Lo primero que quiero hacer es un llamado general al abandono espontáneo del trabajo el 8 de marzo, todos.
Con TODOS quiero decir también varones, no una medida limitada a. las mujeres, algo que podría servir en otras condiciones, ya no.
Con ESPONTÁNEO, que si pasa por asambleas sindicales, directivas, secretariados, y hasta el Club de Tobi de la calle Jackson, y se pliegan, mejor que mejor, pero no esperar a que se decidan. Hay algunos sindicatos que han comenzado a profundizar la medida de paro parcial. También podemos recordar la Huelga General, que comenzó espontáneamente varias horas antes de haber sido "decretada".
Por ABANDONO GENERAL no quiero decir una salvajada que atente contra la "esencialidad" (invisible a los ojos) de algunas funciones sociales; quiero decir que confiemos, por un día, en el buen criterio de los trabajadores en cada lugar de trabajo para que nos muestren que pueden hacerlo.
Y con LLAMAMIENTO, por último, no tengo la pretensión de guiar a nadie, y por supuesto que no creo que de él salga un "éxito" que arrastre a las masas, tan sólo estoy proponiendo un "ensayo" que sin duda no será ensayo general y probablemente no sea nada, de lo que un día pueda ser. Así empezaron algunas cosas alguna vez.
Eso.
Y como modesta contribución a esta reacción social y cultural ante los asesinatos de mujeres, que es esa reacción la que estamos viviendo, quiero hacer algo de lo que sé hacer: discutir ideas. Al menos pienso yo que lo sé hacer.
?Voy a tomar una víctima propicia, una ?nota de Gabriel Pereira en El Observador, 22 de este mes, "Las cosas que al feminismo no le gusta escuchar",
http://www.elobservador.com.uy/las-cosas-que-al-feminismo-no-
"Las mujeres son un grupo de presión muy fuerte en la sociedad y eso explica en parte esta presencia en los medios de los feminicidios".
Dice.
Gabriel repite argumentos planteados por muchos en este tema, los repite en forma inteligente, y agrega otros más originales. También objeta algunas incoherencias en sus adversarios. Por todas esas cosas lo elegimos para contestarle. Pero vamos primero a lo que hay de común en quienes objetan la penalización especifica del delito de femi-loquesea.
A) Todos somos iguales ante la ley y no es justo considerar peor el asesinato de una mujer que el de un varón. B) Ese delito ya existe en nuestra legislación. C) Mueren más mujeres por muchas otras causas que por asesinato a manos de varones. D) El aumento de las penas no servirá de nada.
A eso último Gabriel agrega que es una incoherencia de parte del pensamiento progresista que siempre se opone al criterio de aumentar las penas, proponerlo acá.
¿Qué puedo decirte, Gabriel? Que estoy en un todo de acuerdo contigo. HASTA AHÍ.
Voy a empezar por otro lado. Supondré que alguien que discrepa con Gabriel y se enojó mucho con él por lo que dice, lo espere en la calle y lo mate de cuatro balazos.
El asesinato de periodistas es una verdadera plaga en otras partes del mundo, pero no en nuestro país. Pero aún así estoy seguro que el asesinato de Gabriel despertaría las denuncias de los periodistas uruguayos, llenaría los espacios de la televisión, se hablaría de "crimen de odio". ¿Qué tal si alguien dijese que es debido a la fuerza corporativa que ejercen los periodistas sobre los medios, y por eso el tema cobra esa atención desmedida? Porque la proporción de periodistas que mueren por asesinato es mínima frente a los que mueren por enfermedades cardíacas o cáncer o accidentes de tránsito...Tampoco el incremento de la penas aporta mucho, incluso en casos como Colombia o Turquía. Siguen habiendo allí asesinatos de periodistas.
Supondré ahora que, además, el asesino descuartizó a Gabriel luego de matarlo y desparramó sus pedazos. Pero el asesinato con descuartizamiento de la víctima es muy poco frecuente, ¿vale la pena tipificar esos casos de "especialmente agravado", o "muy especialmente..."?
Mejor centrarnos en el tema en discusión.
No hablamos del asesinato de una mujer, mujer en general sino cuando es a manos de su pareja o ex. Tampoco tiene nada que ver si la solución aquí propuesta está bien o mal, primero identificar el problema.
El asesinato de mujeres por su pareja o ex-pareja es una PROLONGACIÓN (y prolongación extrema) de la opresión y el desprecio hacia la mujer, que incluye el desprecio a su vida. El asesinato es una forma más de la práctica de dominación, y es una práctica social. ¿O de qué estamos hablando?
Es así porque los MOTIVOS del asesinato vienen de las condiciones del mismo TIPO de CONDUCTA DE GÉNERO. Estamos hablando de ese tipo de asesinato que - porque conflictos y desacuerdos tenemos todos- se produce NO por esos conflictos o desacuerdos sino por la forma en que terminan, y terminan así porque la cultura de la opresión llega hasta ese punto.
Y no tiene nada que ver con las muertes en rapiñas, que trae Gabriel a colación. Como no tiene nada que ver, si hablamos de muertes por cáncer, decir que son más numerosas las muertes por enfermedades cardiovasculares. ¿Necesita el cáncer un tratamiento específico, o no?
