consecuencias se pudo apreciar en el referéndum del Brexit.

Para justificar el porcentaje de apoyo al Brexit entre votantes laboristas en el centro y norte de Inglaterra, muchos recurrieron a argumentos relacionados con cosas muy reales. La pérdida de puestos de trabajo en zonas industriales, la facilidad con la que cuentan las empresas para despedir a los trabajadores, la precarización de los sueldos bajos en el sector servicios, los contratos de cero horas, la caída de la inversión pública en infraestructuras.

En lo que sí coincidían los votantes de Brexit era en destacar que la inmigración era uno de los principales factores en condicionar su voto. Un postura nada sorprendente. Formaba parte de un discurso sostenido por políticos y medios de comunicación que durante muchísimo tiempo han sostenido que uno de sus principales problemas económicos era el alto número de trabajadores que venían de fuera, en especial de otros países de la Unión Europea.

Lo que los medios de comunicación y los políticos no transmiten es que hablan de trabajadores que pagan impuestos, que trabajan con frecuencia en empleos que la población local desdeña, con bajos sueldos, y que son usuarios de los servicios públicos (sanidad o educación, generalmente) en mucha menor medida que los británicos de origen.

En la construcción trabajan unos 250.000 ciudadanos de la UE, el 30% de los profesores e investigadores de las principales universidades son extranjeros. La sanidad pública sufriría un colapso sin las 130.000 personas que trabajan en el sector.

May intentó arrebatarles a los laboristas, más preocupados por querellas internas, la bandera de la denuncia de la desigualdad, de los privilegios de los que están arriba, para distinguirse del mandato vagamente aristocrático de los Cameron y Osborne.

May se presentó ante el congreso de los tories con el objetivo de presentar a su partido como el auténtico defensor de la clase trabajadora. Pretende inocular es esas personas la xenofobia y una guerra contra los que nacieron al otro lado del Canal de la Mancha.

May no va a cambiar el sistema económico impuesto por Thatcher y Blair, pero sus palabras lo dicen todo: "Si usted es una de esas personas que han perdido su empleo, que se queda a trabajar más allá de su contrato a tiempo parcial, que sufrió una reducción del sueldo mientras subían las facturas del hogar, o, y sé que mucha gente no le gusta admitir esto, es alguien que se ha quedado sin trabajo o con un sueldo más bajo a causa de la migración no cualificada, la vida simplemente no es justa".

Divide y reinarás

La ministra aprovechó la oportunidad de acusar a los inmigrantes con los peores empleos de ser responsables de que los británicos se queden sin trabajo o con sueldos miserables. Intenta conseguir que los de abajo se enfrenten a los británicos que aún tienen trabajo acusando a los extranjeros como los responsables de sus penurias.

Una ministra al gusto del gobierno progresista uruguayo.

"Fin de un plan de vida" para los enfermos mentales solicitantes de asilo.

Bajo su mandato en el Ministerio del interior se negó a liberar un enfermo mental nigeriano en huelga de hambre llamado Isa Muazu que vive en un centro de asilo. Con el fin de fortalecer la postura firme del Ministerio del Interior un plan de 'fin de vida' le fue ofrecido al nigeriano.

Por último Isa Muazu fue deportado, después de tres meses de huelga de hambre. El gobierno consumó la deportación para que su caso no se convierta en 'un peligroso precedente'. En el mismo centro hubo 100 huelgas de hambre en seis meses, que es descrito como abarrotado, sucio e inhóspito.

En lo que se refiere al sirio Jihad Diyab, no podemos comparar las dos situaciones, pero la reacción del gobierno uruguayo, del ex presidente Mujica y ahora de Christian Mirza no se diferencia en nada con la de May.

Xenofobia, desprecio a la vida, los mismos patrones que May, Trump, Clinton, y de el pueblo uruguayo, pueblo de ratas, se merecen lo que tienen y mucho más.

May, al igual que la gran mayoría de los políticos de la élite más rancia estudió en Oxford, y como licenciada en Geografía no le es difícil el tema de la GEO-política.

Trabajó en el Banco de Inglaterra y como consultora financiera, asesora en asuntos internacionales en la Asociación de Servicios de compensación de pagos.

Tiene sus méritos. Más educada, con conocimientos y experiencia a diferencia de Donald Trump, pero sus política y xenofobia es la misma.

Los trumps tienen muchas caretas, están en todas partes. También en Uruguay, dentro, fuera del Frente Amplio.

A los uruguayos que no les guste que llame pueblo de ratas, no les pido disculpas, más bien se las pido a las ratas.

A los uruguayos no le importan que asesinen a jóvenes como Nicolás el joven rapero, era solo un joven 'pichi', no lo ven persona, lo juzgan por vivir en zonas rojas.

Dejemos de engañarnos, los derechos humanos, la impunidad, las desapariciones forzadas durante la dictadura, los viajes de la muerte, el Plan Cóndor no conmueve, ni conmueven los derechos humanos de los más infelices de la sociedad actual.

Nos hemos convertido en una gran mierda. Sin principios, sin ética, sin moral, seres no pensantes, pokemones del sistema.

Festejen, uruguayos festejen.