por Lic. Jimena Alonso y Lic. Magdalena Figueredo
Revista Encuentros Uruguayos
Volumen VII, Número 1, Octubre 2014, pp. 111 – 135
En el artículo que sigue a continuación nos proponemos analizar los hechos que culminaron en la renuncia de cuatro dirigentes Tupamaros a la dirección del MLN- T primero (en julio de 1974) y a la organización después (noviembre de 1974), generando por tanto el fraccionamiento de la misma. El objetivo central, es esbozar los factores que impulsaron y gestaron tal decisión y en este sentido desarrollar sus casuales y su posterior desenlace. Los “Renunciantes” -como fueron conocidos en un primer momento por su renuncia a la dirección -, lograron consolidarse como grupo a la interna y se alejaron del movimiento de un modo organizado a través de la creación de “Nuevo Tiempo”, grupo político que funcionó hasta 1977
Durante un período de cuatro a cinco meses, los “Renunciantes” analizaron la historia del MLN- T y la situación del Uruguay basándose fundamentalmente en la teoría marxista- leninista como herramienta de análisis. Por otro lado, analizaremos, el proceso que dio nacimiento a “Nuevo Tiempo” como organización independiente fuera del MLN-T, exponiendo las principales líneas políticas de este nuevo grupo, las alianzas políticas, su disolución y la posterior vinculación a los partidos tradicionales
El quiebre del MLN-T en Argentina: el nacimiento de Nuevo Tiempo
Propone un estudio de una de las fracturas ocurridas en la interna del movimiento tupamaro durante su exilio en Argentina.
En este sentido, la idea central será la de profundizar en el caso específico de una de ellas, la renuncia de cuatro miembros de la dirección en julio de 1974 y la posterior creación de Nuevo Tiempo. A lo largo de la historia de los partidos políticos en el Uruguay se ha asistido a múltiples procesos de escisiones y fracturas derivadas de las coyunturas externas e internas de los mismos. La diferencia principal radica en dónde se manifiestan esas fracturas, si adentro o afuera del proyecto político en el que se encuentran. En el caso de Nuevo Tiempo, esta se manifiesta por dentro del movimiento alejándose de manera organizada. Luego de 1972 y hacia 1973, otra etapa comenzará para el Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros, la “derrota militar” /1 había dejado como saldo el encarcelamiento de muchos de sus miembros, y el exilio de otros tantos. El desmembramiento de la organización, debido a las circunstancias vividas, hizo que se buscaran nuevas alternativas desde dónde actuar. Ante este panorama, un gran número de militantes pasaran a residir en el exterior, reorganizándose desde allí. Los lugares que supieron ser sede de pequeños grupos de militantes Tupamaros fueron variados y disímiles desde el punto de vista de su incidencia y acción en el Uruguay, no obstante, hubo al menos dos centros que marcaron al MLN- T en el exterior, uno fue Chile y el otro fue Argentina
Debemos recordar que estos no fueron los únicos países que brindaron refugio a los militantes Tupamaros; Cuba y otros países de Europa también fueron espacios de importancia e incidencia para un cúmulo de militantes. Sin embrago, y por la temática que nos convoca no profundizaremos sobre la reorganización del MLN- T en esos ámbitos. De esta manera entre 1972 y 1973 un número importante de militantes Tupamaros se encontraba en la República Argentina, lugar que los amparará por un largo tiempo. Según Porta y Sempol ya hacia 1970 “se calcula que la cantidad de residentes uruguayos en Argentina (que habían emigrado por razones políticas y/o económicas) superaba fácilmente las 60.000 personas.” (PORTA y SEMPOL. 2006: 98). Argentina, aparecía en el escenario del Cono Sur, como unos de los posibles lugares de concentración ya que si bien hacía 1972 continuaban con un gobierno militar –debido al golpe de Estado de 1966- en 1973 con la asunción como presidente de Héctor J. Cámpora, el país vecino se mostraba como uno de los espacios desde dónde era posible reorganizar al movimiento. Argentina además “ofrecía una ventaja adicional al clima político, su posición geográfica le permitía transformarse en una retaguardia estratégica para acciones que bolivianos, chilenos y uruguayos pudieran planificar desde allí” (MARCHESI 2008: 15) en el marco fundamentalmente de la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR)/2
Las razones que impulsaron a un núcleo importante de militantes del MLN- T a cruzar a la vecina orilla se basaron principalmente en la situación que se había desencadenado en Uruguay luego de abril de 1972 y que se agudizaron hasta el golpe de Estado de 1973. Como mencionamos, la “derrota militar” había dejado a la organización completamente desmembrada y fragmentada, hecho que llevó a la consolidación del MLN- T en Buenos Aires. Recordemos además que Chile, luego del golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973, desapareció como otro de los posibles espacios de resguardo para los Tupamaros, lo que condujo además a un importante número de integrantes a emigrar hacia Argentina. Buenos Aires, de este modo, ofrecía a los extranjeros “un respiro para recompaginar y reorganizar su situación personal y a las organizaciones para estructurar el trabajo en el exilio.” (PORTA y SEMPOL. 2006: 100). Porta y Sempol agregan además que “la presencia activa de los legisladores Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Enrique Erro y Wilson Ferreira Aldunate configuró un espacio de representación simbólica del exilio. Confluirán como espacio de exilio más general otros destierros de la región y unos y otros serán afectados, primero, por la acción desde 1973 de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) y en adelante por el trabajo de la coordinación represiva denominada Operación Cóndor” (PORTA y SEMPOL. 2006: 98)
La gestación de “Nuevo Tiempo”: “los Renunciantes”
