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Haití, huracán ONU

?... how many times can a man turn his head and pretend that he just doesn't see? The answer, my friend, is blowin' in the wind (*)

Una vez más el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha prorrogado la ocupación militar de Haití, sin cambios. Por seis meses más, pero ya está claramente definida la idea de seguir manteniendo la presencia de la MINUSTAH tal cual, o sustituirla por alguna otra forma de intervención permanente en ese país, haciendo de él un "protectorado colectivo". (**)

Colectivo ampliado, prácticamente sin matices en todo el CS. EEUU, Francia, Reino Unido, Canadá, Rusia, China, Japón, México, España, Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Egipto, la Unión Europea, el Secretario General de la ONU, la jefatura de la MINUSTAH, el gobierno fascista de Ucrania, el gobierno bolivariano de Venezuela, el propio gobierno de Haití, y también Uruguay, y me olvido de varios. Todos están de acuerdo con la prolongación de la ocupación militar en Haití.

Vamos a señalar los matices. Francia y la Unión Europea están en la extrema derecha pensando ya en cómo consolidar ese protectorado. El gobierno de Haití y de Brasil quiere antes que nada que la MINUSTAH ayude a crear una numerosa policía haitiana. En general se lamentan de una nueva postergación de las elecciones, aunque esta vez fue debido al huracán Matthew y algunos consideran "comprensible" la postergación, otros "inevitable". Venezuela dice que Haití tiene "fragilidad de sus instituciones democráticas", y EEUU que necesita "líderes fuertes". Uruguay es uno de los que habla del "retiro gradual" aunque en este caso no se retira ni un solo efectivo.

Sobre esto aclaremos dos cosas. Primero, el Secretario General Ban Ki-moon ya había definido en agosto no retirar ni un solo efectivo; esto no se debe al huracán Matthew sino a la política de continuidad de la intervención. Segundo, en Uruguay varios parlamentarios del Frente Amplio dijeron cuando la última prórroga en diciembre 2015 que sería esa "la última vez" que la votarían.

De ser así, de no votar ahora los parlamentarios frenteamplistas una nueva prórroga, sería una “indisciplina partidaria”, pero que no tendría ninguna consecuencia disciplinaria en sentido estricto como lo muestra el antecedente de Luis Puig. Pese a ello me animaría a adelantar lo que van a decir esta vez: “No es el momento... “.

Esta nota entonces tiene el objetivo de poner en claro QUE SÍ ES EL MOMENTO, y por qué.

Primero debemos referirnos al huracán Matthew, que ha dejado mil muertos y decenas de miles de desplazados y sin techo en Haití. A ello se suma el nuevo rebrote del cólera por el caos y vulnerabilidad que provoca el huracán, cólera que llegó a Haití con efectivos de la MINUSTAH en 2010 y ha cobrado ya diez mil muertos. La precariedad de la sociedad haitiana sigue siendo el factor fundamental en todo esto, sumado a la irresponsabilidad criminal de la ONU.

La ONU ha pedido contribuciones para ayuda humanitaria en Haití por la terrible situación tras el huracán. Pero una de las trabas que habrá para esta ayuda es el desprestigio acumulado de las vías de canalización de la ayuda en catástrofes anteriores, como el terremoto del 2010. Las denuncias por desvío de fondos involucran en forma escandalosa a la Cruz Roja de EEUU, y a otros.

La ONU debió enfrentar denuncias judiciales en EEUU por su responsabilidad en el caso del cólera. En las palabras, se ha visto obligada a reconocer los hechos irrefutables de los cuales ha tratado de evadirse vergonzosamente durante seis años. Pero sigue escudándose en la legislación internacional que asegura la “inmunidad” de sus efectivos en cuanto a responsabilidad penal, esquivando las consecuencias. Esa legislación internacional, primero, es injusta. Segundo, es evidente que está hecha para cubrir a los efectivos de las “misiones de paz” de la ONU en las acciones de su función y no para otra cosa (como lo son por ejemplo las leyes de “gatillo fácil” en el caso de algunas policías en el mundo), y es obvio que no es su función introducir una epidemia. Esto que hace la ONU, que además es juez y parte, es malinterpretar abusivamente su propia legislación, un elemento más que abona su desprestigio.

