Envíopostaporteñ@ 1716

DONALD TRUMP en el Bayou [*]

EL Tea Party en un sumidero de Luisiana y las contradicciones de la vida política americana

    
Por Arlie Russell Hochschild

[Este ensayo ha sido extraído del nuevo libro de Arlie Hochschild, "Extraños en su propia tierra: La ira y el duelo en la derecha estadounidense" (The New Press), publicado en setiembre 2016. Hasta donde sé no hay todavía traducción al español. Luego de la "trompada Trump", nos dio por conocer varios materiales de la producción académica actual de EEUU, que tal vez en otras condiciones despertasen menos curiosidad. Uno me atrajo especialmente, por lo insólito e indignante de la historia, la aguda mirada de la autora, y lo bellamente escrito -que en parte se habrá perdido en mi traducción-.Tiene lo que yo llamaría una morbosa relación con el fracking, aunque no sea directamente]


A veces tienes que recorrer un largo, largo camino para descubrir verdades que están notablemente  cerca de casa. En los últimos cinco años, he hecho precisamente eso: salí de mi casa en la irónicamente liberal Berkeley, California, y viajé a los pantanos "Tea Party" de Luisiana para encontrar otra América, como también lo hizo la oferta presidencial de Donald Trump, No podría estar más cerca de casa para todos nosotros. De esos viajes, permítanme ofrecer una especie de parábola de la vida real de un hombre que llegué a admirar y que resume muchas de las contradicciones de nuestro mundo distintamente trumpiano.

Así que vengan conmigo ahora, cuando doy vuelta a la derecha en la calle Gumbo, doblo a la izquierda por Jambalaya, paso Salsa Picante Lane, y provoco la dispersión de un grupo de gatos salvajes, hasta el parque en Crawfish Street, frente a una casa de madera amarilla a orilla de las aguas que salen de Bayou Corne, Luisiana. La calle está desierta, el césped crecido, y las ramas de satsuma y árboles de pomelo cuelgan, con fruta sin cortar. Caminando hacia mí a lo largo de la senda está Mike Schaff, un hombre alto, fornido, calvo, con una camiseta a rayas anaranjadas y rojas, pantalones vaqueros y zapatillas deportivas. Lleva lentes ámbar y una onda amistosa.

"Siento lo del pasto", dice mientras nos dirigimos al interior. "He descuidado las cosas." En la mesa del comedor ha puesto café, crema, azúcar, y un frasco de melocotones caseros para que me los lleve cuando me vaya. Alrededor de los bordes de la sala de estar y el comedor hay cajas de embalaje de cartón medio llenas. La alfombra de la sala de está enrollada en una esquina, revelando una grieta fina y dentada en el suelo. Mike abre la puerta de la cocina para entrar en su garaje. "Mi medidor de gas está aquí", explica. "La compañía perforó un agujero en mi garaje para ver si tenía gas debajo de él, y lo tengo; 20%más alto de lo normal". Mientras nos sentamos a tomar café en la pequeña mesa del comedor, Mike dice: "Serán siete meses este lunes y los últimos cinco han sido los más largos de mi vida".

Después del desastre ocurrido en agosto de 2012, el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, emitió una orden de evacuación de emergencia para los 350 residentes de Bayou Corne, una comunidad de hogares frente a un canal que desemboca en un exquisito pantano con garzas blancas, ibis, y zancudas rosadas a través del agua. Cuando fui en marzo de 2013, Mike seguía viviendo en su casa arruinada.

"Acabo de empezar la vida con mi nueva esposa, pero con las emisiones de gas metano a nuestro alrededor ahora, no es seguro. Así que mi esposa se mudó de nuevo a Alejandría, 130 km al norte, y va a su trabajo desde allí. La veo los fines de semana. Los nietos tampoco vienen, porque ¿y si alguien prende un fósforo? La casa podría explotar. Todavía estoy aquí para proteger el lugar contra robos y acompañar a los otros ", añadiendo después de una larga pausa, “En realidad, no quiero irme ".

