Davide Grasso – Publicado originalmente en infoaut.org, Amude, Rojava
http://kurdishquestion.com/article/3830-rojava-has-revolution-eliminated-the-state
El movimiento de Rojava propone una visión que ni debe ser aceptada en forma acrítica ni descartada con arrogancia, sino ser útil para todos aquellos que articulan una crítica al Estado, para preguntarse qué es, en un análisis más minucioso y en última instancia, el Estado.
Cuando las manifestaciones callejeras dieron paso a la creación de grupos armados en Siria en 2011, el gobierno de Damasco intervino con una dura represión militar, mientras que Estados Unidos, Turquía, Qatar y Arabia Saudita enviaron a la oposición un flujo constante de dinero y armas, esperando que el poder de Assad entrase rápidamente en colapso. El caos sobrevino en todo el país, y Jabat-Al-Nusra (Al-Qaeda en Siria) trató de ocupar algunas ciudades en el norte, como Serekaniye, en la frontera con Turquía. Entonces, se formaron las unidades de protección del pueblo (YPG) entre la mayoría de la población kurda de la zona, que después de sangrientos enfrentamientos lograron expulsar a los salafistas.
Las armas del YPG se volvieron contra los soldados sirios. Era julio de 2012. "Fue una revolución, una verdadera revolución", dice Nuvin, una joven de 24 años de Hasakah. La versión endulzada, que el gobierno sirio "entregó" Rojava pacíficamente a los kurdos para que cuidasen esa parte del país de los islamistas, no se corresponde con lo que dice la gente que vivió los acontecimientos: "hubo sangrientos combates, y al final el gobierno tuvo que retirarse".
¿Por qué los kurdos estaban en contra de Assad? Las décadas de discriminación y persecución política de los baasistas, así como la colonización árabe de los territorios kurdos, jugaron un papel. Incluso hoy en día, un gran número de habitantes de Rojava, aunque nacidos en Siria, no tienen pasaporte ni ciudadanía siria, por la única razón de haber nacido kurdos. Son ciudadanos de segunda categoría, al igual que los palestinos en Israel. "Está prohibido hablar en kurdo", dice Raperin, de 18 años, y en las escuelas sólo se puede aprender lengua, historia y cultura árabe
En 2003, Estados Unidos invadió Irak y en 2004 el Kurdistán iraquí se encontraba a un paso de la autonomía y en esos meses un equipo de fútbol árabe jugaba en el estadio Qamishlo, en Rojava; durante el partido los hinchas del visitante entonaron cantos en apoyo a Saddam Hussein y contra los kurdos. "Las peleas que siguieron dejaron decenas de muertos, especialmente porque la policía siria intervino exclusivamente contra los kurdos", recuerda Shiar, de Amude.
Cuando el YPG volvió sus armas contra esos mismos uniformes en el caos de 2012, recordaron bien esos eventos. Cuando el territorio se vio liberado casi totalmente de las tropas del gobierno, el Partido de la Unión Democrática (PYD) -inspirado por las ideas de Abdullah Oçalan- buscó la unión de las principales organizaciones políticas, sociales y religiosas, sean kurdas, árabes, asirias, armenias o yazidis, que llegaron a un acuerdo para establecer un comité ejecutivo en cada cantón de Rojava, que actuaría e?n lugar de gobierno territorial
La influencia del PYD aseguró que hubiese mujeres en la dirección de cada comité, de modo que ambos sexos estuvieran representados en la proporción del 50-50. Al mismo tiempo, el PYD involucró a otras organizaciones en el establecimiento del Tev-Dem (Movimiento por una Sociedad Democrática), que operaría dentro de la sociedad para apoyar a la población en la creación del autogobierno económico, político, social y militar.