La situación del MLN- T en Argentina hacia 1973 y 1974 fue extremadamente compleja. Desde el punto de vista de su reorganización, la unidad interna se vio constantemente golpeada ante la falta de homogeneidad en las propuestas y en las acciones, las grietas a la interna del movimiento cada vez más hondas, y más difíciles de saldar, conducirán a la separación y posterior fractura de un sector dentro del mismo. Según Clara Aldrighi, “las crisis y divisiones del MLN a partir de 1974 (...), se debieron, en opinión de los testimonios, en primer término a la ausencia de liderazgos unificadores, a la impericia de los dirigentes, a sus disputas internas de carácter sectario, al abandono por parte de algunos dirigentes de las posiciones revolucionarias y finalmente de la misma izquierda, para adherir a los partidos tradicionales.” (ALDRIGHI. 2001: 118)
Por otro lado, las responsabilidades de la derrota de 1972 y los sucesivos golpes sufridos en los intentos de reorganización en 1973 y 1974, también fueron un tema de discusión y conflicto que dieron lugar a interpretaciones ideologizantes que condujeron a agudizar aún más los enfrentamientos políticos entre los miembros del movimiento. Los enfrentamientos de ese momento, son vistos “como frutos de peleas por el poder y el control de la organización más que por un verdadero debate ideológico.” (PORTA y SEMPOL. 2006: 107)
La convivencia a la interna del MLN- T, en este período, se hizo cada vez más ardua y compleja. Era evidente, por otro lado, que la gestación de al menos dos fracciones que entrarían en pugna -los “Renunciantes” y La Tendencia Proletaria debilitaba aún más la cohesión de los Tupamaros en el exterior. Las medidas de seguridad y el riesgo constante hacían muy difícil y compleja la generación de una discusión fluida; por otra parte el manejo de la información en forma compartimentada no hacía más que profundizar las confusiones y el ambiente de desconcierto. El factor subjetivo, cobró mucha importancia en esta época, de este modo lo que se informa, quién lo informa y cómo lo informa tenía mayor trascendencia ante los hechos que podríamos considerar reales u objetivos. La carga subjetiva fue tenida en cuenta en varios documentos de la época, ya que se entendió que la mayoría de las acusaciones y cuestionamientos provenían principalmente de las visiones de los individuos, cargado de ataques personales. Marcelo Estefanell relata que “al negro Mansilla fueron a matarlo también, estaba condenado a muerte, y el tipo que lo fue a matar, estaban así como vos y yo y el negro lo adivino y le dijo me venís a matar y el otro se desarmó y terminó llorando, pero no cumplió la orden.”/3
La continuidad de la lucha armada, base fundamental del MLN- T, como táctica y estrategia a continuar, será otros de los temas de conflictos, aunque a diferencia de los otros puntos de tensión, este no se explicitará concretamente en aquel momento. Lógicamente estás no fueron las únicas causales de la división y del posterior fraccionamiento, la coyuntura en la que se encontraba inserto el MLN- T también jugó un papel clave. En este sentido, las relaciones con el Partido Revolucionario de los Trabajadores- Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT- ERP) y su incorporación a la JCR fue otro de los elementos condicionantes de esta situación
“Dos corrientes que expresan a dos concepciones distintas”: la “Tendencia Proletaria” y los “Renunciantes” en pugna
Si bien resulta difícil ubicar en el tiempo la gestación de este proceso de fraccionamiento, si es posible encontrar alguna de sus raíces en los años precedentes, fundamentalmente si analizamos las discusiones e incertidumbres acerca de las tácticas a seguir en el Uruguay, y si tenemos en cuenta el ambiente que en ese entonces se vivía. Efraín Martínez Platero, militante del MLN-T, señala que cuando retornó a la capital argentina hacia principios de 1974, se encontró un MLN- T casi partido en dos, “yo sabía que había tendencias como siempre hubo en el MLN, discrepancias en diferentes cosas. Pero cuando volví a Buenos Aires en febrero o marzo del 74, estaban prácticamente definidas la Tendencia Proletaria y la Tendencia del Nuevo Tiempo.” (LESSA 2002: 302)
Con respecto a lo que cada una proponía añade: “La Proletaria era la línea más dura, que quería meter gente adentro (de Uruguay) para darle continuidad a la lucha armada. En principio se trataba de tareas organizativas, de la creación de infraestructura. La Tendencia Proletaria era favorable al partido de masas. Nuevo Tiempo tenía otra tesitura completamente distinta: aunque en aquel momento tenía una ideología tremendamente leninista, quería dejar la lucha armada de lado. Era muy crítico, un poco por toda la influencia que había tenido el PRT- ERP y del MIR chileno. (...). Nuevo Tiempo en ese momento estaba en una línea muy ortodoxa, pero no quería seguir (con la lucha armada) de ninguna manera.” (LESSA. 2002: 302)
En términos generales, los Renunciantes y la Tendencia Proletaria, tenían planteos y propuestas contrastantes entre sí, sus contradicciones hacia inhóspita la convivencia y compleja la construcción de una táctica y estrategia común, por lo cual se trazaba lo inevitable, el quiebre interno. Recordemos además, que éstas no eran las únicas tendencias existentes a la interna del MLN- T, aunque si serán las más destacadas y preponderantes en términos de discusión política. A grandes rasgos, las controversias entre las dos orientaciones del grupo dirigente de la organización fueron encendidas.
“Los renunciantes básicamente argumentaban que el MLN-T debía volverse un partido marxista leninista, que la vía revolucionaria había fracasado y que era hora de replegarse y reformular la estrategia de lucha política buscando involucrar a las masas”(PORTA y SEMPOL 2006: 205), en este sentido comenzaron a propiciar la salida de los militantes a Europa. Por otro lado, la “Tendencia Proletaria” por el contrario hacía hincapié en mantener la organización clandestina y fortalecer la resistencia a la dictadura. Rechazaba las acusaciones de foquismo, y buscaba también la consolidación de un partido que no desconociera los ejes de la organización revolucionaria.(PORTA y SEMPOL 2006: 205)
Aldrighi señala con respecto a este último punto que “el núcleo Buenos Aires que luego permaneció en el MLN (...) Insistía en no dejar de lado el análisis de los errores del pasado, pero sin perder de vista, en el ímpetu de la rectificación ideológica, los puntos de referencia de la organización revolucionaria.” (ALDRIGHI. 2001: 122).