Había venido a visitar a Mike Schaff porque parecía encarnar una paradoja cada vez más visible, que llevó a este corazón de la derecha americana. ¿Qué ocurriría, me pregunté, si un hombre que ve al "gran gobierno" como principal enemigo de la comunidad local, que siente aversión visceral a las regulaciones gubernamentales y celebraba el libre mercado, de repente se encuentra con la ruina de su comunidad a manos de una empresa privada? ¿Qué pasaría si, fuera de dudas, eso podría haberse  evitado con regulación gubernamental?

Porque en agosto de 2012, una catástrofe exactamente así golpeó de verdad a Mike y sus vecinos.

Como muchos de sus vecinos conservadores blancos católicos acadianos [cajun], Mike era un decidido republicano y un entusiasta partidario del Tea Party. Quería desollar al gobierno federal hasta el hueso. En su mundo ideal, los Departamentos de Interior, Educación, Salud y Servicios Humanos, Seguridad Social y  la Agencia de Protección Ambiental no existirían; y mucho del dinero federal para los estados, tampoco. El gobierno federal provee el 44% del presupuesto estatal de Luisiana - $ 2,400 por persona por año - en parte para alivio de huracanes, lo que Mike aprueba, pero en parte para el programa de asistencia médica, y él dice, "La mayoría de los beneficiarios podrían trabajar si quisieran y honestamente, estarían mejor.

Luisiana es un estado rojo [republicano] clásico. En 2016, fue clasificado como el más pobre de la nación y el peor en educación, salud y bienestar general de su gente. También tiene el segundo índice más alto de cáncer masculino y es uno de los estados más contaminados del país. Pero los votantes como Mike han elegido dos veces al gobernador Bobby Jindal, quien durante sus ocho años en el cargo rechazó firmemente la expansión de la asistencia médica pública, redujo el financiamiento para la educación superior en un 44% y despidió personal en asuntos de protección.

Desde 1976, Luisiana ha votado republicano en siete de cada diez elecciones presidenciales y, según una encuesta de mayo de 2016, sus habitantes prefieren  a Donald Trump sobre Hillary Clinton, 52% a 36%. Mike es un hombre inteligente, educado en la universidad, con un sentido del cuidado de la tierra y las aguas que ama. Teniendo en cuenta la ominosa grieta en su piso y el medidor de gas en su garaje, ¿podría -me pregunté- aceptar al gobierno como una fuente de ayuda? Y el desastre que enfrentó, ¿alteró sus puntos de vista sobre los candidatos presidenciales

"Alka Seltzer" en los charcos de lluvia


La primera señal de que algo estaba mal había sido un pequeño borboteo de burbujas en la superficie de las aguas de Bayou Corne, y luego otro. ¿Había una fuga en la tubería de gas que atravesaba el fondo del pantano? Un hombre de la compañía de gas local fue a revisar y declaró que las tuberías estaban bien. En ese momento, Mike recuerda: "Olíamos petróleo, fuerte."

Poco después, él y sus vecinos se sobresaltaron cuando la tierra comenzó a temblar. "Estaba caminando en la casa cuando sentí que tenía un ataque o estaba borracho, diez segundos. Mi equilibrio se fue al diablo."

Fue entonces que vio el crack en el piso de su sala y oyó como un trueno. Una madre soltera con dos niños que vivía en una casa rodante a una milla de Bayou Corne pensó que su lavarropas estaba encendida, luego recordó que se había roto hacía meses. Los pastizales comenzaron a hundirse e inclinarse. No lejos de la casa de Mike, la tierra bajo el pantano se abría, y como si alguien hubiese quitado el tapón en una bañera, el pantano comenzó a chuparse los arbustos, el agua y los pinos.

Los majestuosos cipreses centenarios se derrumbaron en cámara lenta y desaparecieron en la boca abierta del pozo que se estaba formando. Dos trabajadores de limpieza estaban poniendo barreras no muy lejos del sumidero para contener un área de agua brillante por el petróleo. Para estabilizar su barco lo ataron a un árbol cercano que luego se hundió en el sumidero al igual que el barco, ambos hombres fueron rescatados.

