Envíopostaporteñ@ 1782

El Tulipán Rojo (II)

Alejandra Lemes Bonilla

Novela autobiográfica. No apta para culpables, cómplices, cobardes e hipócritas.

(segunda entrega)

Publicada en https://unavidamagistral.blogspot.com.ar/ 12/5/17

Perlita 35

El padre de Juana saló llorando del hospital. El estado en el que la encontró lo devastó: La lengua de su hija colgaba unos 15 o 20 centímetros por debajo de la boca, la cabeza inclinada, casi imposibilitada de hablar o de comer ( no podía siquiera tomar sopa, ni coordinaba los movimientos para dirigir la cuchara a la boca, ni la retenía)…
La inyectaron tres días seguidos, dejándola “fuera de sí”, como en un plano inexistente, moviéndose como un zombi, con la presión por el suelo…
Pero al tercer día, Juana opuso resistencia: se trabó en una lucha judoca o karateca con el enfermero que la iba a inyectar, hasta que la derribó sobre el colchón donde dormía en el piso y le sujetaba los brazos.
Juana gritaba: -” Ayúdenme, por favor, ayúdenme”-
Y gritaba a todo pulmón, a pulmón desgarrado, y sin parar.
Hasta que apareció uno de los policías que estaba de guardia en el pabellón, y diciéndole:
-“¡Esto es lo que estabas pidiendo?- le apretó los brazos hasta magullarlos, para que el enfermero la inyectara.
Al otro día, el enfermero no se presentó en el dormitorio. En lugar suyo, una nurse.
-“¿Qué me va a hacer?”-preguntó Juana-
-“Te voy a inyectar?”-respondió la nurse-
-“¡No! ¡Eso me hace mal!-
La enfermera no insistió.
-“Está bien. Te voy a dar otra cosa. Voy a dejarle anotado al doctor Delcawmm que no quisiste que te inyectara.
Y le empezaron a dar unas pastillas.
Los resultados no cambiaron demasiado. Aquello era insufrible

Perlita 36

Un par de días después, Juana había obtenido que en lugar de estar allí, iniciara un tratamiento ambulatorio.
Pero tuvo que mentir para que el “doctor” Delcawmm se lo concediera.
El muy hijo de puta le había preguntado.
-” ¿Seguís pensando que tenés facultades paranormales?”
Y Juana dijo que no.
En aquélla época, Juana estaba olvidada de la existencia de personas como ella, con capacidades extraordinarias, a quienes se les llama “personas Índigo ,Cristal, Arco Iris, o personas con altas capacidades, y que con mucha frecuencia la policía pide colaboración a dichas personas.
Tampoco tenía en mente algo que tiempo después se puso a investigar: La teoría Junguiana del Inconsciente Colectivo, y otras escuelas similares que hablan de fenómenos como la sincronicidad y la percepción extrasensorial.
Y se había olvidado, además, de que en un libro de un autor de apellido Burke, ” Del hacha al chip”, había una cita del matemático Laplace que hablaba de personas cuyas características coincidían perfectamente con su forma de ser.

Perlita 37

La tuvieron encerrada durante 17 días, en condiciones infrahumanas y de riesgo (la puerta del baño de las mujeres no podía cerrarse).
Luego Juana continuó el tratamiento ambulatorio.
Durante unos cuantos meses viajaba de Maldonado a San Carlos, acompañada por su padre, a que le repitieran la medicación.
Tenía que levantarse a las ·:00 de la mañana para conseguir algún lugar entre el montón de pacientes que tenían que esperar para ser atendidos.
Después de unos meses, solicitó el traslado a Maldonado.
Se suponía que el doctor Delcawmm le daría una copia de su historia clínica, pero se limitó a darle un papelito pedorro donde escribió: “F20”, y a decirle que él llamaría por teléfono al doctor Zaép, que la trataría en Maldonado.
Juana le entregó a Zaép el papelito con el diagnóstico criminal y mentiroso, pero Zaép no le prestó atención, y le preguntó qué estaba tomando.
Juana podía haber respondido: “aspirinetas”, que era mucho más acorde a la realidad que todo el veneno que le estaban dando.
No solo tuvo que abandonar las clases de Canto Popular que había iniciado enseguida de salir del campo de tortura, por falta de fuerzas (las pocas energías que le dejaba la “medicación” se le consumían caminando hacia “El Paseo de San Fernando”, y cuando llegaba a la clase, no podía cantar. Era un esfuerzo sobrehumano

