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EL EXTRAÑO CASO del Dr. Breccia y Míster Hyde

 

El doctor Alberto Breccia es un hombre serio que un día aterrizó en la política. Tuvo la mala suerte en su primera experiencia ejecutiva, de ser lanzado en paracaídas adentro de un sándwich emparedado con la incontinencia verbal de un Presidente que no arbitra y la de un Prosecretario que pretendería y por ahora no lo dejan.

Entonces el Dr. Breccia hace lo que puede, interpreta, suaviza, aclara. Pero evidentemente eso le produce un estrés y a veces necesita caer en  lo que se llama el “trastorno de identidad disociativo”, la existencia de dos o más personalidades, descriptas tan bien por Robert L. Stevenson, en Jekyll y Hyde.

Y así, un día habla de su usanza con la marihuana y la define como “satisfactoria” y cuando fumó un porro “sintió paz, tranquilidad y alegría, pero sin embargo, no fue para él una experiencia que lo haya instado a seguirla repitiendo”. Y agrega “para conocer sobre determinados temas, hay que experimentarlos”.

Otro día, quizás agobiado por la basura, los carritos, los pozos, los cuadros robados o los sillones de la Intendente, se inspira para la elucubración  y empieza preguntándose —por twitter, o lo Timerman— “¿y si un día lográsemos que la lucha por el “puto” poder no nos condicionase más el accionar político?”

No hay duda, de que en esa ocasión hablaba Míster Hyde, porque el doctor Breccia sabe perfectamente que Max Weber, quién definía al Estado como el que detenta el monopolio de la violencia legítima, también sostenía que la política es la lucha en torno al poder político (“El Político y el científico”).

Y sabe el Dr. Breccia que para Norberto Bobbio, como actividad humana relacionada con el gobierno de un grupo, el término política siempre está vinculado al concepto de poder y al de Estado (Estado, gobierno y sociedad por una teoría general de la política).

Y Míster Hyde persiste proponiendo la creación del “partido de Montevideo” entre todos los grupos políticos, y con un esquema programático común, como medida para terminar con los problemas que sufre la capital.

Es curioso, porque en el 2004 a Míster Hyde no se le ocurrió la creación de un “partido de Uruguay” para terminar con los problemas de nuestro país, sino que había que romper la hegemonía de los PPTT, que gobernaron solamente 19 años, después del retorno de la democracia.

El Dr. Breccia, Secretario de la Presidencia de la República y teniendo en cuenta que su partido, el Frente Amplio hace 22 años que gobierna la capital, nunca se hubiese animado a poner en el tapete esa iniciativa. Y menos sin consultar con su fuerza política.

Sea el empuje twitero del Dr. Breccia o de Míster Hyde, hablemos un poco en serio.

Los habitantes de la capital vivimos en medio de la basura, en una ciudad mal iluminada, mal mantenida, y que cobra mucho más contribución inmobiliaria que París y mucho más patente de rodado que Roma.

Entonces a Breccia-Hyde, poco importa cual, se le ocurre diluir las responsabilidades de 22 años de ineptitudes, proponiendo una alianza que algunos ingenuos —de esos que compran buzones— tomaron como “patriótica” y que surge del temor de una derrota frenteamplista en la capital.

Y es justificada la aprensión de Breccia —no su propuesta— aunque ya haya recibido palos desde sus propias tiendas. Empezando por la Diputada Daniela Payseé que cuestionó a Breccia por haber dicho que quiere “crear una causa común y no joder más discutiendo quién sino cómo”.

 La legisladora de Asamblea Uruguay, escribió —también— en twitter: “¿Puto poder Alberto? Calificativo feo y peyorativo. ¿No encontraste otro?”.

También se anotó el Diputado Álvaro Vega (MPP)  quien dijo tener la percepción de "que la gente no está contenta" con la gestión que desarrolla la Intendente Olivera.

Y agregó que “el principal desafío del Frente en Montevideo pasa por hacer una buena gestión para diferenciarse de los gobiernos blancos y colorados que pasaron por la Intendencia”. "Lo que tiene que importar es el partido de la sensatez. Hay cosas que se dicen que son absolutamente insensatas en todos lados".

Por supuesto que se anotó el Partido Comunista, a través del Vicepresidente del FA, Juan Castillo, siempre pronto a saltar en defensa de sus correligionarios (Todas la citas son de El País 19/09/2012)

Pero en este caso, Castillo tiene parte de razón cuando dice que no le pareció serio que "un integrante del Ejecutivo y de la Presidencia coloque a discusión pública una serie de mensajes con una ocurrencia personal".

 “No fue debatida, no discutida y no planteada en ningún escenario de la estructura de la fuerza política de gobierno. Tiene todo el derecho a expresarla en los organismos del Frente Amplio, mientras tanto lo que dice se parece más que nada a un bolazo que a una cosa seria”.

Sin embargo, como suele ocurrir Castillo  mordió el freno y embaló sosteniendo que hay una tendencia en el FA de responsabilizar a Olivera: "Ana tiene la culpa de todo lo que está pasando ahora. De la baja de popularidad de Mujica y de la baja intención de voto del FA también y de los porcentajes de voto en blanco",

Y termina Castillo: "Hay compañeros que descubrieron el mundo desde hace dos años y hace 22 años que la izquierda tiene la dirección de la Intendencia de Montevideo. Parece que todo lo malo, todo lo feo y lo que genera olor y urticaria lo está generando Ana en estos dos últimos años. Me parece desmedido",

¿Desmedido? Es cierto, no todo es culpa de Olivera, pero sí del FA.

Y si vamos a las cifras, éstas son espeluznantes. El Dr. Tabaré Vázquez, en el año 1990, recibió una Intendencia Municipal con un superávit de 13 millones de dólares. La dejó sin cumplir la mayoría de sus promesas y entregándose de pies y manos a ADEOM, con un déficit de US$ 25 millones.

Déficit que el Arq. Mariano Arana lo convirtió en dos períodos en US$ 100 millones, que legó a su sucesor y éste, el Dr. Ricardo Ehrlich, lo subió a US$ 130 millones de déficit para dejárselo a la camarada Ana Olivera.

Pero eso si, en 1990 la Intendencia de Montevideo recaudaba US$ 71 millones. Ahora recauda US$ 400 millones anuales. Y con ese ingreso no es capaz de cumplir los mínimos requerimientos de los montevideanos.

Comprobamos, una vez, más que el Frente Amplio está maduro para perder la capital. Falta saber si la oposición lo está, para unirse y recuperarla ¡Ojalá!            

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