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Postalinas y Chamuyos

A PROPÓSITO DE LA TERCERA PLANTA


Para entender (y poder opinar) en el “asunto” de la(s) "pasteras" hay que remontarse en el tiempo y conocer algunos antecedentes. Hoy existen dos “pasteras” y se planifica otra porque hay plantados millones de eucaliptos adecuados para fabricar pasta de celulosa, (no todos lo son). La inmensa mayoría de esos eucaliptos fueron plantados gracias a los créditos y subsidios amparados por la Ley forestal de 1987 que tenía por objetivo promover el “desarrollo” forestal. La ley forestal (y decretos complementarios) se basaron en estudios y leyes del gobierno blanco que tenía a Wilson Ferreira como ministro del ramo.

Esos estudios se realizaron en el marco de la CIDE (Comisión de inversiones y desarrollo económico) que funcionó entre 1960 y 1967, cuyo cometido era “formular planes orgánicos de desarrollo económico, proyectar y buscar su financiación interna y externa, coordinar toda labor tendiente a aumentar la productividad nacional y vigilar la puesta en práctica de los planes que se apruebe”. Es por aquel entonces que se realizan las primeras tipificaciones de suelo teniendo en cuenta su “productividad” (en realidad su rentabilidad) y como consecuencia su capacidad impositiva. La Comisión Nacional de Estudio Agro económico de la Tierra (CO.N.E.A.T.) fijo los índices para los suelos del país y se determinaron los suelos de “prioridad forestal”; unas 3.500.000 has como posibles beneficiarias de los créditos y tributos ya mencionados.

Pero hay una cosa que se debe entender bien, el carácter “forestal” de un suelo NO es una propiedad natural del mismo. Un suelo es “declarado” forestal no solo y no tanto por sus propiedades físico-químicas como por su eventual productividad como “agrícola-ganadero”. De la misma manera que un campo tiene un índice coneat mayor o menor de 100 de acuerdo a una productividad ficta que surge de compararlo con los rendimientos de otros campos según una canasta de productos (carne –lana), un terreno es “declarado” forestal según se lo considere más o menos apto comparado con ESAS producciones en un momento histórico determinado.

Si el coneat se hubiera establecido cincuenta años antes o cincuenta después, el índice y la tipificación hubieran sido otras!!!. En pocas palabras, un suelo de prioridad forestal NO ES, se hace, se determina, es una decisión política con un cierto respaldo técnico; y el respaldo técnico, tampoco es técnicamente puro. No es puro porque la calificación está determinada por el uso y en el uso intervienen muchos más factores que las propiedades físico-químicas.

En el uso influyen cuestiones tales como la tecnología, el tamaño, y muy especialmente las relaciones de propiedad. Eso significa que el uso que predomina en los suelos del país (agrícola-ganadero) depende no solo y no tanto de sus propiedades edafológicas (se podría producir infinidad de cosas diferentes en los mismos lugares) como de factores que tienen que ver con lo que ha sido la historia de la República y las leyes que nos gobiernan. El Uruguay no es un país ganadero (o forestal) independientemente de los hombres que lo pueblan.

Es lo que es como consecuencia de su historia; por haberse constituido como República en un territorio apropiado por unos pocos y prácticamente sin gente. Porque nunca existió una población campesina que presionara sobre la subdivisión del recurso y la erradicación de la “estancia” como unidad productiva. Por eso la carne y la lana fueron los rubros principales, y por eso predominó una cultura urbana que miró con desprecio todo lo relacionado con la “vida del campo”. Los proyectos de la CIDE se hicieron con esa óptica; fueron funcionales a un modelo de país que se adecua a los intereses de una minoría de terratenientes y a un sentir que predomina en los pobladores urbanos. No se trataba de erradicar la estancia y sustituirla por la “farm” (y mucho menos por la comuna). Había que modernizarla; alcanzaba con hacerla más rentable del punto de vista del interés de sus propietarios y de paso más “productiva” para las arcas del Estado.

Los planes han sido todo un éxito. Medio siglo después se produce más y más diversificado que entonces. El campo forestal sustituye a la estancia. Lo “productores” que han logrado sobrevivir ganan más que sus antecesores y el Estado recauda como nunca. Eso sí son muchos miles los que han quedado por el camino y muchos más lo que deberán hacerlo. Cientos de miles de compatriotas se hacinan en cantegriles y otros cientos de miles “pichulean” con salarios de hambre. Mientras tanto, campos productivos que en manos de otros serían fuente de bienestar y riqueza de millones, se convierten en monocultivos vacíos de hombres para beneficio de algunos extranjeros y peores americanos. ¿Teniendo uno de los países con mayor cantidad de tierra fértil por habitante será ese nuestro destino manifiesto? 