La ruptura del MLN-T se procesó entre abril y noviembre de 1974, y el mismo fue protagonizado y conducido por cuatro dirigentes, quienes tuvieron un papel preponderante en ese proceso, ellos fueron: Luis Alemañy, William Whitelaw, Lucas Mansilla y Kimal Amir, integrantes de la Dirección del MLN- T en aquel entonces y renunciantes a la misma en julio de ese año. La división del movimiento se materializó en noviembre con el alejamiento de estos cuatro dirigentes. El profundo ambiente de desconfianza entre los integrantes del MLN- T tocó su punto máximo en la reunión del Comité Central “Miguel Enríquez” del 8 de octubre de 1974. Los cuestionamientos emanados allí estuvieron en parte dirigidos a los temas vinculados entorno a la “desviación de clase, [y a la] desviación pequeña burguesa”, que vivía la organización. Recordemos además que en esa ocasión se criticaron las decisiones y acciones de la Dirección, además de cuestionarse el “aislamiento de las bases, [el] estilo de trabajo, [la] no concreción de las políticas, [las] renuncias, [la] inorganicidad, [el] subjetivismo e inclusive [el] estilo no proletario de vida.” Desde esta perspectiva y el planteo central de la Comisión Política del MLN- T –integrada por miembros de la Tendencia Proletaria- estaba focalizada en que la tarea principal era “la construcción del Partido en el Uruguay/4 esto es el Partido proletario, clandestino y armado” /5
En aquella instancia se resolvieron, entre otras cosas, “la necesidad de dar forma y límites precisos (...) [al] Partido proletario de combate”, y por tanto “constituir la Comisión de obreros Tupamaros que se integrará con todos los compañeros en condiciones de ser considerados militantes del partido”. La Comisión de obreros Tupamaros –según estas resoluciones- “tendrá como tarea principal la construcción del partido, adoptado un funcionamiento partidario y en adelante ejercerá la dirección de nuestra fuerza militar: el MLN (T) y de organismo y organizaciones por el creados hasta la conformación orgánica de nuestro partido en la 3 Convención Nacional.” /6
Por otro lado, se aclaraba que el Comité Central, la Comisión Política, y la Comisión Militar, constituidos como la Dirección del partido y del MLN- T tendrán su sede en el Uruguay y por tanto se encargarán “de elaborar las orientaciones políticas del Partido de acuerdo a la línea del Partido y de dirigir prácticamente las células y las zonas del Uruguay.” /7 El Partido en consecuencia deberá ir construyendo “la fuerza militar que permita realizar acciones de mayor envergadura y nivel.” Por otra parte y en relación a la caracterización de los cuadros, se plantea y define que el Comité Central nombre “una comisión integrada por compañeros obreros en su mayoría y que en su práctica hayan demostrado una absoluta adhesión a la causa, su compromiso con la revolución y capacidad para esta tarea de gran responsabilidad a lo largo de su práctica.”/8
Esta resolución, culmina en la designación de cuatro cañeros o “peludos”/9, para integrar la dirección o la “comisión política”. Para Aníbal De Lucía la decisión de designar a los cuatro “peludos” fue un grave error que culminó con el MLN- T. Según este militante “ahí se termina de alguna manera, ahí los Renunciantes como ven que no hay arreglo como ven que los otros conspiraron y como ellos ya venían conspirando se termina el Comité Central, renuncian a la Dirección, y lo que se resuelve es poner a los cuatro peludos en la Dirección del MLN, que es como enterrarlo para siempre al MLN. (...).”/10
Críticas a la Tendencia Proletaria
La Tendencia Proletaria “fue duramente criticada por algunos integrantes de la organización que la consideraban “dogmática”, “acrítica” y “totalmente fantasiosa.” (PORTA y SEMPOL. 2006: 107). En un documento elaborado por los “Renunciantes” en noviembre de 1974, se hacía hincapié en varios temas de conflictos y oposición, causantes todos lógicamente de su separación. En el mismo, se desarrolla, el tema de la “contradicción principal”, en el que se pone en evidencia y se polemiza sobre las principales diferencias tácticas y estratégicas que tienen con la Tendencia Proletaria. Los que integraban el núcleo de los “Renunciantes” comprendían que el MLN-T se encontraba enfrentado a través de dos posturas el “foquismo de nuevo tipo”/11 por un lado, y el marxismo- leninismo por otro. Ubicaban allí por tanto que “la contradicción fundamental que debe resolverse en nuestro movimiento está dada entre el foquismo (...) por un lado, y la concepción proletaria marxista- leninista que plantea como la primera cuestión para poder avanzar correctamente por el camino de la revolución el análisis crítico de la historia de la lucha de clases en el Uruguay y el papel cumplido por el MLN dentro de ella -por otro-.”/12
Esta contradicción se agudiza entre la concepción proletaria y la no proletaria, dando nacimiento a la tendencia continuadora y restauradora del foquismo. En base a ello, los “Renunciantes” plantearon que los integrantes de este tendencia buscaron, “ubicar la contradicción principal entre militantes pequeñoburgueses y obreros, sin otra consideración que la extracción de clase de los mismos, apartándose del punto de vista marxista que exige tomar como rectora la línea ideológica y política, lindan así de hecho con el corporativismo de clase premarxista. ” /13
El foquismo que fue durante doce años el promotor de las acciones del MLN- T, es visto por los “Renunciantes” como un error estratégico y táctico, principalmente si se tienen en cuenta las consecuencias producidas. Entendían que “este pequeño grupo de compañeros continuadores y restauradores del foquismo, que hegemoniza la tendencia “proletaria”, habla de la clase obrera, del estilo proletario de dirección y de vida, dice combatir contra el pequeño- burgués, agita el marxismo- leninismo, para en los hechos, atacar el marxismo- leninismo y volver a hacer lo que la historia se ha encargado de negar. Agita banderas de rectificación en cuestiones secundarias, y errores que hemos cometido en este período, pero lo hace para mantener inamovible la concepción, pretendiendo transformar el pasado en perspectiva desconociendo así las enseñanzas de nuestra propia experiencia y la de las masas, y encubriendo de ese modo su verdadera posición y punto de vista militarista” /14
