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La lógica de que todo cambie para que nada cambie ...

Sobre el abogado por Uruguay en Roma

Fabio Galiani denuncia un “PLAN ESPECÍFICO” en su contra

la diaria 21/2/17

A raíz de las polémicas desatadas tras el fallo de Roma, la diaria mantuvo un encuentro con el abogado del Estado uruguayo, Fabio Galiani. Su trabajo había sido cuestionado en los últimos días por algunos representantes de organizaciones de los derechos humanos, y el abogado romano quiso responder a afirmaciones que juzga “falsas y mentirosas”. Durante la entrevista respondió a la acusación de incompetencia en el campo de los derechos humanos formulada por Raúl Olivera, de la secretaría de Derechos Humanos del PIT-CNT, diciendo que su experiencia “resulta de más de 20 años en el campo de los derechos humanos y el derecho penal internacional, al más alto nivel: la Organización de las Naciones Unidas; foros multilaterales; organizaciones internacionales y casos relacionados con los derechos humanos en Irak, Libia, Turquía, Nigeria, Egipto, Ruanda, Rumania e Italia”. Antes de la entrevista, entregó a la diaria una serie de bosquejos relativos a su actuación en el juicio, que no publicamos por motivos de espacio. En la entrevista respondió a las acusaciones y denunció lo que considera un “plan específico” en su contra

–Empecemos con un balance del juicio y de la sentencia. ¿Qué cosas funcionaron y cuáles no?

-Llegamos al juicio después de que el Tribunal de Revisión de Roma concedió a Jorge Tróccoli la libertad por falta de indicios graves de culpabilidad. En particular, el Tribunal de Revisión no atribuyó al FUSNA [Fusileros Navales] y a la Armada un papel clave en la represión. La estrategia se construyó antes que nada con el objetivo de superar esa sentencia mediante pruebas que revelaran el papel del FUSNA y la Armada en la represión y, por tanto, también la participación de otros miembros de ese cuerpo militar, y mediante una lectura crítica de la evaluación de las pruebas que se habían puesto a disposición del Tribunal de Revisión. Me detengo en TRÓCCOLI porque en los demás casos ya se tenían muchas pruebas que llevaron a condenas en Uruguay. Creo que he ofrecido a la Corte elementos en contra de TRÓCCOLI más que suficientes para llegar a una condena.

Pasando a lo que creo que no funcionó: primero debo decir que aprecio el compromiso de tutelar los derechos humanos por parte de las ONG, con las que siempre he cooperado de buena gana; PERO CUANDO EL ACTIVISTA QUIERE SER ABOGADO, ES PROBABLE QUE TENGA EL EFECTO CONTRARIO AL DESEADO.

En nuestro caso, hemos visto a un miembro de una asociación [se refiere a 24 de Marzo Roma], JORGE ITHURBURU, que tenía poderes especiales de muchos familiares querellantes, que decidió superponer, si no sustituir, el papel de la Fiscalía. La insuficiencia total del calendario de los testigos de la Fiscalía, carente de toda lógica, coherencia o mínimo de estrategia, ha tenido efectos negativos. Esto puede haber influido negativamente en el juicio, aunque, ciertamente, no justifica las absoluciones, en especial la de TRÓCCOLI.

–Mirtha Guianze ha usado duras palabras para referirse a usted. ¿Qué responde?

-Quiero aclarar que he aceptado esta entrevista no para proteger mi dignidad profesional de los ataques sistemáticos sobre la base de mentiras: serán las autoridades competentes, italianas y uruguayas, las que deberán considerar si el comportamiento de estas dos o tres personas representa la expresión de un legítimo derecho a criticar, o una difamación agravada. Pero creo que la opinión pública, y los familiares en particular, tienen el derecho de conocer la verdad

A acusaciones generales contrapongo hechos específicos y precisos. He tenido numerosos encuentros con Guianze, en Roma y en Montevideo, además de una significativa correspondencia. No puedo citar todos los episodios, pero a modo de ejemplo relato que el día 27 de agosto de 2015 me reuní en Montevideo con Guianze durante casi tres horas, en el transcurso de las cuales discutimos la lista de testigos reducida que yo tenía que presentar ante la Corte. Cada testimonio fue tema de análisis, y esto da como resultado el documento en el que se observan comentarios escritos de la propia mano de Guianze, que en esa ocasión no mostró ninguna duda o perplejidad