Perlita 38

Luego de dejar las clases de canto, demolida por haber tenido que abandonar una de las cosas que más le gustaban, sólo tenía aliento para ir a clases de computación (y eso porque las tenía en el centro comunal, a media cuadra de su casa), y a las reuniones de la iglesia, una vez por semana.
No tenía fuerzas ni para bañarse todos los días.
Sólo se bañaba una vez por semana, los domingos, días en que la iban a buscar para ir a la iglesia.

Perlita 39

Durante casi tres años padeció lo indecible por culpa de la dopa arbitraria y atroz: insomnio, presión baja, amenorrea, estreñimiento, disminución de la capacidad intelectual, despersonalización ( se alejó de todos sus intereses genuinos, como el de los Derechos humanos, la Coordinadora por la Nulidad de la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado),disminución de la visión, temblores, calambres, dolores en los huesos, movimientos involuntarios ( disquinesia tardía), depresión, pensamientos suicidas. Y más.

Perlita 40

Hasta que un día-después de “haberse excedido un poco con la pastafrola del desayuno-, cuando intentaba bañarse, casi se desmaya. Y se dio cuenta de que algo estaba mucho peor de lo que ella sospechaba: había un desorden en su glicemia.
Y se puso a investigar en internet y descubrió que la dopa de turno y todas las anteriores, provocaban los síntomas que había venido padeciendo. Y le dijo a su madre::
-“Yo ésta mugre no la tomo más. Date cuenta de que me está matando.”
-“Me parece bien. No la necesitas”
Y Juana redujo a la mitad, durante un mes, las dosis.
(Un mes antes, el doctor Zaép había escrito en su historia clínica: “No presenta síntomas psicóticos”, y le había dicho a Juana, sólo porque se había dignado a prestarle atención y a escucharla:
-“Nunca te había visto tan lúcida”
(-“Lúcida estuve siempre, aunque sufriendo como una condenada”- se dijo Juana).
Y un mes después, el 29 de noviembre, el día del triunfo por segunda vez, el mismo día de su cumpleaños, Juana dejó del todo la dopa asesina

Perlita 41

A medida que la dopa iba desapareciendo de su sangre, Juana iba despertando, recuperando su personalidad, su capacidad intelectual, y su memoria…
Si bien tuvo algunas idas y venidas respecto a la concurrencia a iglesias evangélicas y similares.
Pero cada vez se afincó con más fuerza al descubrimiento que en los momentos de mayor sufrimiento emocional había hecho de sí misma: tenía una impresionante conexión con el Inconsciente Colectivo, del cual “bajaba” información de varias maneras, entre ellas, escribiendo poligrafías;  o sea, textos encriptados en todos los idiomas conocidos ( aún los que nunca estudió, y lenguas muertas, como el sumerio y el acadio), en forma no consciente.
Juana buscó ayuda para poder comprender” quién era”, y encontrar alguna explicación del porqué de su singularidad, pero no la consiguió durante mucho tiempo.

Perlita 42

Cuando Santiago vino de Barcelona a visitarlos, contactó un amigo que le prestó un libro que luego leyó Juana: “La verdadera historia del Club Bilderberg”, de Daniel Estulin.
Fue un mojón en el camino que le esperaba.