Por último, expresan ante “la afirmación de que nos habíamos “adueñado arteramente de la dirección y sin ánimo de largarla” /15, los “Renunciantes” afirman que: “Lo dijimos mucho antes de las renuncias, durante y después de ellas, que, por sobre la cuestión de estar o no en la dirección, habían insoslayables principios a resolver; historia, ideología, línea política, análisis de situación, etc. Pero además lo reiteramos en el CC, pidiendo ser relevados de este. Y lo reiteramos hoy, en el sentido de que estamos más convencidos que nunca que lo primordial es servir al pueblo y a la revolución, lo demás, dirección, MLN, etc., es secundario. (…). El error de cálculo de los compañeros de dicha tendencia radica en que nosotros la cuestión esencial, rectora, de nuestro comportamiento reside no en la lucha por los cargos, sino en el compromiso asumido con los intereses de nuestro pueblo y la revolución.” /16
Críticas a los Renunciantes
Desde dentro de la organización también se criticó la postura asumida por los “Renunciantes”, cuestionando sus acciones y propuestas. Una integrante de la dirección “Elena” -entrevistada por Aldrighi- que permaneció en el MLN de Buenos Aires después de la fractura, señalaba con respecto a los “Renunciantes” lo siguiente: “[Ellos] intentaban imponer a la fuerza una serie de esquemas en formas dogmática. Quien no compartía esos esquemas, no entendían la verdad. No concebían que se tuviera una posición diferente: quien no comprendía era un pequeño burgués desviado. Sus discusiones eran una suma de insultos políticos, que terminaban coartando la participación y la discusión. (...). Nosotros pensábamos que lo más importante era mantener unida a la organización clandestina y reunir gente para la lucha contra la dictadura. Ellos pensaron que no (...). Tenían poder, porque realmente, hasta la renuncia, eran los que gobernaban la organización. Al irse se llevaron gente –no la mayoría- pero sí casi toda la infraestructura, gran parte de los “locales” y el dinero. (...). Con sus documentos y sus declaraciones de pureza izquierdista, engañaron a mucha buena gente. Ahora bien, no se puede decir que todos los renunciantes fueran pésimos y las únicas buenas personas quienes estábamos del otro lado. No. Basta pensar en Whitelaw. Muchos militantes adhirieron en un primer momento y luego entendieron como eran en realidad las cosas por detrás de las palabras. Pero importante es el fenómeno político que generaron: la desarticulación del MLN” (ALDRIGHI. 2001: 122)
Eleuterio Fernández Huidobro, realiza en su libro, “En la Nuca” una exhaustiva crítica a los sucesos de aquellos años y a las decisiones asumidas por el colectivo tupamaro en general y por los “Renunciantes” en particular. Sobre este aspecto, plantea: “(...) el gran golpe al MLN se produjo después de 1972 debido a las gravísimas decisiones tomadas en Chile y Argentina. Entre ellas hubo una que resultó fatal: se resolvió la autocrítica. (...). Esa autocrítica y sus funestas consecuencias deberían formar parte de la de hoy. Autocrítica de la Autocrítica porque fue el golpe en la nuca del MLN. Costó demasiadas vidas ese asunto. (...). En los casos de más cruda responsabilidad, los que entonces dirigían con absolutismo al MLN y lo transformaron por decreto en el “Partido del Proletariado” para sacarlo de sus deformaciones pequeño- burguesas (causa principal según ellos de la derrota del 72) terminaron en el Partido Nacional unos y en el Colorado otros...Hasta hoy.” (FERNÁNDEZ HUIDOBRO. 2001: 13)
Ahora bien, a través del análisis que realiza Fernández Huidobro, en su libro, accedimos a uno de los documentos que la Tendencia Proletaria elaboró criticando las posturas y acciones de los “Renunciantes”. En términos generales, las críticas se dirigieron tanto a los modos de vida de los ex integrantes de la dirección, así como también a la ostentación de dinero y comodidades que estos tenían. Por otro lado, las acusaciones económicas fueron centrales, y en este sentido, la apropiación indebida de dinero, armas y locales, fue otro de los centros de conflicto. Además, en otro orden, se ubicaron también los cuestionamientos vinculados a la manipulación u omisión de la información, así como la falta de compromiso de éstos dirigentes. Como mencionábamos, la Tendencia Proletaria cuestionó los modos de vida cotidiana y las costumbres que los “Renunciantes” tenían, los cuáles según éstos eran absolutamente objetables por la realidad en la que estaba insertos. De esta manera, puntualizaban “los delirios de grandeza y la falta de modestia, se documentan también en el estilo de vida y de trabajo de los dirigentes y en la forma en que se administró el patrimonio y la seguridad de la Orga; aunque en todo ello ha contribuido la naturaleza preponderantemente pequeño- burguesa de la base. (...). No es de extrañar, igualmente, que en todo este último período brillara por su ausencia algo que es esencial en el quehacer revolucionario: la lucha armada, las acciones(...).”(FERNÁNDEZ HUIDOBRO. 2001: 33)
En este sentido lo más criticable era que se creaba una profunda diferencia entre los modos de vida de la base y la dirección, generando por consiguiente que la organización tupamara perdiera paulatinamente sensibilidad social y agudizaba aún más “las desviaciones de clase.” (FERNÁNDEZ HUIDOBRO. 2001: 36). Las acusaciones de tipo económicas fue otro de los duros planteos esbozados por la Tendencia Proletaria, en contra de los “Renunciantes”. En este sentido, se los acusó de “malversación de fondos y apropiación indebida de un millón doscientos mil dólares que se entregaron en febrero último a la Dirección del MLN, para ser entregados a una organización hermana. Hasta el día de hoy esa suma tan importante de dinero no se ha entregado a sus destinatarios, existiendo una reclamación de los damnificados, la que no ha sido satisfecha.” (FERNÁNDEZ HUIDOBRO. 2001: 36) Por otro lado se los cuestionaba por la “gran concentración de armas en un solo local y caída de la totalidad de las mismas (...), sin que nadie haya sido responsabilizado hasta ahora por el hecho y lo que ello significa: como irregularidad en la administración de las cosas y como perjuicios para la revolución.” (FERNÁNDEZ HUIDOBRO. 2001: 36)
