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Argentina: CORRUPCIÓN e IMPUNIDAD MANO a MANO

Hoy queremos de alguna forma analizar cómo es posible que Macri ganó las elecciones y que llevó a la gente a elegirlo. Cuando digo 'gente', me refiero por supuesto, a los de 'abajo', que sí lo votaron.

Se habla de corrupción, de la forma en que Cristina y el kirchnerismo se volvieron millonarios. Fueron los únicos?.

Mirada atrás. Menem

La reforma de la Constitución en 1994 fue el fiel reflejo de la concentración de la voluntad política de Menem que implicó una sustitución de reglas que, en lo inmediato favoreció sus ambiciones pero que con el tiempo trascendió su liderazgo.

Teóricamente se recurrió a los postulados del neo-institucionalismo para comprender las referencias políticas, recursos y costos que calculaba el 'menemismo' para lograr sus objetivos de continuidad en el poder mediante la reforma constitucional. En la consecución de dichos objetivos, Menem habría precisado apelar a la prisión, persuasión y amenazas, no sólo al partido peronista sino fundamentalmente al radicalismo a fin de atraerlo a la negociación por la reforma.

El acuerdo político, que fue base del cambio institucional, representó un verdadero consenso, inédito en la historia argentina. La reforma constitucional argentina de 1994 tuvo un impacto insoslayable en el futuro del país.

La reforma constitucional y su relación con la concentración de poder a manos del presidente de la república, muestra la astucia que desplegó Menem al frente del Poder Ejecutivo Nacional operaría como una de las más decisivas condiciones de posibilidad de la reforma siendo de importancia también la relación institucional entre el partido de gobierno y el partido de la oposición.

Surgen interrogantes: Cuál era la situación nacional que posibilitó la propuesta de la reforma?. Cuáles fueron los recursos con que contaba el oficialismo y la oposición para fijar sus respectivas posturas sobre el cambio de instituciones y con qué medios pudieron persuadir al otro de preservar o modificar el statu quo constitucional?. Se trataba de una reforma orientada a corto plazo o tendría la capacidad de instaurar un orden nuevo tendiente a incrementar la alternativa política y el control de los poderes de gobierno?. El proceso culminó con la sanción de la nueva normativa: qué implicancias tendría la nueva normativa para la forma presidencialista de gobierno y en qué posiciones quedarían situados los principales actores políticos como consecuencia del cambio?

Recordemos que la crisis económica, causante del colapso de las finanzas públicas bajo el gobierno de Alfonsín, configuraba un escenario asimilable al caos en la percepción popular. Desde enero de 1989 hasta julio del mismo año se sucedieron el asalto al cuartel militar de La Tablada por el grupo Movimiento por la Patria, su represión y los saqueos en comercios del Gran Buenos Aires y Rosario, conformaban un clima social intolerable. Dejando en evidencia la incapacidad del gobierno radical para asegurar el orden público. El contexto descrito venía a ser el 'el estado de excepción' que en discurso del oficialismo desde 1989 habría justificado la adopción de las leyes 23696 de Reforma del Estado y 23697 de Emergencia Económica y el regreso a la hiperinflación.

La ley de Emergencia Económica significó la reducción del gasto público por medio de la eliminación de subsidios a la producción. El Congreso de la Nación asumió una función de control de lo actuado por el Poder Ejecutivo. Durante la década de 1980 triunfó el paradigma neoliberal, neoconservador y neopopulista encarnado en las figuras de Ronald Regan y Margaret Thatcher.

