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LA INOCENCIA NO ES DE GOMA

Por más que Héctor Amodio Pérez (HAP de ahora en adelante) insista en su inocencia total creo que está perfectamente establecido que su colaboración con el enemigo es lo que siempre ha sido: una traición a sus propias ideas, a lo que se proclamó como ideal alguna vez y, fundamentalmente, a otros que eran militantes.

por c.e.r. 19/11/17

La derrota del 72- sin embargo- no se explica solamente por el peso de esa traición. Ni la él particularmente, ni la de los otros implicados en su caso. Hubo también otras traiciones, particularmente las de las otras personas de dirección que estuvieron también en “el Florida”. Wassen, Marenales, Maneras, EFH, Rosencof, José Mujica, pero persiguiendo otros fines particulares, hicieron lo mismo. Es sobre la base de esa similitud de conductas que HAP pretende establecer su inocencia total. No percibe que esa vía argumentativa es una vía corta y al final está cerrada. El tema no está en la “TRAICIÓN” (que existió) sino los motivos y actitudes que llevaron a la misma.

¿Cómo fue que se llegó a que ciertos jefes con responsabilidad, se atribuyeron la potestad de decidir por los demás sin hacer consulta a la inmensa mayoría de la militancia?

Hay una vía explicativa, un hilo conductor, a la cual nos afiliamos: en el proceso de la lucha que comenzó en el 63 y que termina en la derrota del 72, la organización fue sufriendo transformaciones paulatinas y, de lo inicial, en la transformación, llegó a su perversión.

Los “jefes” a través de la necesaria “compartimentación”, fueron alterando los procedimientos internos: la “COMPARTIMENTACIÓN”, el “VERTICALISMO”, el “APARATISMO” y la “COOPTACIÓN”, fueron, en ese proceso, recursos a los que recurrió incesantemente. El resultado fue que el poder real se concentraba “en el aparato” y los jefes que lo formaban. Allí se acordaba, se transaba, se chalaneaba. Jefe que se opusiera constantemente o, personalidad “referente” que discrepara, era apartado. Ya antes de Almería, esta transformación estaba en proceso, pero después de Almería se consolidará. Habrá protestas en algunas columnas sin embargo.

 Y cuando los problemas se hacían muy graves y decenas de militantes empezaban a cuestionar cosas, aspectos, jefes y actitudes, en vez de atender la cuestión  o cuestiones que criticaban, se les “intervenía” y se les dispersaba, expulsando –en el proceso- lo que los “interventores” señalaban como los elementos críticos más peligrosos para los intereses generales del “APARATO”

De tanto repetirse el proceso, el aparato, fortalecía su propio poder y, al mismo tiempo, se anquilosaba, se iba haciendo cada vez más rígido y, a la vez más pragmático. Llego un momento en que el “APARATO” y los que lo integraban se creían que eran un  poder absoluto e infalible. Los peores de todos ellos llegaron a creerse que tenían “coronita” y, la misma, les daba poder para prescindir de la organización y la militancia y hacer lo que les viniera en gana. La militancia dejó constancia de esas anomalías, las llamó “los libretazos”

La militancia, el resto de los compañeros, inclusive los “simpatizantes”, eran una masa de maniobra, descartables en cualquier momento, por los que se consideraban superiores porque eran “la vanguardia”. En algún documento se estampó ese desprecio, eran “el cascarriaje”

“Cantá para abajo” fue una recomendación de algunos jefes a sus subalternos inmediatos en el 72, que la inteligencia militar captó inmediatamente y, la utilizó en sus interrogatorios para desmoralizar a todo militante capturado.

Sin embargo todas esas fuerzas civiles –las militantes y las colaboradoras- eran las que hacían posible que hubiera una “organización”. Eran una fuerza humana y material imprescindible. Dilapidar esos recursos, como se hizo, fue lo que después impidió una reorganización. En el 72 se quebró “la confianza ilimitada” y después del 85, la exigencia de una “autocrítica” fue un escollo que llevó a liquidar el MLN-Tupamaros viejo  y a formar el MPP

El problema para todos estos “jefes” desde-  las “vacas sagradas” en la cúpula-  a los diferentes niveles en el escalafón de las diferentes columnas, eran prolongar y mantener ese “status” al que habían llegado dentro del aparato. Solo muy honrosas excepciones, mantenían ante el proceso que contemplaban críticamente, una actitud de reserva que les impedía sumarse al mal ejemplo que daban “los jefes”, entorno, en el que se movían y actuaban. Esas raras golondrinas sin embargo nunca llegaron a hacer verano. Perduran – sus actitudes honrosas- en el recuerdo de los compañeros y perduran con respeto.

Podríamos ilustrar lo que decimos y afirmamos –cada vez más seguros y convencidos- a lo largo de 45 años (y con una mayor comprensión del mecanismo) con ejemplos, pero solo servirían para alargar esta nota. Decimos para HAP, que vaya anotando: “vacas sagradas”, “cascarriaje”, “libretazos” son todas perlitas de una cadena, un hijo rojo, de la memoria militante que después la “HISTORIA OFICIAL” silenció con rencor y ferocidad. Son las palabras-testigo de sus múltiples delitos, fechorías y violaciones de la legalidad interna.

Digamos algo más, el “APARATISMO” y la mentalidad APARATISTA no se acabó con la derrota. Por allí andan decenas de antiguos “jefes”, “responsables”, “sub comandos” a los cuales jamás se les ha caído una idea interesante, con la pretensión de que son oráculos infalibles y que los demás deben arrodillarse ante su falta de genio y las verdaderas burradas que dicen, cada vez que abren el cuajo. Todo, en función de que alguna fueron jefes, vaya pretensiosos!!!