Alfonso Lessa, plantea que para Martínez Platero lo de la presunta falta de dinero y el cuestionamiento por las armas “pudo haber formado parte de una campaña de desprestigio de la Tendencia Proletaria en contra de los que no la acompañaban, como Whitelaw.” Ya que, y según el recuerdo de Martínez Platero: “Dio la casualidad que en los correos el que llevaba toda la infraestructura de la organización era Whitelaw. Y el usó dos o tres correos para llevar la plata dividida a Chile. Una parte se dio en Argentina y otra parte se llevó a Chile.” (LESSA. 2002: 305). Un análisis publicado en el periódico de Nuevo Tiempo en abril de 1975, valoraba que no sólo el MLN- T sino que toda la izquierda uruguaya enfrentaban “una profunda crisis de carácter ideológico y de línea política. En su interior se han desarrollado en pugna dos tendencias principales, claramente antagónicas. Por una parte, las posiciones que se caracterizan por aferrarse al pasado y sus errores, sin analizarlo críticamente, (...). Por otro lado, quienes nos orientamos por corregir los errores y por una alternativa política independiente y revolucionaria de la clase obrera y el pueblo. (...).” (ALDRIGHI. 2001: 121)
Vigencia de la lucha armada y el aparato armado: balances y cuestionamientos
El tema del abandono de la lucha armada, nunca será tratado como tal, en la interna del MLN- T. Múltiples elementos parecen indicar que allí radicaban las principales diferencias aunque ello no se discute ni se resuelve. Ya que, de ponerlo sobre el tapete corría riesgo la propia identidad del MLN- T y sus propias bases estratégicas y programáticas, además del problema ético que ello podía acarrear. Aníbal De Lucía, afirma con respecto a este tema que “vos no podías decir que dejabas la lucha armada y él no lo iba a decir [haciendo alusión a Lucas Mansilla]. Dentro del MLN no podías decir eso, porque si te ibas a ir, si te ibas del MLN con un montón de compañeros, y si vos decías que dejabas la lucha armada de ese motón de compañeros que se iban a ir, no se iban, se iban cuatro. (...)”/17
De todas maneras los ex militantes tupamaros, esbozan superficialmente su postura con respecto a este tema. En el documento de su renuncia a la organización, plantean lo siguiente: “Los compañeros de la tendencia “proletaria” insisten en no extraer enseñanzas ni siquiera de nuestra propia experiencia. Es sabido que la Organización, al tomar como lo fundamental su actividad militar, perdió de vista las posibilidades que para la lucha política de las masas encerraban las libertades democráticas, en la idea errónea de que un mayor nivel de acciones de nuestro aparato conduciría al pueblo al enfrentamiento decidido con la burguesía.”/18
Ahora bien, volviendo a los hechos concretos, luego de la derrota de 1972, hubo quienes quisieron organizar la contraofensiva desde Buenos Aires con el apoyo de los pocos cuadros y militantes que aún quedaban en Montevideo. Alemañy, junto a otros como Lucas Mansilla, fue uno de los actores decisivos en desarticular esta iniciativa. Para Alemañy, “se trató de un intento de evitar un segundo baño de sangre que acabaría con la vida de jóvenes que estaban aislados en Uruguay, sin la preparación ni el apoyo necesario.” Martínez Platero quién efectuó un análisis similar, plantea que: “No había cuadros militares que pudieran compararse con un cuadro del Ejército. Había tiratiros, que eran carne de cañón y a los que podían matar en cualquier momento.” (LESSA. 2002: 51)
Efraín Martínez Platero quién permaneció en el país durante un tiempo, continuó ocupándose de lo poco que quedaba, aunque no era el único. Otros, “como Luis Alemañy, viajaban clandestinamente desde Buenos Aires a Montevideo para analizar con qué contaba la organización dentro del país, a fin de cumplir con la contraofensiva que promovían las líneas más duras.” (LESSA. 2002: 17). Entorno a ello, Luis Alemañy señala que a comienzos de 1973, la dirección del exterior propuso la suspensión de la lucha armada por razones tácticas, de esta manera expresa: “Vuelvo a Uruguay en enero de 1973, como miembro de la dirección en el exilio. No estaba de acuerdo con la resolución de reemprender las actividades armadas en Uruguay, la que había quedado de 1972. Pedí que me dieran la posibilidad de discutir las razones que teníamos nosotros para reemprender inmediatamente las acciones armadas. La realidad me ayudó mucho para convencerlos.” (ALDRIGHI, 2001: 119). No obstante ello, y en ese contexto se reunieron en abril de 1974, en la Playa de la Agraciada, Luis Alemañy y William Whitelaw para analizar la situación. Whitelaw había cruzado clandestinamente por el río Uruguay buscando una ruta para ingresar armas. Sin embargo las noticias que tenía Alemañy eran desalentadoras: “la estructura era casi nula y sólo aguardaban órdenes algunos militantes muy jóvenes y sin ninguna preparación.” Alemañy señala con respecto a este hecho, lo siguiente “el 17 de abril de 1974 se lo comunico a Willy Whitelaw en la playa de la Agraciada, adonde había venido a visitarme desde Buenos Aires. Le explico que estaba en minoría, tres a uno; que había puesto como condición esperar a que pasara el 1º de mayo para hacer acciones armadas, para ver si había movilización popular. Estaba convencido de que eso no se iba a producir. Me decía que sí, que había resistencia silenciosa que se iba a expresar ese día. Se antepuso entonces un plan de movilización de masas para el 1º de mayo, con el cual también estaba en contra, porque debía generar enfrentamientos en un plano de desigualdad, donde podía ir a la muerte un montón de gente gratuitamente.” (ALDRIGHI, 2001: 119)
Alianzas políticas
Otro elemento de conflicto eran las alianzas políticas que se proponían y pregonaban. Este aspecto no hacía más que agregar ingredientes de tensión a los ya existentes. Recordemos, que el Comité Central de octubre había resuelto, con respecto a la política de alianzas, lo siguiente: “nuestra principal tarea hoy es insertar el Partido en la clase obrera, cuestión esta que no existe, por lo tanto entendemos que a partir de este período, de esta realidad objetiva, no se corresponde realizar alianzas de ningún tipo, salvo aquellas que se den naturalmente en los centros fabriles. (...).”/19
