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DDHH / JUICIO DE ROMA POR PLAN CÓNDOR

Metiendo a las victimas y familiares en un balurdo tonto y cruel

Ante el fallo del juicio del Plan Cóndor en Roma

El próximo martes 17 de enero será la próxima audiencia del juicio del Plan Cóndor en la ciudad de Roma, se espera la lectura del fallo y la expectativa sobre la sentencia correspondiente al mismo. La lucha por el juicio y castigo a los represores de las dictaduras del Cono Sur seguirá y no pararemos hasta que se juzgue a todos los represores, hoy día con la mayoría de sus delitos impunes, y que la justicia también llegue a nuestros países.

Sebastián Artigas

Domingo 15 de enero |La IZQUIERDA diario

El próximo fallo sobre el Plan Cóndor, en el juicio de Roma, será en la audiencia de este martes 17 de enero. Como señalamos , involucra la responsabilidad de represores de distintos países de Sudamérica, entre los cuales hay varios uruguayos sobre los que recae el pedido de perpetua por parte de la fiscalía y los abogados querellantes.

El represor uruguayo Jorge TRÓCCOLI, que se encuentra residiendo en Italia, aparece como uno de los principales imputados por su participación en la represión, desde su puesto en el FUSNA de la armada uruguaya y en coordinación con la ESMA de Argentina, contra los GAU en los años 1977-1978.

Ante la impunidad todavía reinante en Sudamérica, quienes luchamos por verdad, justicia y el castigo a los represores, tuvimos que ir hasta Europa para lograr que enjuicien a los torturadores y asesinos, lo que en su mayor parte nos niegan en nuestros países.

Donde incluso a los pocos militares condenados se les otorgan beneficios como la cárcel domiciliaria.

Mi prima Victoria Moyano Artigas, hija de mis tíos desaparecidos Asunción Artigas y Alfredo Moyano, y mi padre Dardo Artigas familiar y victima de la dictadura, fueron querellantes en la causa y declararon en su momento como testigos por la desaparición mis tíos, y ambos estarán el próximo martes en la audiencia final, donde se emitirá el fallo del Tribunal de Roma.

Para nosotros este juicio es un eslabón más en la lucha por la verdad y el juicio y el castigo a los represores, al igual seguramente que muchos otros familiares y militantes de DDHH, una lucha que en nuestra familia llevamos desde hace décadas y no pararemos hasta que se juzgue y encarcele en nuestros países, a todos y cada uno de los represores, y que se sepa toda la verdad de la barbarie que sufrieron nuestros familiares y todos aquellos que lucharon y sufrieron la represión.

Un juicio revelador

Ante la impunidad de los delitos de lesa humanidad en nuestros países, el juicio en Roma revela la lucha incansable de los familiares y organizaciones de DDHH en búsqueda del juicio y castigo a los represores, más allá de las fronteras. El peso de las pruebas y de los testimonios de números testigos y víctimas, recae sobre estos represores, la expectativa está puesta en el próximo fallo que debe considerar los alegatos de los abogados de los familiares y la fiscalía, con el pedido de perpetua incluido.

Durante el proceso, se ha reabierto la discusión pública, sobre todo en Uruguay, acerca del acceso a las fuentes documentales de la represión, con la repercusión que tuvo en el propio juicio la presentación de pruebas por parte de familiares del fallecido Daniel Rey Piuma y en el camino, incluso, se ha revelado la continuidad del accionar de los aparatos de espionaje y represión de la dictadura, durante la democracia, como lo demuestra el affaire sobre los archivos Castiglioni.

Los procesos por los delitos de lesa humanidad en las dictaduras del Cono Sur, revelan crecientemente con las pruebas recaudadas, la responsabilidad estatal coordinada y sistemática bajo el nombre del Plan Cóndor, para torturar, asesinar y desaparecer a miles de trabajadores y militantes políticos. Con el objetivo de destruir a toda una generación de trabajadores y militantes revolucionarios, a favor de beneficiar el poder y los intereses económicos de las clases dominantes de la región y del extranjero.

La lucha por la verdad y la justicia no es solo una lucha por algo que pasó hace ya muchos años, sino que esta lucha revela la continuidad y amenaza que significan los aparatos represivos heredados de las dictaduras que se mantienen a la orden de ser usados cuando los sectores de poder lo consideren necesario.

La lucha sigue

La lucha por el juicio y castigo a los represores y por saber el destino de nuestros familiares no se termina acá. Debe tomarse como un punto de partida para avanzar en este camino también en nuestros países, en Uruguay, en Argentina y en el resto del Cono Sur y acabar de una vez con la impunidad reinante garantizada por los regímenes políticos de cada país.

