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De Vido, Masacre de Once: NO olvidar, NO traicionar, NO pactar y avalar corruptos y asesinos

La Izquierda salva a De Vido y sufre el síndrome de “la gata Flora”

Por Rubén Lasagno 25/7/17(Agencia OPI Santa Cruz)

Se aproxima el pedido de expulsión de Julio de Vido como diputado y a juzgar por los posicionamientos de los bloques, no les alcanzan los votos para dar los dos tercios necesarios para lograrlo. El problema es que el FPV con suficiente poder aún dentro del Congreso, blindó sistemáticamente a su financista, porque, obviamente, son cómplices y de alguna manera se entiende su actitud desvergonzada. Lo que no se entiende es la actitud del Partido Obrero o de Pablo Michelis o Néstor Pitrola que pretendiendo una excusa de autoprotección y señalar a Cambiemos como igual de corruptos, rehúsan sacar de la Cámara a la cara visible del gobierno más corrupto de la historia del país.

Ninguna mujer `puede estar “medio embarazada”, ningún ser humano vive “medio muerto” y ningún partido de izquierda debería (obvio que pueden) ser flexibles a la corrupción, combatirla en el discurso y avalarla en las acciones, cuando se trata de extirpar un cáncer político como Julio De Vido de la Cámara de “representantes”; sin embargo, algo así ocurrirá el miércoles cuando la izquierda más dura colabore para que el jerarca K mantenga su banca y no sea expulsado como diputado, cargo al que llegó por el voto cautivo de un kirchnerismo hambriento de fueros para protegerse de algún atisbo de justicia que rara vez aparece en la Argentina actual.

Juan Carlos Giordano de Izquierda Socialista ya ha dicho que se abstendrá, lo cual es un voto para la impunidad. Los dos diputados del Parto Obrero Pablo López, Soledad Sosa, la legisladora del PTS Nathalia González Seligra ya han dicho que van a votar en contra de la expulsión de De Vido, porque lo consideran “una maniobra hipócrita” de Cambiemos y el Frente Renovador y advierten del riesgo que sea un “precedente” que se use contra la izquierda (¿?). Hasta hoy, personalmente, pensé que la izquierda estaba lejos de los resguardos que toma el kirchnerismo para protegerse de la justicia. Muy llamativo este “voto en defensa propia”, de un sector que critica a todos los partidos políticos, hace de la moralidad una bandera y termina apoyando, encubriendo y blindando junto con el Frente para la Victoria, al ícono de la corrupción de la década pasada, al mismo nivel que Carlos Menem que está condenado y sigue en carrera gracias a los beneficios otorgado por sus “compañeritos” del senado, independientemente del color político que lo rodee.

Podemos entender que los cinco diputados del denominado “Movimiento Evita” encubran a De Vido, por cuanto responden a Randazzo, por estas horas mostrándose como una “opción peronista” a la alternativa que formó CFK por obra y gracias de Cambiemos, con el nombre de “Unidad Ciudadana”, lo cual es el mismo FPV disfrazado y todos sabemos que Randazzo y Cristina son lo mismo; no por nada estuvieron compartiendo corrupción y anuncios truchos durante 8 años. Ahora el ex ministro pretende florecer cono rosa impoluta en un peronismo sin alma, pero sabe que después de las PASO va a estar prendido de las polleras de su jefa. Que estos tipos encubran a De Vido, se justifica por el linaje político que comparten, pero que lo haga quienes se cansan de cacarear contra la corrupción K, levantando el dedo acusador y hoy que pueden expulsar la enfermedad, reculen asustados de que algún día “puedan venir por ellos” (¿?), es realmente lamentable, pero, busquemos el lado bueno a todo esto: permite despejar la niebla política que se cierne sobre algunos que dicen ser lo que en realidad no son.

El Partido Obrero intentó dar una explicación que por larga, tediosa y embrollada, se la abandona antes de la mitad. En esto hay una sola posición: o se está con Dios o con el diablo. Pretender que no se va a combatir el diablo de hoy porque hay otro diablo en danza y entonces si matamos a éste pero no al otro, mañana el que queda vivo va a venir a llevarnos (metafóricamente es más o menos el mismo planteo retorcido que hacen en la explicación) es “cháchara”. Uno no nace encubridor, se hace encubridor; uno no se hace de convicciones, nace con ellas.