Cuando hablamos de MUERTES EVITABLES, se trata de prestar atención a cada CAUSA diferente y hacer algo sobre eso, ¿y qué tiene que ver si las muertes por esa causa son más numerosas o menos que las que tienen otra causa, y deben evitarse de una forma diferente? Vergonzosa fue la intervención del presidente de la República cuando dijo que es más importante el tema de las muertas de mujeres por cáncer que por violencia de género.
¿Y qué significa que haya sido el presidente de la República el que saliese con eso? Si hablamos de un problema SOCIAL y CULTURAL, hablamos de una visión ideológica que NATURALIZA esa práctica social.
Claro está, no estamos diciendo que el presidente o los jueces o miembros de la Suprema Corte, o los parlamentarios o los periodistas vean el asesinato de mujeres como algo natural, o que no se den cuenta que vivimos en una sociedad patriarcal o de relaciones opresivas de género. Lo que estamos diciendo es que no sacan de ello las consecuencias necesarias, y se resisten a sacarlas, y eso es parte de la naturalización. Objetan esta posible solución porque SON PARTE DEL PROBLEMA
Pondré un ejemplo más claro aun.
El presidente de la SCJ ha explicado que en nuestro Código Penal tenemos el Articulo 36: “La pasión provocada por el adulterio faculta al Juez a exonerar de pena por los delitos de homicidio... “y aclaró que esa norma es arcaica y los jueces no la aplican. PERO NO DIJO QUE HUBIESE QUE DEROGARLO.
Durante años se han estado discutiendo y aprobando nuevas leyes penales, modificaciones al Código Penal y al de Procedimiento Penal y los juzgados que se necesitan para eso y la plata, una reforma constitucional sobre esa materia, leyes sobre equidad de género, leyes laborales y sobre la presencia de la mujer en el parlamento.
Pero de esta norma llamada expresamente de IMPUNIDAD en el Código, no se acordaron. Dice este de la SCJ que es producto de una CULTURA ya prensa. Si es así ¿deben los cambios culturales reflejarse en el derecho positivo? Porque si esos cambios no valen la pena toda esta discusión es estúpida, pero si corresponde hacerlos toda esta resistencia al cambio expresa la PERVIVENCIA de esa cultura. Y si es resistencia manifiesta en todos estos personajes, más claro aun.
?Pero hay otra manifestación Tal vez peor. ?En las cifras conocidas de este tipo de asesinatos, en gran parte de los casos el asesino luego se suicidaba. Por cierto, discutir sobre el agravamiento de las penas de los que se suicidan no conduce a nada. Pero en los últimos casos, los asesinos no se suicidaron, en algunos casos se entregaron. ¿Es esto o no un afianzamiento de la cultura de impunidad? No lo sé.
Vamos entonces al segundo aspecto, el aspecto instrumental, es decir si sirve o no sirve el aumento de las penas. Tres cosas.
1) Si se está de acuerdo con el objetivo pero no con el método, ¿por qué no proponen OTRO que consideren mejor?
2) Si es una incoherencia estar de en contra del aumento de penas en general pero proponerlo en este caso, ¿no lo es dar matraca todo el tiempo con el aumento de penas y objetarlo en este caso?
3) Por último, al grano:
Yo estoy en contra de TODOS los aumentos de pena incluyendo éste, y digo al mismo tiempo que acá, lo equivocado del aumento de pena es el mal menor, la pervivencia de la cultura de la impunidad es el mal mayor.
Pero estoy a favor de tipificar en forma especifica el asesinato de una mujer por su pareja o ex, cuando es una clara expresión de la prolongación extrema de la opresión de género, se traduzca o no en una pena mayor.
Combatir el delito no se reduce a la pena, incluye prevención, educación, disuasión, y mucho más. Pero nada eso es posible si se mantiene la cultura de la impunidad. Comencemos por ahí. Es cierto, esto de femi-esto y femi-lootro es un galimatías de mamarracho, pero hay que empezar, menos solución es la del avestruz.
Y ahora sí, termino.
Hace cien años hubo otra vez en que las mujeres salieron a la calle, un 8 de marzo, y se produjo un cambio gigantesco. Poco importa si se quería llegar al modelo de una "aldea Pitufa" o más bien salir de ella. Hubo un proyecto de transformación social radical que incluía la liberación de la mujer de la opresión de género, aunque eso, y muchas cosas más, se frustraron. Dentro de esa frustración y otras estuvo también el papel del peso conservador de la sociedad patriarcal, junto con otras cosas que terminaron matando el proyecto revolucionario. Pero de los errores se aprende, y puede que cien años no sean en vano. Si la transformación social debe incluir la transformación cultural, empecemos.
Mi "aldea modelo" incluye la cárcel y el castigo penal, lamentablemente. Incluye la rehabilitación por encima de la pena, la educación y la prevención por encima de la pena, y si todo eso no resulta fácil, por eso mismo empecemos. Mi “aldea modelo" no incluye cerrar los ojos ante la cultura de la impunidad, y buscar en los defectos ?y limitaciones ?que cualquier proyecto necesariamente tiene, la ?excusa?para no hacer nada.