El 4 de junio de 2016, a raíz de los continuos ataques de Guianze a mi trabajo en el grupo de WhatsApp, se organizó una videoconferencia Roma-Montevideo para discutir sus dudas y, eventualmente, las de otras personas, para anticipar los problemas que se quería abordar. Guianze planteó diez preguntas, ARGUMENTANDO SOBRE TODO QUE YO NO TENÍA QUE CONVOCAR A LOS MILITARES

Durante esa larga reunión ofrecí explicaciones y, para poner fin a las quejas de Guianze, renuncié a citar a los militares. La Corte de Roma expresó su perplejidad acerca de esa renuncia. Al final de la reunión se preguntó a los participantes si había otras cuestiones para esclarecer. Nadie planteó más preguntas. Ni siquiera Guianze.

Respecto de que me negué a interrogar a Guianze cuando ella declaró ante el tribunal, el 20 y el 30 de octubre, quiero destacar que quería guardar a Mirtha para el final, como emergencia, para colmar posibles carencias probatorias del juicio. Digamos que no fue posible. Por eso diseñé una estratagema: le escribí a la Corte reservándome la posibilidad de citar de nuevo a Mirtha en el futuro. E hice que mi colega de estudio sustituyera a otro abogado de la parte civil e hiciera a Guianze las preguntas que yo le había indicado, sin que yo perdiera la posibilidad de citarla nuevamente en el futuro. Expliqué esa circunstancia a Guianze infinitas veces, pero ella sigue insistiendo en ese punto. Es evidente que sus quejas son pretextos para atacarme

– ¿Qué pasó con la Fiscalía de Roma? ¿Por qué allí también se generaron polémicas?

-Yo propuse a la Fiscalía que procediese de la manera siguiente: prueba del Plan Cóndor; prueba sobre las dictaduras de cada uno de los países y estructuras correspondientes; interrelación entre organismos internos y organismos externos; pruebas de cada uno de los delitos; pruebas sobre cada uno de los imputados. Había propuesto a la Fiscalía un calendario de testigos coherente con el esquema antes expuesto. El fiscal afirmó que no compartía mi esquema, no aceptó mi propuesta de calendario de testigos, pero tampoco propuso uno alternativo

No obstante, ofrecí a la Fiscalía esquemas relativos a los testigos que tenía que examinar. Los testigos propuestos por la Fiscalía fueron indicados por Ithurburu, y todos pagamos las consecuencias de eso. La Corte, considerando a los testigos de la Fiscalía no útiles a la formación de la prueba, ordenó a todas las partes reducir sus testigos a la mitad. Perdí alrededor de 75 testigos, y antes de empezar con mis testigos, ya había perdido la mitad de mis pruebas.

–Entonces, ¿por qué se ha generado, en su opinión, esa disputa?

-Yo, por ahora, sólo puedo decir que cuando muchas personas relatan las mismas mentiras, ESTAS SON EL RESULTADO DE UN PLAN ESPECÍFICO.

Por un lado, está Ithurburu, que trató de echarme del juicio durante años, contactándose con varias personas para lanzar ataques contra mí o proponiendo reemplazarme por uno de sus abogados; una propuesta que ha hecho llegar nuevamente a Guianze después del fallo. Por otro, está Guianze, que hasta le escribió al presidente hablando en mi contra [se refiere a un informe entregado por Guianze a Tabaré Vázquez]

Ahora hay también una propuesta explícita de Guianze y Olivera para que se me reemplace con uno de los abogados elegidos por Ithurburu porque, en opinión de ellos, son todos más experimentados, talentosos y siguen el caso desde hace mucho más tiempo.

Yo no dudo de la profesionalidad de mis colegas, pero ¿cómo se puede argumentar que todas las absoluciones son culpa de Galiani? Guianze dice que yo he guardado las pruebas para mí. No es verdad. Lo que es cierto es que, tan pronto como recibí los documentos, los deposité y entregué las listas a los colegas. Yo deposité toda la documentación en 2013; los índices de los documentos fueron entregados a las asociaciones y a los miembros de las familias en la reunión en Montevideo en agosto de 2015, a la que también asistió Guianze.