Completó la tríade de leyes, la Ley de Convertibilidad sancionada en 1991, lo que significó un gran endeudamiento para el país y acarreó el cierre de numerosas fábricas nacionales por la liberación comercial que también fue aplicada. La ley fue el instrumento artífice de la estabilidad económica alcanzada y el retorno al crédito. A pesar de la fragilidad del modelo, la convertibilidad se mantuvo a través de las reservas monetarias

Carlos Menem se presentó como el representante del conjunto del pueblo situado por encima del interés partidario. Supo crear expectativas de salvataje económico, concitó confianza al electorado, tomó decisiones fundamentales y las llevó a cabo. Al crear nuevas reglas de juego que suponían nuevas expectativas encontró su punto culminante al reformar la Constitución en 1994, conocida por El pacto de Olivos

Menem construyó alianzas con sectores del liberalismo conservador hasta ese momento lejano del peronismo conformando una coalición pro-orden y reformas. Se argumentaba la necesidad de posibilitar la reelección presidencial, señalando a Menem como el único capaz de garantizar la continuidad de las reformas

El gobierno de Menem nadie puede rebatirlo, entregó a Argentina al capital foráneo. Pero se presentó como una gran alternativa y un gobierno de cambió, la gente votó, aplaudió, todos felices tenían un peso equivalente al dólar, entrabamos al primer mundo. Así nos fue. Cambiemos llegó con la misma tonadita, pero sin acento riojano, le creyeron, lo votaron a pesar que todo subió y no importa, démosle tiempo.

Menem no es un santo.

Corría el año 2008 cuando EE.UU. acusaba a Menem, Corach y Franco  de recibir coimas en el caso Siemens. La empresa alemana reconoció que había pagado sobornos para obtener y mantener el contrato de confección de DNI y pasaportes, el gobierno estadounidense señaló en ese entonces, al ex presidente y sus funcionarios como destinatarios de esas coimas de por lo menos 2,6 millones de dólares.

Coimas globalizadas

La acusación contra el ex mandatario, su ministro del Interior y su director de Migraciones fue hecha por la Comisión Nacional de Valores norteamericana (SEC, x sus siglas en inglés), al detallar ante el juez federal Richard León los actos de corrupción que cometió la corporación alemana alrededor del mundo.

El honor de la mafia.

Siemens pagó 6 millones de dólares en 'sobornos adicionales a funcionarios del nuevo gobierno', y que se extendieron entre 1998 y 2004, dejando implícito que no abarcó a funcionarios de los presidentes Eduardo Duhalde o Néstor Kirchner, sino que eran pagos 'atrasados'.

La SEC fue más allá de lo que informó el Departamento de Justicia y Siemens, un día antes, de su presentación conjunta ante la Corte. Aludieron a un 'expresidente', un 'ex ministro', un ex funcionario' y varios 'agentes' y 'consultoras' en el cobro de sobornos que superaron los 150 millones de dólares

No aluden a Menem, Corach ni a Franco por sus nombres, su señalamiento es directo: Entre 1998 y 1999, ejecutivos de Siemens, incluyendo el entonces CEO regional de la compañía en la Argentina, autorizaron a que se pagaran 19 millones de dólares a consultores para coimas. Al menos 2,6 millones fueron transferidos de las cuenta de esos consultores al presidente de la Argentina, el ministro del Interior y el titular de Control de Inmigración para obtener el contrato'

Pese a la contundencia y gravedad de las acusaciones, ni la sede central de la compañía en Alemania ni su filial en Argentina precisaron su nombre ante la consulta del diario La Nación por razones legales. Estos ejecutivos, según los archivos de esos años sería: Uriel Sharef, Mathias Kleinhempel y Marcelo Etcharrán.

Los tres ejecutivos de la multinacional, se reunieron en Estados Unidos, en 2003, con 'el principal intermediario para negociar los términos del pago', que de acuerdo con los datos aportados por el Departamento de Justicia podría ser el empresario Carlos Sergi.

Debiera haber textos escolares sobre la historia argentina de la corrupción, incluso decretarse un feriado para el político más corrupto de la historia, (este último cambiando el nombre 'san corrupto del quinquenio' por ejemplo.

Partiendo que la corrupción es una herencia desde 1942 en adelante, no es un invento de un presidente saliente ni patrimonio argentino. El libro Delitos ejemplares 12 historias de corrupción argentina, del periodista Álvaro Abós, la historia de la corrupción que se remonta a Santiago Liniers y la fundación de Argentina en 1810, y llegan al gobierno de Menem.

