Un gobierno de pocos, puede ser, por vínculos de familias, de clan, raza o clase social. Un desaparecido periodista argentino incorporó con acierto para la oligarquía otra categoría la de los que se apropian de los negocios del Estado, con el añadido de la palabra “maléfica”. Fue el mismo periodista que falleció en absoluta pobreza y que con elaborado ingenio acuño la frese “década infame” y él mismo fue bautizado por sus colegas como “el fiscal de la década infame” José Luis Torres, así se llamó y fue infatigable luchador contra el privilegio y la corrupción.
por Jorge Cesar Quadro
Un claro ejemplo de la “República Oligárquica y Maléfica”, lo tenemos a la vista, con el caso Menem.
No voy a referirme acá a su gobierno, nefasto por cierto, que bajo la máscara del justicialismo gobernó con un radicalizado neo-liberalismo, que enriqueció a unos pocos mediante actos de gigantesca corrupción. Carlos Saúl Menem, fue procesado penalmente por delitos de gravedad cometidos mientras era presidente de la República. ¿De qué clase de República, democrática u oligárquica? Pregunto porque en una democracia TODOS, somos iguales al menos ante la ley.
Un Tribunal le dictó veredicto de culpa y a pesar de su defensa en juicio y respetando el debido proceso, para esta primera instancia, dejó de ser un simple procesado, sujeto al principio de inocencia y lo consagró un delincuente
Apelada la decisión, la sentencia fue recurrida, entonces fue un condenado, culpable con sentencia no firme. Sin embargo la Cámara,-tribunal de alzada- confirmó el fallo anterior, dictado por el inferior y también lo ratificó como delincuente.
Esto también fue recurrido –una vez más- a la Cámara de Casación Penal, el más alto tribunal del fuero, quien confirmó los resultados anteriores como correctos y en consecuencia también acá lo consagraron delincuente.
Todas estas instancias están integradas por tribunales colegiados, son entonces varios los jueces en distintas instancias, que coincidieron con la visión del conflicto y DECLARARON A MENEM DELINCUENTE
Al presentarse el ex Presidente como candidato a Senador Nacional, sus abogados apelaron a la Corte Suprema de Justicia y consiguieron por esta vía recursiva, -aunque legal- que la sentencia varias veces confirmada no adquiera el status de sentencia firme. Entonces en un sistema oligárquico, siendo Estado de Derecho, se usaron determinados caminos, para diluir la igualdad ante la ley y los premios y castigos necesario para un orden, democrático, fueron sustituidos por premios sin castigos. Veamos por qué.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación(CSJN) puedo expedirse en pocos días y resolver el recurso, prohibiendo la candidatura del “presunto” delincuente, o declararlo inocente fundando la disparatad revocación y quedar expuesta como clara asociada maléfica.
Pero también puede “pisar” el expediente -es lo que hizo- y tardar años en resolverlo. A la vez al Senado no le hace falta que un aspirante a la banca, presunto delincuente, tenga “sentencia firme”. El argumento, corporativo y oligárquico, es que eso es costumbre del Senado.
Sin lugar a dudas exigir los senadores sentencia firme condenatoria para rechazar a un postulante, “presunto delincuente”, es para un país donde la justicia es rápida, eficaz y expeditiva, pero cuando los procesos tardan más de quince años, es un burla. Pero además a los senadores, nada les impide cambiar una absurda costumbre y no les hace falta esperar sentencia alguna, de parte del todo el Poder Judicial porque ellos son otro Poder, y pueden abocarse ellos al estudio de la causa judicial y resolver con criterio propio, si admiten o no al cuestionado miembro y proceder a valorar la institución y su propia investidura ¡claro si se respetaran…!.
Vale recordar que el parlamento colombiano expulsó a Pablo Escobar por simples sospechas y sin condena firme como narcotraficante. Pero en la república oligárquica maléfica de Argentina, nada de esto se hizo, tampoco hubo reclamo alguno. Ni un solo senador amenazó con su renuncia, ni uno solo protestó, ni uno puso cara de enojado, nada ¡nada…!.
Los partidos políticos mayoritarios, alguna vez antioligárquicos se llamaron a silencio. Ni una condena o repudio, todos aplaudieron, igual que los sindicalistas de amplio espectro. La izquierda parlamentaria, con total complicidad y tan proclive a reclamos absurdos, en este caso que nos ocupa, donde claramente la República Democrática era sustituida por la oligárquica, “maléfica”, a viva voz, anunciada en los hechos con bombos y platillos donde un grupo pequeño aunque bien remunerado, se burla descaradamente del funcionamiento de los tres poderes, rompe la igualdad ante la ley de una supuesta democracia, y queda impune frente a cualquier fechoría por más grave que esta sea. No se hizo notar la izquierda, no movilizó ante la CSJN pidiendo pronto despacho, o piquete ante el Senado, exigiendo el rechazo del tres veces declarado delincuente.
Además en este caso, que arrasó a nuestras instituciones, aparentemente democrática, como una explosión nuclear, el declarado delincuente en tres oportunidades, por varios jueces, fue elegido como abanderado en el Senado, ante el aplauso unánime de toda la oligarquía maléfica –y sus familiares-
Cuando joven, sentía vergüenza ajena al estudiar historia romana y leer la narración cuando el emperador Calígula, designo senador a su caballo, como afrenta a los senadores. El caballo pasó a la historia su nombre era Incitatus, pero Calígula tenía un atenuante estaba loco. En Argentina, el Poder judicial se llamó a silencio, ambas cámaras legislativas fueron cómplices, todos los partidos políticos incluida la izquierda parlamentaria se calló, cómplice, al igual que Colegios de Abogados, y organismos de Derechos Humanos dieron implícitamente su adhesión al igual que en Roma, pero en éste caso no había un emperador demente. Así funciona la oligarquía maléfica, aplauden y premian a los suyos con iniquidad.
PRINCIPIO DE INOCENCIA
Conviene aclarar este principio constitucional, de vieja data que afirma “toda persona es inocente, hasta que se pruebe lo contrario”. Con las pruebas en su contra y siguiendo los pasos del “debido proceso”, el juez o tribunal dicta el veredicto de culpable o inocente.
Ahora bien este principio no es un absoluto. Cuando una persona es atrapada cometiendo un delito, o luego de una correcta investigación, el juez lo llama a prestar declaración indagatoria y si el delito es detenible, se lo puede poner preso. Por eso hay cárceles para procesados, sin sentencia firme y cárceles para condenados. También puede darse el caso que lo detienen, aunque el delito no sea detenible, por motivos varios, por ejemplo, sea porque le aparecen antecedentes o está siendo buscado por otro juzgado y tiene orden de captura. Pero…
A partir del llamado a indagatoria y hasta la sentencia la persona reviste el carácter de SOSPECHOSO. Esto quiere decir, que a partir de este momento está sujeto a una serie de restricciones. Por ejemplo puede seguir preso –caso Barreda por homicidios reiterados mientras duró su proceso sin sentencia-, o bien otras restricciones fuera del cárcel, como el caso de los hijos de Cristina con prohibición para salir del país, o embargos a su patrimonio etc. Ni que decir, cuando un sospechoso es condenado en primer instancia, si apela mantiene el principio de inocencia, pero podemos decir que es ya un recontra sospechoso, con al menos, las mismas restricciones, restricciones que no tienen los no sospechosos, es decir los inocentes sin ningún proceso sobre sus espaldas, Así es como funciona este viejo principio constitucional