Se me ataca con argumentos falsos y ridículos: hay una línea entre Roma y Montevideo. Se reclama que no he tenido una estrategia o que ellos no la entendieron. Eso quiere decir que comprendieron la estrategia de la Fiscalía y de los otros 20 abogados. ¿Pueden ilustrarla?

Se me acusa de no haber coordinado con los otros abogados, lo que tampoco es cierto. En realidad, soy acusado de no haberme subordinado a los dictados de Ithurburu; tiene los poderes especiales de las familias y, por lo tanto, dicta la línea; de lo contrario, puede revocar a un abogado en cualquier momento. No obstante, muchos abogados, en un momento dado, cuando vieron que el proceso se estaba muriendo, reaccionaron, e hicieron bien. Si entramos en el mérito, mi trabajo es inatacable. Está todo escrito y grabado, es un hecho objetivo.

He encontrado nuevas pruebas y más responsables, después de 40 años de los hechos, viviendo en Roma y experimentando el aislamiento impuesto por Ithurburu y sus ataques, mientras que en Montevideo tuve el aislamiento de Guianze y algún otro mito de la lucha por la verdad y la justicia:

Pocas personas en los últimos diez años me han dado tantos problemas y tan poco apoyo.

Dije de inmediato que, para superar el fallo del Tribunal de Revisión, no se podía afirmar que en la Armada uruguaya y en el FUSNA había sólo dos torturadores. Guianze sigue diciendo que TRÓCCOLI era libre de decidir el destino de los rehenes. Pero no entiendo por qué en el proceso seguido en Uruguay a [Gregorio] Álvarez Armellino, [Juan Carlos] Larcebeau y Tróccoli NO ESTABAN LOS QUE ACTUABAN EN LAS POSICIONES INTERMEDIAS.

Guianze nunca explicó su estrategia; yo sí. No dijo por qué no estaban acusados otros militares, cuyas responsabilidades surgían

 ¿Por qué no se mostraron fotos a los testigos de los secuestros? ¿Por qué no se investiga a TRÓCCOLI por los acontecimientos de 1976, cuando estaba en la OCOA [Organismo de Coordinación de Operaciones Antisubversivas] y se fue a Argentina?

No puedo explicarme cómo es que Guianze no se abstuvo de la investigación, considerando que el comandante de TRÓCCOLI, él también en la OCOA en 1976, era un pariente de Guianze, que participaba en los interrogatorios con Tróccoli y había designado a este último para la coordinación con el N2 y el SID [Servicio de Información de Defensa]

Por otra parte, atacarme a mí es como decir que las absoluciones son correctas.

Dado que el trabajo realizado en diez años es realmente significativo, invito A GUIANZE, [ÓSCAR] DESTOUET Y OLIVERA a un debate público, en la radio, en la televisión, en cualquier lugar, para explicar todos los detalles, con la serenidad de alguien que tiene una conciencia clara de lo que hizo.

PERO ELLOS TIENEN QUE EXPLICAR ESTA MANERA INUSUAL QUE TIENEN DE LUCHAR POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA MEDIANTE LA ELIMINACIÓN DE AQUELLOS QUE HICIERON UN BUEN TRABAJO que, a lo mejor, ni siquiera entienden.

Se debe enfatizar que sin mí no habría habido constitución de la parte civil de Uruguay; un desafío que inventé, cuya aplicación puede representar un modelo para los procesos de participación del Estado. Polemizar sobre el abogado que asiste al Estado podría inducir a los gobiernos a desistir de iniciativas análogas en el futuro.

– ¿Cómo son las relaciones con los familiares?

-Quiero dejar claro que sufro ataques públicos de tres personas, pero me llega estima y agradecimiento de muchos miembros de las familias y de los testigos. Ellos son la energía que me permitió resistir la amargura y la injusticia infligida por acusaciones falsas e injustas. Me acabo de enterar de que un grupo de miembros de las familias y de testigos envió al presidente una carta de agradecimiento por el trabajo que he hecho, a pesar de que alguien ha intentado persistentemente lograr que se detengan.

Estoy contento, porque creo que los miembros de las familias tendrán que recuperar la posesión de su lucha, por demasiado tiempo delegada a algunos representantes que trajeron palabras y polémicas, pero pocos hechos. Muchas personas me han ayudado en los últimos años, y permanecerán siempre en mi corazón.