Si seguimos la teoría de la izquierda, podemos inferir que solo cuando ellos gobiernen existirán condiciones óptimas para echar a los corruptos, una concepción bastante egocéntrica y soberbia que termina en un mamarracho ideológico reducido a esta premisa: queremos liberarnos de los corruptos, pero no vamos a ceder mientras otros corruptos lo pidan; ergo: nunca.

Teniendo en cuenta el bajo caudal de votos que tiene la izquierda en el país, posiblemente en las próximas elecciones gane un Massa o el Peronismo y hasta la propia CFK, es posible (todo es posible en este país) y todos los nombrados más arriba, aplicando el mismo principio que aplican hoy, seguirán avalando que no se eche a los corruptos, porque a su entender, es una maniobra de los corruptos que están. Dicho así, solo cuando ellos sean gobierno no habrá más corruptos?. Ahora, dudo que así sea.

Lo cierto de todo esto es que Julio de Vido tiene el respaldo suficiente como para ponerse a salvo. Argentina es un país de oportunidades en la política. Si no las tenés te la inventan y si no te la inventan te la regalan sectores que sufren el síndrome de la “gata Flora”. El inconformismo político puede llevarnos a esto. Puedo entender a quienes están descreídos de todo, puedo entender a quienes dudan de todo, no puedo entender a quienes hablan todo el tiempo de sanear la política y cuando tienen la oportunidad de empezar, descubren que no es bueno demostrar tantas convicciones porque ser muy honesto puede jugarles en contra a futuro. Una vergüenza más de la clase política nacional que, como sostengo desde hace mucho tiempo y a riesgo de caer en una generalización banal: son todos iguales. Ni izquierda, ni centro, ni derecha, es una corporación con matices y sin más ideología que sus propios intereses partidarios y personales.

El día jueves hay que recordar a quienes el miércoles hayan blindado a Julio de Vido. No hacer interpretaciones filosóficas ni elucubrar teorías retorcidas; simplemente sentarse ante los nombres de los diputados, leerlos uno por uno, internalizarlo, aprender a qué partido pertenecen y saber en las próximas elecciones a quien nunca le pondríamos un voto.

Hoy la corrupción es central. Hay que empezar a combatirla de hecho y si los que hoy nos gobiernan son corruptos, también a ellos hay que caerles encima. No porque estos lo sean, aceptar indignamente que quienes lo fueron sigan su camino. Para salir de todo esto, Argentina debe usar una vara alta, no nivelar para abajo. No se necesita ser macrista ni masista, ni de izquierda ni de derecha para expulsar el cáncer del cuerpo social. Quien no quiera la cura, es parte de la enfermedad. A los que quieran seguir enfermos y arrastrarnos con ellos al padecimiento, debemos recordarlos siempre y ejercitar la memoria cada vez que se acerque una campaña. Es la única manera de curarnos en salud. (envió y tituló FACUNDO)

 

La mayoría votó en contra; el kirchnerismo y sus aliados de izquierda por la corrupción, la indecencia y la inmoralidad

Rubén Lasagno - OPI Santa Cruz 27/07

 Vuelvo a un concepto que ya desarrollé con anterioridad: la grieta no es ideológica, es moral. Lo que vimos ayer en la Cámara de Diputados es la verdadera grieta. Es un abismo claro y profundo, que separa, no a quienes piensan distinto, sino a quienes creen que no se debe castigar a los corruptos, los sostienen, los justifican y los apañan y a quienes creen que sí. El gobierno aporta lo suyo desde la incompetencia, la soberbia y la inutilidad para gobernar. El kirchnerismo, es cómplice por comisión y la izquierda sucumbió con el libro de la autoayuda política debajo del brazo.

Ayer se cayeron las caretas y la grieta hoy es clara: sabemos quién está de cada lado. Los indignos y sus cómplices en una vereda y otros que al menos tienen la decencia de apostar a algo mejor, enfrente. 

No quiero abundar en opiniones que expresé antes de hoy y estaban todas orientadas a analizar de manera preventiva lo que finalmente ocurrió. Sin embargo, es un fenómeno políticamente interesante para ver en perspectiva porque nos permite situarnos claramente en un lado de la grieta, esa que como ya dije, no es ideológica, sino moral.