Héctor Amodio Pérez, es un buen ejemplo

A HAP ahora, le ha venido la manía (o el delirio) de creer que con su aparición –hace cuatro años escasos, 2013- sus dos libros y el sinfín de entrevistas televisivas ha hecho un aporte  fundamental que supera en mucho todo lo que otros han hecho antes.

-“Dejáte de cosas Negro, bajáte del burro!!!” Vos, con esa cabalgadura, no sos ningún prócer.

Un análisis de las apariciones televisivas minucioso, bastaría para mostrar todos los cambios de posición que HAP ha tenido. Todas sus “oscilaciones”. Desde la primera, con el Pereyra, allá en España. Entonces afirmaba –porque el Pereyra se lo preguntó, como buen agente burgués de los patrones que le dieron el carguito- que pensaba de lo que “había” en Uruguay y HAP, se apresuró a señalar que tenía una foto de Mujica en alguna pared. Después Mujica lo metió en cana y entonces HAP,  contraatacó con sus recuerdos del “plomito” que era en Punta Carretas el “Ulpiano”

Con Sendic –contra el cual se centraban todos sus resentimientos- ahora nos dice que alguna vez …¿dónde? ¿Cuándo?... Habría proferido el juicio de “El Negro tenía razón”. ¿Va en camino de hacer las paces con aquel gran jefe? ¿Va a recorrer el camino de Zabalza que de “denigrador” del “loco” pasó a “apologista ferviente” con libro y todo?

¿Ve HAP, ahora, claramente, como todos Uds. Están cortados por la misma tijera? ¿Se da cuenta como en sus bamboleos, vacilaciones y oscilaciones, todos Uds. pueden llegar a lo que el “Pepe” ha formulado brillantemente en el paradigma “Como te digo una cosa…, te digo la otra”

Si HAP no lo ve, no lo constata, esperemos que el público lector, si lo haga. Para mi es evidente.

Los capitalistas asociados en las inversiones mediáticas nacionales (prensa, radio, televisión), esa parte de la escuálida burguesía dependiente oriental, se la han hecho fácil a HAP. Lo meten en tertulias y paneles, donde ellos a través de sus testaferros –los redactores, el panelista convocante- seleccionan los invitados.  Así desfilan “celebridades” que son nulidades y “oficialistas” del EME-Pepismo de segundo rango y todos se lucen con su ignorancia supina de la historia reciente y los otros, los que la juegan de “críticos” con sus rencores de pacotilla ni siquiera pensados seriamente. Y claro, en esos paneles de ciegos, HAP, que la va de “tuerto” es el rey. Las “gana todas” y se va –engañado- de esa verdadera comedia, creyéndose que “estuvo brillante” sin darse cuenta que le armaron un circo. Como dice el slogan radial: “Algún día, algún día…algún día te vas a avivar”

El título de este artículo, sin embargo, está centrado en un tema: la inocencia no es de goma.

Cuando HAP, reapareció en 2013, sembró su aparición el pánico entre el “oficialismo tupamaro”, los mismos que lo habían tratado como un “perro muerto” y habían acumulado contra él las viejas calumnias y, otras, que vinieron después, por extensión.

Conviene recordar la especificidad de aquellas acusaciones:

a) HAP era, conjuntamente con Alicia Rey Morales y “el Tino”, los “únicos y principales traidores y b) la “derrota” se debió a la acción de colaboración de ellos. Después le agregaron el c) los necesarios y premonitorios “antecedentes” de los que se dieron cuenta “después”: el asuntito “televisor”, las “libras de MAHILOS”, y varios otros más.

Con ese alibi como divisa, se “salvaban” varios y se “tapaban” las cacas propias muchos otros. La “historia” se escribió por uno de los principales involucrados en las “negociaciones” que nunca fueron tales, EFH, pero se salvaban otras figuras políticas que habían pelechado: José “Pepe” Mujica, la “Tronca” Topolansky, Julito Marenales, el “ruso” Rosencof, entre los más conocidos y varios otros que fueron “peones” en la farsa, pero que por diferentes motivos, después fueron “perchados”: Jorge Manera Lluveras, el “contador” Cámpora, y varios otros “comparsas”: los que colaboraron en “los ilícitos”, los que recorrieron el espinel de los cuarteles buscando “ colaboradores” versados, los que salieron “a explicar la jugada” en los cuarteles a los otros presos y, un montón de otros “papanatas” más.

Para el 2013 muchos de ellos sabían –desde el 2004 venían apareciendo libros reveladores- que la vieja historia en la que habían creído unos por incapacidad e ignorancia y otros por mero oportunismo y, en su momento, para “zafar” de la biaba, que el asunto no daba para más, que toda la construcción estaba minada y que solo era cuestión de tiempo para que se derrumbara estrepitosamente. HAP ahora, cree que fue “fundamental”. No es así. Se confunde como el loco de la primera Gran Guerra que tiró de la cadena justo en el momento que una bomba caía sobre el manicomio. Sobreviviente, el loco, entre los escombros y preguntado solo atinó a responder: “No sé, tiré de la cadena y se vino todo abajo”

HAP es inocente, pero solo del balurdo que otros le cargaron.  No pretenda ahora, que es totalmente inocente. Menos aún nos atiza con una acusación falsa: “que fuimos cómplices” y por favor, deje de citar a Raul Sendic Antonaccio como su reivindicador. Pelee “la suya” como en el 72, pero peléela solo.

Por algo le dieron no uno, dos pasaportes: tenía bien ganado “los garbancitos”