Nadia Angelucci desde Roma, Italia

 

Actor clave del juicio en Roma dice que Uruguay

tardó en trabajar en conjunto con la Fiscalía

Nadia Angelucci desde Roma, Italia /la diaria 24/2/17

“Estoy orgulloso de lo que logramos hacer con ese juicio, estoy orgulloso de haber ofrecido a las familias querellantes abogados que trabajaron en forma gratuita y estoy orgulloso de cómo se armó el listado de los testigos”, dijo a la diaria Jorge Ithurburu, integrante de la Asociación 24 de Marzo, que en los últimos días estuvo en el centro de polémicas y cuestionamientos. Quisimos tratar de entender en profundidad las críticas que se hicieron a su rol en el juicio por el Plan Cóndor en Roma y su relación con la Fiscalía italiana y los familiares querellantes.

–¿Cómo empieza su compromiso con los derechos humanos?

-Soy argentino y llegué a Italia en 1980, durante la dictadura en mi país. Empecé a militar en la Liga Internacional por el Derecho y la Liberación de los Pueblos, organismo fundado por Lelio Basso que tradicionalmente se había ocupado de la solidaridad hacia los latinoamericanos. En 1987 empezamos a tratar el tema de los juicios a los militares responsables de violaciones a los derechos humanos en casos de desaparecidos italianos durante las dictaduras de los 70 y 80, cuando se aprobó en Argentina la Ley de Obediencia Debida. En ese entonces empezaron a trabajar con nosotros, gratuitamente, los abogados Marcello Gentili [parte civil para la chilena María Paz Venturelli en el juicio por el Plan Cóndor] y Gaetano Pecorella, quien luego fue sustituido por Giancarlo Maniga [que en el juicio representó siempre a Aurora Meloni]

Comenzó un período muy largo en el que intentamos abrir juicios para los desaparecidos de origen italiano; fue muy complicado, hasta que en 1998 asumió el caso un fiscal de Roma, Francesco Caporale, y se empezó a prosperar. En 1998 fue detenido en Londres [Augusto] Pinochet y se instaló un clima favorable de colaboración entre fiscalías de varios países

En ese entonces vivía en Milán y era un empleado municipal, luego me dieron un traslado a Roma para trabajar en la Comisión de Derechos Humanos de la Presidencia. En 1999, junto a Maniga y Gentili, decidimos actuar con dos denuncias: una por la ESMA [Escuela Superior de Mecánica de la Armada de Argentina], por tres italianos, contra cinco militares, y otra, que llevó solo Maniga, por el Plan Cóndor. Ayudé a Maniga a redactar la denuncia, concertamos una audiencia con el fiscal Giancarlo Capaldo para presentarla y logramos que vinieran los familiares. En el 2000 conseguimos las condenas de siete militares argentinos.

–Ese es el inicio del juicio por el Plan Cóndor, cuando presentaron una denuncia seis mujeres: Claudia Allegrini, Luz Ibarburu, María Bellizzi, Cristina Mihura, Aurora Meloni y Martha Gatti.

-Exactamente. Yo en ese momento era el intérprete de los familiares que no hablaban italiano. Ese fue un período muy corto porque Maniga fue sustituido por Paolo Sodani y, dado que yo colaboraba con Maniga, seguí solo el juicio por la ESMA. Mientras tanto, en 1998 también se había abierto en Roma un juicio contra Pinochet por los delitos de víctimas italianas en Chile. Se había presentado un chileno de Bologna, pero el juicio no prosperó porque ese chileno había obtenido la ciudadanía italiana, estaba vivo y denunciaba por delitos de tortura que en Italia no están codificados. Entonces Capaldo se encontraba con un juicio oficialmente abierto, y autorizado por el ministro, pero sin víctimas. Empezó a investigar, viajó a Argentina y logramos concertar un encuentro con familias chilenas en el consulado de Buenos Aires, y así entraron los casos chilenos

A esa altura, el juicio por el Plan Cóndor lo seguía Cristina Mihura, y yo seguía el juicio a Pinochet, que en ese momento eran dos juicios separados. Son unificados por Capaldo en 2007 cuando él pide la orden de custodia cautelar en contra de 140 personas. Yo seguía, como siempre, la parte chilena y la de los argentinos. Entre 2007 y 2013 el trabajo fue sobre todo de comunicaciones judiciales entre los países y se tardó mucho por problemas burocráticos. La investigación estaba cerrada. En cambio, siguió el juicio por la ESMA que terminó en 2009 con la confirmación de las condenas en Casación.