De esta manera, por ejemplo, el fluido relacionamiento que los “Renunciantes” mantenían con personalidades tales como Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, según Alemañy no iba en correspondencia con las líneas políticas del MLN- T (LESSA. 2002: 295), lo que hacía más dificultoso la posibilidad de aunar criterios. Por otro lado, el paulatino alejamiento político de la JCR, profundizaba las grietas. En este sentido Astrid Arraras, plantea que “el análisis de los “renunciantes” [sobre] el contexto uruguayo también los condujo a (...) re evaluar sus alianzas anteriores y las modificaron. De este modo, “los “renunciantes” decidieron alejarse de la JCR porque ellos abogaron la teoría “foquista”. Para los “renunciantes”, los miembros de la JCR no analizaron las condiciones particulares en Uruguay y mecánicamente transfirieron sus opiniones y tácticas al Uruguay. Finalmente, los “renunciantes” decidieron participar dentro de una nueva alianza independiente orientada, la Unión Artiguista de Liberación (UAL), para tomar los primeros pasos hacia la unidad de todos los grupos sociales y políticos para derrocar la dictadura y sustituirla por un gobierno democrático y patriótico.” (ARRARAS 1998: 256). Para Alemañy las principales críticas de las que eran objetos, se basaban en su condición de pequeños burgueses -según los integrantes de La Tendencia Proletaria- y sus propuestas de alianza política, con otros políticos uruguayos en la Argentina. “Se nos criticaba por ser pequeño- burgueses y porque propugnábamos alianzas con políticos burgueses como Erro y Michelini. Nos alegrábamos mucho de que no supieran de nuestra amistad con Gutiérrez Ruiz, porque ahí sí que nos hubieran condenado. Por supuesto, tanto él como Michelini fueron una gran ayuda para nuestra evolución en las ideas. Todos nosotros discutíamos con ellos, se encontraban con todos los uruguayos en Argentina, resolvían problemas. Hablábamos de la política uruguaya, podíamos hablar de política, cosa que en el MLN ya no se podía.” (ALDRIGHI. 2001: 120)
Propuestas de Nuevo Tiempo
Luego de su renuncia a la dirección del MLN-T, y de su alejamiento de la organización, producida el 28 de noviembre de 1974, los ex militantes tupamaros, comenzaron a plantear la construcción de una organización independiente. De esta manera, en abril de 1975, constituyen la organización “Nuevo Tiempo”. En síntesis, la propuesta estratégica de Nuevo Tiempo, era la construcción de un partido de masas, ideológicamente vinculado al marxismo leninismo, y que se planteara –en esta etapa-el abandono de la lucha armada. También sugerían que era inconveniente volver a entrar al Uruguay clandestinamente por las condiciones que existían en el país y proponían ampliar su política de alianzas, a los grupos democráticos de los partidos tradicionales que luchaban contra la dictadura. En la primera Circular Interna de la organización, ellos mismos se definen de la siguiente manera: “la organización Nuevo Tiempo surge del nucleamiento de los elementos que habiendo comprendido la situación y las necesidades políticas anteriores, aspiran a formar parte y a trabajar consecuentemente en la construcción del partido marxista- leninista, del frente revolucionario y de las fuerzas armadas populares, proviniendo su núcleo central de le escisión del MLN y del “26 de Marzo.”/20 Como hemos visto en apartados anteriores, el debate sobre la necesidad de desarrollar un partido y su eventual contradicción con la teoría del foco no era nuevo en el MLN- T. En 1967 dicha organización daba a conocer su Documento 1, donde ya se explicitaba su idea con respecto a la construcción de un partido. En él indicaban que era “necesario contar con un Partido Revolucionario profundamente arraigado en las masas, para hacer la Revolución Socialista, ese Partido hoy no existe como tal si bien puede existir embrionaria o potencialmente (…). La construcción del Partido Revolucionario es un producto de la lucha de clases y no se pueden adoptar recetas sobre el mismo. (…). Mientras esto no suceda, la Revolución no puede esperar. A cada revolucionario, o a cada grupo revolucionario solo cabe un de hacer la revolución con o sin partido.” (CULTELLI 2006: 69)
En agosto de 1971 el grupo había emitido el documento “Foco o partido, un falso dilema”, en el que se aseguraba que no era conveniente contraponer elementos referidos a la organización, con lo que tiene que ver con el método. Es decir, el partido es una forma de estructurar internamente una organización, y el foco es el método de lucha guerrillera que dicha organización puede utilizar. Según Andrés Cultelli, allí se planteaba la necesidad de construir un Partido de masas, dejando afuera lo central, el Partido de cuadros, el que debió crear el MLN- T para dar el gran salto cualitativo necesario en el curso de su desarrollo. Y luego agrega, “el partido revolucionario de cuadros es inseparable de la teoría marxista leninista y ésta no puede aplicarse cabalmente sin la construcción de aquel.” (CULTELLI. 2006: 88). Esta cuestión, no se relacionaba sólo con el MLN, sino que atravesaba a la izquierda latinoamericana y constituía uno de los asuntos centrales de debate entre los partidos comunistas (en especial los prosoviéticos) y las guerrillas guevaristas. (LESSA. 2002: 109). A partir de la influencia de la revolución cubana y de su declaración marxista leninista, esta ideología ocupó un lugar destacado en el pensamiento de la izquierda latinoamericana. Andrés Cultelli, señala tres fases por las que pasó la organización para adentrarse en la teoría del marxismo leninismo. “Una, de carácter dogmática. Con gran esquematismo y poca reflexión. Pretendemos conocer la realidad, nada más que citando los clásicos, sin más. Como si todo el conocimiento del medio que deseamos transformar estuviera en los libros. Nada más negativo e impropio que esto. Dos, sin tanto apego formal a los textos, comenzamos a reflexionar con alguna independencia de los mismos, y a vincular los hechos que deseamos dominar con la teoría. Esta fase ya no se puede calificar de negativa. Es más crítica y acaso sirva de puente para llegar a la tercera, a la necesaria en el proceso de formación teórica. Pero es a nivel de esta fase en la que quedan la mayoría de los militantes y los cuadros intermedios, ya que los grandes cuadros o los de mayor nivel –cuyo proceso de formación lleva décadas, no años- hay que ubicarlos en la fase siguiente. Tres, cuando se profundiza en la filosofía marxista leninista y de ella se ha aprehendido el método de análisis, como guía para la acción. Cuando se ha incorporado la dialéctica a la conciencia, como diría Lenin.” (CULTELLI. 2006: 66)
De allí en adelante se profundizó la etapa de división del MLN y surgieron con más fuerzas las discusiones teóricas sobre el marxismo y acerca de la creación de un partido de masas. En la primer Circular Interna de la organización, Orígenes y situación actual de la escisión, los miembros de Nuevo Tiempo, señalan claramente su adhesión a esta ideología. “El nuevo período interno que se abre luego de la ruptura con el MLN debemos caracterizarlo marxismo-leninismo.”/21