Ayer la mayoría, más allá de los reproches y desacuerdos que podamos tener con todos o muchos de ellos, ganamos quienes perdimos. Y si bien suena como un contrasentido, no lo es tanto. En realidad en la Cámara de diputado, que no tiene nada de honorable, hubo mayoría de legisladores que rechazaron seguir siendo cómplice de la impunidad y el delito, representado cabalmente en la figura de Julio de Vido. La minoría, que seguramente así permanecerán y en las próximas elecciones serán reducidas aún más, optó por apañar, acompañar, aceptar, encubrir, blindar y respaldar a lo peor de la política nacional: el kirchnerismo

Cristina Fernández, que según el Juez Bonadío está libre porque no encuentra méritos que lo haga pensar que puede interferir en las causas (¿?) bajó la orden a los suyos y sus acompañantes. Hubo quienes levantaron las manos autoprotegiéndose junto a De Vido, como fue el kirchnerismo duro, los gatafloristas de la izquierda que se abstuvieron, con lo cual ni siquiera tuvieron lo que se debe tener y votar para decir que no, cometiendo un pecado doble: ser cómplices y cobardes y los ausentes sin o con aviso, los travestidos de demócratas que saben sacarle el cuerpo cuando las papas queman y no deberían tener nunca un voto más de su electorado, porque, como reza el dicho Dios escupe a los tibios. Acá, además de escupirlos, hay que retirarles el voto en cada boleta donde emerjan sus narices.

Es decir, que ayer tuvimos oportunidad de ver claramente, de manera palpable, concreta y práctica los que apuestan algo por cambiar hacia un país mejor, con un poco de esperanza y pretensión de elevar la dignidad de la política (al menos de lo poco que aún queda de ella) y los que se niegan a hacerlo. De los cómplices, como es el sector kirchnerista, nadie esperaba algo mejor.

Del peronismo tampoco, fueron los cómplices funcionales y muchos, como en el caso de los gobernadores que mandaron a votar a favor de Don Julio, favorecidos directo de los millones de pesos que repartió el subjefe de la banda. A la izquierda se le cayó la careta y habrá que ver si en las PASO, logra el 1,5% necesario, teniendo en cuenta que su crecimiento electoral estuvo ligado exclusivamente al desencanto del electorado de los partidos tradicionales. Eran, de alguna manera, un reducto inexplorado por el votante medio, que en muchos casos por cuestiones ideológicas y otros por mero prejuicio, no votaba a sus propuestas. Después del 2000, cuando la corrupción comenzó a carcomer a mayor velocidad lo que se había iniciado con éxito en los ´90 de la mano de Carlos Menem, muchos volcaron sus votos hacia ese nicho de locos que en muchos casos ponían de sus bolsillos para defender sus ideas. Eran idealistas pero su loca coherencia los hacía potables, ante el fracaso concurrente de todos los modelos políticos que iban pasando y dejando su estela de corrupción y desencanto.

En la década ganada para los kirchnerista, la izquierda creció aún más y mucha gente los miró con simpatía y ganaron espacios impensados, treparon en el Congreso e impusieron una línea bastante coherente a veces no tan compatible con el pensamiento político de mucho, pero con basamento en la cruzada agonal que llevaban adelante, claro, desde el discurso.

Ayer precipitaron al fondo de la grieta, décadas de esfuerzos por mostrarse distintos. Me permito señalar que desde ahora volverán a quedarse con sus propios votos, es decir, con quienes están convencidos que ayer actuaron bien.

Concurrieron a sostener al paradigma de la corrupción nacional, el hombre que junto con Cristina Fernández, Néstor Kirchner, su familia y los cómplices funcionales de la década perdida para la Argentina, constituye la imagen viva del delito en la función pública. Con argumentos retorcidos y buscando la quinta pata al gato, cuando en realidad se trataba de expulsar por indigno a un indigno, perdieron la oportunidad de desmarcarse del simbolismo retro que representa la corporación política, tantas veces repudiada, cuando en los ´90 se unía para privatizar a favor de los amigos capitalistas o durante el kirchnerismo para estatizar, también para sus amigos capitalistas.