En las semanas siguientes, el bosque prístino del pantano fue reemplazado por lodos aceitosos mientras la tierra empezaba a largar gas natural. "Durante una lluvia, los charcos brillaban y burbujeaban, como si hubieras tirado tabletas de Alka Seltzer", dijo Mike. Gradualmente, los lodos gaseosos infiltraron el acuífero, amenazando el agua potable local.

¿Qué había causado el sumidero? El culpable fue Texas Brine, una empresa de perforación ligeramente regulada, con sede en Houston. Había perforado un agujero de 5.600 pies bajo el suelo de Bayou Corne para extraer sal intensamente concentrada, que vendía a las empresas fabricantes de cloro. El taladro perforó accidentalmente una pared de una formación geológica subyacente llamada la Cúpula de la Sal de Napoleón, de tres millas de ancho y una milla de profundidad, enfundada en una capa de petróleo y gas natural. (Ciento veintiséis de estas cúpulas se encuentran bajo las tierras de Luisiana y su agua, y a menudo son minadas por salmuera, con productos químicos tóxicos que a veces se almacenan en las cavidades resultantes.) Cuando el taladro accidentalmente perforó el exterior de una cueva bajo la cúpula, la pared cedió, succionando todo lo que estuviese sobre ella.

El sumidero creció. Primero, era del tamaño de un lote de casas, luego cinco lotes de casas, y luego la longitud de Crawfish Street. Para 2016, cubrió más de 37 acres. El pavimento de la carretera principal dentro y fuera de Bayou Corne comenzó a hundirse también. Los diques a lo largo del pantano, construidos originalmente para contener crecidas en tiempos de inundación, también comenzaron a hundirse, amenazando extender el lodo aceitoso sobre pastizales y bosques cercanos. Mientras tanto, los evacuados conmocionados se hacinaron en habitaciones secundarias de algún familiar, en sus camiones o en moteles, mirándose el uno al otro para recibir noticias sobre el creciente  sumidero

Protección Ambiental: Desaparecido en acción

Mike recuesta su barco en el canal. Me subo. Se mete como escupida en lo ancho del pantano. "Alrededor de aquí se pesca el bajo, el bagre, la perca blanca, el cangrejo de río y la trucha", dice, "al menos eso hacíamos".

Mike fue un niño acuático. Le encantaba pescar y podía describir los hábitos y formas de una docena de tipos de peces locales. Ibaal agua tan a menudo como podía, aunque tuviese poco tiempo libre. Así que "ambiente" no es simplemente una palabra para é, essu pasión, su confort, su modo de vida.

Desde hace tiempo, a Mike le disgusta la idea de un gobierno federal fuerte porque "la gente termina dependiendo de él, en lugar de uno con el otro". Creció en una comunidad cercana no muy lejos de Bayou Corne en la plantación de caña de azúcar Armelise, quinto hijo de siete de un fontanero y un ama de casa. De niño, dice: "Iba descalzo todo el verano y solía disparar a cuervos con mi rifle, y usar las tripas como cebo para pescar". Como adulto, trabajó como tasador, midiendo y valorando los materiales utilizados en la construcción de gigantescas plataformas petroleras en el Golfo de México. Como un niño del viejo  sur que creció hasta a la edad adulta en la gran era del petróleo, desconfiaba del estado y quería incluso mantener el gobierno estatal en el mínimo.

Esta era, sin embargo, la última situación en la que se hubiesen imaginado. "Aquí somos una comunidad en que nos conocemos todos. Dejamos las puertas sin llave. Nos ayudamos mutuamente a reconstruir los diques durante las inundaciones. Consigues trabajo por dos cerveza, o el de cuatro cerveza". Se ríe. "Nos encanta aquí."

