Tengo por ahí algunas cosas para seguir con esta polémica sobre estrategia o sobre táctica, ya no sé muy bien. Hay varios temas de los que me gustaría hablar.
Entre otros, las notas firmadas "Ricardo" sobre la compañera Ángela Álvarez, por ejemplo, nos muestran que esta discusión está excluyendo temas insoslayables.
No se trata aquí (o no debería tratarse) solo de la táctica en el terreno de la legalidad, las elecciones, el voto, los plebiscitos, lo que pudiera hacer un senador, etc. También tenemos que considerar, Y ANTE TODO, la experiencia que se ha vivido en otros terrenos más PESADOS de la lucha. En este caso, quedará para otra vez.
Pero la táctica se discute en concreto y ante cada problema concreto.
Aquí, y un poco movido porque apareció de pronto el tema, me quiero referir a la OTRA PUNTA del abanico metodológico, una herramienta metida en la legalidad burguesa hasta los tuétanos: el plebiscito.
Dice una nota del "Frente Patriótico Artiguista" en el Nro. 821, sobre la asamblea realizada en Tacuarembó contra la megaminería a cielo abierto: "No puede ser viable a nuestra realidad la gestión por plebiscitos".
Esgrime las siguientes razones:
1) Se requiere de una instrumentación apropiada y efectiva durante un tiempo determinado, el cual no siempre coincide con las urgencias políticas/ideológicas, etc.
2) Requiere también una organización territorial eficiente, etc., y se pasa posteriormente a la espera de las elecciones nacionales que exigir una nueva promoción y propaganda, etc. Cuesta mucho dinero.
3) Se requiere el 50% más uno de los votos válidos con el riesgo de no lograr el objetivo, y no deja espacio para una nueva instrumentación.
4) Y si el objetivo se logra, igual permite que las transnacionales y el gobierno adecuen sus intereses para una nueva situación política.
Los autores sostienen que la lucha contra la megaminera a cielo abierto "solamente se podrá resolver por la gente interesada -el pueblo- con movilizaciones de carácter violentas en la dirección de Liberación Nacional", frase con la que estaría totalmente de acuerdo si no fuese porque meten de nueva esa confusión de la "Liberación Nacional", pero forma parte de una discusión más complicada.
Y terminan llamando a "valorar otras posibilidades que no nos cierren la puerta en relación al tiempo necesario para su realización, con lo que coincido plenamente.
Con lo que no estoy de acuerdo es con la prisa en cerrar ESA PUERTA
Si alguien propusiese HOY embarcarse YA en una campaña plebiscitaria contra la megaminera, yo no lo considerara oportuno. Pero tampoco creo oportuno en absoluto esto de embarcarse en una campaña CONTRA una posibilidad táctica determinada, como lo es el plebiscito.
¿Por qué apurarse a entregar un arma en particular, si no queremos entregar las armas? ¿Por qué no guardar TODAS?
Se requeriría una organización eficiente, esfuerzo, dinero, alcance nacional, sostenerse en el tiempo, etc.
Compañeros, ¿tienen ustedes ALGUNA OTRA OPCIÓN QUE NO REQUIERA ESO? Por lo pronto las grandes dificultades de un plebiscito tendrían un mérito: nos pondrían ante la necesidad ineludible de HABLAR MUY EN SERIO, en contante y sonante, en taca taca, en vez de limitarnos a generalidades y a reuniones.
Se necesita el 50% + 1. ¿Y? ¿Qué cosa no necesitará eso, de una forma u otra, contado en votos o en algún equivalente?
Si se gana el plebiscito igual se puede trampear. Cierto, pero NO ES LO MISMO.
Las luchas que vendrán luego (por los métodos que entonces se entiendan necesarios) podrán contar con otra legitimidad.
Tampoco las trampas del gobierno serían lo mismo.
El plebiscito del 92 contra las privatizaciones o la reforma del agua NO IMPIDIERON que las privatizaciones siguiesen. Pero bien sabemos que si esos plebiscitos se hubiesen perdido LA ENTREGA HUBIESE SIDO INMEDIATA.
Ninguna victoria en la lucha por reformas dentro del capitalismo es definitiva, todas se revierten. Los aumentos salariales se deterioran, las leyes laborales se anulan, la jornada de 8 horas no se cumple. Y esclavos sigue habiendo hasta en Carrasco.
Eso NO QUITA VALIDEZ a esas luchas.
Hablando de táctica, repito ¿alguien puede proponer un método garantizado?
Pero lo que verdaderamente me preocupa es que esta campaña CONTRA una determinada opción táctica no nos libera de un problema, LOS LIBERA A ELLOS.
Hasta el momento el gobierno HA EVITADO cuidadosamente la necesidad de
una modificación radical del Código de Minería, o incluso la Constitución. Pero por esa exigencia de las multinacionales reclaman y llaman "seguridad jurídica" tal vez en algún momento TENGAN QUE HACERLO.
No lo han querido hacer hasta ahora PRECISAMENTE porque a una ley expresamente votada en el parlamento SE LE PUEDE ANTEPONER EL RECURSO DE REFERÉNDUM. Si pueden evitar ese riesgo, mejor.
De acuerdo a legalidad burguesa que hoy tenemos (y no prestar atención a esa cuestión es tan poco inteligente como lo sería ir a una lucha armada sin contar las armas que se tienen) hay dos instancias plebiscitarias posibles, según como se presente la cosa:
a) Reforma constitucional detrás de un proyecto, convocada por las firmas del 10% del electorado, y que se vota con las elecciones.
b) Referéndum revocatorio de una ley votada por el parlamento. Esto tiene dos vías posibles. La "vía lenta" requiere la firma del 25% de los electores, mucho. La "vía rápida" requiere muy poco, se haría sin esfuerzo, pero es más riesgosa porque se vota casi enseguida. Sin embargo, cualquiera de las dos, de llegar a convocarse tendría
TEÓRICAMENTE "efecto suspensivo" sobre aquellas cosas que necesitasen esa nueva norma jurídica para ser legalmente válidas.
Teóricamente. Me podrán decir que eso no importa para nada. Pues no es tan así.
Si una trasnacional trucha especulativa quiere montar un negocio para venderlo al mejor postor (como es precisamente el caso aquí) no le hace mucha gracia (ya lo comprobamos) que los posibles compradores se enteren que tendrán esa "inseguridad jurídica", esa es la diferencia entre vender una casa deshabitada y una casa con inquilinos u ocupantes adentro.
Un efecto suspensivo, por más teórico que sea, les cagaría la fruta. Porque lo que ellos quieren vender (a otros capitalistas como ellos) también es teórico.
En definitiva:
Si no convence la herramienta plebiscitaria no nos comprometamos ahora en eso. Abramos la discusión a la que se refiere la resolución de Tacuarembó, discutamos todas las opciones.
Pero no seamos tan poco "tácticos" en el sentido más elemental de la palabra como para salir a tranquilizar al enemigo asegurando que NUNCA USAREMOS en su contra una herramienta determinada.
USAREMOS TODO LO QUE ESTÉ A NUESTRO ALCANCE. LE HAREMOS EL MAYOR DAÑO POSIBLE POR TODOS LOS MEDIOS.
PREPARÉMONOS MENTALMENTE PARA TODAS LAS OPCIONES