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CIEN OCTUBRES (IV)

Las Polémicas Sobre La Revolución, Que Aún No Terminaron,

Cómo Empezaron Entre Los Mismos Bolcheviques

- fernando moyano -

CUARTA (y penúltima) PARTE

Nota del autor: Este trabajo sobre el centenario de la Revolución de Octubre, por ser extenso, lo hemos dividido en varias entregas, quedan dos porque este capítulo, el 7, es a su vez algo extenso. Esto dificulta por un lado y facilita la lectura por el otro. Este capítulo 7 es diferente a los demás, intenta hacer una recopilación de las interpretaciones sobre la URSS desde distintas ópticas dentro del materialismo dialéctico. Hemos usado para ello un material de Rolando Astarita. Al mismo tiempo hemos abordado algunas polémicas en paralelo. Una con un conocido portavoz del punto de vista estalinista, y otra con quienes dicen ser anarquistas, lo que no podemos confirmar. Quedan puntos pendientes, que desarrollaremos en próximas notas.

7. ¿Qué fue la URSS? El planteo de Rolando Astarita, y su discusión

Para hacer un balance global de la discusión, vamos a reducir las 100 opciones. Nos apoyamos, dada su solidez, en un trabajo del marxista argentino Rolando Astarita, una nota publicada en dos entregas en su blog, “¿Qué fue la URSS?”, que discute las principales interpretaciones del fenómeno histórico. Son básicamente cuatro.

a) Socialismo.

b) Estado obrero deformado.

c) Capitalismo de estado.

d) Un nuevo modo de producción.

Astarita sostiene que las tres primeras opciones son equivocadas, y adhiere a la cuarta. Estoy de acuerdo con él, y solamente discrepo en un punto: el de la clase dominante.

Vamos por lo tanto a dividir esto en tres partes: Descartar a, b y c. - Justificar d. - Dentro de d, argumentar que la burocracia soviética fue una clase social.

1.-Ni “socialismo”, ni “estado obrero deformado”, ni “capitalismo de estado”.

Esto lo vamos a ver muy sumariamente porque está muy bien desarrollado en la nota de Astarita, aunque lo diré en mis palabras y los énfasis son un poco diferentes.

“Socialismo” sería la transición hacia una sociedad sin clases(según la Crítica al Programa de Gotha y otros pocos textos de Marx), partiendo de la sociedad capitalista, y bajo el poder de clase obrera (un poder democrático hacia la propia clase pero venciendo por la fuerza la resistencia de los explotadores), eliminando gradualmente tanto las clases sociales como la necesidad del estado, la explotación y división del trabajo entre intelectual y manual; en esa transición los productores administran por sí mismos los medios de producción.

Esto fue lo que suponían ser las autoridades de la URSS, y si todos los aspectos de este tema fuesen tal fáciles como este, las razones para rechazar la idea de que eso esa “socialismo”, no tendríamos tanto problema. Pero profundicemos un poco.

Ya había un problema desde el comienzo. Marx supone que el comunismo es el resultado de un proceso progresivo de superación del capitalismo, y uno de sus ejes el  desarrollo de la capacidad productiva de la humanidad que redunda en la igualdad, la libertad, y la felicidad. Pero, como no sólo nosotros lo decimos hoy sino que los propios actores de aquella revolución lo dijeron mientras la hacían, las condiciones objetivas de Rusia en ese momento no permitían ese proceso.

De ahí surge, como hemos visto, el planteo de la sociedad de “transición al socialismo”. Y si “socialismo” es la sociedad de transición al comunismo, estaríamos hablando de la “transición hacia la transición”, de la misma forma en que Zenón plantease su paradoja de Aquiles y la tortuga; siempre habrá una transición hacia la transición de la transición, etc. y así explicamos que nunca se haya llegado a nada. O Bujarin hablando de avanzar al socialismo “a paso de tortuga”, bastante lejos de espolear el corcel. De modo que veamos el tema no en tanto qué tan rápido se va, sino hacia dónde se va. Una transición hacia una sociedad igualitaria supone achicar las desigualdades.

Esto nos dice Astarita:“... las diferencias de ingresos en la URSS, en lugar de achicarse, se mantuvieron y consolidaron con el correr de los años... en la década de 1970 un jefe de sector del Comité Central del Partido ganaba en promedio cinco veces más que un obrero o empleado medio; además de disponer de otros beneficios... en la década de los 70 había entre 450.000 y 500.000 nomenklaturistas en la URSS. El PCUS, que se confundía con el Estado, poseía el monopolio de la selección de funcionarios, y tomaba las decisiones trascendentales. La dirección del PCUS, el Politburó, ejercía el poder real. En el plano externo la política de la URSS era de colaboración (aunque existían tensiones) con el capitalismo, llegando a enfrentar a los movimientos revolucionarios que escapaba a su control”. Un caso notorio de esto último fue España en 1936 y 37.