Entonces, una de las principales trabas que desmotiva nuevas ayudas humanitarias a Haití es la corrupción y parasitismo de los intermediarios, y más si el huracán Matthew ocurre cuando estos hechos ya son ampliamente conocidos. El terremoto del 2010 instaló el “modelo ONGs” y fundaciones privadas para la ayuda, aduciendo que el gobierno haitiano es básicamente corrupto. Seis años han demostrado que esta red privada lo es igual o más, y la ONU poco puede hablar si comienza por evadir sus responsabilidades propias.

Estamos de acuerdo con llevar adelante una amplia campaña de ayuda humanitaria. Pero esto no se puede hacer cerrando los ojos a toda la experiencia anterior, entre otras cosas porque ASÍ no va a funcionar.

Pero avancemos un poco más en el tema. Las catástrofes naturales tienen siempre en Haití un efecto mucho más devastador por la precariedad de la sociedad haitiana, las carencias de infraestructura, la falta de redes de agua potable, lo endeble de las viviendas populares, etc. El discurso oficial de la ONU habla de "la fragilidad de las instituciones democráticas" en Haití, tomo textualmente la intervención del representante de Venezuela en la reunión del CS. En realidad, como cualquiera puede comprenderlo, la fragilidad de la respuesta estatal ante una catástrofe natural, ante una epidemia, ante cualquier problema social, y también de las instituciones políticas sean democráticas o autoritarias, tiene por base la precariedad material en que se apoya todo eso.  

Esa precariedad social y política es lo que permite mantener al pueblo haitiano como proveedor de fuerza de trabajo barata para ser explotada en los planes de “desarrollo”.

El huracán destruyó los locales de votación y obligó a postergar las elecciones. Y como no hay elecciones sigue el gobierno provisional. 

Puede decirse con cierta lógica que un problema estructural así no puede resolverse de un día para el otro. Pero la ocupación militar de la ONU lleva ya doce años, eso en primer lugar. Además, es continuación de una larga cadena de intervenciones, todas con el mismo discurso, todas con el mismo resultado. Y además, en vez de resolver los problemas, o empezar a resolverlos, o contribuir aunque fuese en parte a ello, ha introducido nuevos problemas, comenzando con una epidemia que, medida en muertos, vale por diez huracanes.

Ahora, una vez más, las catástrofes naturales van a ser usadas para chantajear al pueblo haitiano, tratando de condicionar desde afuera su vida política. Porque para iniciar un nuevo camino, cambiar radicalmente las cosas, todos estaríamos de acuerdo, si, pero "... no es el momento".

Este tema sin duda da para mucho, solamente quiero agregar algo, aterrizando en el caso de la participación de Uruguay. Dentro de todo este contexto internacional, ha sido una de las más vergonzosas.

Y no solamente porque todo el mundo haya podido ver la escena de cuatro efectivos militares uruguayos violando a un muchacho haitiano. Tanto o más vergonzoso es que los parlamentarios uruguayos justifiquen expresamente la intervención militar para que los soldados uruguayos puedan “hacerse una casita”, en tanto en Haití siguen todavía sin terminar de resolverse los problemas de vivienda ocasionados por del terremoto de 2010, cuando llega un nuevo Huracán.

Para ver claramente esta vergüenza, recordemos los tres argumentos que los voceros del gobierno habían dado hace unos meses para prorrogar una vez más la intervención uruguaya en la ocupación militar de Haití:

1. Si Uruguay retira sus tropas unilateralmente, debe costear el traslado. Realmente, no puede haber argumento más mercenario. Las tropas de “defensa nacional” dependen del pago de instituciones extranjeras, esa es nuestra “soberanía”.

2. Como Uruguay ocupa hoy un asiento en el Consejo de Seguridad, eso significa un “compromiso”. No compromiso con los principios, sino con el toma y daca de la política de esas instituciones. Uruguay ocupa un asiento allí para callarse la boca. O como lo dijo Mujica en la Asamblea General de la ONU hace tres años: “Llevamos años y años, siempre estamos en los lugares que nos asignan, sin embargo donde se decide y reparten los recursos no existimos ni para servir el café”. Ahora podemos servir el café y esperar la propina.