Profundizando un poco más en este concepto, la elección de los militantes del núcleo central de Nuevo Tiempo, tenía como ejes centrales: “la trayectoria política del militante alabada históricamente; su adhesión a la línea política y la profundización en los aspectos ideológicos que la sustentan; la puesta en práctica de manera creadora y consecuente en la línea política; el estudio, la propaganda y la defensa de la línea política y sus fundamentos; el compartir y practicar los principios ideológicos leninistas de carácter orgánico: el centralismo democrático, la crítica y la autocrítica, el principio de trabajo colectivo y la responsabilidad individual; la disciplina partidaria referida a la puesta en práctica de la línea política del partido entre las masas; el militar organizadamente en una célula u organismo del partido.”/22
A la vez, cada militante tenía la obligación de extender y construir el partido, en cada frente de masas en el cual estuviera inserto, formando Círculos de Nuevo Tiempo entre aquellos que simpaticen con la línea política de la organización. Esto significa que los círculos son organismos partidarios de carácter amplio, en donde sus integrantes deben aceptar la construcción política, siendo la única condición la da ser aspirantes a integrar el partido. Desde el punto de vista ideológico, la construcción del partido debía darse sobre la base de algunos lineamientos básicos. El primero de ellos, es el carácter proletario de la ideología del partido. “El carácter proletario se debe fundamentalmente al papel dominante que desempeña la ideología proletaria y el partido portador de esa ideología, más q que el papel determinante en la revolución lo constituye la ideología y la política proletarias.” /23 En segundo lugar, y como eje fundamental, tenemos la ideología marxista leninista, como base para la construcción del partido. “La teoría para la revolución en Uruguay surge de la aplicación de las leyes generales del marxismo leninismo a la situación concreta del Uruguay, para así poder transformarla. Esto implica necesariamente el conocimiento de la sociedad en lo que se refiere a: desarrollo del capitalismo y formas particulares de la dependencia, análisis de clases, movimiento y relación entre las mismas, historia de la clase obrera uruguaya, carácter de la revolución y la vía de acceso al poder, teoría de construcción del partido (entendiendo por esta el carácter de la organización leninista y los aspectos ideológicos de la misma), la teoría del partido, expresada en su programa y en su línea política.”/24 Este partido debía tener una amplia relación con las masas y sus militantes un estrecho contacto con el pueblo y las clases proletarias. “Si no existe una relación dialéctica entre el partido y las masas, este se transformará en una secta “árida”, dogmatico y sin vida, incapaz de cumplir con sus objetivos. El vínculo principal del partido con las masas lo constituye su línea política y los cuadros marxistas leninistas.” /25
Y más adelante agrega, “el partido que aspiramos construir tiene que tomar como punto de partida la síntesis del movimiento obrero internacional, así como la síntesis de la experiencia de la clase obrera uruguaya.”/26 Los integrantes del colectivo Nuevo Tiempo, entendían que transformar el MLN- T en un partido marxista leninista, terminó siendo sólo una ilusión. De esa manera, esta propuesta no hizo más que producir durante dos años un dificultoso proceso de enfrentamiento interno entre corrientes que se mostraron como incompatibles en el plano ideológico. Por consiguiente “la ilusión de transformar el MLN (T) en un partido marxista leninista, basados en la modificación de su política y los aspectos positivos que por aquel entonces encontrábamos en su práctica desato durante dos años un arduo proceso de lucha interna entre corrientes antagónicas en el plano ideológico: el populismo foquista y el marxismo leninismo.”/27
Entendían además que “el partido no es quién le hace la revolución a las masas, sino que por el contrario, es la voluntad concentrada de aquella su papel principal es dirigirlas, en todos los aspectos y situaciones. Pero para que esto sea posible el partido debe mantener con las masas una profunda relación dialéctica de interioridad. Solo así cobra su real sentido proletario y dialéctico el centralismo democrático que debe reglar el funcionamiento del partido.”/28
Comprendían que estos aspectos condujeron a incurrir en errores políticos de importancia para “las masas y para los revolucionarios”, de este modo se contribuyó negativamente a aumentar aún más la confusión política existente en aquel momento. Desde esta perspectiva, y claro está, desde su enfoque los mayores errores fueron: “la interpretación dogmática, contraria al leninismo y de fuerte influencia trotskista, del carácter de la revolución en el Uruguay, al confundir de la etapa de liberación nacional. (...). Esta desviación nos condujo a ubicar la contradicción principal entre la burguesía y el proletariado, desestimando entonces, la necesidad de establecer una sólida alianza con las demás clases populares frente al enemigo principal: la oligarquía y el imperialismo.”/29 Desde el punto de vista de las tareas concretas a desarrollar, podremos señalar que en 1975 publican el periódico “Nuevo Tiempo”, del cual pudimos acceder sólo a dos ediciones, desconociendo hasta cuando se realizó dicha publicación. La propaganda y la agitación, son las tareas fundamentales de esta nueva etapa. En los fundamentos de esta publicación, se señala: “la esencia de la propaganda reside en la vinculación del partido con las masas y, en forma particular con la vanguardia obrera, es uno de los instrumentos fundamentales para fundir las ideas socialistas con la clase obrera y sus clases aliadas (…). Por estas razones, la propaganda constituye un eje de construcción del partido marxista leninista, al educar permanentemente a la clase obrera y a las más amplias masas, en la interpretación de todos los hechos políticos, ideológicos, culturales, etc., y el comportamiento actual de todas las clases sociales, es decir, el carácter del imperialismo del sistema capitalista, el papel del estado burgués (…), el reformismo, así como la influencia de estas corrientes en el seno de la clase obrera y el pueblo” /30 En cuanto a la agitación, señalan: “la agitación en cambio, consiste en el arte de introducir en las más amplias masas populares, una o dos ideas claras y precisas, dirigidas a de régimen.”/31 Y luego agregan, específicamente “la tarea práctica de cada militante de Nuevo Tiempo es: difundir el periódico, estudiarlo, discutirlo, y una vez comprendida la línea política, aplicarla creadoramente a la situación particular, organizando a la clase obrera y al pueblo.”/32
