Envíopostaporteñ@ 1748

A propósito de Venezuela y la crítica marxista

Rolando Astarita ( blog )

En la nota anterior (publicada en n° anterior de posta), dedicada a la situación en Venezuela, sostuve la necesidad de que los trabajadores rompan políticamente con el chavismo y la oposición burguesa. Planteé asimismo que el movimiento de masas ha sido llevado a la desmoralización y la frustración, y que de esta situación no se sale con la mera agitación de consignas. Esto es, no hay manera de superar la adhesión de los trabajadores y amplios sectores populares a las fuerzas burguesas hegemónicas con llamados a la movilización, sea por consignas económicas o políticas inmediatas (del tipo de Asamblea Constituyente, por caso). Por eso dije que la tarea de la hora es la crítica.

Pues bien, esta posición ha sido criticada fuertemente por un lector del blog. En un “comentario” mi crítico sostiene que no dejo espacio para “la praxis de la vanguardia obrera”; que por lo tanto abogo por un “esteticismo contemplativo”, ajeno al marxismo, el leninismo y la revolución; y que incurro en un pesimismo del tipo de Adorno. Dado que esta postura es compartida por mucha gente de la izquierda, vale dedicar unas líneas al asunto.

La cuestión central es que, dada la naturaleza del programa marxista, la lucha contra las ideologías burguesas y pequeño-burguesas ocupa un puesto de primer orden en la actividad “práctica” de los marxistas. La vieja idea de Marx de que “el arma de la crítica debe preceder a la crítica de las armas” tiene que ver con esto. No es posible hacer revoluciones si previamente la crítica no ha socavado lo existente.

Por eso también Engels decía que la tarea de los socialistas se debía desarrollar en tres planos: la lucha económica, la política y la ideológica. Idea que fue recogida por Lenin en su famoso folleto “¿Qué hacer?”. Es un enfoque inherente al contenido subversivo -radicalmente crítico- del marxismo. Por eso no es de extrañar que acerca de esta cuestión los marxistas siempre hayan sido criticados por "los prácticos": Lasalle a Marx; Bernstein a Rosa Luxemburgo; el menchevismo de conjunto a Lenin. Todos los “prácticos” hicieron el mismo pedido: dejar de lado la crítica teórica, y concentrarse en recetas “factibles” que “den solución aquí y ahora a los problemas de las masas”. Es el camino de la adaptación a lo existente. Puede advertirse entonces que estamos ante dos concepciones antagónicas de “la praxis de la vanguardia obrera”.

Naturalmente, el rol de la crítica entre las tareas de los socialistas se acrecienta en los períodos de reacción. Así, hubo años en los cuales el acento de los marxistas estuvo puesto en esa tarea de crítica, casi por encima de cualquier otra cosa. Un caso ilustrativo es la orientación del partido Socialdemócrata ruso entre 1907 y 1912, cuando puso a la orden del día “la lenta tarea de educar, instruir y organizar al proletariado” (Lenin en “Consignas y organización dentro y fuera de la Duma”, 8/12/1911). En el mismo sentido:

“La crítica es necesaria siempre, independientemente de la ‘posibilidad de acciones’, incluso cuando se sabe a ciencia cierta que las acciones de las masas son imposibles. Vincular la posibilidad de acciones con la crítica significa mezclar la línea del marxismo, siempre obligatoria, con una de las formas de lucha (particularmente elevada)” (“La diplomacia de Trotsky y cierta plataforma” (8/12/1911). Pueden revisarse muchos otros textos del período, en los que Lenin plantea la misma orientación. Es que hay coyunturas en que muchas acciones de masas son “imposibles”, prima la confusión en el movimiento y es necesario concentrar esfuerzos en la clarificación. Pero este es el punto que rechaza hoy la mayor parte de la izquierda. Para esta gente el arte de la política pasa por agitar siempre alguna fórmula milagrosa de soluciones. Y la receta táctica se repite desde hace décadas, siempre con los mismos magros resultados.