Para un hombre que podía pasarse horas en su garaje soldando partes de un avión biplaza Zenith 701 de a partir de un kit, y que se describía como "yo mismo", le venía muy bien la fácil sociabilidad de Bayou Corne. No era la simple ausencia del gobierno lo que Mike quería; era la sensación de estar dentro de un grupo cálido y cooperativo. Eso es lo que creía que el gobierno había desplazado: la comunidad. ¿Y por qué pagar pesados impuestos ??para ayudar al gobierno a robarle a uno lo que más aprecia?

A lo lejos vemos un cartel clavado en el tronco gris de un árbol Tupelo: "PELIGRO, ALÉJESE, GAS ALTAMENTE INFLAMABLE." Alrededor de él en el agua hay círculos concéntricos de burbujas, que se despliegan hacia afuera como pequeños insectos. -Metano -dice Mike con toda naturalidad-.

A mediados de 2013, los funcionarios habían declarado Bayou Corne una "zona muerta" y la mayoría de los 350 residentes huyeron. Un grupo pequeño de "quedados" como Mike son ahora criticados por los "desertores" que temen que su presencia sugiriera a Texas Brine que "no es tan malo", y así  bajar el precio de las indemnizaciones a los desplazados.

Todo el mundo sabía que el taladro de la compañía había causado el sumidero, pero eso no resolvió la cuestión de la culpa. Para empezar, Texas Brine culpó a la madre naturaleza, alegando (falsamente) que los terremotos eran naturales en la zona. Luego culpó a sus aseguradores, y a la compañía a la que le alquiló predio de la cúpula.

Tanto los que se quedaron como los que se fueron se enojaron en gran medida con "el gobierno". Por una parte, el gobernador Bobby Jindal esperó siete meses antes de visitar a las víctimas. ¿Y por qué  retrasó tanto su primera visita, y la anunció abruptamente en la mañana de un día de semana en que la mayoría de los desplazados de sumideros estaban en el trabajo?

Como tantos de sus vecinos, Mike Schaff había votado dos veces a favor de Bobby Jindal y, como alguien que había trabajado en el petróleo toda su vida, aprobó su programa de incentivos fiscales por $ 1,6 mil millones para atraer más de esa industria al estado. Durante tres años, era imposible saber si las compañías petroleras habían pagado un centavo a Luisiana ya que, bajo Jindal, el trabajo de auditoría de tales pagos había sido entregado a la Oficina de Recursos Minerales, con estrechos vínculos con esa industria y entre 2010 y 2013 no realizaron auditorías en absoluto.

En Luisiana, los reglamentos medioambientales sobre los libros contables fueron aplicados laxamente por legisladores estatales conservadores, muchos de los cuales eran petroleros o, como el Gobernador Jindal, recibían donaciones de Big Energy. Un informe revelador de 2003 del Inspector General de la Oficina de Preveservación del Medioambiente clasificó a Luisiana en el último lugar en cuanto implementar mandatos ambientales federales. La base de datos de Luisiana sobre instalaciones de desechos peligrosos estaba ella mima contaminada. El Departamento de Calidad Ambiental del estado (un título que faltaba la palabra "protección") no sabía si muchas de las compañías que se suponía que debía monitorear estaban "en cumplimiento". Sus agentes habían fallado en inspeccionar muchas plantas e incluso cuando encontraron compañías en "No Cumpliendo" de regulaciones estatales, no imponían multas, o las recaudaban.

El Inspector General "no pudo asegurar plenamente al público que en Luisiana estaban operando los programas de una manera que efectivamente protejan la salud humana y el medio ambiente". Según el propio sitio web del estado, se solicitaron 89.787 permisos para depositar desechos o hacer otras cosas que afectaron el medio ambiente,entre enero de 1967 y julio de 2015. De éstos, sólo 60 - un 0,07% - fueron denegados