 

Sin palabras. El FIT, De Vido y la defensa del orden constitucional

Eduardo Sartelli / Razón y Revolución 26/717

“Pablo López dejó sin palabras a Carrió”, reza el titular del resumen de la intervención del Partido Obrero en la comisión del Congreso en la que se trataba el caso De Vido. Después del “Te falta rock”, de Miriam Bregman, los comunicadores de los partidos del FIT se desviven por encontrar frases “punzantes”, con las cuales los “representantes” de la clase obrera dejan fuera de combate a los “personeros” de la burguesía. Así, ya vimos a Néstor Pitrola “destacarse” con un lacónico y rotundo “no” ante el pedido de un fiscal para tutearlo. Ahora es Pablo López, diputado del PO, quien deja “sin palabras” a otro soldado del “encubrimiento”.

El asunto De Vido viene detrás del desalojo de PepsiCo. En PepsiCo, la resistencia de los trabajadores generó un hecho político que obligó al kirchnerismo a alinearse detrás de la izquierda. Un ejemplo de acción política que es el resultado de, y produce, la independencia de clase. Lamentablemente, ese paso adelante fue seguido por dos pasos atrás apenas el macrismo inició el proceso que debiera llevar a De Vido fuera de la cámara. Buscando acorralar al mayor responsable de las causas de corrupción más grandes de la historia argentina, obviamente con la intención de levantar las encuestas de la provincia de Buenos Aires, el gobierno forzó una situación que obligó a todos a pronunciarse. Haciendo malabares para explicar lo inexplicable, el FIT, sobre todo por boca del PO, se pronunció por… De Vido. Sin palabras

¿Qué argumentaron Pitrola, Ramal y Solano?

1. Se trata de una maniobra distraccionista. 2. Sienta un grave precedente. 3. Es inconstitucional. 4. La “justicia” debe pronunciarse

Vamos de a uno. La maniobra: no cabe duda de que se trata de algo así. Todo el tiempo sucede. El arte (burgués) de gobernar es eso. ¿Y? Con ese razonamiento, el FIT debiera abstenerse de discutir cualquier cosa, porque todo es “distractivo” del ajuste. Es más, al no tomar la causa contra De Vido como una parte de la lucha contra el ajuste, en el sentido de poner sobre la mesa la sociedad kirchno-macrista y empujar hacia la crisis política, es decir, hacia un Lava Jato, el FIT colabora en su cierre y en la reconciliación de la sociedad criminal en disolución. Parecen no escuchar al propio De Vido, que ante cada avance del macrismo amenaza con soltar la lengua. Así empezó la crisis brasileña. El FIT no parece querer llegar a tal punto, quedándose una legua atrás de Stolbizer, que pide la expulsión de Máximo y el rechazo al ingreso de Cristina. En lugar de empujar la crisis, la contienen. Sin palabras.

El precedente: entramos aquí en un sorprendente respeto por el orden jurídico burgués y en una ingenuidad política inesperada.

La idea de que los diputados del FIT corren peligro si se expulsa a De Vido, tiene la desagradable consecuencia de colocar a los militantes del Partido Obrero a la altura del ladrón de la obra pública: ¿en qué sentido se crea un precedente contra luchadores populares porque se eche a alguien de la Cámara de diputados por ladrón? ¿Alguien, sinceramente, cree que, bajo la categoría de inhabilidad moral, se puede quitar el cargo a un diputado por haber participado de actividades de lucha?

Que haya algún descompuesto burgués que lo diga, no me extraña. Que eso pueda sostenerse seriamente… Es más, sería un escándalo político que redituaría mucho más a un partido revolucionario, como descrédito del sistema institucional burgués y hasta como prensa. Por otra parte, si el régimen pudiera hacer algo así, indudablemente estaría en condiciones de hacer cualquier cosa y, para eso, no necesitaría excusa. Es ingenuo creer que la burguesía necesita argumento alguno para imponer su capricho, como si ella se creyera, realmente, que existen derechos “inviolables”. Pero, por otra parte, ese “antecedente” ya existe: baste recordar el desafuero de Enrique Del Valle Iberlucea de la Cámara de Senadores, por defender a la III Internacional en 1920. Gente que se dice revolucionaria apela a la defensa de los “derechos civiles” para proteger a un ladrón y asesino de obreros, colocándose detrás de Ruckauf, que impidió el ingreso de Saadi al Congreso al negarse a tomarle juramento. Sin palabras.