DEL MURO DE Andrés  Figari Neves12-11-17

Una breve respuesta a Héctor Amodio Pérez

No es justo, ni correcto, ni verdad, que los que no creyeron –empezó en Punta Rieles- el asunto de que la “derrota del 72” se explicaba por la “traición”, al señalarlo, en las celdas colectivas (16 hombres) se convirtieran “en cómplices” de lo que intentaba imponerse a rajatablas desde la “dirección” histórica que había “negociado” en el Florida.

En aquel entonces la magnitud del desastre recién comenzaba a abrirse paso a la conciencia de los militantes presos. De aquel aciago año de 1972 al actual –y terminal 2017- van 45 años. Convendría detenerse a meditar sobre esas cifras y no superficialmente, como ejercicio aritmético, sino como algo más profundo y visceral

Al tema le pusieron “la tapa”, el interregno que va desde 1972 a 1985 o sea casi 13 años de prisiones crueles, destructoras y asesinas, como pocas veces en la historia nacional.

Lo primero que debería exigir una derrota en los hombres que fueron conducción es una reflexión autocrítica de cuál fue su rol y responsabilidad en el desastre colectivo.

No creemos en que sea correcto salirse por peteneras con el asunto de YO no tengo nada que ver con el asunto. Pero vivimos en el país del “YO no fui”, el paisito de la Cola de Paja, que señalaba Benedetti.

Héctor Amodio Pérez (HAP de ahora en adelante), fue uno de los hombres de aquella dirección “histórica”. Que todos ellos, mientras vivieron, se negaran a reconocer su o sus responsabilidades, es sintomático

Están –aunque se maldigan entre ellos- unidos en la responsabilidad de un desastre de proporciones, que además, costó muchas vidas útiles de hombres y mujeres jóvenes. La flor de una generación

Los que fuimos “servidores” y “soldaditos” de tales “jefes” solo podemos sacar una conclusión: como jefes valían bien poco.

Conclusión a la que llegamos después de muchos años de dolor, de reflexión, de luchar por vivir en medio de peripecias sin cuento.

La indagación, el “ajuste fino” de las causas de aquella derrota va llevando a una constatación de la cual damos solo los grandes ítems, resumidos en palabras (en sí, brutal síntesis): la “compartimentación”, el “aparatismo”, el “verticalismo”.

HAP se niega a verse a sí mismo, como una parte del problema. Pretende situarse como “inocente” y afuera. No es así

c.e.r.

Amodio, vos hoy sos el único oráculo,

porque los demás no hablan o hablan escondidos

 Perdonáme que sea pesado contigo, en realidad no sé por qué lo hago. O mejor dicho si sé porque lo hago, pero no sé explicarlo. Y además te leí ayer en la posta.

Aprovecho para mandarle un sincero abrazo a caer. Y entonces te voy a plantear un poco poniendo el microscopio un poco más en lo chiquito. Vos me conocés bastante y digo me conocés porque intuís bastante bien cuál es mi Pensasentimiento. Las personalidades aquí no importan. Ni yo ni vos Héctor como individuo. Lo que algunos queremos es entender un poco esto que a toro pasado en tan interesante. Los tupas, sus héroes y sus traidores.

Amodio no terminó con los tupas, Amodio no arruinó la revolución. . Amodio era uno más con sus circunstancias (estoy hablando en tercera persona, pero ti) Amodio HOY sabemos que era un crá intachable, valiente, inteligente “sensato”. En la medida que su corta edad en aquella época se lo permitieran, sin nombrar la onda que se venía de cambio enorme en la sociedad burguesa que fue como un chute de en sangre de libertad.

Pero, y ahí viene la pregunta ya que seguís dando escusas, acordate de aquello de “escusati non pe…)

Vos estas dando pruebas de que fue Wassen quien entregó la cárcel del pueblo. Pero vos mismo un día relataste (no soy de datos, porque me los olvido igual) Que hubo una reunión entre tres (no me acuerdo quien era el tercero) Pero vos dijiste Wassen vino a consultar si entregar la cárcel o no.  Las circunstancias del apremio de Wassen por ese asunto no me están claras. Y otra cosa, si vos dijiste, que Wasen salió aquella tarde de la reunión con la decisión tomada de entregarla, eso no hace falta ni explicar, lo hago para los que estén muy gagas, vos co-decidiste entregarla .Puedo decir más, pero prefiero esperar a tu réplica.

 DANIEL IRIGARAY