Perlita 43

En Octubre de 2010 Juana ya contaba con la computadora que su madre le había prometido en caso de cobrar varios meses juntos de la jubilación por enfermedad que había tramitado casi un año antes.
Y a pesar de que tan pronto Juana tuvo un correo electrónico y una cuenta de Facebook comenzaron a hackearla, nadie pudo detenerla en su afán por utilizar las redes sociales para la difusión de noticias relacionadas con los Derechos humanos.
Por eso cuando descubrió con júbilo que podía publicar notas en periódicos digitales españoles y argentinos, se propuso la meta de hacer que todo lo que estaba sucediendo en Uruguay, respecto al intento de anular la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, se conociera en todo el mundo.
Así fue que publicó y difundió todas las notas de las que tenía conocimiento, en su cuenta de Facebook, y en los periódicos digitales, principalmente las de un periodista de Montevideo, Rodrigo Rogers, a quien luego conoció personalmente.

Perlita 44

Escuchando a Helios Sarthou, en “La 36”, un día, Juana- que estaba afiliada al FA desde 2006-pensó que entre la gente de la Asamblea Popular encontraría afinidades para luchar contra la ley de impunidad.
Y cometió un “desliz extra FA” durante un mes, militando allí.
Pocos días después de haber empezado a reunirse con ellos, a mediados de noviembre, Juana recibe una citación falsa del Hospital de Maldonado, con el sello de “ASSE”.
Una psiquiatra de apellido Muiñolaz  la “invitaba” a presentarse en el hospital porque “hacía mucho tiempo que no asistía a consulta”.
Muiñolaz nunca la había atendido.
-“¿Qué carajo es esto?”-dijo Juana, y rompió el papel en mil pedazos.
Pero de todos modos se presentó en el hospital, pidiendo cita con la doctora en cuestión.
-“Está de licencia”-le dijeron.
-“Entonces con el doctor Zaép-dijo Juana.

Perlita 45

-“¿A qué viniste?”-le preguntó el doctor Zaép, asombrado de la “visita” de Juana ( la había visto hacía mucho tiempo en el sanatorio donde se atendía su madre, y lejos de cuestionarle por qué hacía tanto tiempo que no asistía a consulta, en el hospital, la saludó naturalmente).
-“Dígame usted. Recibí una citación de la doctora Muiñolaz”
-“Qué raro”-dijo Zaép
Juana le extendió un volante de la Asamblea Popular con varios nombres y números de teléfono.
-“¿Para qué es esto?”-se extrañó Zaép-“¿Querés que me afilie a la Asamblea Popular?”
-“Jajaaa”-no pudo evitar Juana-“Podría ser, pero lo que le estoy dando son nombres de personas con las que me estoy viendo a diario”.
-“Mirá, mejor venite otro día con tu madre, que es con quien convives”-dijo, con bastante poca lucidez, ya que ninguno de los padres de Juana podría ser objetivo, porque la mayoría de las discusiones con ellos eran por motivos políticos.
Exceptuando algunos asuntos puntuales con los que Juana disentía con los compañeros de la AP., había encontrado bastante buena receptividad.
Incluso varios de ellos, también la hija de Lorena, veían las poligrafías que ella escribía, cosa que jamás había logrado con su madre, que insistía sistemáticamente con que ésos eran inventos de ella, y que “cualquiera que busque palabras juntando letras, encuentra algo”.
Pero no se trataba de juntar cualquier letra en forma desordenada, sino que siempre había un orden, un modelo, una matriz, un diseño a seguir, por ejemplo: anagramas, caligramas, caligrafías, bustrófedon, sopas de letras, palíndromos, escrituras de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, lineal ascendente, lineal descendente, transversal ascendente, transversal descendente, espiral levógira, espiral dextrógira, símbolos de fórmulas químicas, dibujos geométricos, escritura en espejo…