Ejemplo de ello es Uruguay donde el gobierno del Frente Amplio mandará, para lavarse la cara, a la audiencia a su vicepresidente Raul Sendic, mientras el régimen político ha protegido a los represores con los pactos de impunidad como el del Club Naval, les han otorgado privilegios como las cárceles vip y la prisión domiciliaria o protegido con declaraciones como las de José “Pepe” Mujica diciendo que no quería “viejitos” presos, estancando o haciendo retroceder las causas en complicidad con el poder judicial.

Las pruebas reveladas en el mismo juicio y las repercusiones políticas acerca del manejo de las fuentes documentales, dan muestra de todo lo que hay por hacer. Exigimos la apertura total de los archivos de la represión en todos los países, que se constituyan comisiones independientes integradas por familiares y organismos de DDHH, que profundicen en las pruebas que se puedan encontrar en las fuentes documentales.

Si el tribunal de Roma condena a perpetua a TRÓCCOLI y los demás militares procesados será un triunfo de la lucha de los familiares y víctimas que no han descansado un minuto para ello, y no de los gobiernos que supuestamente se dicen "de izquierda". Tiene que ser un impulso muy grande para redoblar fuerzas en nuestros países y hacer nuevas presentaciones judiciales acompañadas con la movilización popular. ¡Queremos juzgar a los milicos en nuestros países! Por eso llamamos a los familiares, las organizaciones de DDHH, las organizaciones obreras y demás organizaciones sociales, a unirnos y redoblar la lucha por terminar con la impunidad en nuestros países, lograr el juicio y castigo a todos los represores. Porque en esta lucha no solo nos jugamos nuestro pasado, sino también nuestro futuro.

 

Vergonzosa impunidad:

el Tribunal de Roma absuelve a represores del Plan Cóndor

El tribunal de Roma acaba de absolver a los militares represores uruguayos en el juicio por el Plan Cóndor. Solo fue condenado a cadena perpetua el excanciller de la dictadura Juan Carlos Blanco y algunos militares bolivianos y chilenos.

Sebastián Artigas - Martes 17 de enero La Izquierda Diario

El tribunal de Roma absolvió a los militares uruguayos implicados en el juicio, que tenían el pedido de cadena perpetua por parte de la fiscalía. Los reconocidos criminales de lesa humanidad: Gregorio "Goyo" Álvarez, José Ricardo Arab Fernández,"Nino" Gavazzo Pereira y Juan Carlos Larcebeau Aguirregaray, Pedro Antonio Mato Narbondo, Luis Alfredo Maurente Mata, Ricardo José Medina Blanco, Ernesto Avelino Ramas Pereira, José Sande Lima, Jorge Alberto Silveira Quesada, Ernesto Soca, Gilberto Vázquez Bissi y Jorge Néstor TRÓCCOLI Fernández, ahora gozan de la impunidad otorgada por el Tribunal de Roma.

El único represor uruguayo condenado y a perpetua es el ex canciller de la dictadura Juan Carlos Blanco. Además se condenó a algunos ex militares represores de Chile y Bolivia.

Jorge TRÓCCOLI, único imputado con presencia en el juicio fue absuelto con el resto de los violadores de DDHH.

Dardo Artigas familiar de desaparecidos y victima de la dictadura dejó un primer mensaje claro, junto a su sobrina e hija de desaparecidos Victoria Moyano Artigas: “Nosotros no vamos a aflojar, seguiremos luchando hasta que se condene a todos los represores del Plan Cóndor”.

CONSTERNADOS, RABIOSOS

El silencio que acompañó la lectura del fallo por parte de la presidenta de la Tercera Corte de Asís de Roma, Evelina Canale, siguió luego de que la Corte se retiró.

Ningún grito, muy pocas lágrimas. Una rabia contenida, una indignación feroz, una incredulidad dolida atravesaban las caras de los muchos uruguayos presentes.

Mirtha Guianze, palidísima, se esforzaba por hablar, pero las palabras casi no salían; en voz bajísima dijo a la diaria que no comprendía la sentencia y que esperaba que hubiera posibilidad de apelar: “Está absuelta la mayor parte de los uruguayos que en Uruguay fueron condenados, y son casos sobre los que teníamos muchísimas pruebas”, dijo. “No comprendo”, fue lo único que pudo decir pocos segundos después de la lectura de la sentencia. El vicepresidente Raúl Sendic, opaco, con la cara contraída, quedó en medio de la gente de la embajada de Uruguay en Roma, igualmente angustiada. No quiso dar declaraciones en los momentos sucesivos a la sentencia y se encerró con el abogado de la República Oriental del Uruguay, Fabio Maria Galiani, en una sala contigua, para acordar una declaración para la numerosa prensa, italiana y extranjera, que se hizo presente el último día del juicio. Los fiscales Giancarlo Capaldo y Tiziana Cugini salieron del Aula mudos, sin hacer declaraciones. Francesco Guzzo, abogado del ex marino prófugo en Italia Jorge Néstor TRÓCCOLI, guardaba las hojas del expediente dentro de su maletín, visiblemente satisfecho: “Todavía no he hablado con mi asistido y, claramente, estamos contentos”, dijo antes de salir.

