Parece ser que al final del partido entre Newell´s Old Boys 3-1 Olimpia, el argentino Heinze (para peor de origen alemán) le habría dicho negro de m. a un jugador paraguayo de tez bastante oscura. Imperdonable expresión, así como nueva recurrencia al tema. Racismo + xenofobia (odio al extranjero persona) como formas de pensamiento y de sentimiento, son abominables.
He convivido y trabajado durante quince años en Mozambique, con negros por supuesto, con europeos latinos y nórdicos, americanos de las “tres Américas” y cubanos, con indios (de la India), vietnamitas, etc.
Más aun, tuve una compañera negra durante 10 años. Sentiré hasta el fin de mi vida que no se dieran las condiciones y los hechos para estar hoy conmigo junto a su entonces pequeña hija natural (de un profesor, algo muy común en África). Anteriormente tuve una compañera danesa durante tres años. Ambas, y la inmensa mayoría de mis étnicamente diferentes compañeros, inolvidables. Digo mayoría porque siempre y humanamente, aparece algo que desentona...
Lo de “trabajar como un negro” es parecido a hacerlo “como un enano”, o “como un p.”, etc. Para mí, definiciones enaltecedoras en un país de pachorra, de vivillos y ventajeros, mentirosos y acomodaticios, súper machos (más creencia que realidad) chovinistas, cuando no acomplejados y admiradores del poderoso, esquivos a la autocrítica.
Claro está, atributos que hacen más referencia al varón que a la hembra, tratándose de una sociedad machista.
Es necesario sin embargo, considerar particularmente la primera expresión, “trabajar como un negro”. Para el uruguayo que por fortuna sabe alguna cosa y tiene sensibilidad, es posible que la expresión conlleve el revivir un pasado ancestral, de los dramas más terribles y dolorosos en la historia de la Humanidad.
Fuera de esa consideración, para el vulgo sí que son ofensivas y dolorosas las expresiones “negro de mierda" o “cosa de negro”, que significa hacer o cometer o mandarse una cagada.
En este caso sí que se desprecia el infortunio ancestral, y social todavía hoy (!)de los afro descendientes, con mayorías pobres y muy pobres. En quince años en África Bantú, trabajé en docencia, comandé brigadas de trabajadores en el trabajo de campo, compartí con ellos en la investigación y en programas de emergencia; conocí mentes brillantes.
Pero, cuidado con el poder y los sistemas que hacen culto del mismo y del dinero. Era aquel entonces, Territorio Livre Da Humanidade, país socialista, marxista leninista. Lo fue así hasta que semejante desafío costó la vida del inolvidable líder Samora Machel. Después de tanta lucha independentista y revolucionaria donde el pueblo con sangre conoció sus derechos y fue libre por algunos años del antiguo colonialismo portugués, hoy es una tierra para una forma más inhumana que la de antes: el sistema capitalista que pudre el alma y la razón, el que hace al dinero patria. ¡No te mueras nunca, Hugo Chávez!
Vayamos a la Constitución, tema que aflige no sin motivos, a Rogelio, de Punto y Punto.
Admito que no existan Cartas Magnas perfectas, pero que tampoco nunca en la letra lograremos esa meta, ni cambiar un sistema que yo también desprecio. No tenemos mentalización colectiva para cambiar nada, ni para que se cumplan los Códigos. Justamente en la actitud mental individualista está nuestro gran problema. Sufrimos el síndrome del empleado público.
Casi todos queremos la teta del Estado. Aspiración máxima: ley del mínimo esfuerzo y máxima impunidad. Dentro del Sistema, estamos en los primerísimos lugares en el mundo, relativo al número de burócratas y tecnócratas y militares como % sobre la fuerza de trabajo de la población
El ciudadano infeliz desocupado y sumido en la miseria se torna lumpen, pero no sale de esa situación por más que el Mides lo apoye económicamente. Al contrario, ahora sigue siendo lumpen y aspira ser víctima del consumismo.