Cuanto más Rojo es el Estado, más residuos tóxicos

Luisiana está, en efecto, en buena compañía. Un estudio de 2012 por el sociólogo Arthur O'Connor mostró que los residentes de los estados rojos sufren mayores tasas de contaminación industrial que los de los estados azules. Los votantes de los 22 estados que fueron republicanos en las cinco elecciones presidenciales entre 1992 y 2008 viven en entornos más contaminados. Y lo que era cierto para los Estados Rojos en general y Luisiana en particular era cierto para el propio Mike. En cuanto a la exposición a los desechos tóxicos, mi asistente de investigación Rebecca Elliot y yo descubrimos que las personas que creen que los estadounidenses "se preocupan demasiado por el medio ambiente" y que los Estados Unidos ya "hacen lo suficiente" para proteger ese ambiente, están expuestos aaltas tasas de contaminación. Como miembro del Tea Party enredado en el desastre del sumidero de Bayou Corne, Mike era apenas una versión exagerada de una historia nacional frecuente.

Mike quería vivir en una sociedad de libre mercado casi total. En cierto modo Luisiana ya era exactamente eso. El gobierno apenas estaba presente en absoluto. Pero, ¿cómo me conciliaba Mike su profundo amor y deseo de proteger a Bayou Corne con su fuerte desagrado por la regulación gubernamental? Como sucedió, hizo lo que la mayoría de nosotros tiende a hacer cuando enfrentamos un conflicto poderoso. Creó un nuevo mundo de creencias desesperadas, convirtiéndose en lo que él llamó un "conservacionista del Tea Party".

Sentado en su mesa de comedor rodeado de cajas de cartón llenas de sus pertenencias, compuso carta tras carta de queja a los miembros de la legislatura de Luisiana, exigiendo que obligaran a compañías como Texas Brine a pagar a las víctimas de manera oportuna, que no permitieran el almacenamiento de desechos peligrosos en vías acuáticas precarias, ni permitir de nuevo la perforación en el lago Peigneur, que había sufrido un devastador accidente de perforación en 1980. En agosto de 2015, había escrito 50 de ellas a funcionarios estatales y federales. "Este es el más cercano a un "abrazador de árboles" que he llegado a ser", dijo. "El noventa y nueve por ciento de los ambientalistas que conozco son liberales. Pero tenía que hacer algo. Este pantano nunca volverá a ser el mismo".

Mientras nos paseábamos por el pantano, pregunté: "¿Qué ha hecho el gobierno federal por ti para que te sientas agradecido?"

Pausa.

"Ayuda por huracanes", finalmente respondió.

Hizo una pausa de nuevo. "El I-10...", agregó, refiriéndose a una autopista financiada por el gobierno federal.

Otra larga pausa. "Está bien, seguro de desempleo." (Una vez estuvo brevemente en ello.)

Le pregunto por los inspectores de la Administración de Alimentos y Medicamentos que comprueban la seguridad de nuestros alimentos.

"Sí, eso también."

¿La milicia en la que se había alistado?

"Si, vale."

"¿Conoces a alguien que recibe beneficios del gobierno federal?"

"Oh, claro", contesta. Y no los culpo. La mayoría de las personas que conozco usan los programas gubernamentales disponibles, ya que pagan parte de ellos. Si los programas están allí, ¿por qué no usarlos? "

Y luego la conversación continuó sobre cómo no necesitamos gobierno para esto, para eso, o para la otra cosa.

Mike y su esposa se habían trasladado recientemente de su casa arruinada cerca del sumidero a una en tierras más altas sobre un canal que fluye al lago Verret, unos 15 kilómetros al sur de Bayou Corne. En las noches, puede escuchar las llamadas de dos tonos de las ranas de árbol y sapos. Había levantado el piso de la sala de estar, había vuelto a hacer la moldura del dormitorio, había puesto una cubierta nueva y había montado su equipo de construcción de aviones en el garaje. Un tornado reciente había arrancado la bandera americana de un poste en ese garaje, aunque no había dañado a la bandera confederada colgada del porche de su vecino.

