Envíopostaporteñ@ 1819

LA IDEOLOGÍA DE LA CONTRARREVOLUCIÓN

ANDRÉS NIN Y LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA (2)

Al principio del texto Nin dice:

+ “calificar de democrática socialista nuestra revolución”

+“la impotencia de la burguesía para resolver los problemas fundamentales de la revolución democrática burguesa”

+ “realizar la revolución democrática e iniciar la revolución socialista”

Históricamente el mito de la necesidad de una “revolución democrática” (basado invariantemente en una lectura burguesa de la “revolución francesa”) como una necesidad simultanea o previa (según las sectas) a la revolución proletaria es el común denominador de toda la ideología contrarrevolucionaria de la socialdemocracia. Por eso la socialdemocracia (de lo cual el leninismo es su mejor alumno) se define a sí misma como socialista democrática por oposición al socialismorevolucionario

Plejánov, Martov, Lenin, Trotsky, Stalin…conformarán el socialismo democrático como si fuera un aporte del “marxismo” contra los “populistas” que “se creen que se puede hacer la revolución social sin hacer previamente las tareas democrático burguesas”. A su vez esta concepción tiene sus orígenes en la vieja socialdemocracia alemana estatista y democrática (Lasalle, Kautsky, Bernstein…), que más que herederos de la obra de Marx y Engels y de los diferentes grupos comunistas que éstos formaron, fueron sus mayores distorsionadores y falsificadores.

El anticapitalismo es para los socialdemócratas, europeos y también rusos, sinónimo de “anarquismo” que pronuncian con desprecio y que critican por “falta de materialismo y determinismo”. El capitalismo es para ellos tan inevitable como necesario y se declaran prestos a ayudarlo apenas pueden. Creo conveniente subrayar aquí que la posición socialista democrática se encuentra en las antípodas de la de Marx mismo sostendrá sobre Rusia. En efecto Marx va rompiendo con esa posición dominante en la socialdemocracia europea gracias a los contactos con socialistas revolucionarios rusos que traducían sus obras al ruso y terminará apoyando la lucha histórica del socialismo revolucionario, incluso aceptando al Mir (la comunidad agraria original) como base del comunismo a venir, en el preciso momento en que Plejánov teorizará la necesaria etapa democrática. Siempre se podrá argumentar que Lenin, por ejemplo, no conocía aquellos textos de Marx, lo que sin dudas es cierto, pero de todas formas Lenin conocía muy poco a Marx como su obra muestra por todas partes. En realidad Lenin, fue más bien discípulo del viejo partido socialdemócrata alemán de Lasalle y que luego Kautsky vendió al mundo como “marxista”. Por eso Lenin será el gran teórico de la Democracia como cuestión demarcatoria y constitutiva de la socialdemocracia frente a quienes quieren hacer la revolución total de primera, como la impresionante masa del proletariado que se definía a favor del socialismo revolucionario (nihilistas, miristas, anticapitalistas, ácratas, bakuninistas, maximalistas, …). El fundamento de su pensamiento Lenin lo resumirá así: “los comunistas rusos, adeptos del marxismo, deben más que ningún otro llamarse SOCIALDEMÓCRATAS y no olvidar nunca en el transcurso de su actividad el papel inmenso de la lucha por la DEMOCRACIA[1]

Esa admiración de la democracia (que es a la vez política y económica) y del progreso democrático occidental, del mismísimo capitalismo  fue una característica real y fundamental de los intelectuales exilados rusos en los primeros años del siglo XX y sin dudas un acuerdo general con sus pares de Europa Occidental. En contraposición al proletariado ruso cuyos intereses inmediatos lo llevaban a contraponerse con el capitalismo y el Estado ruso, los socialdemócratas siempre defendieron las bondades y la necesidad absoluta del desarrollo de las fuerzas productivas, del progreso del capitalismo, de las libertades democráticas[2]