Nuestro país tuvo vigente la antidemocrática, inhumana y clasista Constitución del 18 de Julio de 1830 (con bandera secesionista y todo) hasta 1917. Por todo el país se rinde homenaje a tan memorable aberración, defendida a rajatabla por el coloradismo como una legítima expresión del contexto histórico del momento.
El ideario artiguista de varios años antes, era ignorado. La Constitución, es materia hoy de permanente manoseo.
Que a diario se viole alguno de sus artículos entre los más de 330 desglosados en capítulos e incisos varios, será tema de recurrencia por siempre.
Los voluminosos códigos que sirven a la jurisprudencia, son el complemento indispensable en la administración de la Justicia. Pero también sirven como PH.
Qué falla en nuestro sistema, para que lo justo y equitativo se torne injusto e inequitativo? Sin dudas, la ignorancia generalizada de nuestra sociedad, sometida al espectro político partidario, sin más fin que el poder por el poder mismo, el uso del voto ciudadano para coronar al más vivo y al menos escrupuloso y que el Estado sirva al Partido, eje del pensamiento colorado batllista. La política como el arte para lograr el poder que satisface el ego y la seguridad material personal.
Mencionamos a la Justicia.
Solamente sobre ella o mejor, sobre los hombres responsables de la tarea de administrarla, apoyarla, decidir los fondos para su funcionamiento, las incuestionables influencias político económicas y a la propia idoneidad y personalidad de los jueces, cabrían toda clase de críticas y acusaciones.
Creo que en todos los sistemas políticos de gobierno y de aplicación de la justicia, este sagrado concepto es deturpado por el desprecio del tiempo que llevan los procesos. Un gran jurisconsulto nuestro afirmó una vez que el tiempo transcurrido quita valor a la sentencia y por lo tanto, a la justicia en sí misma.
En Mozambique, vigente todavía la revolución, se instauraron los Tribunales Populares (en general para delitos menores y para lo que llamamos faltas) y se abolió durante algunos años, la profesión de abogado, clausurando inclusive el edificio de la facultad de Derecho. El Estado continuó con sus abogados, pero La abogacía particular había terminado como negocio espurio, como también la medicina.
No menos de doscientas personas que podían testimoniar se presentaban ante el grave tribunal popular de viejos e intachables ciudadanos. No había lugar para el manipuleo de la mentira ni en la acusación ni en la defensa del reo. Asistí a tres casos.
Los fallos me parecieron, más que benevolentes, comprensivos de la naturaleza humana. Terminando, concluyo en que el bajísimo nivel cultural y educacional de la sociedad, hace imposible cambiar nada desde abajo; que, desquiciada la mente ciudadana, es desde arriba que se debe imponer la conciencia individual y colectiva, todavía con las leyes del sistema vigente en la mano.
Pero los demagogos y por qué no, tantos traidores en el poder no lo hacen posible. Hablamos del racismo y derechos humanos y Constitución, pero veneramos a quienes mataron indios, se apropiaban de las indiecitas y las regalaban a sus compadres; a los que ponían siempre en el frente de batalla a indios y negros; a los que firmaron el tratado con Brasil a la salida de la Guerra Grande un 12 de octubre de 1851, permitiendo que los fazendeiros brasileros trajeran sus esclavos y obligando a las autoridades uruguayas a devolver a los que se fugaban hacia este país, donde la esclavitud había sido abolida desde el gobierno de Oribe.
Además, se permitía a las tropas brasileras entrar al territorio en su persecución.
Los responsables de esto y cosas mucho peores son venerados con monumentos y enchastres del nomenclátor. De los primeros y peores colorados (genocidas y traidores), no falta ninguno.
Tal vez algún día se pondrán en calles y plazas, los nombres de los contemporáneos y últimos entreguistas colorados, blancos traidores o fraudeamplistas votados y venerados por las mayorías.
Si quiere ser cómplice de todo lo que ofende a la condición humana y traición a la patria, puede honrar la memoria de los dos colorados más importantes del siglo 19, llevando flores a sus tumbas en la Catedral de Montevideo.