Despacho de Aparicio Méndez, Presidente. Reunión de la Junta de Comandantes
Queirolo; Che Aparicio, traé tres café
Aparicio: ¡Pero cómo che Aparicio traé tres café! ¡Yo soy el Presidente!!!
Queirolo: Bueno, está bien, traé cuatro
Anónimo
En nuestra nota anterior en esta serie de comentario al libro "Eleuterio Fernández Huidobro, sin remordimientos" de María Urruzola (pedimos disculpas a la redacción de PP y también al lector por tantas notas sobre el tema, tratamos que sean cortas,? y faltan pocas) terminábamos con una ironía sobre el plan estratégico de convencer a tu enemigo de adoptar la formación que más favorezca tu plan.
La ironía debe ser usada con cuidado, puede dar a confusión. Porque en verdad, hacer que tu enemigo haga lo que te favorezca, es parte del arte de la estrategia. Pero no es lo mismo estrategia que una caricatura de estrategia
Hace 25 siglos SUN TZU explicaba que el arte de la guerra es hacer que tu enemigo termine haciendo lo que más te sirve. O, hace un siglo y en otro terreno, Capablanca mostraba como llevar al rival a la jugada que le abriese a él el camino, pero no andaba voceando su plan para que todos vean lo genio que era, se lo callaba.
O si se quiere, una cosa es forzar al enemigo por la presión de los actos de guerra, y otra sentarse a "convencerlo". Mucho menos desde una posición de debilidad absoluta -prisionero del enemigo- y entregando además lo poco que se tiene. A eso, y mandarse la parte de ser un gran estratega, lo llamo caricatura de estrategia.
Una de esas genialidades estratégicas posteriores del Ñato fue "ganarse al ejército" sosteniendo la teoría de que el golpe militar en Uruguay fue hecho por civiles, y los militares sólo cumplían órdenes
Es una versión tan disparatada y una distorsión tan grande de los hechos, que no valdría la pena ni prestarle atención si no fuese porque hay mucha gente en la izquierda, y muy respetables incluso y sin duda inteligentes e informados, que sigue hablando de "dictadura cívico-militar" en vez de dictadura militar, que es lo que fue.
El libro de María, y también las intervenciones de ella en la polémica que siguió, abordan ese tema en dos aspectos: documentar la campaña pro-militar de EFH, y entrar en la evaluación de lo que en realidad pasó.
¿Fue o no fue una dictadura militar? El tema no es simple cuestión de palabras, tiene gran importancia política. Voy a discutir aquí los argumentos de los que dicen que no.
> También participaron civiles
En América Latina tenemos mucha experiencia en dictaduras militares, hemos conocido unas cuantas. ¿Alguien sabe de una en que no haya participado ningún civil? Si por haber alguno ya no puede ser una dictadura militar, esa caracterización carece de sentido. Las dictaduras no son ?abstracciones
> La dictadura fue implantada para cumplir los objetivos de la clase dominante, integrada por civiles.
?Fue uno de los argumentos preferidos de EFH. Es tan absurdo que hasta molesta tener que ocuparse de esto.
Desde las clases de Historia del Liceo, en un fenómeno político distinguimos FORMA y CONTENIDO. La dominación social puede tener un mismo contenido bajo distintas formas políticas según las circunstancias. Es por eso que el concepto de forma política tiene sentido. La dominación burguesa tiene muchas formas diferentes, república democracia, monarquía constitucional, dictadura militar, bonapartismo, populismo autoritario, fascismo, etc. Todas ellas tienen el contenido último de responder al programa de clase de la burguesía, pero la forma depende de muchas cosas.
Si una dictadura militar dejaría de ser tal por responder al interés de una clase social mayoritariamente de civiles, sólo podríamos hablar así si los militares constituyen ellos una clase social.
Qué curioso, hay algunos casos excepcionales en la historia en que los miliares son eso, una clase social constituida como tal, pero ahí no hablamos de dictadura militar. El régimen político de Esparta era, dentro su círculo restringido, bastante "democrático". Y hasta usamos el término "democracia militar" (todo al revés) para referirnos a las aldeas cosacas campesinas militarizadas semi-autónomas en el imperio ruso.
> Al principio no fue una dictadura militar sino un fascismo civil
Este argumento ha sido muy usado. María en parte lo considera, aunque lo descarta. Se sostiene que una corriente civil fascista formó parte de este proceso, aun antes que la presencia militar fuese relevante.