De los 33 imputados durante el juicio del Plan Cóndor en Roma, de los cuales seis fallecieron en el curso del procedimiento, sólo ocho resultaron condenados: los chilenos Hernán Jerónimo Ramírez Ramírez y Rafael Ahumada Valderrama; los bolivianos Luis García Meza Tejada y Luis Arce Gómez; los peruanos Francisco Morales-Bermúdez Cerruti, Pedro Richter Prada y Germán Ruiz Figueroa; y el uruguayo Juan Carlos Blanco. Todos los otros, la mayor parte uruguayos, fueron absueltos. Y una vez más se precisa recordar los nombres de esas personas que la Justicia italiana declaró inocentes: los chilenos Pedro Octavio Espinoza Bravo, Daniel Aguirre Mora, Carlos Luco Astroza, Orlando Moreno Vásquez, Manuel Abraham Vásquez Chauan; el peruano Martín Martínez Garay y, finalmente, los uruguayos José Ricardo Arab Fernández, José Horacio Nino Gavazzo Pereira, Juan Carlos Larcebeau Aguirregaray, Pedro Antonio Mato Narbondo, Luis Alfredo Maurente Mata, Ricardo José Medina Blanco, Ernesto Avelino Ramas Pereira, José Sande Lima, Jorge Alberto Silveira Quesada, Ernesto Soca, Jorge Néstor Tróccoli Fernández, Gilberto Vázquez Bissio y Ricardo Eliseo Chávez Domínguez.

Aurora Meloni, esposa de Daniel Banfi, asesinado en Buenos Aires en 1974, agregaba a su emoción por la condena de Juan Carlos Blanco, condenado por la muerte de su esposo, el dolor y la incredulidad por las muchas absoluciones: “La condena de Blanco fue justa y era lo que esperábamos después de 42 años, no sólo por Daniel, sino porque con él perdieron la vida otras dos personas que están siempre presentes: Guillermo Jabif y Luis Latronica. Esta condena sirve mucho por mis hijas, que ahora tienen justicia, porque no tuvieron a su padre. Pero sobre la absolución de las otras personas estoy muy apenada y prefiero no hablar”.

Mientras la sala empezaba a vaciarse y los abogados intercambiaban opiniones y sacaban cuentas de condenados y absueltos, Cristina Mihura, que desde hace 40 años lucha para saber el paradero de Bernardo Arnone, su esposo, trataba de entender lo que había pasado y qué “faltas” podían explicar este resultado: “Me siento mal, me siento muy mal. Hemos luchado tanto, y ellos son culpables. Nosotros no pudimos llevar elementos suficientes para poder probar lo específico y las responsabilidades directas. Es como si la Corte hubiese reconocido la existencia del Plan Cóndor, y condenó sólo a los que tenían responsabilidades. Creo que tenemos elementos para apelar, y lo vamos a hacer. Estoy muy sorprendida por la decisión de la Corte”. Su abogado, Paolo Sodani, dijo que le parecía increíble que no se hubieran tomado en cuenta las muchísimas pruebas que había en contra de Gavazzo y Arab.

Era tan fuerte y visible el dolor y el desaliento de los uruguayos presentes -en su mayoría, familiares y amigos de las víctimas, que viajaron a Roma en algunos casos desde muy lejos- que los chilenos, que obtuvieron justicia, no lograban festejar. María Paz Venturelli -hija de Omar, desaparecido en 1973-, quien tuvo que enfrentar hace seis años la absolución de Alfonso Podlech del homicidio de su padre, logró que fuera reconocida la culpabilidad de Ramírez Ramírez, uno de los seis imputados en ese juicio por la muerte de Venturelli: “Estoy contenta porque por lo menos a uno lo condenaron. Ramírez Ramírez era el general de la provincia de Cautín. Lo que pasó hoy es que reconocieron la responsabilidad de los jefes en la cadena de mando. Los demás que estaban imputados para mi caso son unos carniceros que están vivos y libres y no los condenaron porque no hay la relación directa en la jerarquía. Para mi caso, es la primera condena. Algo es algo. Todavía falta”.

