Envíopostaporteñ@ 1858

Postalinas y Chamuyos

Desde hace tiempo que soy de las lectoras de posta porteña

Estuve tentada de escribir en algunas oportunidades, alentada por las notas de Saskia y Pelusa. Pero nunca lo hice, pese a conocer a veces de primera mano los acontecimientos narrados e incluso a sus protagonistas.

Mi nombre es Elena Roca e integré el MLN cuando éste absorbió lo que quedaba del MRO y junto con Luzardo y Lizcano integramos la columna 15. Integré el sector militar, bajo la responsabilidad de Candán Grajales. Allí conocí a otras mujeres, como  Irma Roux, Teresa Labrocca, Inés Caride, y Olga Barrios. Según supe entonces, otras mujeres, entre ellas Edith Moraes, Sonia Mosquera y Jessie Machi habían militado en la misma columna, pero por razones organizativas ya no lo hacían y habían pasado a la columna del interior. Yo seguí más adelante el mismo camino y fui destinada a un grupo cuyo destino era el Queguay, que estaba bajo la responsabilidad de Aníbal de Lucía. Nunca llegué a ese grupo, porque fueron surgiendo diversos contratiempos que a la postre fueron los que me salvaron y pude salir de Uruguay, primero rumbo a Chile y luego a Francia y España, donde resido.

He decidido escribir por dos motivos: el primero, porque posta  me ha demostrado durante estos años una línea de conducta ejemplar dentro de la llamada izquierda, dando cabida a distintas formas de opinión, conducta que ha sido cuestionada en muchas oportunidades por quienes se han creído los dueños de la verdad absoluta. Gracias a posta porteña pudimos conocer de primera mano a personajes tan discutidos como Amodio, al que no conocí personalmente en el MLN pero del que solo tuve buenas referencias, tanto de hombres como de mujeres. Y el segundo es que desde Montevideo me ha llegado en forma digital el libro Ay de los vencidos!, del compañero Enrique, al que si no me equivoco conocí en el local conocido como El Segurola, en la calle Maipú.

No conocí, o eso creo, a Peralta Larrosa, pero sí a otros de los nombrados por Enrique, Emigidio Darrosa y Cía del Campo. Leído el libro creo necesario hacer una serie de puntualizaciones, pero no quiero extenderme demasiado en estos momentos. Pero no puedo dejar pasar el hecho de que Enrique, en su afán de subirse al carro de los críticos sobre las Direcciones después de 1970, pase por alto el trabajo divisionista y ese sí de cofradías, llevado adelante por Fernández Huidobro, Sendic y el mismo Marenales, envidiosos del trabajo que se impulsaba desde la 15 y el prestigio interno que sus militantes adquiríamos a ojos de los demás compañeros. Asombra entonces que se traiga como referencia las opiniones de Andrés Cultelli, unos de los personajes más nefastos, contradictorio e irresponsable dentro del MLN, capaz de defender posiciones tan encontradas como la creación del partido, compitiendo con Torres o defendiendo los planes de su admirado Fernández Huidobro en su intento de elevar el nivel de los enfrentamientos.

Es este el segundo motivo por el que me decido a escribir, porque como se lee en su primera página, quiero dar a conocer la visión de otros que hasta hoy permanecimos callados y fuimos cómplices por omisión de la creación de una historia tan falsa que asombra perdure hasta estos días.

Elena Roca

 La trama que tramaban

?El testimonio incuestionable de Cristi cierra la discusión. Sobre todo porque está refrendado por Adolfo Wasen que nos puede mandar su confirmación con firma autenticada por San Pedro.

Nuestros esforzados soldados de la patria estaban muy preocupados por garantizar la vida de los prisioneros que la sociedad les había puestos en custodia, ya bastante desbordados estaban ?tratando de evitar los numerosos suicidios a los que llegaban estos subversivos, al ver fracasado su intento antidemocrático. Se suicidaban de las maneras más insólitas, el sentimiento de culpa los llevaba a la autoflagelación atroz, y los valientes soldados de la patria trataban de evitarlo pero algunos casos igualmente había. ¡Y ahora empezaría la guerra interna, se querían matar unos a otros!

Y además los pobres solados de la patria estaban desbordados, no tenían tiempo para el tremendo papeleo que su función exigía, no encontraban personal para esas cosas, que además no era lo suyo ya que eran valientes hombres de acción.

No por eso iban a abandonar su deber de proteger la vida de los ingratos prisioneros, también de otros prisioneros, que como se sabe, eran prácticamente dueños de las cárceles y los cuarteles.

Por suerte, ahora hemos llegado al fondo de la verdad.

Fernando Moyano

 Sobre Amodio y connotados periodistas

Comentarios: No salgo de mi asombre de que se le dé voz a alguien que no sólo traicionó en el momento que todos sabemos; sigue trabajando para los servicios, y su tarea es desprestigiar todo lo que pueda, al MLN-T pero sobre todo a la opción armada de los pueblos. Los poderosos, los que mandan en nuestro país y en el mundo saben mejor que nosotros, lo que será, el futuro...El pueblo se rebelará inevitablemente, y entonces volverá a tomar las armas, tal vez no como guerrilla, pero sí como pueblo armado... y la tarea de este individuo y otros (algunos connotados periodistas) es desprestigiar al MLN-T y poner en la bolsa de traidores, a todos los que luchamos por un mundo radicalmente distinto. Y lo más grave, desde mi punto de vista es que saben que hubieron muchos compañeros que dieron sus vidas por esa causa...Y este individuo no dio ni siquiera un minuto de dolor, por ese proyecto revolucionario, fracasado sí, como otros, pero REVOLUCIONARIO  !!

Raul Rodriguez