El Gobierno Avanza Con Botas De Siete Leguas
Luis E. Sabini Fernández
http://revistafuturos.noblogs.org
Hay veces que la velocidad nos apabulla.
La capacidad de reacción, la sensibilidad frente a alguna cuestión, sobre todo grave, como la contaminación planetaria con plásticos.
El director de Medio Ambiente, Alejandro Nario, comunicó que se ha puesto en contacto con el gobierno francés por “la preocupación mundial” por la invasión de plásticos en los mares.
Desde hace por los menos 40 años se denuncia la presencia de partículas plásticas en los mares; se ubicaron las primeras en él Índico pero pronto se fue sabiendo que todos los mares, que el mar-océano planetario que es todo uno, estaba alcanzado por dicha contaminación.
La oceanógrafa estadounidense Julia Whitty hizo un informe demoledor hace ya más de diez años acerca del destrozo de los fondos marinos, como consecuencia de los avances “técnicos” que permiten una pesca de arrastre cada vez de mayor escala. A este destrozo del principal fondo biótico del planeta hay que agregarle la acumulación de lo que el director Alejandro Nario denomina micro partículas en esos mismos fondos marinos.
Porque ese fondo vivo está siendo progresivamente asfixiado por estar no sólo hollado y alterado por la pesca a gran escala sino por estar cada vez más recubierto de micro partículas plásticas que “tripuladas” por microorganismos o no van llegando desde la superficie oceánica. Como los océanos del planeta disponen, gracias a lo que cotidianamente desechan los humanos, de islas de plástico flotantes que alcanzan las dimensiones “territoriales” de países como Francia, Egipto o México (es decir de medio millón, un millón o dos millones de km2), la erosión forma ingentes mini o micro partículas plásticas que llegan poco a poco al fondo.
Entendemos que respondiendo a la gravedad de esa situación, Presidencia ahora con el director Alejandro Nario al frente verifica que "más allá de la bolsa en sí misma, está comenzando a haber [sic] evidencia de que el micro-plástico también está incidiendo en la cadena alimenticia[alimentaria, que no es muy alimenticia]y afectando los océanos.” (Declaraciones del día, 24/1/2017).
Nario emprende una rápida comunicación con Francia para atender lo que se viene denunciando desde hace casi medio siglo... Imagino que si ha habido cierta demora en el abordaje, los franceses sabrán comprender, con esa altura primermundiana que suelen lucir, que confirma nuestra estatura mental.
El jerarca señalado advirtió además que “hay una ‘preocupación a nivel global’" o al menos que cree eso.
Respetando aquella ley que dice que cuando los porteños se resfrían, estornudamos del lado de aquí, Nario encara atrevidamente una ley para que no se repartan más gratuitamente bolsas de plástico. Como ya es de público conocimiento en la capital argentina desde el 1º. de enero de 2017 no se otorgan gratuitamente bolsas de plástico “use y tire” (lo de gratuito es un decir que oculta que los comercios tienen recontra asegurado y cubierto el costo monetario de dichas bolsas; el otro costo, el verdadero, ambiental, los ha tenido por décadas sin cuidado).
¡Estábamos tan cómodos; una bolsa para poner el queso ya embolsado y otra bolsa para embolsar el queso embolsado y reembolsado, la cena fría envuelta en plástico y ya embolsada, y otra bolsita para alojar en ella unos adminículos ya puestos en primorosos envases plásticos… con lo cual al salir del súper teníamos con nosotros unas veinte o treinta bolsas, sub-bolsas y sub-sub-bolsas… y ahora nos quieren suprimir tanta comodidad. Volver a la bolsa reutilizable que usaba mi madre y mis abuelos… ¡donde vamos a parar! No vamos a poder seguir “produciendo” kilo, kilo y medio de desechos cotidianos por habitante, que se usaba para expresar nuestro grado de modernidad. Alcanzar al habitante estadounidense promedio que acumula más de dos kilos diarios de desperdicios…
Después de advertir, con alguna demora, el atroz resultado de haber emporcado el planeta entero con bolsas de plástico (entre otras múltiples contaminaciones, tan graves, como la que ahora preocupa al gobierno), el gobierno anuncia también “una ley para combatir el problema con la gestión de residuos”.
Los residuos, los desechos de las sociedades presentes, no se combaten ni con gestión ni con leyes (sobre todo si se suman a otras gestiones y leyes en las que nunca se propuso ampliar desechos, incrementarlos, etcétera).
Los residuos no se pueden administrar… bien. Se pueden en todo caso, administrar mal o peor.
Los residuos de las sociedades modernas matan. Literalmente. Y cuando no matan de inmediato (mediante contaminación aérea, por ejemplo) crean formas de vida atroces. Basta ver los sumideros a cielo abierto de Yakarta, Manila o Ciudad de México, pero una pálida sombra de tales pesadillas las tenemos más cerca, en Buenos Aires o Montevideo…
Por lo tanto, de lo que se trata, ante los desechos, es de reducirlos y tendencialmente extinguirlos. Para lo cual, se necesita trabajar. Trabajo humano. Esfuerzo cotidiano. Y una política contra la gran escala, eje de la generación de residuos.
Lo cual no deja de ser un consejo molesto para una sociedad en que nos hemos acostumbrado al contenedorcito (allí “la basura” desaparece) y a la góndola.