Los policías del tribunal empezaron a pedir con fuerza que la gente saliera del Aula, y el aire helado de Roma golpeó a los grupos de personas que se iban tristemente. Al pasillo abierto entre las dos aulas salió para dar su declaración el vicepresidente de Uruguay, Sendic: “El Estado uruguayo estuvo al lado de los familiares y las víctimas. Las violaciones a los derechos humanos coordinadas entre los gobiernos represivos han sido demostradas en distintos tribunales y juicios. En relación a la sentencia de hoy, es evidente que esperábamos otra cosa y que nos sentimos defraudados, pero respetamos la separación entre poderes. Esta era una posibilidad y sabíamos que podía ocurrir. Yo no juzgo al tribunal por esta sentencia; soy el vicepresidente de Uruguay y tengo responsabilidades institucionales. Nos queda la tranquilidad de haber hecho todo lo que teníamos que hacer: haber presentado pruebas y testimonios, haber apoyado a los familiares. Entiendo el dolor de los familiares, un dolor acumulado a lo largo de los años. Conozco la situación porque me tocó vivirla de cerca, por lo tanto entiendo la indignación”.

A mitad de su declaración, Sendic fue interrumpido por María Victoria Moyano, hija de María Asunción Artigas y Freddy Moyano, que cuestionó la política de derechos humanos del Estado uruguayo y soltó toda su rabia y su decepción: “Tengo todo el derecho a cuestionar al gobierno de Uruguay. Estamos acá porque en Uruguay los juicios no existen. Me declararon ciudadana ilustre por ser hija de desaparecidos y lo más perverso es que en Uruguay no puedo iniciar un juicio a los asesinos de mis padres, porque hay ley de impunidad. Es una vergüenza”.

Los abogados recuperaron sus togas, armaron sus maletas y empezaron a salir, casi todos con la mismas explicaciones ante una sentencia de este tipo: “No fue probada la responsabilidad respecto a hechos específicos, mientras que sí se condenaron las posiciones apicales, porque se reconoció la existencia del Plan Cóndor”, dijo Alessia Liistro, que llevó las causas de Stamponi (Argentina) y Gómez Rosano (Uruguay), mientras que Arturo Salerni, que representaba los casos de Recagno, Bellizzi, Río Casas, Moyano (Uruguay), Montiglio y AFDD (Chile), Stamponi, Campiglia (Argentina) y ASOFAMD (Bolivia), expresó su sorpresa por la falta de condena para TRÓCCOLI: “En su caso había muchas pruebas y, encima, además, una autorreivindicación de los hechos. Espero que la Fiscalía decida apelar; nosotros vamos a acompañar”.

El abogado Galiani, que representó a la República Oriental del Uruguay y a la parte civil Soledad Dossetti, mostró, al salir del Tribunal, toda su indignación con una sentencia que consideró injusta: “En estos nueve años hicimos de todo para contribuir en este juicio, y nuestra contribución fue decisiva. La del Estado uruguayo no fue una participación formal; hemos llevado pruebas y hechos. La sentencia es fruto de una gestión del juicio que no fue eficaz. Varias veces la presidenta de la Corte lo dijo, e invitó a la Fiscalía a retomar el hilo del juicio y a llevar pruebas. En toda mi experiencia nunca vi en Italia una absolución frente a un compendio probatorio como este. Con el vicepresidente acordamos tomar un poco más de tiempo para reflexionar y no tomar decisiones temerarias”. Interrogado por la diaria sobre la polémica que surgió durante el juicio con la ex fiscal uruguaya Guianze, Galiani dijo que no habló con ella. Relató, en cambio, que, aunque todavía no haya hablado con Dossetti, cree que apelarán en contra de TRÓCCOLI.

Cuando ya casi todos se habían ido, Moyano, su tío Dardo y otros pocos seguían en las afueras del Tribunal, entre el estacionamiento y la carretera. Ya la noche había caído en Roma, y ella clavó sus ojos negros en los de los presentes y contó su verdad y su lucha: “Me parece que la sentencia no muestra la realidad. Nadie puede decir que esto no existió. Yo nací en un centro clandestino, y decir que TRÓCCOLI no es responsable porque no fue él directamente el que apretó el gatillo es absurdo. Me voy completamente indignada de que se fortalezca ese personaje. Uruguay tiene un problema importante por la vigencia de las leyes de impunidad. Esto no termina acá, vamos a seguir adelante mientras nuestros padres no tengan justicia y nuestros hermanos no recuperen su identidad. La indignación no se convierte en derrota. Me voy más fortalecida”.

Nadia Angelucci desde Roma, Italia la diaria 18/1/17