Esteban Valenti
28.08.2017 UyPress
No, lo que hay es un lento y constante vaciamiento de la esencia, de los valores fundacionales del Frente Amplio a través de un triple mecanismo, ideológico, político y estructural
Lo ideológico incluye naturalmente la moral y la inmoralidad, que tienen siempre una base ideológica. No es la misma la moral republicana que la que imperaba entre los tártaros o en el absolutismo monárquico. Incluso en los principios humanistas que han atravesado toda la historia hay siempre una base ideológica en movimiento.
Estas tres dimensiones no pueden considerarse por separado, se cruzan, se entretejen de múltiples formas. Lo ideológico-moral influye en la política y la estructura es una derivación de eso y un instrumento de su ejecución.
Comencemos por lo más actualizado, la estructura. El 25 de agosto se realizaron las asambleas de los Comités de Base del FA, como todos los años. Cada día más chicas, más resecas y más alejadas de su propia historia. Los Comités de Base fueron desde el nacimiento mismo del FA uno de sus diferenciales con otros Frente y con los propios partidos políticos uruguayos. Ámbito de encuentro con los barrios y las ciudades y pueblos, de debate político e ideológico franco, de forja de una cultura de la tolerancia y la unidad en el sentido profundo del término, de difusión de las ideas y de los proyectos políticos y programáticos del FA y de los diversos partidos que lo integraban. Y por sobre todo, el espacio de los que no tenían partido, de los que eran simplemente frenteamplistas. El movimiento.
Hoy los comités son muchos menos en todo el país, con una participación en caída libre y coto de caza de algunas fuerzas políticas, en particular del Partido Comunista y en menor escala del MPP. Apenas el FA abre sus puertas a espacios más amplios de expresión, por ejemplo las elecciones internas, el predominio del PCU y del MPP se diluye y alcanza su mínima expresión. Un candidato de ellos nunca ganó una elección a la presidencia. Es una demostración más que no expresan, al contrario, hay un divorcio entre el cogollo de los comités de base y coordinadoras y el pueblo frenteamplista, incluso los cien mil votantes en las elecciones internas, y ese divorcio es mucho mayor con el electorado general del FA.
Solo de esa manera se explica la posición totalmente refractaria y de ciudadela cercada que adoptaron la mayoría de las coordinadoras de Montevideo sobre la resolución del Tribunal de Conducta Política en el caso de Raúl Sendic. Veremos cómo se expresa esa postura cuando se conozca realmente el fallo del Tribunal el 9 de setiembre en el Plenario Nacional del FA. En esa instancia se puede producir un divorcio definitivo en una materia que es de identidad básica de la izquierda uruguaya y por lo tanto del FA, el tema de la moral y de la ética nada menos que en el manejo de los dineros públicos.
La opinión pública a nivel general e incluso con poca diferencia entre los votantes del FA asume una posición de abrumador rechazo a las mentiras sobre el título de licenciado y ahora sobre el uso de la tarjeta corporativa de ANCAP para gastos personales, mientras el Plenario Nacional hace algunos meses y las coordinadoras de Montevideo se desvivían y se desviven en proteger a Raúl Sendic.
Hay una pregunta que me corroe: ¿Qué estarán opinando esas mismas bases, y las fuerzas políticas que han cerrado filas detrás de la lista 711, mejor dicho de sus restos, si cualquiera, uno solo de los desvíos de conducta ética los hubieran tenido gobernantes blancos o colorados? En las mejores tradiciones del FA de su principal líder Liber Seregni, para tomar un ejemplo, esa doble moral hubiera sido imperdonable e imposible. Pero en eso andamos ahora.
La estructura tiene hoy un papel determinante no solo en la fuerza política, sino que si pudiera sería la última palabra a nivel de gobierno. El ejemplo han sido las reacciones sobre la condena de parte del Mercosur, incluyendo Uruguay, sobre el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela y su permanente retroceso hacia una dictadura.
Lo peor está por venir, el próximo 9 de setiembre, se reúne el Plenario Nacional del FA que expresará en toda su magnificencia la decadencia total, política y también moral de la estructura del FA. No es una especulación mía, es una afirmación de Mujica: "No va a pasar nada. Las bases van a imponer un margen de prudencia y van a recoger con mucha atención lo que diga el Tribunal de Disciplina, pero es probable que esperen que la justicia se expida, para tener un elemento más global y poder tomar decisiones. Pienso, por lo que escuché en algún Comité, que puede pasar eso", señaló a LA REPÚBLICA el pasado 23 de agosto en una entrevista. Él no lo conoce de un comité, que no pisa hace años, lo sabe perfectamente, es un acuerdo surgido entre los que comandan en las bases y en el FA.
Sendic se sometió voluntariamente al Plenario, nadie tuvo el atrevimiento de exigirle o solicitarle que se someta a un órgano que no juzga penalmente, ni jurídicamente, sino moralmente las conductas políticas y ahora, se prepara la gran agachada, un paso más en la destrucción del FA. La carnicería según Mujica y el pedido y el chantaje de la 711 (todos ex 26 de Marzo) se evitará llevando al matadero la historia y la moral de la izquierda uruguaya.
En la izquierda las estructuras funcionan sobre bases ideológicas y políticas y es allí es donde hay que buscar las causas últimas de todo este proceso de vaciamiento de las estructuras, además de las realidades que existen a nivel global, sobre la fractura entre las sociedades y la política, que siempre favorecen a los intereses más retrógrados y corporativos.