 La socialdemocracia viene al mundo oponiéndose a la revolución social, a la lucha contra el capital y el Estado y subrayando las bondades de los derechos democráticos y del desarrollo del capitalismo. Frente a los proletarios a quienes se suponen tan estúpidos como para solo tener intereses economicistas, la socialdemocracia kauskista y leninista intenta imponerle la ideología de los intelectuales, la ideología de la socialdemocracia: el socialismo democrático. ¡Cómo proclamó el Renegado Kautsky y su discípulo Lenin! Ya en el poder, esa misma ideología sirvió para descalificar como “infantilistas de izquierda” a los que olvidaban la etapa democrática o a quienes querían destruir el capitalismo antes de desarrollarlo. Toda la represión de la época de Lenin se fundamenta en esa “revolución democrática”, en la indispensabilidad de la revolución democrática, contra quienes no aceptan el “desarrollo del capital que es tan indispensable para Rusia” (¡en España y en casi todo el mundo defienden lo mismo!) y quieren sabotear la producción y al Estado

En síntesis la reivindicación de la revolución democrática como previa o parte de la revolución socialista se concreta invariantemente:

-       En la oposición a la revolución social destructiva del capital.

-       En la defensa del desarrollo del capital y en el enfrentamiento armado contra quien lo sabotea.

-       En la defensa de la tasa de explotación como clave de la defensa de la tasa de ganancia y por lo tanto de la realización de las tareas democrático burguesas (si es por el proletariado es todavía peor para el proletariado mismo)

-       En la defensa abierta del Estado (sus partidos y sindicatos) contra quieren imponer el poder revolucionario en base a los organismos que el proletariado fue creando en su lucha (comités, soviets…)

Nin sabe perfectamente lo que dice, lo que escribe, cuando se inscribe directamente en la línea democrática del socialismo. Lo sabe porque participó directamente en un Estado donde esas consignas eran la clave para reprimir a los “maximalistas”, “anarquistas”, ”infantilistas” “socialistas revolucionarios de izquierda” en Rusia. Lo sabe porque formó parte de un Estado y una Internacional que utilizaba exactamente ese argumento como signo de reconocimiento y complicidad.

¡Hasta los juicios, las calaboceadas y las ejecuciones se basaban en esa concepción y esa justificación!

Toda profesión internacional de fe leninista (no debe olvidarse que en los años 30 el leninismo es principalmente una religión de Estado trotskoestalinista basada en el culto de la personalidad de Lenin) empezaba invariantemente por esas loas a la democracia socialista, a las libertades y/o la necesidad de las tareas democrático burguesas. Era el credo básico y común luego venían las sectas acerca de las etapas, de la “revolución” ininterrumpida o permanente (zinovievistas, trotskistas, estalinistas), los apoyos críticos al crecimiento económico o al mal menor. Y Nin, en ese texto como en todos los anteriores, daba con eso muestras de adhesión internacional y no precisamente al proletariado, sino más bien a quienes siempre buscaban y buscarían controlarlo/dominarlo. La cuestión central de la socialdemocracia es precisamente esa: ser un partido para controlar el proletariado, o mejor dicho para transformar la histórica resistencia del proletariado contra el capital, en la sumisión del proletariado al trabajo para realizar las tareas democrático burguesas. El leninismo sostendrá que la burguesía no realiza “sus propias tareas” y que es el proletariado quien debe realizarlas; es decir asegurar, con su trabajo, el desarrollo de las tareas democráticas burguesas. Es por eso que Nin insiste en la impotencia de la burguesía para señalar que el socialismo solo puede concebirse como prolongación de la revolución democrática, que el proletariado está obligado a asumir. ¡Imposible un programa más claramente burgués de defensa del capital!

¿Y  cual era el significado de todo eso en España? En España era exactamente lo mismo, las luchas proletarias nunca se basaron en banderas democráticas, bien por el contrario todas las luchas proletarias arremetieron contra “las” Repúblicas Democráticas y las tareas democráticas (¡incluida la Reforma Agraria!) que el capitalismo llevaba a cabo en función de sus intereses. Las revueltas proletarias de los años 30 quemaban las banderas republicanas y democráticas y arremetían por igual contra la izquierda y la derecha, contra los ayuntamientos, las iglesias; contra los capitalistas, los curas y los milicos. ¡Y cuando llegaban a tomar todo el pueblo quemaban el dinero, fusilaban a los milicos torturadores y proclamaban el comunismo, el anarquismo, el comunismo libertario! Era normal adoptar las viejas consignas revolucionarias del proletariado ruso, y mejicano cuyas tentativas revolucionarias habían precedido a la revolución social en España, sobre el monstruo de las tres cabezas: EL CAPITAL, LA IGLESIA, EL ESTADO. ¡Esos sí que no querían saber nada de democracia socialista, ni de tareas democráticas que como la burguesía no realizaba, debían realizar los proletarios!