3. Al prorrogar el gobierno haitiano las elecciones anulando la primera vuelta por fraudulenta, no había más remedio que prorrogar la presencia militar, porque hay que supervisar la “transición” de los haitianos y ver que no hagan esas cosas propias de “pueblos con capacidades diferentes”. Ahora la nueva prórroga la decidió Matthew, pero en definitiva es una prórroga y los muchachos tendrán que quedarse unos meses más.

Hace cuatrocientos años Shakespeare escribió “La tempestad”, bien podría ser “El huracán”. Un barco europeo esclavista rumbo a una isla del Caribe es sorprendido en pleno océano por una tempestad, con un rey abordo con su comitiva que se ponen a dar órdenes; el contramaestre les replica: “¿Qué le importa el título de rey al fiero oleaje? Si pueden acallar los elementos y devolvernos la calma imponga su autoridad, si no pueden quítense del medio. ¡Al camarote, silencio!”. Un personaje de ese drama, Próspero, representaría la “prosperidad” europea que los esclavistas llevaban al Caribe.

Hoy es muy claro que esa “prosperidad” fracasó, no pueden acallar los elementos ni aportar a la construcción de una organización social que pueda defenderse de esas catástrofes naturales.

Cuatrocientos años no han pasado en vano. Tampoco podrán acallar la tormenta social que ha comenzado.

(*) ¿Cuántas veces puede un hombre dar vuelta la cabeza y hacer de cuenta que no ve? La respuesta, mi amigo, está soplando en viento. Bob Dylan, Nobel de Literatura

(**) Estamos haciendo una obvia referencia ?al concepto "imperialismo colectivo" propuesto por Samir Amín

 

El riesgo de que otra ronda de ayuda a Haití por el desastre

refuerce la dominación de EE.UU.

Kim Ives, editor del semanario Haití Liberté, 12 de Octubre de 2016

El daño causado por el huracán Matthew al pasar sobre Haití el 4 de octubre se aproxima a la escala de la catástrofe del terremoto en 2010, según los informes de los observadores.

Las imágenes y las cifras de la devastación son desgarradoras. El número de muertos es de varios cientos y sigue en aumento. Fueron borrados pueblos enteros en el suroeste del país. La respuesta de un gobierno sin recursos y sitiado por décadas de despojo es anémica. Los angustiosos llamamientos de las víctimas en busca de ayuda son desgarradores. Naciones Unidas dice ahora que hay 1,4 millones de personas que necesitan asistencia, la mitad de ellos urgente e inmediata. Espectadores angustiados en todo el mundo quieren hacer algo, cualquier cosa, y rápido.

Pero el mayor peligro de secuelas del huracán no viene de la destrucción de cultivos e infraestructura, el aumento inevitable en los casos de cólera, o la falta repentina de vivienda de decenas de miles de personas. Vendrá de los portaaviones, las tropas extranjeras, los envíos de alimentos, y hordas de trabajadores de ONG que ahora aterrizan en Haití, aparentemente para ayudar a las víctimas de la tormenta.

Esta supuesta ayuda puede llegar a socavar la producción local de alimentos, sabotear las elecciones pendientes, reforzar la intervención militar extranjera, y subvertir las recientes acciones de Haití para recuperar su soberanía.

Vimos este escenario hace casi siete años, tras el terremoto de 7,0 grados que destruyó la ciudad de Leogane y la región alrededor de la ciudad capital de Puerto Príncipe el 12 de enero de 2010. En los días siguientes al terremoto, Estados Unidos desplegó 22.000 soldados a Haití sin el permiso del gobierno nacional, se apropió del aeropuerto de Puerto Príncipe, y militarizó la respuesta humanitaria.

"Marines armados a guerra", exclamó el entones presidente de Venezuela, Hugo Chávez a principios de 2010. "No hay una escasez de armas allí, mi Dios, sino de médicos, medicinas, combustible, hospitales de campaña, que es lo que Estados Unidos debería enviar. Están ocupando Haití de manera encubierta".