La base del cambio ideológico es el lugar, la predominancia total, central y excluyente que tiene el poder en las actuales definiciones del Frente Amplio, casi en todos los sectores y niveles. Lo principal, casi único, es seguir en los sillones y palacios del poder. Esa es la gigantesca zanahoria que mueve a miles de funcionarios a todos los niveles y que se extiende a las estructuras.
No es un proceso novedoso en la política, ni siquiera en la izquierda ni es simplemente un retroceso intelectual, ideal, cultural es bien concreto, es el avance de la nomenclatura y de la burocracia ocupando, saturando las posiciones políticas, ideológicas y morales. Eso es lo que está pasando en Uruguay y destruyendo al Frente Amplio tal como lo hemos conocido. La pregunta clave es ¿Hasta dónde piensan llegar en ese suicidio y quiénes serán sus protagonistas?
La inmoralidad está casi siempre -sobre todo en Uruguay, país donde la vida personal está bien separada de la política - vinculada a aspectos económicos, al uso y abuso del dinero público. Esta afirmación no es una valoración, es simplemente una comprobación.
Un papel clave en esta involución y desnaturalización de las bases morales e ideológicas de sectores muy amplios de la izquierda uruguaya, lo ha tenido el gobierno de Venezuela, distribuyendo plata a cuatro manos y creando más que solidaridades y fraternidades, complicidades
La profunda crisis y los fracasos en la gestión en ANCAP no se podrían haber producido sin la tortuosa relación con Venezuela, sus créditos, sus formas de pago del crudo y el fondo Bolívar-Artigas. No solo por la enorme y totalmente artificial disponibilidad financiera que tenía ANCAP, sino por algo más profundo, la ideología del dinero como supremo instrumento "revolucionario", como la idea de que se podía batir el capitalismo y construir el socialismo del siglo XXI a puro dólar o barril de petróleo.
La peor derrota de ese supuesto "socialismo" es precisamente el fracaso estrepitoso de sus resultados, expresado en la vida infernal que tienen que soportar diariamente la mayoría de los venezolanos, pero sobre todo con la creación de una burocracia cívico-militar neo petrolera que tuvo un enriquecimiento sideral y totalmente basado en la corrupción. Ni los más feroces aplaudidores del régimen de Maduro en Uruguay, algunos muy bien aceitados, se atreven a entrarle al tema de la corrupción. Es por las dimensiones colosales de la misma y por su relación con algunos negocios con Uruguay.
Corrompieron o trataron de hacerlo, la palabra solidaridad entre los pueblos, ayuda, fraternidad, etc. etc., porque a la primera pasada de un plumero, abajo aparece siempre el dinero, los negocios y los negociados. El otro día en Colonia vi una mayólica en venta en varios quioscos que dice: "A los que les gusta el dinero hay que correrlos de la política". José Mujica. Es para consumo del público argentino...Si se aplicara esa sentencia, aquí en Uruguay en algunos sectores habría una estampida.
Es claro que comparada la situación con la corrupción en Argentina (a la que esos mismos "maduristas" orientales tampoco quisieron ni quieren reconocer) o a la brasilera, incluyendo en primer lugar al aliado del PT Michel Temer y sus mandaderos, lo nuestro todavía es angelical, pero cuando se pierde la virginidad, se pierde la virginidad. En primer lugar y en segundo lugar, se pierde ante nosotros mismos, los izquierdistas.
No hay dos Frente Amplios, hoy la institución Frente Amplio, tanto en lo político, pero sobre todo en lo moral y en lo ideológico y en temas como la democracia y los derechos humanos a partir de una profunda deformación estructural, en la que todos aceptan vivir, dominar o ser dominados y donde el poder, su ejercicio y sobre todo sus deformaciones ocupan la gran mayoría del horizonte, ha desplazado a una parte muy importante de su electorado, pero también de sus militantes, ex militantes y del pueblo frenteamplista. ¿Qué porcentaje es? No puedo decirlo ni quiero especular.
Lo que me parece más vergonzoso son los sectores que se perfectamente que opinan muy parecido a esto que yo me atrevo a escribir, pero se someten y se callan. Se hacen cómplices
Tampoco creo, de lo contrario lo diría con todas las letras, que Mujica, la mayoría de los cuadros del MPP y del Partido Comunista, busquen la destrucción consciente del Frente Amplio histórico, paso a paso se acercan al precipicio y nunca he leído, escuchado una justificación política e ideológica sobre sus posiciones sobre el tema de la inmoralidad y sobre Sendic. Lo cierto es que más allá de los propósitos, el precipicio está muy cerca y de él no se vuelve atrás.
Lo que considero fundamental es que hay miles y miles de personas que se la jugaron por el FA en las pruebas más difíciles o cuando éramos oposición y no había premios a la vista, como cargos y posiciones. Hay muchos intelectuales, gente de las capas medias, pero también gente de pueblo, de barrio, del interior, trabajadores, que esta situación nos da asco, no porque somos más puros, simplemente porque seguimos siendo de izquierda, de otro, del verdadero Frente Amplio
Algunos quieren segmentar socialmente la decencia y la democracia, es otro profundo error. Mejor dicho es un horror.
Otra pregunta que me formulo es ¿hasta dónde están dispuestos a quemar las naves de la unidad los actuales ocupantes del FA? ¿Hasta dónde quieren corromper el significado de la palabra unidad?