Perlita 46

-“La vieron riéndose a carcajadas, sola, en la calle”-masculló la madre de Juana ante el doctor Zaép.
Juana había pasado un período de tiempo demasiado largo sin tener otro contacto social que el de las reuniones de la iglesia, casi cuatro años ( mucho más, en realidad), antes de comenzar a militar en la A.P.
Y en la AP. se hacían muchas bromas y se decían muchos chistes…bastante más “zafados” que cualquier chiste que pudiera decirse en una iglesia.
Y Juana no los entendía todos en las reuniones de la AP., sino que los iba “digiriendo” por el camino a su casa.
Por eso, más de una vez quedó doblada de risa, agarrándose la panza, acalambrada de risa, en alguna vereda o cantero.
Eran calambres muy preferibles a los que le había provocado por demasiado tiempo la dopa con la que la habían torturado, pero su madre, en aquél momento, era incapaz de entenderlo.
-“Eso no está bien”-dijo Zaép, que desconocía la historia de Juana desde que había denunciado a la sobrina del militar asesino, y todas las implicaciones notoriamente políticas de las circunstancias que la rodearon y asfixiaron desde entonces (hay de todo en todas las familias)
-” No podés estar sin algún tipo de medicación. Quién sabe si de ésos ataques de risa no pasás a otra cosa”
-“Quiero el pase para la doctora Muiñolaz”-dijo Juana, furiosa, que había oído decir que la doctora Muiñolaz era partidaria de no dar demasiada medicación.
-“Está bien. Como quieras”
Juana hizo trizas la receta de dopa que le había dado Zaép, tan pronto salió del consultorio.

Perlita 47

Cuando Juana fue a ver a la doctora Muiñolaz, se animó, por primera vez, a contar su historia ante un psiquiatra ( su terror era más que lógico, la mayoría son una mafia).
La doctora Muiñolaz, o había crecido en una burbuja, o se estaba haciendo la estúpida.
Anotó en la historia clínica de Juana:
-“Dice que ha sido perseguida porque tuvo problemas con una compañera de trabajo en 1998”-
¡Como si la sobrina del militar asesino mereciera llamarse “compañera”!
Sin embargo, también aportó algo de luz a toda la situación:
-“No, yo no te cité nunca. ¿Por qué pensás que te cité?”
-“Porque el papel que recibí en mi casa con el membrete de ASSE tenía su nombre y su firma”-respondió Juana.
-“Yo no envié esa nota, ni la firmé”
Y tomó nota de eso en la historia clínica:
-“Dice que yo la cité, cosa que no hice”.
Y le preguntó:
-“¿Cuánto hace que no tomás medicación?”
-“Más de un año. Desde el 29 de noviembre de 2009-dijo Juana.
-“Pero aquí dice que hasta hace poco tiempo te estaban medicando”
-“Es mentira. Les puede preguntar a mis padres. No he visto a Zaép desde setiembre de 2009. En octubre reduje la dosis a la mitad. Y en noviembre la dejé del todo.”
-“La letra es de Geoncadi”-agregó, sin disimular su sorpresa, la doctora Muiñolaz.
-“¡Geoncadi no volvió a verme después que me inyectó en el hospital de San Carlos!”
Todo cerraba…

Perlita 48

La doctora Muiñolaz, asustada, tal vez, se negó a seguir atendiendo a Juana, y la volvió a derivar con Zaép, que llegado el día de la cita, tampoco la atendió. Había demasiado olor a podrido y era comprensible que ninguno de los dos quisiera verse salpicado cuando comenzara a saberse todo.

Perlita 49

Poco tiempo después, Juana dejó de militar en la AP., algunas diferencias menores, y por una mayor: Decían que todo el tema de anular la ley de impunidad era un invento del FA para captar jóvenes.

Perlita 50

Y Juana se dedicó con todas sus fuerzas a publicar y difundir notas sobre el tema, a lo largo y ancho de la web, y a participar en movidas callejeras convocadas para manifestarse contra la impunidad desde las redes sociales.
Hasta que su amigo, el periodista Carlos Lezepa (el mismo que en 1998 había leído sus denuncias en la radio, y había escrito una nota sobre el tema en el diario de alcance nacional donde trabajaba), le dijo:
-“Juana, valoro mucho tu blog, y tus publicaciones, pero lo que vos estás buscando no se consigue desde la web, sino desde la política. Hay que involucrarse.
Juana se puso a pensar cuál era el sector del FA con mayor compromiso por los Derechos Humanos, principalmente por la Verdad y la Justicia, y concluyó que debía afiliarse al Partido Comunista. Comenzó a militar allí.