"La corrupción entra a formar parte de la agenda política con la recuperación de la democracia y el fin de la hiperinflación", observó Moreno Ocampo, el fiscal del juicio a las últimas juntas militares, convertido en consultor de empresas y organismos internacionales. "Sin democracia no habría información pública, por lo que no había datos para hablar de corrupción. Por otra parte, la hiperinflación pasaba por encima de cualquier otro problema para los argentinos".

El menemismo sumó escándalos

Con las privatizaciones el nivel de compra del Estado descendió de 18.000 millones de dólares a 4.000 millones. Al comprar menos, la corrupción estatal se exportó al sector privado. En importantes operaciones de compra-venta de empresas del Estado se amasaron fortunas repentinas gracias al cobro de suculentas comisiones.

Otra forma de corrupción, como la evasión de impuestos que alcanzaba en Argentina el 28%, porcentaje superior al 20% considerado normal en palabra de Transparencia Internacional. La evasión superaba el 50% en sectores como el agrario y el de la construcción. (1999). Guía de la corrupción publicada en diciembre de 1998 por la revista XXI figura una larga lista, de la A a la Z, de nombres de acusados, procesados o condenados por el mismo delito.

Ahí están ministros como José Luis Manzano, implicado en más de una docena de causas a las que finalmente se dio carpetazo; Antonio Erman González (Trabajo y Defensa), imputado en la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, y Carlos Corach, titular de Interior, acusado en varias causas; jueces como Norberto Oyarbide, investigado por varios delitos, entre ellos una red de prostíbulos en Buenos Aires; familiares de Menem, como sus cuñados Amira y Emir Yoma; gobernadores como el de la provincia de La Rioja, Ángel Eduardo Maza, denunciado por desviar dos millones de dólares del Tesoro Nacional, o el de Tucumán, Antoni Bussi, general de la dictadura, a quien se descubrió una cuenta secreta en Suiza con los bienes hurtados a los detenidos desaparecidos durante el golpe de Estado.

El primer escándalo de corrupción en la década menemista estalla al año y medio de asumir Carlos Menem. Amira Yoma, secretaria de Audiencias de la Presidencia, Ibrahim al Ibrahim, antiguo asesor de aduanas, y Mario Caserta, expresidente el Consejo Federal de Agua, son acusados de integrar una banda internacional de lavado de dinero del narcotráfico. Yoma fue sobreseída, aunque abandonó el cargo. Caserta estuvo siete años en prisión y está en libertad, e Ibrahim huyó a Siria.

La presa hidroeléctrica de Yacyretá, sobre el río Paraná, que comparten Argentina y Paraguay fue calificado en 1990 por Menem como 'el monumento nacional a la corrupción'. Las acusaciones de irregularidades y sobreprecios en la construcción de la central fueron constantes desde principios de los ochenta.

En los meses de agosto y septiembre de 1993 entraron en Argentina 13 contenedores con mercadería por el valor de 600.000 dólares sin pagar impuestos varios funcionarios de aduana fueron juzgados y condenados. Ninguno fue preso.

En 1994, el Banco Nación otorgó a la empresa IBM la licitación para la renovación de su sistema informático, por la que se pagaron más de 21 millones de dólares en sobornos. Un expresidente y tres antiguos directores del banco, así como cinco empresarios, están procesados. El hermano y secretario de uno de los imputados, Marcelo Cattáneo, apareció suicidado.

El PAMI, organismo carcomido por prácticas corruptas. Su máximo responsable, Víctor Alderete, enfrentaba nada menos que 17 denuncias. Los presidentes de los últimos 10 años terminaron procesados. En febrero de 1995 trascendió la noticia de la venta de armas argentinas a Croacia y Ecuador, países sobre los que pesaba un embargo militar de la ONU por estar en guerra en la antigua Yugoslavia y contra Perú, respectivamente.  Dos exministros y varios militares fueron procesados.