Las estructuras clasistas del proletario nunca adoptaron banderas democráticas y lo mejor del “anarquismo español” (¡cuyas contradicciones fueron y son muy complejas), siempre rechazó esa necesidad de la revolución democrática (grupos afinitarios y anarquistas contra el sindicalismo de la CNT) que los socialdemócratas y leninistas quisieron imponer como punto de partida y perspectiva

Cómo en el resto de Europa o en América el único “medio” que hablaba de eso era la socialdemocracia, el leninismo…e incluso dentro del mismo siempre hubo rupturas en el sentido de que “la revolución democrática ya había sido realizada en España” (trotskistas de izquierda o internacionalistas que iban rompiendo con Trotsky gracias a la influencia de diferentes fracciones comunistas de izquierda)  y que sostenían que toda mención al respecto servía a la contrarrevolución. En concreto quienes hablaban todavía de la revolución democrática o de democracia a secas, eran solo los partidos del Gobierno, los partidos republicanos, los partidos del Frente Popular, el sindicato oficial UGT, el PSOE y el PC español

Por ello todas las reafirmaciones de la DEMOCRACIA que contiene este artículo de NIN son una afirmación de la necesidad del frentepopulismo, de la fase democrática y en última instancia de la alianza frentepopulista. En la práctica esa tipo de consignas las levantaba el Gobierno Republicano, apuntalado ya por el PC ruso, para enfrentar al proletariado armado que contra ello quiere “ir por el todo”. Dichas consignas democráticas, son a la vez signos de reconocimiento de la contrarrevolución y reafirmación de que no se puede desconocer que la democracia “es un paso indispensable” contra todos aquellos que querían ir por el todo. Con estas simples frasecitas Nin queda rebien con el Frentepopulismo, el Frente antifascista, el Estado burgués; y sin dudas por eso las pone al principio. Por sobre todas las cosas en ese período coincide con los planteos de la Internacional de Moscú, con Stalin y Dimitrov, con sus hombres claves enviados a España Vittorio Codovila y con el propio secretario general del PC: José Díaz

De más está decir de que el papel que Nin siempre quiso que el POUM desempeñara fue el de enganche de izquierda del Frente Popular y por eso invariantemente dicen (lenguaje doble) que no lo apoyan, al mismo tiempo que forman parte efectiva del mismo. Como toda la “oposición de izquierda” mundial están en la revolución democrática diciendo que empujan a la burguesía a hacer lo que nunca tuvo el coraje de hacer. Es como el ABC del oposicionismo oficial “de izquierda” al estalinismo, del trotskismo[3]. Siempre están ahí para denunciar lo que ellos decidieron que la burguesía hubiera querido realizar: “la impotencia de la burguesía para resolver los problemas fundamentales de la revolución democrática burguesa”. Todas esas frases forman parte del catecismo de las oposiciones de izquierda de la época

Como las que vienen luego:

+ renacer de las ilusiones democráticas entre las masas

+ Nuestro partido no tuvo más remedio que sumarse al mismo

+ Esta táctica, que nos salvó del aislamiento

Por supuesto que dentro de esos grandes impulsos democráticos ellos, los leninistas, se pintan como los más inteligentes de todos. Para eso desprecian a los proletarios como los que tienen “ilusiones democráticas”. ¡Ellos por supuesto que NO! ¡Si aceptan las “ilusiones democráticas” es para no separarse de las masas! ¡Pero por supuesto que ellos no se “LA” creen!

En realidad todas las traiciones se exculpan así: hay que “ir a las masas” y por eso aceptar lo que antes era inaceptable. ¡”No hay que ser principistas” decían en la IC en 1919 y exactamente lo mismo repetirán los ideólogos de la CNT aliándose al PC español y constituyéndose como parte del Gobierno.  Fue con ese mismo “antiprincipismo” y la “ida a las masas”, que liquidaron la Internacional Comunista que había surgido internacionalmente como un gran impulso internacionalista. Fue con esa misma ideología burguesa que los bolcheviques encausaron desde el Primer congreso hacia concesiones cada vez más democráticas, cada vez más estatistas (frentismo, parlamentarismo, sindicalismo, liberación nacional…), cada vez más ajenas a la lucha contra el capital y el Estado. Todo ese liquidacionismo fue realizado por Lenin/Trotsky, al mismo tiempo que negociaban y se asociaban con los capitales y Estados imperialistas del mundo. Lo único que tuvo que hacer Stalin luego fue algún acuerdo con Hitler para “cerrar el boliche”, declarando disuelta la Internacional Comunista y absolutamente liquidado el proletariado como clase histórica opuesta al capital mundial. ¡Ya no la necesitaban más, ahora solo hablarían con los otros Estados oficialmente, como Imperio!