Perlita 51

Poco tiempo antes de la charla con Lezapa, Juana había asistido a un caceroleo en la plaza de Maldonado, en apoyo al periodista Rodrigo Rogers, que estaba siendo atacado en internet por un foro fascista.
Y allí, en la plaza, tuvo la desgracia de ver por primera vez a quien luego contactaría en Facebook: un personaje tenebroso: Adolfo Tabós, que le arruinaría la vida por varios años.

Perlita 52

El 5 de febrero de 2011 Juana había entrado en un grupo de Facebook en apoyo a Mirtha Guianze, y estaba solicitando amistad a los otros integrantes del mismo.
Uno de ellos aceptó de inmediato la solicitud y se puso a chatear con ella:
-“¿Sabés quién soy?”- le preguntó a Juana.
-“La verdad que no”-dijo ella
-“Te doy un minuto y medio para que adivines”
-“Ah, ya sé…Estabas en el caceroleo”
Juana se acordaba del tipo porque cuando la vio había dicho:”Me desilusionó”, y ella enseguida le tomó fastidio: Nunca la había visto y se tomaba la atribución de opinar sobre ella. Un tipo de aspecto bastante desagradable. Además del fastidio por el comentario fuera de lugar, Juana tuvo la impresión de que algo muy fuerte y muy jodido iba a pasar con ése tipo.
-“¿Estás trabajando?”-preguntó el espécimen que se parecía bastante a Nosferatu.
-“Estoy en un proyecto con una amiga, un microproemprendimiento de elaboración y venta de seitán.”
(Se refería a la idea de la que venía hablando con Lorwena, la ex compañera de la AP)
-“sí, Lorena me dijo”
-“¿Cómo que te dijo? ¿La conocés?”
-“Sí, es amiga mía”
Y así Juana bajó la guardia, y estuvieron chateando durante más de dos horas.
-“Se ve que tenés mucho para contar… ¿Por qué no venís por casa? Te paso la dirección…O te voy a buscar. Tengo un autito”
-“Ni lo pienses. A menos que Lorena vaya conmigo”
-“Dejate de pavadas. ¿Cuántos años tenés?”
-“Cuarenta y dos”
-“¿Entonces?”
-“No te conozco”
-“Vení a conocerme”
-“Sola, ni en pedo”
El tipo insistía, y trataba de engancharla por el lado de los Derechos Humanos.
-“¿Sabés qué? Llamá a mi viejo y decile que querés que vaya a tu casa”
-“Está bien. Pasame el número de celular”

Perlita 53

Con los padres avisados por el mismo Adolfo Tabós, Juana fue a verlo al día siguiente.
Cuando iba llegando a la esquina donde la estaba esperando, Juana sintió un estremecimiento. De los malos.
Además de parecerse a Nosferatu por la cara, tenía una fisonomía totalmente desagradable: Ni gordo ni flaco, con vientre abultado, pantorrillas de mujer, y las manos ( cuando llegó a la casa se las vio) regordetas y cortas…una de ellas con las uñas largas.
Y tenía los ojos enrojecidos.
Le dio bastante miedo.
Pero el espécimen infrahumano era muy hábil, supo hacer que Juana perdiera la desconfianza, haciéndola hablar de lo que ella quería hablar, y contándole cosas que sabía que a ella le interesaría escuchar.
Unos días después, no mucho, había un evento por los Derechos, Humanos contra la impunidad, en Montevideo.