De ahí que se acuñara la expresión “socialismo real”

Según varios estudios, hacia los años setenta se produjo un cambio sociológico crucial. Como hemos visto, la sociedad que siguió inmediatamente después a la Revolución de Octubre se caracterizó por un descalabro de la clase obrera. Es sobre esa base que se instaura la dictadura estalinista. Pero el cambio de los 70, producto del proceso acumulativo de la industrialización, fue:

> La clase obrera pasa a ser mayoritaria. Tanto en la industria como en la producción agrícola en la que a que a los asalariados de los “sovjoses” hay que agregar al menos parcialmente a los trabajadores de los “koljoses”, porque no se los puede considerar seriamente cooperativas campesinas al no tener ninguna autonomía.

> A su vez, se trata de una clase obrera dinástica. Antes eran campesinos migrados a la ciudad, ahora han pasado a ser hijos y nietos de obreros.

> Y otro cambio enorme es el del nivel educativo. Hay una enorme proporción de técnicos y obreros especializados, y además muchos de ellos con carreras universitarias, que no han podido ser empleados como tales.

Una clase obrera con estas características resulta mucho más difícil de manejar que la minoritaria, desarraigada, inexperta e inculta de unas décadas entes. Hay, para la burocracia muchas nuevas dificultades, pero detengámonos en esto, y en el dilema que podríamos llamar “tratamiento del Dr. House”.

La explicación clásica de las deformaciones propias del “socialismo” soviético apunta al atraso y aislamiento de la sociedad rusa y su periferia.

El fin de la guerra, con el cual Trotsky esperaba el fin del estalinismo, trajo su consolidación, y además sin el aislamiento previo. Pero la verdadera prueba vino con los cambios acumulados de progreso material, industrialización, urbanización, crecimiento de la clase obrera, desarrollo cultural. Esa “terapia” debería curar la “excrecencia temporaria” de la deformación burocrática.

Si el tratamiento agrava la condición del paciente y termina provocándole la muerte, eso nos permite sacar la conclusión, como plantea en esos casos el Dr. House, que había un 'error de diagnóstico'.

Vamos entonces a considerar en detalle la lógica de ese diagnóstico, el del “estado obrero deformado”. Veamos el resumen que hace Astarita del planteo de Trotsky.

Trotsky comienza distinguiendo entre la dictadura del proletariado, o Estado obrero, y el socialismo, en el sentido que lo hacía el marxismo clásico, y por lo tanto rechaza la tesis de Stalin, de que la URSS había entrado en la fase del socialismo. En la medida en que en la URSS existía un poderoso Estado represivo, y tensiones y diferencias sociales, afirmaba Trotsky, no podía hablarse de socialismo. A partir de aquí, presenta un análisis del surgimiento de la burocracia sustentado en las categorías marxistas. Se inspira en la idea -de Marx y Engels en 'La ideología alemana'– de que el desarrollo de las fuerzas productivas es una premisa necesaria para eliminar a las clases sociales, porque de lo contrario solo se generalizaría la indigencia, y volvería todo lo anterior. Pero ese desarrollo estaba ausente en los comienzos del régimen soviético. Encerrado en sus fronteras, y con una economía atrasada, se generaron así las condiciones para que el Estado, controlado por una casta, se apropiara de la parte del león de lo producido. De aquí también que el socialismo en un solo país fuera inconcebible; era necesario superar el desarrollo capitalista, y esto solo podía ocurrir en una escala internacional”

He ahí la caracterización de la enfermedad, y sus causas. Y por lo tanto, en base a esa lógica, el desarrollo de la riqueza material traería la cura. La realidad fue otra, la mejoría mató al paciente.

Para comprenderlo hay que interpretar lo que ocurrió mirando el análisis de Trotsky desde otro ángulo. Según Marx en la primera fase del comunismo el lema no sería “de cada uno según pos posibilidades, a cada uno según sus necesidades” sino “de cada uno según sus posibilidades, a cada uno según su trabajo”. Esto, que viene dado por el insuficiente desarrollo de la base material, implica formas parcialmente burguesas de distribución en esa primera fase. Lenin agrega que si hay una normativa de tipo burgués, habrá también en parte un aparato represivo de tipo burgués para hacerla cumplir. Pero todo eso se refiere a la esfera de la distribución. ¿Qué pasa con la producción?

El marxista estadounidense Harry Braverman, en su libro “Trabajo y capital monopolista”, dice:    “Los comunistas soviéticos habían tomado el poder en un viraje de la historia inesperado para el marxismo clásico, en un país escasamente capitalista donde, a excepción de unos pocos centros industriales, la tecnología, la producción, e incuso los procesos de trabajo organizados y disciplinados eran débiles. La Unión Soviética afrontó esta catástrofe hasta que pudo desarrollar la producción y remplazar las tradiciones inculcadas del campesinado ruso por hábitos sistemáticos de trabajo social. En esa situación [se daba]el respeto, incluso la admiración de los marxistas por la tecnología científica... como una fuente de la que era necesario aprender y pedir prestado... el mismo Lenin urgió reiteradamente a estudiar la 'administración científica' de Frederich W. Taylor...”

