En 1988, François Rebel dijo que “la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira”. Unos años antes, Hannah Arendt, dijo “que la mentira ha sido vista (en política) como una herramienta necesaria y justificable.
por Héctor Amodio Pérez
En el Uruguay la mentira funcionó casi a la perfección en lo que se relaciona con la historia reciente y más concretamente en lo que tiene que ver con el accionar del MLN, sus causas, sus consecuencias, las causas de su derrota y un largo etcétera.
Hasta que mis cartas de 2013 no rompieron el muro de silencio que me impidió decir mi verdad con anterioridad, la mentira campeó a sus anchas, al menos en lo que tiene que ver con mi persona. Pese a todos los esfuerzos desplegados, tanto desde el gobierno uruguayo como por un sector muy caracterizado del Poder Judicial y algunos medios de prensa, esa mentira ha ido diluyéndose poco a poco, aunque todavía algunos pretendan mantenerla. Personalmente he concurrido a cuantos llamados y requerimientos se me han hecho, tanto desde los medios escritos como radiales y televisivos. Nunca puse condiciones a preguntas ni a los intervinientes. He soportado que Darío Klein me hiciera una entrevista para CNN y la convirtiera en una entrevista a Mujica y a Marcelo Estefanell, poniendo a estos como personajes centrales, permitiendo que repitan los mismos argumentos de siempre, pero sin aportar ningún dato que los corrobore o confirme. He desafiado públicamente a quienes me han acusado y todavía persisten en el intento, a discutir de manera abierta, sin tapujos y dando la cara. Hasta el momento nadie se ha atrevido. Sin embargo, de vez en cuando aparece tras bambalinas alguien que repite los mismos sonsonetes e insiste en repetirlos sin aportar nada que los certifique. Desde siempre el rumor, el chisme, el bulo o cualquiera sea el nombre que se le quiera dar, ha servido para atacar al rival e intentar destruirlo. Ahora se insiste nuevamente con que formo parte de “los servicios”, como antes se dijo que me quedé con parte de las libras de MAILHOS, luego de haber entregado la Cárcel del Pueblo, luego de haber participado en detenciones callejeras y en las torturas consiguientes, por no mentar la muerte de Cukurs. Pero ahora se agrega que mi intención es acabar con las esperanzas revolucionarias de los pueblos. Acabar con los falsos mitos, desenmascarar a los falsos héroes y seguir creyendo en la verdad es contrarrevolucionario!!! La pucha que hemos caído bajo!!! Sigamos alentando falsas expectativas para seguir mandando gente al matadero.
Es lo que algunos entienden como tarea revolucionaria. La violencia sólo genera violencia y la que pueden ejercer los estados, con ley o sin ley que los respalde, es infinita, muy superior a la que pueden ejercer los sectores populares, aunque la razón esté de su parte. Responder a las provocaciones –el caso de Palestina es el último ejemplo- creyendo que tirando piedras a los soldados israelíes vamos a revertir la decisión de EE.UU. lo único que va a conseguir es aumentar la ya larga lista de muertes inútiles. Debemos atacar al capitalismo y a los gobiernos que llevan adelante su política económica cortándole los suministros. Dejemos de pagar nuestros impuestos, sobre todo los que gravan nuestro trabajo. Es más fácil de lo que parece y nadie arriesga su vida.
Escribo esto en un alto en mi trabajo, que sigo realizando desde que volví a Madrid, mientras la mayoría de mis detractores viven de las prebendas de un gobierno corrupto mientras cobran pensiones compensatorias otorgadas a dedo por la Tronca y el Pepe –si no es así que c.e.r. me desmienta- o se han burocratizado o se han enriquecido montando empresas para “servir” al estado cumpliendo las tareas que el mismo estado ha dejado de cumplir. Tercerizando funciones, le llaman.
Andate a cagar, Rodríguez!!!