Por supuesto, no quiero imponer aquí un argumento de autoridad. Cito la experiencia leninista (también fue la de Marx y Engels) simplemente porque muestra una manera distinta de hacer política de la que es habitual en la izquierda, y porque pienso que es más acertada. Es más acertada porque las luchas sociales o políticas están condicionadas por las perspectivas más generales del movimiento de masas, y por sus ideologías, convicciones o creencias. Por eso no basta con llamar a luchar para superar al capitalismo. Y esto tiene mayor relevancia en una situación como la venezolana de hoy, donde millones de seres humanos están pasando hambre, luchan por su supervivencia y han sido llevados a la frustración y desmoralización. No es casual que la clase obrera no haya tenido arte ni parte en la reciente crisis política. Debería entenderse que es imposible provocar, por la sola voluntad del marxista, la ruptura de las masas trabajadoras con la burguesía y/o el mando militar y burocrático chavista.

Pero además, amplias franjas de la vanguardia (entendiendo por “vanguardia” la gente más activa y politizada, con inclinación de izquierda) son partidarias del chavismo. Esto es, adhieren a la estrategia y el programa que han desembocado en la crisis actual. Por lo tanto, la primera tarea del marxismo es convencer a la vanguardia de izquierda de la necesidad de romper ideológica y políticamente con el chavismo (y mantener la independencia política con respecto a la oposición del MUD). Lo cual refuerza la idea de que la crítica debe pasar a primer plano

Algunos dicen que eso es "mera propaganda". Sin embargo, hoy, en Venezuela, y para usar una expresión de Lenin, “es la labor práctica revolucionaria del más alto grado”. Es necesario explicar pacientemente el carácter de clase de las fuerzas burguesas hegemónicas y del Estado venezolano. Explicar, por ejemplo, que un militar-burócrata chavista, que se ha llenado los bolsillos con el saqueo de las arcas públicas (o que miró para otro lado mientras sus camaradas lo hacían) no es un “compañero confundido”, sino un enemigo de cualquier forma de acción independiente de los explotados. O que la “táctica proceso” (el “participar desde adentro” en el chavismo) no es más que otra manifestación del eterno oportunista acostumbrado “a sentarse entre dos sillas” y eludir toda preocupación por los principios (la formulación, una vez más, es de Lenin; véase “La estructura social del poder”, marzo 1911). Y que los cantos de sirena de la oposición burguesa no son alternativa válida para la clase obrera. Todo esto exige educar, instruir, criticar, para dar lugar a la organización.

No es una tarea fácil. Nadamos contra la corriente de la extensa izquierda-progre-nac&pop y stalinista. Para colmo, el "socialismo práctico" de toda la vida nos aconseja dejar de lado la imprescindible crítica. Es otra realidad que debemos asumir. Es un síntoma del retroceso que han sufrido las ideas más elementales del marxismo.

 

Maduro y sus cómplices intentan desviar la atención, pero la gente no se deja engañar… Vean esto…

Por: Freddy Argimiro Gutiérrez F | Domingo, 02/04/2017 Aporrea

Esta semana Nicolás Maduro y el TSJ le agregaron un nuevo capítulo al golpe de Estado que el chavismo oficial viene desarrollando en cámara lenta desde el año pasado. Lo cierto es que la cosa les salió mal y tuvieron que retroceder un poco… De los comentarios que se han publicado en las redes sociales con respecto a esta situación, escogí los siguientes para compartirlos con ustedes:

Simón Rodríguez: El gobierno trató de avanzar hacia un grado mayor de autoritarismo y vio que se le desarmaba el aparato, por eso reculó.

Tomasz Suárez: El TSJ suprime algunos puntos de sus polémicas sentencias del mismo modo como inicialmente los promulgó: respondiendo a presiones e intereses del partido de gobierno.

Juan C. Gutiérrez: El Consejo de Defensa no puede tener injerencias en las decisiones del TSJ, resuelven un golpe, dando otro.

Carolina Gómez Ávila: Considero el cambio (con nocturnidad) de las sentencias 155 y 156 más grave aún que lo anterior no por su resultado sino por lo que implica. Implica que no hay independencia de Poderes y que el tirano puede ordenar una cosa o su contraria en cuestión de horas. Dictadura, claro.

PROVEA: En 2002 enfrentamos golpe de Estado contra Chávez y breve dictadura de Carmona. Hoy no dudamos en enfrentar dictadura de Nicolás Maduro.

Mariela Alcalá: Ahora Maduro quiere restar importancia al auto-golpe diciendo que fue un "impasse" entre Fiscalía y TSJ. ¡Qué vergüenza!

Nicmer Evans: ¿Cómo resuelves un conflicto o impasse entre partes cuando ni la Fiscal ni la AN están presentes? En verdad nos creen estúpidos.