La inconstitucionalidad: la burguesía interpreta como se le da la gana la Constitución que ella misma ha creado. Podríamos ensuciar resmas y resmas enumerando todas las “inconstitucionalidades” del propio De Vido, por no hablar de Cristina. Lo peor es que este “constitucionalismo” revolucionario entra en contradicción con el punto anterior: no es “constitucional” cortar una calle; no es “constitucional” el saqueo de un supermercado, no es “constitucional” la ocupación de fábricas.

Es más, si uno lo lee con el ánimo suficiente, hasta es “inconstitucional” la huelga. Es decir, el proletariado que lucha independientemente de la burguesía esinconstitucional. ¿Qué diremos entonces de la revolución? Supongo que lo del llamado a “asamblea constituyente”, caballito de batalla trotskista por excelencia, es una mera táctica, ¿o vamos a esperar realmente que se cumplan los tiempos, los pasos y los métodos “constitucionales” para tomar el poder? ¿O vamos a tomar el poder a través de las instituciones burguesas? Es obvio que, pensando de esta manera, hasta el peronismo es más audaz que la dirección del FIT, que se coloca a la altura de Juan B. Justo. De verdad, sin palabras.

La justicia: a esta altura de la soirée, ¿hay que decir algo, no ya de la justicia burguesa, sino de la justicia burguesa argentina? Decir, en la Argentina, que hay que esperar a que se pronuncie la “justicia” es consagrar la impunidad. Todos los ladrones dicen eso. Basta ver lo que pasa con Menem. Coherente con el llamado del FIT a garantizar la impunidad, Pitrola asegura que, si el “turco” llega al Senado como consecuencia de la elección en La Rioja, votará en su contra porque “hay condena firme”. Otra vez, sin palabras.

El síndrome 17 de Octubre

¿Por qué un conjunto de compañeros que se dicen revolucionarios organiza el discurso de la resistencia kirchnerista y se prestan como mascarón de proa de la nave rescatista de un personal político caracterizado por la mentira, la corrupción y la estafa? Da cierta sensación de asco escuchar a Mariano Recalde retomar las palabras de Solano y “como dice Gabriel…” proceder a ocultar a Cristina detrás del ajuste macrista. Pero no es extraño.

El PO caracterizó el inicio de la crisis política brasileña como un “golpe de Estado” y salió, consecuentemente, en defensa de Dilma. El “golpe” tenía por función “aplicar el ajuste”, como si Dilma no lo llevara adelante ya por su propia voluntad. Como si Lula no hubiera sido el modelo del FMI.

Aquí también, en Argentina, Macri necesita distraer la atención para aplicar el “ajuste”, como si Cristina no lo hubiera aplicado. Este embellecimiento del kirchnerismo, este rescate en toda la línea, pretende ser ocultado por declaraciones como “para el Partido Obrero De Vido es un corrupto”, como se vio decir a Solano ante Mauro Viale. Lo que se da de patadas con el legalismo ridículo del que hablamos más arriba: mientras la “justicia” no se “pronuncie”, todo el mundo es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Se llega a cierta obscenidad cuando se trae a cuento la muerte de Mariano Ferreyra para justificar una claudicación ante un socio de su asesino. Después de esto, no quedan muchas palabras.

El FIT tiene terror de que las “bases” K puedan acusarlo de apoyar a Macri contra Cristina. Por estos días, se ha visto por las “redes” a toda una horda de militantes tratando de demostrar que el voto en blanco en las presidenciales pasadas no afectó el resultado. Ahora, es preferible pegarse a la corrupción K, antes que coincidir en algo con el Sr. Burns. Esta minusvalía subjetiva, que se manifestó en la Marcha del 2×1 y en la huelga de Suteba, solo por mencionar un par de ejemplos, es la manifestación de una tendencia profunda de la izquierda argentina a claudicar frente al peronismo, lo que hemos llamado en otro lado, síndrome 17 de Octubre

Esa enfermedad es la que hace creer a la izquierda argentina que contra la conciencia “peronista” nadie talla. Que no hay que ponerse en frente, que hay que conciliar, hasta que, muerto de muerte natural, su herencia vacante caiga en manos del que mejor se haya portado. Ingenuidades de montonero. El kirchnerismo agudizó esta tendencia: la caída de la “señora” reforzó el electoralismo desvergonzado del PTS; el triunfo de Del Caño arrastró consigo al PO post-altamirista. Ahora se pelean con la ridícula TPR en el seguidismo K: si los militantes de aquella se ufanan de las fotos con Moreno, los del FIT defienden a De Vido con argumentos no menos ridículos.