Los grupos que establecieron el poder ejecutivo en 2011 crearon en 2014 el poder legislativo, en el que unas cincuenta organizaciones eligen respectivamente un hombre y una mujer como representantes. La estructura de la revolución en Rojava es a la vez disímil y análoga a las revoluciones comunistas de Europa del Este. En esos países, en términos generales, el partido funcionaba como el motor revolucionario (o motor conservador según las fases y los puntos de vista), y los gobiernos (a su vez básicamente de partido único) desempeñaban la función ejecutiva ordinaria, en una relación concebida como dialéctica entre estabilidad y cambio
En el sistema sugerido por Oçalan en sus escritos de prisión, que el PYD practicaba en Rojava, se mantiene esta dialéctica, pero la relación entre las instituciones ejecutivas / legislativas y el movimiento revolucionario es diferente, en tanto el partido se limita -intencionadamente- a una función organizativa y a una reproducción de sus objetivos políticos, dejando a un abanico de voces sociales la forma concreta de la transformación, y no renunciando a su ulterior objetivo de extinguirse dentro del propio movimiento.
Los cuadros del PYD están presentes en el Tev-Dem y en otras partes, pero su objetivo más parece ser reproducir una subjetividad social activa que equivale a "confiar" el deber revolucionario a las bases sociales autosuficientes, en vez de simplemente ocupar los lugares clave como organización "separada". Por tanto es difícil encontrar "representantes oficiales del PYD" en las instituciones de Rojava, aunque a menudo sucede que algunas personas puedan aparecer señaladas (de forma algo misteriosa) como los "cuadros" de la revolución
Esta forma de actuar parece dictada por una conciencia tranquila pero decidida de la lección histórica que ofrecen los fracasos políticos del pasado socialista. "Su trabajo es organizar algo, para que ese algo camine con sus propias piernas", explica un camarada europeo en Qamishlo. "Van al área de Jarablus, donde todavía domina el Estado islámico, y ayudan a agrupar a todas las fuerzas sociales disidentes en una unión 'subterránea'", que constituirá el núcleo de futuras instituciones cuando cambien las relaciones militares en el área
Es lo que hacen los partidos kurdos similares al PYD -el PKK y el PJAK- en Turquía e Irán, donde el DTK (Congreso de la Sociedad Democrática) y la KODAR (Sociedad Libre y Democrática de Rojhelat-Kurdistán Iraní) son movimientos análogos al Tev-Dem. Son ámbitos donde la experiencia organizativa, política y productiva puede florecer junto con todos los componentes sociales que esperan operar de manera autónoma en diferentes estados.
Como sea, las instituciones de ?Rojava ¿son un estado o prefiguran serlo?
En Amude, la capital administrativa provisional del cantón de Cizire, el tribunal de la ciudad no parece muy diferente de cualquier otro tribunal: en la sala de al lado, el fiscal general (que responde a un comité ejecutivo) está cuestionando a un hombre que tiene una abogada femenina. Y hay una prisión cruzando la calle ("una prisión de cinco estrellas, te aseguro, donde servimos excelentes comidas", dice uno de los jueces que está señalando el edificio). Los jueces no usan togas, y tienen una apariencia amable y sensata, pero las apariencias no valen nada cuando se trata de leyes y castigos. Sharine, el juez de mayor antigüedad en la función, explica que el consejo de jueces es elegido por un consejo popular de 180 representantes de la ciudad. Cuando é?l encuentra que no es posible llegar a un veredicto en una primera sesión, el consejo de ciudadanos y los municipios de la zona nombran un jurado de quince miembros. Si el caso es particularmente grave el veredicto de culpabilidad debe ser aprobado por cien miembros elegidos entre la población, entonces el juez define la pena.
El cuerpo jurídico, explica Sharine, sigue siendo en parte el tradicional, el que en las sociedades musulmanas nunca dejó existir ejerciendo autoridad a través de notables, eruditos de la ley coránica y jeques (prominentes personajes locales), y en parte el que emerge del trabajo reciente del comité legislativo de Rojava, y en parte también lo establecido por el Estado sirio a lo largo de los años: necesariamente, en un asunto jurídico la revolución procede a través de decretos y reformas, y modifica la herencia jurídica de la región a través de intervenciones específicas. Pero los jueces de Rojava quieren dejar claro dos cosas: en primer lugar, en el nuevo sistema se respeta la tradición (sobre todo por razones de consenso popular), pero también se la cuestiona. Por ejemplo, se prohíbe tanto la poligamia como el matrimonio infantil, y si el homicidio por honor antes de la revolución se consideraba una especie de legítima defensa, ahora el adulterio, para ambos sexos, es castigado con seis meses de prisión (debe tenerse en cuenta que se ha reemplazado la pena de muerte)
El homicidio de honor se castiga con un mínimo de cinco años de cárcel, y una mujer que mata a su agresor no es considerada culpable. Por otra parte, para cada caso judicial que afecte a una mujer, todas las mujeres que viven en la misma comuna de la zona escriben al juez una carta expresando un punto de vista sobre el caso desde una perspectiva femenina.