Rafael Uzcátegui: Valientes declaraciones de Luisa Ortega Díaz contrastan con servidumbre del señor Tarek William Saab.

Mario Villegas: El "fujimorazo" se quedó pálido ante este zarpazo dictatorial contra la Asamblea y la voluntad soberana del pueblo venezolano.

Elías Pino Iturrieta: Maikel Moreno dice que la Fiscal es libre de opinar. Pero no opinó: denunció una violación de la Carta Magna. Ahora la Fiscal tiene la obligación de proceder contra los magistrados golpistas. Se lo ordena la Constitución que está defendiendo.

 

Venezuela: repudiemos y rechacemos el intento reaccionario del gobierno!

¡Este gobierno no debe continuar!!

El Tribunal Supremo de Justicia había emitido una sentencia en la que por un lado limitaba la inmunidad parlamentaria y a la vez le "ordenaba" a Maduro tomar “las medidas civiles, económicas, militares, penales, administrativas, políticas, jurídicas y sociales que estime pertinentes y necesarias para evitar un estado de conmoción” como respuesta a una resolución de la AN de apoyo a la aplicación de la carta democrática de la OEA, además de otras resoluciones sobre “presos políticos” y crisis humanitaria.

Esta sentencia del TSJ anulaba, de hecho, las facultades parlamentarias, concedía amplios poderes al Presidente Maduro y le daba poderes legislativos al TSJ. Tras la conmoción nacional e internacional, el repudio generalizado de la población, el TSJ hizo una “aclaratoria” (sentencias 157/158) devolviendo la inmunidad parlamentaria y retrocediendo en las facultades dadas al presidente y a sí mismo.

Desde la Unidad Socialista de los Trabajadores repudiamos este nuevo intento reaccionario  que ataca derechos elementales garantizados por la CRBV. El repudio generalizado obligó al gobierno y el TSJ a retroceder, por ahora en dichos intentos.

Pero hay que denunciar que esta sentencia avanza aún más sobre las ya limitadas libertades democráticas. No solamente se han postergado en forma indefinida las elecciones regionales. Han sido suspendidas por el TSJ y el CNE las elecciones en sindicatos emblemáticos como el de SIDOR, el de la Federación de Trabajadores Petroleros, entre otros. La represión es una forma cotidiana que el gobierno aplica a toda la oposición y las movilizaciones de trabajadores, como la de los trabajadores universitarios la semana pasada.

Esta situación, aunado a la prolongación indefinida del Estado de Excepción,  prepara el terreno, un camino  para consolidar un gobierno tipo Fujimori, no sometido a control alguno, y poderes absolutos. El retroceso en estas sentencias también se explica por el estallido de la crisis entre el TSJ y la Fiscal General Ortega que declaró que se había “roto la continuidad institucional” Poniendo en evidencia la crisis irreversible del gobierno y el chavismo

¿Es la OEA quién garantizará las libertades democráticas en Venezuela?

La Asamblea Nacional ha invocado la aplicación de la Carta Interamericana de la OEA para salir de esta crisis política. Por su parte, este organismo internacional está debatiendo la crítica situación de Venezuela. Pero no es la OEA la que puede ayudar a resolver la situación venezolana. Esta es una institución al servicio de las principales políticas del imperialismo yanqui.  Es la OEA la que ha avalado golpes, dictaduras e invasiones. Lamentablemente ha sido el propio Hugo Chávez primero quién avaló esa política injerencista a través de la carta democrática y también Nicolás Maduro, siendo canciller. Esto es así, a pesar de los discursos “antiimperialistas”. Los trabajadores nada podemos esperar a nuestro favor por parte de este organismo.

¿A la OEA le preocupa el “Socialismo” venezolano?

El gobierno de Nicolás Maduro discursea acusando a los EE.UU. de querer invadir Venezuela por ser este gobierno antiimperialista y construir el socialismo. Es más que evidente que ninguna de estas dos cosas es cierta. Ni Venezuela va hacia el socialismo, ni este gobierno es antiimperialista más allá del discurso. Pruebas al margen: Chevron, Haliburton, la Total Oil y una gran cantidad de empresas yanquis y multinacionales imperialistas se llevan nuestro petróleo, el gas y los minerales sin ninguna dificultad. Los bancos y demás tenedores de bonos cobran puntuablemente la deuda externa (según confesó Maduro, se pagaron 18 mil millones de dólares en el último año y pagarán otros 17 mil millones más este año), y esto a pesar de la escasez de alimentos y medicinas y la miseria del pueblo. Mientras Maduro espera la ayuda del “camarada Donald Trump”

¿Qué le preocupa entonces a la OEA y el imperialismo?

