"Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque”
Bertold Brecht
La historia nos pone a prueba continuamente; por ejemplo, cuando comemos un pancho en algún boliche puede ser que a nuestro lado esté algún homicida torturador o cuando tomamos un ómnibus, tal vez el pasajero con quien compartimos el asiento pueda ser uno de los tantos cómplices del robo de niños o simplemente alguien que participó de los entierros clandestinos, método con el cual los “abnegados servidores de la Patria” trataron de esconder su “deber cumplido”
Es triste, SI, que la vida de los uruguayos transcurra diariamente bajo una especie de conciencia anestesiada.
Desde que el progresismo llegó al gobierno se pusieron sobre la mesa viejas y nuevas negociaciones, desde aquellas del Batallón Florida, pasando por el Pacto del Club Naval para llegar entre otros varios al acuerdo de la “Cárcel VIP” que le permitiera a los responsables de las más viles y cobardes prácticas de tortura, eludir la extradición a Argentina donde irían a una cárcel sin privilegios.
De esta forma tan a la uruguaya, los dirigentes del progresismo comenzaron a administrar el sistema de por siempre criticado: los asados con W. Bush, la bendición a las operaciones UNITAS, el pedido de ayuda militar a EE.UU. en una hipotética guerra con Argentina, el despliegue de unidades militares para defender la pastera BOTNIA- ya que algún piquetero podía atentar contra ella- etc.
Claro que dejamos en el tintero los acuerdos con el FBI, con la inteligencia israelí, la colaboración de Scotland Yard, el alquiler de soldados como mano de obra barata, para Haití, Congo, etc.
Este estilo progresista del capitalismo criollo llevó a diferentes Ministros de Defensa poder lucir condecoraciones otorgadas por el Comando Sur, condecoración a la amistad y “buenos servicios prestados”.
Así los uruguayos transcurrimos nuestra mediocre existencia, con nuestra conciencia anestesiada, reducidos como nación a ser colaboradores rentados para invadir otras naciones y tratando de meter en el olvido un pasado incómodo para nuestra buena conciencia de haber sido campeones en el cincuenta, y de haber derrotado a la dictadura con el Pacto del Club Naval.
Ahora, el heroico y brillante tupamaro, creador del Plan Collar, entre otros tantos ingeniosos planes; es Ministro de Defensa, o sea, está al mando del Ejército que lo derrotó, derrota que pagamos todos los uruguayos
El creativo Ministro lleva adelante numerosos y “originales” planes, como ejemplo el “campus militar”, entre varios otros.
En octubre, entre los días 7 al 10, ese Ministro estará continuamente al borde del orgasmo, ya que será el marcial anfitrión de los asesinos sudamericanos que lucirán condecoraciones nacionales y norteamericanas ganadas por haber derramado la sangre de sus propios pueblos.
Recibirá con honores y marchas militares a los asesinos del Comandante Ernesto “CHE” Guevara, a criminales educados en la Doctrina de la Seguridad Nacional y a viejos y nuevos nombres que figuran en el libro de paga de la CIA.
Solo lo pueden hacer porque las “condiciones están dadas”:
un tupamaro es Presidente, otro Ministro de Defensa y otro más Ministro del Interior, mientras la fuerza política que representan está muy ocupada viendo cómo puede mantener sus privilegios, mientras combaten en la interna para mantener cargos que les permita seguir traficando influencias
Ellos descubrieron que el imperialismo hoy es progresista como ellos, ya en su momento Tabaré Vázquez, declaradamente social – liberal, nos contó como el FMI y el BID, habían cambiado para bien, al punto que cuando dejó la presidencia, el mismo pasó a ser conferencista, asesor del FMI.
La izquierda, esa recontra revolucionaria, esa tan antiimperialista, y tan antisistema ¿qué hará? podrán dejar de lado sus sectarismos para escupirle la cara, todos juntos a la asociación subversiva integrada por estos mediocres asesinos.
Las organizaciones sociales, ¿se animarán a ofender al gobierno gritando YANKIS GO HOME juntos o separados, como cuando vino Bush? YA LO VEREMOS.
Pero lo que sí es seguro, que aunque pocos pero bien montados, sabremos hacer llegar fuerte y claro nuestro más profundo desprecio recordándole sus víctimas y sus tropelías.
Debemos agotar esfuerzos, agudizar nuestra inteligencia y azuzar nuestra creatividad para que de mil formas diferentes una pueblada demuestre en la calle nuestro sentir, que es el mismo de todos aquellos que vivimos al sur del Río Bravo.