En tiempos de la apertura democrática el libro "Fascismo y dictadura" de Nikos Poulantzas era una referencia en este tema, hoy no tanto. Tomaremos algunos conceptos con cierta amplitud.
El fascismo es un régimen de dominación burguesa con características específicas, diferenciada de otras como la dictadura militar. Se implanta en un proceso, en el cual hay un punto de no retorno en el que se impone la forma fascista sobre las otras alternativas posibles. El fascismo se explica por las condiciones concretas de la lucha de clases, en un escenario en que la burguesía debe recurrir a alguna forma de movimiento de masas para atacar al movimiento obrero es ascenso, y las formas de dominación tradicionales están muy desgastadas y también es complicado recurrir al instrumento militar, al menos temporalmente. Hay también formas políticas intermedias, entre el fascismo y la dictadura militar clásica, como el franquismo.
Un planteo diferente fue hecho por Rodney Arismendi para el cual la dictadura uruguaya fue fascismo, un fascismo sui generis sin convocatoria de masas, y las fuerzas armadas cumplieron el rol del partido fascista, lo que es como decir "un fascismo que no es fascismo". El politólogo argentino Guillermo O'Donnell propone otra categoría, "Estado burocrático-autoritario", una especie de dictadura militar pero de carácter más tecnocrático que la viejas formas tradicionales, con una "orientación eficientista".
Está claro que en América Latina, y más en Uruguay, donde los milicos no se destacan por un elevado desarrollo técnico ni una amplia cultura, a algún civil tenían que recurrir para hacerse cargo de la administración del Estado. Lo que demostraron fue precisamente lo contrario, la combinación de la impericia con las ganas de quedarse ellos con toda la torta los llevó a una gran ineficiencia de gestión.
La inoperancia de los militares uruguayos tiene por base su disociación social. No fue solamente técnica o administrativa, también política,? vista en el fracaso del plebiscito de 1980 que Gabriel García Márquez llamó "El cuento de los militares que se creyeron su propio cuento". A propósito de eso Luis Eduardo González, discípulo de O'Donnell, aplicó la categoría "autoritarismo burocrático" en "Uruguay, la apertura inesperada"
Cuando se habla de punto de no retorno es porque en los procesos de este tipo hay ambigüedades y mezclas. Si solamente podríamos aplicar una categoría cuando el fenómeno es químicamente puro desde el inicio, no habría análisis. Lo que importa es el factor que termina siendo dominante. La pregunta no es si hubo civiles y cuándo, sino por qué fueron desplazados por los militares
Repasemos las cosas. Primero hubo una iniciativa autoritaria y represiva de Pacheco. Fue la primera respuesta fuerte de las clases dominantes a la crisis política emergente. Logró un cierto predicamento de masas de tipo fascista, pero necesitaba mucho más que eso. Lo que hizo en definitiva es abrirles la puerta a los militares. Asociado a ellos pero en realidad subordinado a ellos, Bordaberry dio el golpe. Intentó llevar adelante un proyecto más claramente fascista, pero no tenía nada como para hacerlo, los militares lo sacaron. Pusieron un fantoche civil de presidente, pero al mismo tiempo coparon casi toda la administración pública e hicieron un desastre. Los únicos límites que encontraron fueron por parte del imperialismo y los organismos internacionales.
Es curioso que haya sido en el último tramo de la dictadura, cuando se agotaba, que un militar ocupó la presidencia. La dictadura militar uruguaya tuvo la característica de la DEBILIDAD de su pata civil. El aislamiento militar ha sido analizado, por ejemplo, por Pedro Montañez o por Luis Stolovich. Para comprender ese aislamiento hay que comprender las características de la formación social uruguaya. Que EFH se queje de lo poco "comprensivos" que son los civiles uruguayos con los militares, es su problema.
> Hablar de dictadura militar es facilitar la impunidad de los civiles.
Dejé este argumento para el final. Es el criterio de CUI BONO, "¿Quién se beneficia?". Es imposible tener una discusión política sobre cualquier tema sin que aparezca esta cuestión, el problema es que no puede ser el único criterio porque nos lleva a visiones unilaterales, siempre alguien se beneficia y otro se perjudica.
En este caso vamos a contestar este argumento con dos cosas. Uno, no tiene nada que ver; dos, es al revés.