Entre 1992 y 1995, Menem firmó tres decretos de ventas de armas a Panamá y Venezuela, pero fueron desviadas a Ecuador y Croacia, países involucrados en conflictos armados. Roberto Sassen, un conocido proveedor local de armas, dijo en febrero de 1995, Ecuador requería armamento para contrarrestar ataques de Perú en su frontera amazónica, por lo que negociaron la compra de 8.000 fusiles FAL y 10 millones de cartuchos de fabricación argentina. Arribaron al país en tres embarques aéreos, que contenían en conjunto 4.998 fusiles FAL, y 1,6 millones de cartuchos, los que no pudieron ser utilizados por ser obsoletos, dijo Sassen, hijo de un ex oficial de la policía secreta nazi en marzo de 1995 viajó a Buenos Aires para reclamarle a Edberto González de la Vega, subdirector de Fabricaciones Militares, por el estado del cargamento y éste le habría asegurado que Menem lideraba estas ventas al exterior, en entrevista con Reuters. González le pidió paciencia para cumplir el acuerdo 'hasta que Menem gane las elecciones' aunque posteriormente le ofreció cubrir el faltante del cargamento con municiones de otros países debido a que 'hay muchos observadores'. Sassen expresó que pidió ayuda al agregado militar de la embajada Argentina en Ecuador, de apellido Molinari. En marzo de 1996 le dijo: el general Martín Balza lo va a recibir. Balza ocupaba a la fecha la jefatura del ejército de Argentina y actualmente en prisión por el caso. Sassen nunca se reunió con Balza, por lo que inició en agosto de 1996 un juicio contra el gobierno argentino por asociación ilícita. "En aquella época, Menem era el presidente...", dijo Sassen al explicar la no inclusión inicial de Menem en la causa, pero sí de sus ex ministros de Defensa, Jorge Domínguez y Oscar Camillón. Sassen enfrentaba una solicitud de extradición por el tráfico de armas presentada ante Interpol en 1990 por un juez argentino, la que, según Sassen, no pudo ser ejecutada porque el magistrado incurrió en fallas procesales. 'Los tentáculos de la mafia argentina llegaron a tantas instancias.. Me han recomendado no salir a ninguna parte, porque mi cabeza tiene precio...Si no me destruyen jurídicamente hablando, buscarán  otra forma', afirmó. (Emol).

Octubre de 2017, el ex presidente Carlos Menem se encontraba en tribunales federales de Comodoro Py para asistir a la primera audiencia de alegatos en el juicio oral por el encubrimiento de la denominada "pista siria" en el atentado contra la AMIA.

Menem es uno de los principales imputados en esta causa, junto con el ex jefe de la SIDE, Hugo Anzorreguy, que por razones de salud asiste a la audiencia por videoconferencia. Están también acusado el ex juez Juan José Galeano; los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia y el desarmador de autos Carlos Telleldín, entre otros. Veremos que pasará a fin de año.

Impunidad.

En la batalla contra la corrupción se tropieza con un serio obstáculo llamado impunidad, que favorece la comisión del delito ante la deslegitimación en que se encuentra el poder judicial desde 1992, con los cambios introducidos en la Corte Suprema. En ese sentido, 'los organismos de control de fronteras y de recaudación [Dirección General Impositiva y Aduana] deben dejar de ser tierra liberada, para sumarse a un esfuerzo que conjugue los elementos de seguridad y de mayor eficiencia fiscal y económica', escribió Gustavo Beliz, ex ministro del Interior

Si se mira fríamente, sin colocarse banderas, y desde afuera, para quienes no conocen la realidad histórica de Argentina, Cristina Fernández sería el chivo expiatorio. Tanto ella, como los ahora encarcelados esperando un proceso son culpables, sin duda, pero la proporción ya va de mucho. No querer dejar a asumir a Cristina me parece demasiado cuando Menem ha sido habilitado, ha ejercido con un muy buen prontuario. 

Con Menem no termina es sólo un preámbulo, tenemos a Carrió que no es nada trigo bueno de hace rato. Ni que nombrar los Macri y compañía. En la próxima dejaré más opiniones, pero no podré contestar por qué vota la gente como lo hace.

Una cosa es segura: Argentina es uno de los países más ricos del mundo, no por sus recursos naturales sino porque los políticos roban y nunca se acaba el dinero.

Saludables