Perlita 54

Al otro día Tabós le dijo a Juana:
-” si me das un beso, te llevo a Montevideo cuando se haga la movilización”.
Y Juana se dejó besar, pensando que no pasaría de allí.
Sin embargo, terminó enganchándose emocionalmente con el homínido.
Dos días después, en casa de Tabós, al regresar del acto en la plaza de Maldonado en reclamo por “Verdad y Justicia” por Horacio Gelós Bonilla, lo tenía encima suyo, insistiendo en no querer usar condón, diciéndole la ridiculez de:
-“Quiero tener otro hijo”
-“Este tipo está loco”-pensó Juana-“Recién me conoce y me habla de hijos”
-“No, ni en sueños. Andá a comprar condones” (El le había mentido que no tenía)
-“Tengo algunos en la mesita de luz”
-“Ah. ¿Tenías?”
No pudo penetrarla. Ni ésa vez, ni ninguna. Ni una sola vez.
El 24 de febrero, el mismo día que la Corte Internacional de Derechos Humanos fallaba a favor del caso Gelman, Tabós le dijo a Juana, por medio de Facebook, que no quería verla más.
No sin antes haberla difamado públicamente en Facebook, por medio de mensajes internos grupales donde la trataba de esquizofrénica, de paranoica, y de obsesionada con el tema Derechos Humanos.

Perlita 55

De nuevo Tabós estaba intentando un acto sexual al estilo sodomita, y de nuevo Juana se resistía y le decía que ella detestaba la mera idea.
Y el bastardo, de nuevo, diciéndole que él era más fuerte, y haciéndoselo notar.
Comenzó a forcejear con ella. Y ella a morirse de miedo.
-” Si me hacés eso, me mato”-sentenció Juana
-“No me asustás con tus amenazas-profirió el hijo de puta, y empezó a apretar con más fuerza.
Entonces sucedió algo inexplicable, o tal vez, poco explicable: Juana le respondió con una sonora y vibrante voz de hombre:
-“Dejame”
Y el cerdo dio un salto hacia atrás en el colchón inmundo donde la había estado humillando, y ya no volvió a tocarla.

Perlita 57

Juana no andaba demasiado fuerte, emocionalmente hablando, por aquéllos días.
Tenía demasiados problemas con sus padres, y pocos amigos que la escucharan.
Y casi nadie conocido que compartiera su interés por el asunto de los Derechos humanos.
Por eso, durante un tiempo (inocente o pelotuda, o las dos cosas), continuó yendo a la casa de Tabós, que le había prometido contactarla con gente del Partido Comunista que militaba por los Derechos Humanos.


Perlita 58

Un día a Juana se le ocurrió hacerle caso a su amigo, el periodista Carlos Lezepa, y le comentó a un contacto de Facebook que pertenecía al PCU su propósito:
Juanjo Pérez le escribió : “Bienvenido al glorioso partido de los trabajadores”
Y tan ingenua, o tan boluda, también se lo comentó al cretino de Tabós, que no perdió la ocasión de intentar fastidiarla de nuevo:
-“Me llamaron de Montevideo y me dijeron que tu afiliación va a pasar por mis manos”.
-“¿Cómo?”-gritó Juana-“¡Eso no es ético!¿Cómo se le puede ocurrir a alguien que la afiliación de una persona dependa de otra con quien tuvo un tipo de vínculo sentimental?¡No lo creo, me estás mintiendo!”
Y salió furiosa de la casa de Tabós, haciendo saltar chispas del aire que la envolvía y del suelo que pisaba por el camino.
Y…sincronicidades, casualidades, o pequeños actos de justicia universal…unas cuadras antes de llegar a su casa, Juana se encuentra con Marisel Fernández, vecina suya, afiliada y ex militante del PCU, que, ante la desesperación, le abrió los ojos:
-“¡Qué lumpen!¿Eso te dijo? Es todo mentira. ¿Quién se cree que es?. Para afiliarte al PCU, lo único que tenés que hacer es ir a la casa del Partido, frente al predio ferial, y solicitar la afiliación a quien está encargado en éste momento del local. Cualquier cosa, decís que vas de parte mía.