Como objetivo a corto plazo, “el partido debe impulsar una amplia política sindical (…) con una gran representatividad tendiente a reunificar a la clase obrera en la lucha contra la dictadura y la reestructuración de la CNT bajo una política revolucionaria. Esto implica, además tener una plataforma concreta y amplia, impulsar la constitución de agrupaciones amplias (…) dentro de las cuales los militantes deberán desarrollar un trabajo en profundidad sobre los elementos más conscientes en torno a los planteos políticos e ideológicos de Nuevo Tiempo.”/33 Luis Alemañy, sostiene que si bien los miembros de Nuevo Tiempo, se fueron más o menos organizados del MLN-T, luego casi no existió un funcionamiento orgánico entre ellos. Como veremos en el apartado siguiente, fueron reconociendo otros líderes políticos, como Wilson Ferreira Aldunate, y Zelmar Michelini, quienes los alentaron a tomar un camino diferente al de las armas. “De acuerdo a la visión de Alemañy, el asesinato de Michelini, y Héctor Gutiérrez Ruiz junto a Whitelaw y su pareja Rosario Barredo, liquidó un proceso de acercamiento iniciado en Bs As, y destinado a promover la restauración de la democracia en Uruguay. Muchas veces se subrayó la condición de tupamaro de Whitelaw, pero ignorando el proceso de fracturas del MLN en el exterior y el papel que estaba cumpliendo el ex guerrillero, partícipe del grupo que evitó la contraofensiva.” (LESSA. 2002: 316)
La tarea fundamental en esta etapa, era organizar en todos los niveles posibles la resistencia contra la dictadura. “Solo la lucha tenaz y organizada de los que viven de su trabajo; sólo la voluntad inquebrantable de los orientales de hacer temblar a los tiranos; sólo la decisión del pueblo en el combate por la independencia nacional, las libertades públicas y la justicia social, logrará voltear a la dictadura.”/34 El plan consistía luego en la instalación de un gobierno provisorio “integrado por representantes de todas las fuerzas políticas, y sociales y de todos los orientales, civiles o militares, que hayan luchado contra la dictadura; que no sea una vuelta atrás ni una estafa a las legitimas aspiraciones por las que luchó el pueblo.”/35
Este gobierno debía tomar las siguientes medidas: libertad de todos los presos políticos; vigencia de las libertades públicas sindicales e individuales y cese de las persecuciones; derogación de toda la legislación represiva; expulsión de misiones militares extranjeras y denuncia de todos los tratados militares contraídos; aumento general inmediato de salarios, jubilaciones y pensiones, adecuados al costo de la vida; reapertura de todas las fuentes de trabajo; garantizando el derecho a ocupación y combatiendo toda forma de tráfico de empleo, recomendaciones, etc. aplicación de medidas de emergencia para resolver los problemas de vivienda y salud de la población; reposición de todos los despedidos por causas políticas y sindicales; aplicación de las medidas que posibiliten la vuelta a la patria de los miles de uruguayos expulsados por la desocupación y la persecución política; depuración de todos los organismos públicos de quienes hayan incurrido en prácticas de represión y despojo; juicio a todos los responsables de torturas, crímenes, vejámenes y atropellos a la dignidad y los intereses del pueblo; eliminación de todas las medidas promulgadas por la dictadura cívico militar a espaldas del pueblo uruguayo; derogación inmediata del CONAE, y de la Ley de Enseñanza, cese de las persecuciones a profesores y estudiantes; respeto de la autonomía universitaria; adopción de drásticas medidas que impidan la fuga de capitales que por cualquier vía intenten evadirse hacia el extranjero; libre funcionamiento de todos los partidos políticos y medios de difusión que no hayan estados comprometidos con la dictadura; suspensión del pago de la deuda externa; restablecimiento de las relaciones con Cuba; convocatoria inmediata a elecciones por unidades de decisión popular en la ciudad y el campo, con base en los centros de trabajo y agrupamientos barriales y regionales, de una asamblea nacional constituyente y legislativa que deberá consagrar las bases de las nuevas formas de organización social /36
Recordemos que en 1970, antes de la caída de la dirección que se encontraba en Almería, ya se habían realizado algunas negociaciones entre los tupamaros y algunos miembros del Partido Nacional, con el fin de establecer un gobierno de coalición para cuando se produjera la renuncia de Pacheco. Podemos pensar, entonces, que en algunos de los miembros que fundaron Nuevo Tiempo, esta idea seguía generando atracción y posibilidades desde el punto de vista ideológico. Debemos tener en cuenta, que quién en aquel momento, negociaba con el Partido Nacional en nombre del MLN-T era Lucas Mansilla, uno de los principales dirigentes de Nuevo Tiempo De este momento, Efraín Martínez Platero, señala “Nosotros, todavía teníamos la confianza de que Ferreira ganara las elecciones, porque sabíamos que el trato iba a ser distinto.”/37
Como veremos más adelante, los vínculos con las fuerzas democráticas de los partidos tradicionales –fundamentalmente el Partido Nacional- se estrecharán aún más. Algunas de las reivindicaciones que planteaban los militantes de Nuevo Tiempo, eran viejas aspiraciones de la izquierda uruguaya: reforma agraria, nacionalización de la banca, nacionalización del comercio exterior, ruptura con el FMI, suspensión del pago de la deuda externa, expropiación de las industrias estratégicas y sectores claves de la economía, planificación general de la economía, desarrollo de una marina mercante nacional, impulso de obras viales y energéticas de acuerdo a las necesidades de desarrollo del país, creación de mecanismos de control, planificación y decisión popular en todos los lugares de trabajo, eliminar la intermediación de distintos ámbitos de la actividad productiva, realización de una efectiva producción social que no sea una limosna y que permita la protección efectiva de la niñez, la vejez y la invalidez, viviendas decorosas y atención de la salud, desarrollo de un sistema único que permita al pueblo a todos los niveles de la enseñanza, control obrero y popular sobre los medios de difusión y los servicios culturales, defensa de la soberanía nacional y autodeterminación de los pueblos , política exterior independiente de las grandes potencias, reorganización del servicio exterior y realización de una Asamblea Constituyente que garantice estas propuestas /38