Es esa misma argumentación lo que les permite, a los opositores como Nin, (¡aunque ni siquiera tan opositores como Trotsky exigía!) dentro del leninismo,  justificarse explicando que si ellos defendieron las ilusiones democráticas, no fue porque ellos se comieron el camelo, sino porque gracias a eso se salvaron del aislamiento. ¡Los imbéciles eran las masas! ¡Hasta cuando defendió e integró el Gobierno de la Generalidad y el Estado burgués contra el proletariado armado lo hizo porque “las masas no estaban prontas”! Es con esas categorías que se escribe la historia oficial y los escribas pueden explicar que Nin y el POUM era de lo más avanzado que había! ¿No es eso lo que cuenta Moyano cuando hace la apología de Nin?

En realidad todo esto es mentira y en la práctica fue al revés. El proletariado en España, nunca creyó en ninguna democracia simplemente porque la república democracia solo les dio palo y nunca hubiese habido ilusiones democráticas si ellos (los socialdemócratas de la “oposición”), que SIEMPRE TUVIERON ILUSIONES DEMOCRÁTICAS,…no hubiesen hecho tanta propaganda a favor de la democracia y las tareas democrático burguesas como siguen hoy. Sin dudas este tipo de perorata es el mejor homenaje de Nin al capital, su Estado y su democracia. Ese artículo de Nin deja clarito que Nin seguía partidario del mismo discurso que lo había situado desde el momento decisivo de julio del 36 del lado del Estado burgués, en contraposición con los militantes proletarios que nosotros hemos citado como Rebull, Grandizo Munis, Moulin, Jaime Fernández u otros como Pablo Ruiz, Eleuterio Roig, Balius, Bruno Lladó, Francisco Pellicer, Francisco Carreño… que muestran signos claros de ruptura contra toda esa mitología socialdemócrata leninista y también con el credo “libertario” de Santillán, Montseny, Marianet…cooptados por el Estado


[1]Lenin citado por Marcel Liebman tal vez el mayor teórico del LENINISMO, en su conocido obra de institucionalización del leninismo: “Le léninisme sous Lenin” Primer Tomo La Conquête du pouvoir, página 73. Las mayúsculas están en el original.

[2]Ese acuerdo político entre socialdemócratas rusos y de Europa occidental fue el que permitió el financiamiento permanente que desde siempre se organizó para dirigir y controlar la caída del zarismo. En base al mismo los socialdemócratas rusos eran financiados alegremente por empresas, bancos y sectores militares occidentales. Gracias a esos fondos usados en la propaganda política los que también aportaron en algunos casos los imperios centrales y los capitalistas yanquis), las insignificantes fracciones socialdemócratas de los “sr”, de los mencheviques, de los bolcheviques pasaron a ser grandes partidos de masas reconocidos por el proletariado en lucha. La socialdemocracia internacional y en general el capital mundial lograba así controlar el recambio en Rusia. Desde que el leninismo se hace con el poder habrá una competencia interimperialista decisiva por mantener las mejores relaciones con quienes buscan a toda costa desarrollar el capital en Rusia y aunque, siempre se coquetea política y militarmente con Alemania (importantísimos acuerdos políticos, armamentísticos y policiales), todo el sistema financiero y la gran industria será dependiente de los acuerdos de la primera época entre Lenin y Robins, o mejor dicho entre el naciente sistema bancario bolchevique y la industria rusa por un lado y los banqueros y empresarios de Wall Street por el otro.

[3]Sobre la inconsecuencia del trotskismo como oposición al estalinismo y su permanente conciliación con él bajo la forma de “apoyo crítico” la investigación y denuncia más consecuente fue la que realizó Antón Ciliga en diferentes épocas y sobretodo en su obra máxima (El país de la mentira desconcertante) escrita en diferentes campos de concentración en la que convivió con esas oposiciones de derecha, de izquierda y de centro. Ver al respecto una parte importante de ese trabajo reproducido y comentado por mí en Posta Porteña.