Perlita 59

-“¿Cuándo tengo mi carnet?”-le preguntó Juana a Julio Biner, en seguida de llenar la planilla de afiliación al PCU.
-“En una semana”-respondió Biner.
¡Era el 13 de marzo, y Juana escribió en Facebook:
-“Hoy me afilié al Partido Comunista”.
Y de inmediato recibió saludos de camaradas uruguayos y del exterior.
Pero una semana después, cuando fue a buscar el carnet a la Casa del Partido, no estaba. Ni la semana siguiente.
Algo no andaba bien…
Biner quiso advertirla, sutilmente. Tal vez un exceso de discreción lo llevó a no decirle la verdad.
-“¿Usted conoce a un tal Tabós?”-le preguntó, sintiéndose culpable por no decirle la verdad.
-“Sí…”-Casi titubea Juana, a punto de espantarse ante la idea de que todos los comunistas fueran igual de degenerados y violentos que Tabós, y que tuvieran algún tipo de pacto de protección mutua.
Biner sentía una profunda empatía por Juana, pero lo que estaba sucediendo era demasiado turbio como para decírselo justo cuando ella se estaba acercando al PCU.
Perdería una afiliación (y una futura militante muy valiosa).
Agregó, no sin cierto sentimiento de culpa:
-“Creo que ése tipo tiene algo que ver con la demora de la entrega de su carnet”

Perlita 60

-“¡Quiero militar en el PCU!”-había escrito Juana en Facebook.
Insistía tanto, que le respondieron:
-“Acercate a la gurisada de la UJC y ofrecerles tu apoyo”.
-“Pero tengo más de 40 años!”
-“No importa. Mientras esperás el carnet. Son los que más se mueven. La gente mayor apenas milita.”
Entonces le dieron un nombre y un número de celular.

Perlita 61

-“¿Miguel Siobar? -preguntó Juana, cuando la atendieron del otro lado de la línea telefónica.
-“Sí. El mismo”
Una semana después, Juana estaba participando de las reuniones de la UJC.
Se sentía como “mamá gansa” con sus polluelos, pero los gurises eran los únicos que podían seguirle el tren en cuanto a sus ansias militantes..
Durante varios meses volanteó, pegatineó, participó en marchas y tareas de finanzas.
-“¡Ojalá me hubiera afiliado cuando era una adolescente!¿Qué distinta habría sido mi vida!-se lamentó Juana.

Perlita 62

-“La semana que viene hay un evento donde podemos hacer finanzas-dijo Miguel-“Podemos vender tortas fritas”.
Juana no podía freírlas, por la rosácea ( además, ya había quien las elaborara), pero sí, podía venderlas, y ofreció hacerlo.
El día del evento, cuando Juana iba llegando al salón, Julio Biner le salió al paso, con una enorme sonrisa abrazándole toda la cara, y le dijo:
-“Tengo noticias para usted. Y creo que le van a gustar”.
-“¿Mi carnet!”-gritó Juana, casi saltando.
-“Sí. La entrega fue aprobada por unanimidad”.
Pero hasta el último momento, el cretino de Tabós había intentado que no se lo entregaran, le había dicho Biner, a quien Tabós llamó unas horas antes, el día que por fin se lo dieron

Perlita 62 (I)

(Perla retroactiva. Perla de perlas)
Un par de semanas después de haber comenzado a reunirse con los gurises de la UJC, Juana recibió, por medio del chat con un contacto que nunca entendió cómo llegó a estar entre sus una propuesta más que oprobiosa. Trasuntaba indecente, aún antes de saberse a ciencia cierta de qué se trataba.
Un tal Gastón Tesero le preguntó:
-“¿Cómo andás de plata?”
De inmediato Juana se puso en alerta:
-“¿Qué quiere decir éste imbécil?”
-“¿Qué dice?”- le preguntó a la rata.
-“Que si querés hacerte unos mangos, tengo una changa para proponerte”.
-“¿Quéeee?”-comenzó a espantarse Juana.
-” Mirá, con un grupo de amigos, hace rato que tenemos curiosidad por saber qué hacen los de la UJC en las reuniones. Sólo te pedimos que nos digas qué hacen.
-“¡La puta madre que te parió, basura, hijo de mil putas!”-le respondió Juana.
-“No es para que te pongas así. Sólo quiero darte una mano”
Inmediatamente lo bloqueó. Y cuando le comentó a un contacto en común, Armando Chóleo, lo que había sucedido, se llevó otra sorpresa ingrata:
-” No le cuentes a nadie lo que te pasó”

(continuará)