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NELSON GÓMEZ: Elegía por el Turco

Nelson Lista | Periscopio  n° 252| DICIEMBRE 2016

El 25 de diciembre falleció Nelson El Turco Gómez.

Tras él queda una vida de militancia y realizaciones. Se fue en plena Navidad, una fecha que –aunque bastardeada por la publicidad y el consumismo– conmemora el nacimiento de Jesús. Además, su deceso ocurrió exactamente un mes después que el de Fidel Castro. Son casualidades, claro. Con respeto y sin equiparar, se puede decir que el Turco y su trayectoria de vida tuvieron algo en común con estos seres humanos tan significativos en la historia del hombre. Como esos otros barbudos (el Turco también lucía una frondosa barba), fue un verdadero revolucionario que dejaba sus intereses en función de los demás.

Como aquel hijo de carpintero nacido en Nazaret y como el cubano de Holguín, dedicó toda su energía a cambiar la sociedad, caminando tras esa utopía de crear un mundo donde no existiera explotación del hombre por el hombre. Más allá de que disponía de un bagaje ideológico sólido, el Turco fue un incansable hacedor, como quedó demostrado en cada tarea que le tocó desarrollar. Roberto Caballero, un compa- ñero y vecino del Turco, que lo conoció desde chico, recuerda: “El Marconi, por allá por los 60, era muy distinto; era un barrio de obreros, milicos y gente llegada del interior del país. El Turco era reconocido como comunista –con lo que eso implicaba en la época–, todos le tenían respeto y estima, pero había mucha propaganda anticomunista y no era fácil serlo. Aunque yo era más chico, recorríamos con otros amigos las calles y recalábamos en los distintos ámbitos populares de la zona, como el club Centella, el telégrafo Marconi, la iglesia de Possolo (entre Emilio Zola y Torricelli), la cancha de Peñarol, el cultural del Cerrito…

En el barrio había otros comunistas destacados, como Artigas –que se fue exiliado a Suecia–, Claudio El Ferruja Sabatel, que cayó preso junto con Jorge Mazzarovich. En plena dictadura, nos volvimos a encontrar con el Turco; yo sabía que él militaba clandestinamente en el Partido Comunista y, en realidad, todos estábamos vinculados a alguna organización clandestina.

Por esos tiempos se nos ocurrió hacer una cancha de vóleibol en el barrio. Elegimos un baldío que estaba en Gregorio Pérez, entre Possolo y Juan Acosta, y la bautizamos ‘Parque Chuqui’, en honor a un compañero. La idea era juntar a la juventud; entre pelota y pelota, organizábamos charlas sobre los problemas de la gente del barrio y establecíamos vínculos políticos. Yo formaba parte de un grupo fuerte de la parroquia de Possolo, donde estaban la hermana Marta,* que después cayó presa, y los padres Paco Verdiña y Antonio Ramírez.

En la parroquia se instalaron ollas populares de los trabajadores de Atma (una fábrica de plásticos ubicada en la calle Industria, hoy José Serrato), que estaban en un conflicto muy duro, e incluso llegaron a alojarse allí algunos de los cañeros que llegaron de Artigas. Muchas veces se hacían reuniones en el ‘bar de la Resistencia’, que estaba ubicado en Carreras Nacionales y Emilio Zola. El dueño era amigo del Turco y aportaba al PC. Muchas veces fue la Policía, pero nunca pudo detectar nada”

En 1976, un grupo de la Marina detuvo al Turco. Lo condujeron a la base de Boiso Lanza, donde fue torturado salvajemente. En ese mismo centro poco después asesinaron a Ubagesner Chaves Sosa, que trabajaba en un taller metalúrgico en General Flores. Cuando el Turco, recién en el año 1983, dejó su celda, se llevó algunas nanas que le complicaron bastante la salud. Se incorporó a la lucha en una época efervescente, en la que ya estaba claro que la dictadura tenía los días contados. La gente armaba comités de base –todavía clandestinos– por todos lados, y el Turco fue protagonista. Una década más tarde llegó el primer gobierno del Frente Amplio en Montevideo y la forma de la militancia cambiaba: había que gobernar.

El Turco se involucró en el proceso de descentralización impulsado por el Frente Amplio y participó en distintos organismos. Fue miembro de la primera Junta Local del Centro Comunal 11 (la presidenta era Yuyi Constantino) junto con Óscar Bonaudi y otros compa- ñeros. Tras la salida de Eleonora Bianchi del CCZ 11, el Turco fue nombrado secretario de la Junta Local. Por invitación del Turco, como periodista vocacional de Periscopio, recorrí varias veces esos barrios pobres cuando recién comenzaban a ser llamados “asentamientos”. Ahí me di cuenta de la verdadera dimensión del militante que conoce el terreno por el que camina: de cada rancho, de cada ventana sin vidrios, salían caras sonrientes con saludos afectuosos y reclamos dirigidos al secretario de la Junta: “Turco, acordate que tengo que hablar contigo”; “Turco ¿y para cuándo las chapas?” y cosas por el estilo. Él se acercaba, explicaba las dificultades, se comprometía. A cualquier hora llegaba a reunirse, a solucionar problemas puntuales o a informar personalmente cuestiones que no siempre eran positivas. Más de una vez tenía que decir que no. A veces no era fácil. En ocasiones le tocaba parar una invasión de tierras que ya tenía un destino de plaza o calle, o eran inundables. Había que estar ahí y ver cómo daba vuelta una decisión en medio de un clima complicado.