Hoy EE.UU. ha enviado el portaaviones USS George Washington y un buque de transporte anfibio, el Mesa Verde, con 300 infantes de marina a bordo, así como 100 infantes de marina con nueve helicópteros desde Honduras.

Richard Morse, que dirige en Puerto Príncipe el icónico Oloffson Hotel, regresó a Haití el 9 de octubre y tuiteó: "Muchos militares de EE.UU. en el avión."

En cambio Venezuela, el día después del golpe del huracán Matthew, envió  en 20 toneladas de ayuda humanitaria a Haití - alimentos, agua, mantas, sábanas y medicamentos. Se enviaron dos cargamentos más en los días siguientes, incluyendo un barco con 660 toneladas de material incluyendo 450 toneladas de maquinaria para remover escombros y reparar carreteras y puentes y 90 toneladas de alimentos no perecederos y medicinas, suministros, tiendas de campaña, mantas, y agua potable. También ha enviado a 300 médicos, muchos de ellos formados en Cuba. Todo esto a pesar de las condiciones económicas muy difíciles en Venezuela, y la política de Washington de acoso implacable contra el gobierno venezolano.

En este último desastre, "Venezuela fue el primero en ayudar a Haití", dijo el embajador de Haití en Caracas, Lesly David.

Cuba, por su parte, ha llegado a su médico 1200 médico en la misión médica a Haití con otros 38 miembros del Contingente Internacional Henry Reeve de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves y Epidemias, que estableció hospitales de campaña en Haití en 2010 también. Mientras Washington envía soldados, Venezuela y Cuba envían médicos.

Más a largo plazo, es probable que Washington trate de aprovechar la crisis posterior a los huracanes para reforzar su fuerza de soporte a  la MINUSTAH enviada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que ha ocupado Haití violando la ley haitiana e internacional por 12 años, tras el derrocamiento del presidente electo de Haití el 29 de febrero de 2004. La MINUSTAH se amplió de 7.000 a 11.500 soldados y agentes de policía después de que el terremoto de 2010.

El mandato de la MINUSTAH expira el 15 de octubre A la vista de las protestas haitianas e internacionales y la retirada de tropas de varios países clave de América Latina - Argentina, Uruguay y Chile - Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, recomendó el 31 de agosto se prorrogue el mandato por sólo seis meses, menos que la renovación habitual de un año. Dice que se necesita una "una evaluación estratégica de la situación en Haití".

Sin embargo, Ban condicionó este mandato corto a la esperanza de que "el calendario electoral actual se mantendrá", por lo que una "se desplegaría a Haití una misión de evaluación estratégica después del 7 de febrero de 2017" la fecha en que el presidente electo prestaría juramento.

Como resultado del huracán Matthew, es ahora poco probable que un nuevo presidente tome posesión en esa fecha. El Consejo Electoral Provisional de Haití (CEP) ha pospuesto indefinidamente las elecciones que iban a tener lugar el 9 de octubre que sería la nueva realización la primera ronda de votación presidencial (la de 25 de octubre de 2015 fue claramente fraudulenta) y una segunda ronda de varias bancas del parlamento de Haití.

El CEP tiene previsto anunciar en el nuevo calendario electoral el 12 Oct. (Algunos sugieren que podrían proponer el 30 de octubre de 2016.) Puede resultar imposible mantener la toma de posesión febrero en febrero con votación significativa debido a que decenas de miles de electores en la península sur seguramente habrán perdido sus tarjetas electorales, mientras que muchos los lugares de votación -en su mayoría escuelas- necesitarán reparación o reconstrucción completa.

Esa ausencia potencial de un presidente electo de Haití a tiempo para la fecha constitucional seguramente sería utilizada como una excusa para la ampliación del mandato de la MINUSTAH, a pesar de la oposición casi unánime de los haitianos a la presencia de las tropas. La MINUSTAH, que ahora suma 5.000 soldados y policías, es vilipendiada por sus masacres, asesinatos, violaciones y otros delitos contra los haitianos, pero sobre todo porque su contingente de Nepal introdujo el cólera en Haití en octubre de 2010.