–En 2013 empiezan las audiencias preliminares, y es ahí que se nombran los abogados. ¿Cómo fue eso? ¿Por qué usted recibió el poder de algunos familiares?

-En primer lugar, era necesario definir las partes y muchos no tenían abogado. Algunos acordaron con Maniga, a quien ya conocían, y otros me dieron el poder a mí porque yo era la garantía de que ellos no tenían contrato con los abogados; yo era la garantía de la relación de patrocinio gratuito entre los abogados y las familias. Los únicos costos que cubrimos para esos abogados fueron los de traslado y hoteles para quienes viajaban de otras partes de Italia. Mientras tanto, en 2009, había nacido la Asociación 24 de Marzo y para cubrir esos gastos presentamos un proyecto a la Iglesia Valdense, que nos otorgó 25.000 euros, que fueron utilizados para gastos de transporte y estadía de 15 abogados.

Los pasajes se sacaban en una agencia misionera, BBC Services, y se entregaban a los abogados, a los que vivían fuera de Roma, que son Maniga, Gentili, Nicola Brigida y Andrea Speranzoni. Utilizamos tres hoteles en Roma: la Casa Valdense, el hotel Napoleón y el hotel Lancelot, que además, hospedó gratuitamente a algunos familiares. Yo no toqué dinero: pedí una financiación a la Banca Ética, sobre la base del proyecto Valdense, y trabajé con ese dinero que, al final, fue cubierto con la donación valdense. El otro mecanismo que utilizamos fue el de poner varios abogados para los mismos casos, nombrando abogados romanos que no tenían ningún costo de traslado y estadía, para evitar gastos excesivos. Si un abogado no podía seguir una audiencia debido a problemas de trabajo, siempre había otro que estaba en la sala preguntando a los testigos y siguiendo el desarrollo del caso.

Estoy muy satisfecho con la colaboración que nació entre los abogados, también entre abogados de diferentes estudios legales. Traté de involucrar en el juicio no sólo a viejos abogados con los que ya colaboraba desde hace tiempo, sino también abogadas que estaban interesadas en derechos humanos y jóvenes, para que crezca una nueva generación de abogados comprometidos; para Marta Lucisano, Martina Felicori y Andrea Ramadori fue la primera vez en una corte de Asís. Estoy muy orgulloso de esa pluralidad.

– ¿Cómo se decidió el listado de los testigos?

-Yo no firmo nada porque no soy abogado. Tengo una licenciatura en Ciencias Políticas y una maestría en Derechos Humanos

 Con los familiares había un acuerdo: las familias no iban a pagar abogado, no iban a pagar el viaje a Roma y tampoco lo iban a hacer para sus testigos

Entonces fue un proceso muy complejo, en el que participaron diferentes actores. Las familias y sus asesores fueron en primera instancia los que sugirieron testigos. Así se armó el primer listado para cada caso, que luego los abogados compartieron con la Fiscalía, que a la vez tenía su listado

 Se eligió un mecanismo de colaboración y se realizaron, a fines de 2014 y comienzo de 2015, reuniones formales e informales con ese objetivo. La Fiscalía pidió la lista a los abogados querellantes antes del 20 de enero de 2015, para poder tener el tiempo de trabajar y para que todos pudieran presentar su listado antes de la fecha límite, que era el 4 de febrero

El Frente Amplio no compartió su listado con la Fiscalía, y Uruguay lo hizo a último momento, en la mañana del 4 de febrero

 La Fiscalía aceptó entre 80% y 90% de los testigos propuestos por los abogados querellantes, pagando de esa manera los pasajes y la estadía de los testigos. Además, la Fiscalía renunció a unos testigos en favor de la Presidencia de Italia, que se hizo cargo de los gastos. Otro tema que se presentó fue lo de la ubicación de algunos testigos, ya que habían transcurrido muchísimos años de los hechos y de las denuncias. Para superar ese problema, la Fiscalía inició relaciones con el Ministerio del Interior de Chile, con la Secretaría de Derechos Humanos de Argentina y con otras instituciones de derechos humanos, públicas y privadas, de las naciones involucradas, con el objetivo de ubicar testigos, conseguir material, documentos y pruebas.