Nada que ver. Caracterizar esto como dictadura militar, fascismo sui generis, autoritarismo de la torpeza o lo que sea NO IMPIDE juzgar y condenar a civiles como Juan Carlos Blanco o el que sea. Si algo lo impide es otra cosa, y la confusión no ayuda. Voy a poner el ejemplo francés, con las elecciones se ha vuelto a plantear el tema de los colaboracionistas con la ocupación nazi en la guerra. Que haya habido franceses que colaboraron no le quita el carácter de ocupación extranjera, ni impide juzgarlos.
Es al revés. El problema acá no es la impunidad de los civiles sino de los militares. Lo que importa es que no fueron algunos militares, ni un grupo o un sector o un ala. Fue la institución, orgánicamente. Ese es el sentido en este caso del concepto DICTADURA MILITAR
Precisamente aquí el problema de "quién se beneficia" es que EFH quiso beneficiar a los militares y por eso armó el relato de los civiles que dirigían
Voy a mencionar un hecho: el juicio por el asesinato de Nibia Sabalzagaray.
María hace un aporte invalorable, da hechos conocidos pero los ve mucho más claramente.
"La joven comunista había sido detenida en la pensión en la que vivía por un grupo de hombres de civil, por lo que no se sabía si todos eran “funcionarios militares y policiales, equiparados y asimilados”, como establece la ley, o si eventualmente había también civiles... La incógnita sobre la identidad de los represores hizo que el caso fuera extraordinario... se creó un malentendido que permanece aún sobre lo que decidió el Poder Ejecutivo presidido por Tabaré Vázquez... fue el primer caso que se elevó al Poder Ejecutivo presidido por un político del Frente Amplio, como establece el artículo 3, y este respondió que estaba comprendido en la Ley de Caducidad para los militares que hubieran intervenido, y que en el juzgado interviniente podía seguirse la investigación para los civiles que eventualmente hubieran participado. Era algo obvio. Casi una redundancia. No era necesario que el Poder Ejecutivo lo dijera, pero de allí nació el mito de que Tabaré Vázquez había excluido el caso Sabalzagaray de la Ley de Caducidad. No fue así. El expediente avanzó hasta que se llegó a la conclusión de que todos los que habían intervenido en la detención de la joven eran militares. Sólo restaba, por decisión del Poder Ejecutivo presidido por Tabaré Vázquez, archivarlo. Sin embargo, la fiscal [Mirtha Guianze] decidió elevar un recurso de inconstitucionalidad de la Ley, con muy pocas esperanzas de lograrlo. Pero los milagros a veces existen: la Corte declaró inconstitucional la Ley de Caducidad en el caso de Nibia"
¡Ni para evitar que se anulase la ley de caducidad de rebote y por error -que fue lo que en verdad pasó- ni para eso hubo civiles en la dictadura militar!
? Si hubiese habido aunque fuese uno, ma qué impunidad de civiles, lo hubiese recontra encanado y los militares nada. Pero no había ninguno, todos eran militares.??
Digo que la ley de caducidad está anulada de hecho, aunque formalmente siga existiendo como letra muerta y el tema de prescripción de los delitos sea una batalla todavía no resuelta. Para los que pensamos que la forma jurídica es expresión de las fuerzas reales, consecuencia y no causa, la ley de impunidad es una cosa y la impunidad real es otra. Hacer caer la ley es hacer caer el fetiche de la ley y poder mostrar así a la gente que la impunidad se mantiene A PESAR de que la ley ya no está operativa. Completar la anulación formal es importante en el terreno simbólico, pero más importante es mostrar que eso no va a modificar las cosas, y que hay que llevar la lucha a otro plano.
El caso de Nibia siguió teniendo consecuencias. Miguel Dalmao fue procesado en noviembre 2010 por Rolando Vomero. Mujica, siendo presidente, lo fue a visitar. En junio EFH salió en su defensa: "está pagando el pato por cuenta de otro. Lo que me duele más es el o los responsables de ese asesinato que dejan que un camarada siga estando donde está para seguir sanos y salvos ellos. Eso me merece el más grande de los repudios... Él... a lo mejor sabe incluso quién fue... hay que tener muy poco carácter militar para dejar que un camarada..."
No le resulta inmoral en cambio que encubriese a los posibles asesinos, y de hecho él tampoco aporta dato alguno al juzgado. En 2013 Dalmao termina siendo condenado por Dolores Sánchez a 28 años por“homicidio muy especialmente agravado”. Muere en diciembre 2014
La dictadura militar, orgánica, de la institución militar como tal, es un tema. El papel cumplido por algunos jefes tupamaros como el Ñato y otros, es otra cosa.