Cuando Ricardo Ehrlich asumió como intendente capitalino comenzó otra etapa. El Turco ya había estado dos períodos en el cargo: su salud se había resentido, por lo que, sumado a algunas discrepancias políticas, decidió retirarse al balneario San Luis, según dijo, a descansar. Allí organizó una cooperativa de pescadores, trabajó por un liceo para la zona, una línea de ómnibus y otras reivindicaciones de los vecinos. Ahora descansa en paz, pero seguro que si hay eternidad, allí estará el Turco, tozudamente, organizando y forjando el viento. Un saludo para su familia: su esposa, Teresa Cuello; sus hijos, Alejandra, Luis y Noelia; sus nietos, hermanos, sobrinos y demás deudos.

* La Hermana Marta, cuyo nombre era en realidad Nilda Echarte Arrizabalaga fue detenida el 23 de marzo de 1973 y estuvo presa en Punta de Rieles hasta el 23 de diciembre de 1974

 

POSTALINAS

CABA / Desalojaron el portón de AGR-Clarín y reprimieron a trabajadores

Lo llevaron adelante este martes 17 de enero agentes de la Policía y Gendarmería con palos, gases y balas de goma. Los trabajadores de la imprenta AGR-Clarín se encontraban ocupando la planta ubicada en el barrio porteño de Pompeya, en defensa de sus puestos de trabajo, luego de que la empresa anunciara su cierre.

La Comisión Interna del SiPreBA en Clarín expresó mediante un comunicado la solidaridad con los compañeros y señaló que “La Asamblea de Trabajadores de AGEA/Clarín nos declaramos en estado de alerta y votamos el apoyo a los compañeros, poniéndonos a disposición de sus necesidades. En ese sentido, decidimos realizar una colecta de alimentos para ayudarlos a sostener la medida”.

Asimismo el plenario de delegados de la Federación Gráfica Bonaerense resolvió realizar un paro del gremio este jueves a raíz del conflicto suscitado en la planta AGR-Clarín, cuya patronal comenzó un lock out con el fin de despedir a 380 trabajadores y flexibilizar las condiciones de trabajo, desconociendo las conquistas del convenio colectivo y las logradas por la propia comisión interna en la fábrica.

A pesar de toda la solidaridad recibida la situación es grave y los trabajadores han expresado su preocupación con respecto a que las fuerzas de seguridad esperen la noche o madrugada para forzar el desalojo, piden a todas las fuerzas y organizaciones concurrir a Centenera y Perito Moreno (Nueva Pompeya) para frenar un nuevo intento represivo.

El delegado de los trabajadores gráficos en AGR-Clarín, Pablo Viñas, declaró: “Acá los trabajadores de Artes Gráficas Rioplatenses estamos siendo reprimidos a pesar de que hemos sufrido despidos absolutamente ilegales (…). La empresa nunca presentó nada en el Ministerio de Trabajo, no hay convocatoria de acreedores, no hay quiebra, no hay un carajo (…). Nos están cagando a balazos de goma, nos están tirando gases, están reprimiendo a las familias de nuestros compañeros que están acá en la puerta (…). Llamamos a todas las organizaciones a rodear de solidaridad nuestro conflicto porque lo que quieren es reventarnos para aplicar el ajuste en todo el país”, añadió.

En tanto, un obrero de AGR en diálogo con La Izquierda Diario se refirió a lo sucedido: "Vino la policía, estábamos tranquilos, y empezó a reprimir, sin importarle que hubiera familias acá, con bebés. Somos trabajadores, no somos delincuentes, estamos cuidando nuestras fuentes de trabajo, hay 380 familias en la calle. Fuimos al ministerio a arreglar la situación de este cierre que es un fraude, es una mentira, facturan millones. Intentan precarizar el trabajo y barrer con los convenios colectivos y vienen la policía, la gendarmería, reprimiendo, tirando gases lacrimógenos, gas pimienta. Nos vamos a mantener unidos, no importa pase lo que pase. El jueves hay paro nacional del gremio".

Fuentes: Anred / Notas / La Izquierda Diario

Colombia

Nuevo Jerusalén sometido a desplazamiento forzado

de Análisis Urbano Medellín

El asentamiento urbano conocido como Nuevo Jerusalén hoy fue víctima de un desplazamiento forzado por parte de la institucionalidad. El pedio también es conocido como El Cortado y hasta hace poco era uno de los nidos paramilitares del Valle de Aburrá. El terreno, de aproximadamente 60 hectáreas ubicado sobre la quebrada La Loca, que limita al suroccidente con el barrio parís, al suroriente con el barrio La Maruchenga, y al norte con predios del Hospital Mental de Antioquia y algunas fincas particulares, y que estaba ocupado de manera ilegal, era el infierno terrenal de al menos 1118 de sus habitantes debido al acoso de las bandas mafiosas y paramilitares que obedecen a la línea de la oficina del Doce de Octubre aliada a los Chatas y a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).