Cerca de 10.000 haitianos han muerto de cólera y más de un millón de personas se ha infectado. La ONU ha rechazado tenazmente cualquier responsabilidad por el desastre del cólera.

La enfermedad se propaga al mezclarse las aguas residuales infectadas con cólera con el agua potable y de lavado, algo que se produce cuando hay inundaciones masivas.

En cuanto a la relación entre la reconstrucción posterior a los huracanes y las próximas elecciones, las secuelas del terremoto es instructiva. La entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton y el ex presidente Bill Clinton tomaron el comando de la reconstrucción tras el terremoto de Haití a través de la Comisión Interina de Recuperación de Haití (CIRH), dejando de lado el gobierno de Haití y al presidente René Préval, que se convirtió en una figura decorativa, con los Clinton y su camarilla al mando de la escena.

Los grandes poderes detrás de la MINUSTAH, los EE.UU., Francia y Canadá, intervinieron de manera muy agresiva tras el terremoto de 2010 para instalar un presidente dócil. Cuando en noviembre de 2010 terminaba el mandato de Preval, el candidato sucesor de su partido, Jude Célestin, terminó en la primera ronda de las elecciones presidenciales de primera ronda en el segundo lugar. Sin embargo, Washington intervino, dirigidos por la Secretario de Estado Clinton, y se sustituyó a Célestin por el tercero en los resultados, Michel Martelly, un intérprete de música ribald de extrema derecha. Luego pasó a ganar la segunda vuelta en
marzo de 2011.

¿Podría darse un juego similar de poderes en las próximas elecciones en Haití, sobre todo si noviembre probablemente sea electa Hillary Clinton como próximo presidente de EE.UU.?

También está la cuestión de la ayuda alimentaria de emergencia, agua, refugio y asistencia médica. Hay una necesidad obvia de todo esto en el corto plazo, tales como la enviada por Venezuela. Sin embargo, en el pasado, Washington ha utilizado su ayuda alimentaria para aplastar y debilitar la producción local de alimentos. El ex empleado de CARE investigador residente Tim Schwartz documentó esto en detalle en 2010 en su libro "Travesti en Haití: La verdadera historia de las misiones cristianas, orfanatos, fraude, ayuda alimentaria y tráfico de drogas". Escribió que el papel de la ayuda alimentaria "no era principalmente para ayudar a la gente, sino para promover las ventas en el extranjero de los productos agrícolas de EE.UU. Las consecuencias han sido devastadoras en todo el mundo". Eso ayuda, argumentó, llevó a la ruina a los pequeños agricultores haitianos.

"Los occidentales que quieran ayudar no deben asumir que no hay recursos disponibles para los haitianos en su propio país", escribe Jocelyn McCalla en The Guardian el 6 de octubre. "Mientras que los bienes de la caridad pueden proporcionar un alivio temporal, pueden también dificultar la recuperación a largo plazo en la medida en que tienen un impacto negativo en la economía local".

En 2010, la mayor parte de la ayuda humanitaria se canalizó a través de organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGI) y el resultado fue desastroso. Incluso la propia hija de los Clinton, Chelsea, resultó "profundamente perturbada" por lo que vio en el terreno. Escribió en un correo electrónico desclasificado a principios de 2010 que la "incompetencia adormece la mente... los haitianos quieren ayudarse a sí mismos y quieren a la comunidad internacional para ayudarlos a ayudarse a sí mismos", y que "no ha habido una rendición de cuentas del sistema de la ONU o del sistema humanitario internacional (incluidos las ONG internacionales)”.

El actual gobierno haitiano, encabezado por el presidente interino Jocelerme Privert, está tratando de tomar el control de las actividades y fondos de socorro. Tras el terremoto, sólo el 1% de los fondos de ayuda fueron a las autoridades de Haití. Ahora en cambio la presidencia ha reforzado la Oficina Nacional Permanente de Riesgos y Desastres (SNGRD) a través de la cual toda la asistencia de desastre nacional e internacional debe ser canalizada y coordinada. ¿Cuál será la respuesta de Washington a esta iniciativa?