Esta devaluación de la izquierda frente al cristinismo da como resultado un programa burgués para una campaña burguesa. El socialismo no existe, de eso no se habla. Consignas vacías, cuando no reaccionarias, candidatos que se jactan de “tweeters filosos”, “jóvenes” que luchan por “las mujeres y los trabajadores”. Ni una sola consigna de poder. Se habla mucho del Programa de Transición, pero se lo tiene bien guardado.

Las elecciones sirven para desarrollar un programa. Exponer consignas “transicionales” sin explicar qué es lo que queremos, hacia dónde es esa transición, es lo mismo que ocultar que el programa “máximo” desapareció en nombre del “mínimo”, al mejor estilo juanbejustista. Precisamente ahora, cuando la crisis del kirchnerismo amerita cargar a fondo contra la conciencia reformista. Cuando la “resistencia” camporista se demuestra un mito en los hechos y hasta Hebe tiene que pedir disculpas. El episodio De Vido era el caso ideal para desarrollar una política propia, con dos objetivos: destruir una dirección burguesa reaccionaria y parásita de las masas, por un lado; estimular el desencadenamiento de un Lava Jato, volviendo la lucha contra la corrupción una causa popular contra el régimen, es decir, recuperar el “Que se vayan todos”, por el otro.

El FIT perdió la oportunidad para evitar la reconstitución de las ilusiones reformistas de las masas. Para aplastarla hasta el final. Peor, Macri salvó a Cristina y el FIT colaboró en ello. Ahora que “Mauri” se da cuenta de que alimentó demasiado al monstruo y pretende cortarle las alas, el FIT se empecina en rescatarla. Cuando en las alturas se pelean, el partido que se pretende revolucionario estimula la discordia. No sale en defensa “de la Constitución”. Esto es lo que, a uno, que ha apoyado siempre al FIT, lo deja sin palabras.

¿Se entiende ahora por qué Razón y Revolución vota en blanco?

RyR se ha jugado por el FIT desde que nació. Apostó en su interior por el Partido Obrero. Nos hemos cansado de ser insultados y ninguneados. Nunca decidimos nuestra posición frente a las elecciones por ese tipo de actitudes tan poco fraternales. Nuestra decisión tiene que ver con una estafa política que no aceptamos: nos dijeron que eran “revolucionarios” y nos pidieron que los acompañáramos en la construcción de una alternativa política de la clase obrera. Lo hicimos. Los resultados están a la vista: camina como pato, vuela como pato…

Pueden seguir engañando a la militancia con un sindicalismo más o menos eficiente; con las consignas de “transición”; con la necesidad de adaptarse a la conciencia “popular”, con la obtención de diputados “obreros”. Pero quien no habla de socialismo, no es socialista. Quien se entrega a la burguesía, no es socialista. Quien hace campaña burguesa, no es socialista.

Siguiendo el marketing electoral de moda, ahora los candidatos del FIT no explican la necesidad de la expropiación del capital, ni de la toma del poder, ni de la dictadura del proletariado. Se ponen contentos cuando “arrinconan” a macristas con pocas luces con oraciones unimembres, supuestamente cargadas de ironía, aunque después éstos los vapuleen en público. Que sean Lanata, Carrió y José Luis Espert los principales combatientes contra la conciencia reformista, no les da vergüenza. Este último, en el programa de Fantino, se dio el lujo de espetarle en la cara a Abal Medina el haber sido el “jefe de gabinete de una banda de delincuentes”. Los candidatos del FIT prefieren hablar de una Evita “feminista” y de un Papa “controversial”, mientras festejan que Lilita se retire “sin palabras” frente a la dialéctica arrolladora de un diputado que se apresta a defender a De Vido. Sin palabras.