Su nuevo hogar se encuentra cerca de la entrada del vertedero de la magnífica Cuenca de Atchafalaya, un refugio nacional de vida silvestre de 800,000 acres, el mayor pantano de madera dura del país, supervisado en parte por el Departamento de Vida Silvestre y Pesca de Luisiana. En mi última visita, me llevó en su lancha para pescar por los canales, señalando un águila calva en la rama desnuda de un ciprés alto. -He saltado de la sartén al fuego -explicó-. "Están vertiendo acá millones de galones de residuos de fracking - la industria lo llama "agua producida"- aquí mismo en la Cuenca. Puede que contenga metanol, cloruro, sulfatos y radio. Y lo están trayendo desde Pennsylvania y otros sitios de fracking para hacerlos entrar en una inyección cerca de aquí. La sal puede corroer la cubierta de esos pozos, y no está lejos de nuestro acuífero"

Un hundimiento del orgullo

Mike ama las aguas de Luisiana más que nada en el mundo. Un voto para Hillary Clinton protegería la Ley de Agua Limpia, aseguraría la Protección del Ambiente y aseguraría que el gobierno continuaría actuando como un contrapeso a las Brines de Texas de la nación. Pero había algo más importante para Mike que el agua limpia: el orgullo de su gente.

Había luchado mucho para salir del mundo del quinto hijo de un pobre fontanero, para llegar a un salario de 70.000 dólares al año con una compañía que construía plataformas petrolíferas, a una tercera y última esposa, y a una casa que le encantaba, y que ahora estaba destrozada. Estando en la puerta de la clase media, sintió que le habían dado una bofetada en la cara. Para los movimientos progresistas de la década de 1960, en apoyo de los negros, las mujeres, las minorías sexuales, los inmigrantes y los refugiados, el gobierno federal era, según él creía, una gigantesca máquina expendedora de billetes en una época en la que la economía traía, para los trabajadores de clase media,hombres blancos de cuello azul, los castigos que una vez más se reservaban usualmente para los negros. Estaba convencido de que los demócratas continuaban convirtiendo al gobierno en un instrumento de su propia marginación -y los liberales de los medios de comunicación ahora estaban ridiculizando a gente como él como campesinos ignorantes y atrasados. Desde el punto de vista cultural, demográfico, económico y ambiental, se sentía cada vez más como un extraño en su propia tierra.

Le importaba poco que Donald Trump no redujera el gran gobierno que tan fervientemente quería cortar, o que El Donald fuese blando en las posiciones pro-vida, pro-matrimoniales que valoraba, o que no había pronunciado un pío-pío sobre el Deuda nacional. Nada de esto le importaba porque Trump - pensaba- iba a apagar esa máquina de marginación y restaurar el honor de su clase de gente, de sí mismo. Mike sabía que los liberales favorecían el cuidado del medio ambiente mucho más que los republicanos, el Tea Party o Donald Trump. Sin embargo, a pesar de su hogar perdido en una tierra despojada, como otros de sus viejos vecinos blancos de vuelta en el Bayou y aquí en la Cuenca, Mike era un cuadrado pro Trump; y esto es lo que más profundo lesionó su orgullo y una medida de lo mucho que la lesión lo afectó.

¿Qué haría Trump para prevenir otra calamidad como la de Bayou Corne con su barro empapado en metano, su bosque perdido, sus peces muertos? Ha sido vago en muchas de las políticas que podría adoptar como presidente, pero en una cosa ha sido claro: aboliría la Agencia de Protección del Medio Ambiente.
 

[*]  "The Bayou" es el nombre la región pantanosa de Louisiana, y por extensión también "pantano". De la voz choctaw "bayuk", que significa arroyo o río pequeño, en español podría ser "bajío". Choctaw es la nación amerindia originaria de las tierras de hoy abarcan Mississippi, Florida, Alabama, y Louisiana. De paso agrego dos conocidas canciones sobre el "Bayou"("cause he'll get you", también podría ser "cause hell get you", que es esta historia):
https://www.youtube.com/watch?v=fcTQCNntGEs
https://www.youtube.com/watch?v=Pa2Tl5BeK-U