EE.UU. se irritó a principios de este año, cuando el gobierno Privert resistió la presión de que no formase una comisión de verificación independiente para investigar las elecciones de 2015 con plagadas de fraude del 9 de agosto y 25 de octubre. La ira se convirtió en indignación cuando la CEP de Privert respetó la recomendación de la comisión de verificación de efectuar nuevamente la primera ronda presidencial, y Washington y la Unión Europea dijeron que suspenderían todo el apoyo financiero. Es encomiable, que Haití no se dejase intimidar, y ha logrado financiar las elecciones por sí mismo.

El costo humano exacto de Matthew no está claro. El liderazgo del gobierno haitiano en las ayudas debe comenzar con su capacidad de  establecer el número de muertos. Diferentes cifras están siendo emitidas por el gobierno de Haití y los medios de comunicación extranjeros, sobre cuántas personas han muerto a causa de huracán Mateo. Al escribir estas líneas, los medios de comunicación internacionales está diciendo que murieron más de 900 personas, mientras que la Dirección de Protección Civil del Gobierno de Haití (DPC) da un conteo oficial a nivel nacional de 372 muertos, cuatro desaparecidos, 246 heridos y 175,509 personas alojadas en 224 refugios temporales.

Escribiendo el 8 de octubre, periodista haitiano Dady Chery ha informado: "Una vez que los militares y periodistas de Estados Unidos comenzaron a evaluar los daños del huracán por algún sistema de recuento de su propia invención, el número de víctimas de Haití se disparó, y no hubo nuevos informes de cómo murieron esas personas".

"De hecho, el número de muertos por el huracán Matthew se ha duplicado aproximadamente cada 12 horas desde el martes [octubre 4] por la mañana y ahora se estima en 800. "

Los recuentos de víctimas "deben ser examinadas cuidadosamente y con gran escepticismo," continúa Chery. "Por un lado, ya no parece haber una distinción entre los desaparecidos y los muertos. Por ejemplo, se supone que los niños de un orfanato colapsado han muerto, pero no se ha presentado ninguna prueba de sus muertes”.

"Es el interés de las potencias ocupantes, para presionar a Haití, exagerar los costos humanos y materiales del huracán", concluye Chery.

Es probable que Washington utilice esta última crisis de Haití para promover su propia agenda económica y política y para intimidar y socavar al Presidente Privert, que ha mostrado una cierta temeridad e independencia desde su nombramiento provisional al rehacer la elección presidencial de 2015, enfrentando la feroz oposición de Washington, Ottawa, y París. Después de su experiencia de los últimos seis años, al pueblo haitiano se le justifica ser cauteloso de los extranjeros que traen regalos, pero cuyas políticas siempre han socavado la democracia y la soberanía de Haití.

Roger Annis de la Red de Acción Canadá Haití dijo al Globe & Mail diario el 9 de octubre: "Si la gente está preocupada por la soberanía y la capacidad de Haití para desarrollar sus propios recursos a largo plazo, mi recomendación es contraria a las grandes organizaciones benéficas que en mi opinión simplemente perpetuán las condiciones de pobreza y la inestabilidad política que hacen, en primer lugar, que el país sea tan vulnerable".

La ayuda internacional de cualquier organismo está siendo bien recibida por las víctimas del huracán Matthew y el gobierno nacional. Pero la lección del terremoto de 2010 es que la ayuda y la reconstrucción deben ser dirigidas por los haitianos y para los haitianos. De lo contrario, este último desastre no hará sino agravar la cadena de desastres de la intervención de las grandes potencias en el país. Eso, que no es inevitable como las tormentas y fenómenos sísmicos, es el mayor obstáculo que enfrenta a Haití en su lucha por el desarrollo y la soberanía.

Se insta a los lectores a ponerse en contacto con los consulados o embajadas haitianas locales para averiguar cómo contribuir directamente al gobierno de Haití o de sus entidades afiliadas.

[Kim Ives es editor de Haití Liberté, periódico semanal más grande de distribución de Haití. Se imprime en Nueva York en tres idiomas, kreyòl, francés e inglés, y se distribuye en todo Haití. Roger Annis contribuyó a este artículo, que también se publica en Counterpunch.]