Y en segundo lugar -y es un punto que todos destacan tanto aquí como en Bakur (Kurdistán turco)- la diferencia fundamental con los sistemas judiciales occidentales es que sólo un tercio de las disputas sociales llegan a un tribunal. Todas las demás son resueltas por los municipios -en asambleas- mediante acuerdos entre las partes y castigos leves.
Es un sistema auxiliar por el cual los tribunales no trabajan todo el tiempo ocupándose de todos los casos existentes, como en la forma europea según la idea (que además no se cumple) de que todo lo que pase tiene que estar catalogado según un código o una norma genérica neutral. El deseo de la sociedad revolucionaria, al menos en Rojava, es que no haya necesidad de recurrir ni a un juez ni a un jurado popular, ni reunir a cientos de personas para evaluar si una persona es culpable, y preguntar al juez por cuánto tiempo la persona tendrá que permanecer en prisión. En las comunas, como explican en los juicios, la gente se conoce de cerca en forma confiable, conocen las personalidades y los antecedentes y -como lo asegura la joven jueza Kaukeb- encuentran una solución en la gran mayoría de los casos.
Lo que parece fundamental para entender esto en retrospectiva, es que una mirada a las instituciones que se asemejan al modelo liberal de Tocqueville, o al socialista, ve sólo una parte mínima de la vida política e institucional de Rojava: las comunas, que sólo las mencionamos al final, ocupan en realidad la parte superior del sistema: promueven consejos y soluciones que, para la ciudad y las juntas cantonales, tienen un valor que es muy superior al de una simple sugerencia. Ghalia, de la Casa del Pueblo de Amude, explica que un solo miembro comunitario puede lograr el despido de cualquier funcionario, incluso de rango superior. Además de resolver disputas con "comités de solución" elegidos en las Casas Populares, las comunas realizan actividades económicas en forma cooperativa, seleccionan voluntarios para las áreas de defensa (el HPC, "fuerzas de defensa social"), proponen leyes para el cantón en el consejo legislativo. ¿Esta es una manera de acabar con el estado? le preguntamos a Ghalia:?
? "Las comunas están pensadascomo un escudo contra los poderes superiores: los limitan, y ejercen a su vez un poder desde abajo, que es predominante en comparación con el que viene de arriba. Esa es la diferencia con el sistema estatal”.
El movimiento kurdo desafía al Estado a nivel conceptual antes que histórico: la noción de Estado aparece aquí en relación con una forma de organizar las instituciones, más que como la propia existencia de las instituciones. Es sobre todo una manera de pensar la función. Las comunas y las Casas Populares, por ejemplo, también tienen una importante función burocrática: una chica llega allí a solicitar permiso para salir de Rojava (porque se necesita permiso...), que tendrá que? ser refrendado por la junta de ciudadanos y la junta del cantón. Y otro muchacho pide la exención del servicio militar -introducido recientemente por el sistema legislativo- a causa de sus estudios, y tendrá que seguir un procedimiento similar.
¿No recuerda esta función burocrática una vez más el funcionamiento de un Estado? Un camarada presente en la Casa del Pueblo ofrece una respuesta de otro tipo: "Aquí la gente tiene problemas prácticos para resolver y pensar, la vida en la pobreza y la guerra, y no dan importancia a buscarle la quinta pata al gato: Quieren resolver los problemas sociales y cotidianos". Ghalia, detrás del velo de flores que cubre su cabeza, y con su mirada de una vieja y comprensiva madre, añade tranquilamente: "Nuestra mentalidad es diferente de la mentalidad del Estado y eso es lo importante. Nadie quiere dominar el uno al otro. El estado es sobre todo una lógica, y aquí esa lógica no existe"
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