Colaboré en esa tarea por mi conocimiento del idioma. Eso ayudó a establecer relaciones con los gobiernos. Con Uruguay no se logró tener una relación directa entre Fiscalía e instituciones, porque a todos los pedidos se contestaba: “Hablen con el abogado de Uruguay

Cuando se armó la lista de testigos de Uruguay, Capaldo, por una relación de conocimiento que tenía con Mirtha Guianze, le pidió ayuda a ella para integrar informaciones. En todo caso, los otros países lograron trabajar directamente con la Fiscalía, pero Uruguay, por lo menos hasta octubre de 2016, cuando vino [el secretario de la Presidencia], Miguel Ángel Toma, a reunirse con Capaldo y Tiziana Cugini, no tomó parte de ese trabajo colectivo. De hecho, no sé qué pasó, PERO URUGUAY QUEDÓ AISLADO Y SE GENERÓ CIERTO MALESTAR

– ¿Cuál fue su rol en ese juicio?

-Además de todo lo que ya conté, lo que hice fue realizar llamadas para ubicar testigos y mantener vivos los contactos con las familias; también me ocupé de los testigos, de asegurarme de que llegaran, de que se encontraran en el hotel y de que tuvieran una reunión con sus abogados la noche anterior a la declaración. Hice todo esto porque tenía un compromiso moral con esas personas, que habían sido contactadas por mi intermedio. Además, tenía que asegurarme de que el testimonio iba a salir bien. Eso me costó 34 días de vacaciones, y, en cierto punto, cuando terminó la parte del juicio de la que me había ocupado, no fui más al Aula. Mi perspectiva es la de la sociedad civil, mis interlocutores son los familiares de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos.

Nota de Redacción

 Cada vez más oscuro el rompecabezas de Los Archivos y el rol verdadero y total de TRÓCCOLI; por la lectura de estas 2 notas en la diaria; entendemos que ambas partes : el boga FAVIO GALIANI y por la otra parte JORGE ITHURBURU, GUIANZE, DESTOUET,  OLIVERA y unos cuantos mas, toman partido en forma subjetiva en muchas ocasiones

Hay varias sorpresas, que no son tantas ya que desde el inicio de lo del Juicio al Cóndor en Roma opinamos desde estas páginas, que era parte  de un gatopardismo haciendo que  tratarían  "cambiar todo para que nada cambie"

Pero en verdad este Ithurburu es un flor de personaje…argentino no es abogado aunque en diarios argentinos con el fallo salió por todos lados que era ABOGADO se contagió de Raulito Sendic ¿?? Trabaja desde hace años como activista de DDHH o sea es intermediario..???

 No te fue tan mal muchacho desde el exilio en Italia en el 80 y un empleo municipal no ¿?? A ser el que baja línea con el listado de testigos y demás, suena rarito no ¿?

 Por el lado de Galiani también, resulta que ahora habla cuando esta el pescado vendido…. Mmm, bien no cierran las cosas  tarde se acordó de denunciar sus criticas; de cualquier forma que bueno sería que le aceptaran su desafío  de confrontar con Guianze Olivera y demás

Como que no le aceptaron los testigos Porque ¿??

Ninguna de las posiciones son claras debemos y exigimos  saber toda la verdad de algo que cada vez está más claro que no está claro; y como lo decimos antes y ahora reafirmamos  es que debemos entender que el Frente Amplio, y otros sectores PVP, GAU y otros grupos menores, siguen manipulando información y solo distribuyen “el humo” que les conviene por que en Uruguay no se hace NADA en serio… sino porque no se conoce lo del Galiani que depositó desde el  2013 ¿?? más de 200 000 fojas

Porque esta ofensiva de elegir a Galiani como culpable de TODO, y que hay si se nos ocurre especular, que de ultima todo esto es para seguir tapando a TRÓCOLI y su rol desde el 76 en la OCOA, ya que si esto se conoce, hay más de unos cuantos afectados que han sido personajes  de lucha por verdad y justicia  que pueden ser alcanzados por la onda expansiva

 Algo huele mal hace rato en el Paraíso de la Impunidad: Uruguay

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