Tus amigos tienen razón. Dejá el tema Amodio. Es la mejor forma de no hacer el ridículo. Sin embargo, mentás el tema Feldman, seguro que para aparentar un conocimiento que no tenés, que brilla por su ausencia. Y vaticinás que te voy a contestar, aunque a vos no te importe lo que diga, porque vos las sabés todas. Porque lo importante es lo que vos decís y lo que digan los demás no te interesa, a menos que coincida contigo. Dedicate a otros temas. Antes que vos ya lo hicieron otros.
Pero yo, de puro narcisista que soy, me interesa lo que piensan los demás, vos incluido. Ý como el tema Feldman parece que renace, una vez más, de sus cenizas -nunca mejor dicho- voy a hacer un breve resumen, para aportar algo a su esclarecimiento.
por AMODIO
A finales de 1964, principios de 1965, en el Partido Socialista existía una crisis de división. Nos lamíamos las heridas de la Unión Popular, la labor de Sendic y de Orosmín Leguizamón con los sindicatos rurales agregaba leña a la fogata encendida por la Revolución Cubana y algunos pensábamos que debíamos seguir su ejemplo. Todavía no hablábamos del foco, aunque muchos sí lo hacíamos sobre la revolución necesaria. Algunos, entre ellos muchos miembros de las Juventudes Socialistas, hablaban de la construcción de un nuevo partido, que ese sí sería la vanguardia revolucionaria que el Uruguay necesitaba.
Por entonces, ese intento pareció, no sin razón, seguir las trilladas directrices de la izquierda vernácula: mucho blablabla pero nada más. Es lo que pasó.
Desconfiábamos de quienes argumentaban acerca de la revolución necesaria pero la supeditaban a la aparición casi milagrosa de un partido nuevo, con la excusa de seguir las directrices de otro líder revolucionario. En este caso, de MaoTseTung.
Muchos entendimos entonces que la formación de un nuevo partido era contribuir a mantener fraccionada a la izquierda uruguaya, y así lo hicimos saber en las variadas ocasiones que el intercambio de ideas fue posible. En algunas ocasiones participé directamente, bien en asambleas desarrolladas en el Centro Caramella y en la misma Casa del Pueblo.
Pronto se vio que los compañeros que propugnaban la formación del nuevo partido adoptaban las posiciones y actitudes de la "vieja izquierda" y muchos socialistas llegamos a la conclusión de que quienes actuaban así lo único que pretendían era conducir una revolución que necesariamente haríamos otros. Quienes todavía hablábamos de la necesidad de la formación de los grupos de autodefensa fuimos tachados de aventurerismo, lo que no impidió que aceptaran nuestra "protección" en algunos actos. Los beneficiados por la protección de los aventureros fueron Julio Louis y Luján Molins, dos de los más destacados miembros de las Juventudes y que ocupaban puestos en el Comité Ejecutivo del partido.
Funcionaba por entonces el Coordinador y dentro de él Sendic propugnaba que su acción debía encaminarse a ser el "brazo armado de la izquierda" y dar cabida a todos los que pensaran que finalmente la lucha armada sería la forma principal de lucha. Fue así que tras la detención de Manera fui designado miembro del Coordinador en representación de los socialistas y como tal designado para mantener la conexión con los miembros de las Juventudes, pese a las notorias discrepancias. Cada grupo que integraba el Coordinador tenía libertad para llevar adelante tareas de reclutamiento y así fue que discutimos la conveniencia de dar a los miembros de las Juventudes "instrucción militar", como pomposamente llamábamos a los escasos conocimientos que teníamos sobre armas y balística.
Sendic, en una prueba más del ascendiente que tenía sobre los demás miembros del Coordinador consiguió que Molins asistiera a algunas reuniones del mismo. La reunión fundamental fue en la llamada Primera Convención que significó la disolución del Coordinador, por ese entonces convertido en inoperante, gracias precisamente a quienes propugnaban como paso previo la construcción del Partido de la Revolución: los miembros del MIR y los "jóvenes socialistas"
Estos últimos abandonarán el Partido una vez constituidos como MUSP (Movimiento Unificado Socialista y Proletario). Supongo que este debe ser el error que Metomentodo me adjudica. Debo haber dicho en algún momento que el MUSP formó parte del Coordinador y evidentemente no fue así, porque todavía no estaba constituido como tal. ¿Este matiz es tan importante? Si es así, rectifico, aunque tengo que hacer hincapié en que el MUSP no se constituyó años después, como dice Metomentodo, sino apenas diez meses después que las Juventudes abandonaran el Coordinador.
Lo que no rectifico es que en mi función de "instructor" basada no en mis conocimientos sino en la descompartimentación ya existente, aporté mis escasos saberes en instruir a varios miembros de las Juventudes, incluso cuando devinieron en muspianos, en un apartamento de la calle Pérez Gomar casi Comercio. Dado el tiempo transcurrido y la escasa importancia que personalmente di a esos cursillos no recuerdo más que a los hermanos De Martini, Molins y al mismo Feldman. A este lo recordé porque su relación sentimental entonces con una compañera de un grupo "tupamaro" a mi cargo significó la progresiva separación de esta compañera, una vez comprobadas ciertas infidencias que se dieron entonces.
A Saúl Feldman lo encontré de casualidad cuando concurrí a un local de la columna 5 para intentar que el comando aceptara entregarme a Pellegrini, que estaba bajo su custodia. Nunca supe dónde fue a integrarse tras la disolución de esa columna o si integró el FER o el 22 de Diciembre luego que los miembros de la micro, de la que formó parte, fueron expulsados en noviembre de 1970.
Posteriormente a 2013 y reiniciados mis contactos con ex compañeros del MLN, fui recibiendo información sobre el origen de algunas de las armas que fueron halladas en el llamado "arsenal Feldman" y sobre el origen de parte del oro que también estaba en su poder. Según mis informes, tanto una parte de esas armas habían pertenecido al MLN y parte del oro era el rescatado de la chacra de Pando donde yo dejé las libras el día de mi detención, el 30 de junio de 1970.
Todo lo demás que dice Metomentodo carece de importancia, máxime ahora que mete violín en bolsa y se retira. Como cantaba Gardel: ¿Te fuiste?, ja já, que te vaya bien, piantá de la vía, que te cacha el tren"