Recordemos que Braverman remarca fuertemente el papel regresivo de la reforma taylorista en la organización del trabajo, de la cual es un enemigo sin concesiones, nada de “científica”. Es casi el único marxista, luego de Marx, que presta atención preferencial a los problemas del trabajo. En general los marxistas ven la explotación del trabajo en la extracción del plusvalor, diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo que compra el capitalista, y el valor que obtiene por el despliegue de esa fuerza en el proceso del trabajo. Ese es un acto de intercambio, pero para que ocurra debió primero producirse la fuerza de trabajo como mercancía, o sea producirse en formato “industrial” (diferenciada, estandarizada, clasificada en forma en que su resultado pueda ser previsible) o sea sometida a la disciplina del trabajo al capital.

En la práctica, la industrialización imitó el modelo capitalista; y conforme la industrialización avanzaba, la estructura perdía su carácter provisional... la población trabajadora soviética lleva todos los estigmas de las clases obreras occidentales... La revolución contra el capitalismo fue considerada cada vez más como un asunto de extirpar del mecanismo capitalista altamente productivo, algunas 'excrecencias', mejorar las condiciones de trabajo, agregar a la organización de la fábrica una estructura formal de 'control obrero' y remplazar los mecanismos capitalistas de acumulación y distribución con la planificación socialista”.

Miradas las cosas así, a los mecanismos de distorsión social que denunció Rakovsky debemos agregar esta otra condición básica de la revolución. Una revolución obrera que ocurre en condiciones históricas muy difíciles, que además es la primera revolución obrera de la historia, y que además es una revolución obrera limitada en su alcance. No por eso deja ser una revolución obrera porque las revoluciones son procesos históricos reales de las clases sociales reales.

Con esto basta para descartar lo de “estado obrero deformado”. Algunos marxistas fueron abandonando esa caracterización y tomaron la de “capitalismo de estado”, que aunque tiene defensores desde el principio, los fue teniendo luego de verdadero peso teórico, como Charles Bettelheim, y en parte Samir Amin, aunque también habla de “modo de producción híbrido” y lo define como “capitalismo sin capitalistas”.

La idea central es que a) Existe explotación del trabajo asalariado y plusvalor. b) El Estado es un único propietario capitalista de los medios de producción (a grandes rasgos, esto no descarta totalmente la existencia de formas secundarias de propiedad capitalista) y el explotador capitalista de la fuerza de trabajo. c) Rige la ley del valor, que se manifiesta en los precios.

Hay varios hechos empíricos que contradicen esta caracterización. Los precios son administrados según el plan. Los medios de producción no se venden en el mercado. Las unidades de producción no tienen libertad para fijar los precios, tampoco buscan el beneficio como objetivo prioritario, ni racionalidad de mercado, ni buscan la renovación tecnológica.

Hay puntos correctos que deben rescatarse para superar las limitaciones de Trotsky: a) La burocracia explota a la clase obrera, no se trata de un simple tema de privilegios. b) Socialismo no es sinónimo de estatización de los medios de producción. Expliquemos esto tomando el caso las granjas colectivas soviéticas de Ucrania. Cuando los nazis invadieron en la Segunda Guerra Mundial quisieron hacer una restauración de la propiedad privada y entregar la tierra a los viejos terratenientes, pero Hitler los frenó. Solamente sustituyó la burocracia soviética por una burocracia nazi, y dejó todo igual.

Pero lo más importante para ver que aquello no era capitalismo, es la situación de la clase trabajadora. No hay amenaza de desempleo; las viviendas, la salud, los servicios básicos están asegurados, en muchos casos en forma gratuita o casi. Las formas usuales del capitalismo para disciplinar la fuerza de trabajo no funcionan acá

Y allí tenemos las motivaciones de las reformas de mercado que se intentaron en los 60, y que vuelven en los 80 con la Perestroika. Podemos ver a la URSS como “sociedad de transición al capitalismo”.

Nota:

Luego de publicada esta nota advierto que aquí, al considerar la interpretación de capitalismo de estado, también podría hacerse una consideración de “tratamiento Dr. House”. Si la URSS fue un capitalismo de estado y los problemas que llevaron a su colapso fueron consecuencia de esa “enfermedad” o deformación, la supresión de esa condición para entrar en un “capitalismo sano” hubiese significado la “mejora del paciente”. En este caso no significó la muerte (como en caso de la hipótesis de “estado obrero deformado) pero si el agravamiento: Rusia ha retrocedido respecto de la URSS en casi todos los terrenos. No es el lugar para desarrollar este tema.

Referencias:

Astarita, Rolando.¿Qué fue la URSS?

https://rolandoastarita.blog/2011/02/20/%C2%BFque-fue-la-urss/

https://rolandoastarita.blog/2011/03/01/%C2%BFque-fue-la-urss-2/