Lo que realmente le preocupan a Trump, la mayoría de gobiernos latinoamericanos y a las multinacionales es la crisis política venezolana que amenaza al conjunto de la región. No es novedad que Brasil es una bomba de tiempo a punto de estallar. Con una huelga general para el 28 de abril. Las movilizaciones empezaron contra Dilma Rousseff y el PT pero ahora, las movilizaciones enfrentan a Temer presidente y ex compañero de Dilma; la situación Argentina también es explosiva, con una huelga general en puerta y con grandes movilizaciones luego de los ataques al nivel de vida de los trabajadores, los despidos y ataques a las libertades. Chile y México  entre otros dan un cuadro de inestabilidad política regional. La crisis venezolana agrega combustible a esta situación. No en balde el gobierno de los EEUU ha manifestado no estar de acuerdo con suspender de la OEA a Venezuela "en este momento".

¿Cuál es la salida?

A pesar del disfraz democrático, los integrantes de la MUD, (junto a la OEA) prometen que con la aplicación de la carta democrática y las elecciones milagrosamente se resolverá la escasez, la inseguridad, la miseria, la inflación y todos los males que padecemos los trabajadores y el pueblo venezolano. Alertamos que esta es una ¡vil mentira!. La de los partidos burgueses de la MUD es la pelea para apoderarse del Estado, sus negocios y la renta petrolera. Es una pelea entre empresarios tan corruptos como los boliburgueses. La solución que ellos proponen es más ajuste, privatizaciones, ataque el nivel de vida y conquistas laborales y despidos, como Macri en la Argentina y Temer en Brasil. Ninguna solución vendrá por ahí.

Hay que salir de este gobierno con la movilización obrera y popular

Desde la UST defendemos las conquistas y libertades democráticas que están siendo atacadas por este gobierno. Toda la represión y limitaciones a la organización y movilización de los trabajadores, está en función de seguir aplicando este brutal plan económico, junto con los empresarios que nos lleva a la total miseria. Pero los socialistas no creemos en los milagros que nos prometen con las elecciones. Decimos que sí hay que salir de este gobierno, pero la vía más democrática es la movilización independiente de los trabajadores con su movilización y lucha. Debemos organizarnos desde abajo en los sindicatos combativos, en los Consejos Comunales, los movimientos sociales y toda organización obrera y popular para preparar una lucha nacional. Debemos impulsar asambleas, reuniones en los lugares de trabajo para paralizar el país con una huelga general hasta que se vaya este gobierno. En este marco proponemos la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, libre y soberana para discutir un país al servicio de los trabajadores y el pueblo y no de los ricos y multinacionales como ahora.

¡Un programa para comer y curarnos!

Necesitamos organizar la lucha para salir de este gobierno y podamos aplicar un programa de emergencia que comience por:

Inmediata suspensión de los pagos de la deuda externa; Aumento salarial ajustable al costo de la cesta básica. Igualmente, ajuste de las pensiones para jubilados y pensionados. Reactivación de las empresas básicas, la producción de alimentos y medicinas por parte del Estado; Expulsión de las trasnacionales del petróleo, el gas y todos los minerales. No al arco minero. Elecciones en todos los sindicatos donde las tengan vencidas. Por la recuperación de las centrales sindicales y federaciones en manos de los burócratas oficialistas y de cualquier otro signo. Por la defensa de las libertades democráticas, libertad de organización y movilización. Por una Asamblea Constituyente libre y soberana. Este programa solo lo puede llevar hasta las últimas consecuencias un gobierno de los Trabajadores, los campesinos y el pueblo pobre.

Llamamos a todas las organizaciones sociales, gremiales, sindicales y políticas que están en contra de este curso cada vez más reaccionario y anti-popular de este gobierno y están por preservar los derechos democráticos de los trabajadores y pueblo pobre y oprimido, a organizar una respuesta conjunta de movilización y lucha que eche para atrás todas las medidas anti-democráticas de Maduro y nos coloque en posición de decidir qué tipo de sociedad, economía y gobierno queremos. Por ello luchamos desde la UST. Compañero únete a esta lucha.

Unidad Socialista de los Trabajadores